EL SECTOR MICE DEBE INVERTIR EN SOFT SKILLS

En el marco de PCMA Convening EMEA 2026, la neuropsicóloga Elke Geraerts abogó por una revolución mental para mitigar el impacto de la inteligencia artificial en base a seis tipos de inteligencia que desarrollar.

La solución al desgaste mental que está provocando la inteligencia artificial es invertir más en el capital humano y en otro tipo de IA: la “inteligencia auténtica”. Así lo afirmó Elke Geraerts, neurocientífica y doctora en psicología, en el marco del congreso PCMA Convening EMEA celebrado en Lisboa del 13 al 15 de septiembre.

Recordó que la adopción de la inteligencia artificial se ha dado a mucha más velocidad que otras tecnologías previas, y el impacto es mayor. La delegación de actividades cognitivas está llevando al debilitamiento de los músculos del cerebro, así como al burnout o fatiga de la IA. En una sociedad “hipernerviosa”, en continuo estrés, la estimulación continua se ha convertido en la norma.

Por ello abogó por una “revolución mental” y un mayor énfasis en el desarrollo de las llamadas soft skills o habilidades blandas. “En el sector MICE, esto no es simplemente algo deseable, sino imperativo,” añadió.

Los pilares de la “inteligencia auténtica”

Según Geraerts, la “inteligencia auténtica” se define por seis cualidades básicas que no solo hacen a los humanos irremplazables, sino que además generan mayor satisfacción.

Estas son las soft skills o habilidades blandas en las que se ha de invertir para apostar por su desarrollo:

  • La inteligencia emocional, para captar el ambiente y las señales no verbales que emiten otras personas. Es una herramienta de decisión a menudo infravalorada, que se puede desarrollar simplemente reflexionando a diario sobre los sentimientos.
  • Las conexiones genuinas con otras personas, que solo se consiguen con conversaciones más profundas que llevan a la empatía. Los equipos bien conectados son además más productivos.
  • La valentía moral, para tomar decisiones que no se basen puramente en los datos recolectados, sino en valores.
  • La capacidad intelectual, para pensar de forma crítica, dudar y reconsiderar las decisiones. Se desarrolla dedicando tiempo a la reflexión de manera consciente.
  • El pensamiento creativo, para imaginar lo inesperado. Es algo que requiere descanso y paz mental, e incluso dejar espacio para el aburrimiento.
  • La resiliencia, entendida como la capacidad de adaptarse y encontrar el equilibrio entre rendimiento y recuperación.

La doctora advirtió de que las soft skills son también las más difíciles, pero es posible entrenar al cerebro con pequeñas acciones repetidas. “El futuro de la industria MICE no está en un mayor número de encuentros, sino en operaciones que sean más humanas,” dijo.

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La inteligencia artificial es sin duda una valiosa herramienta que hace más fácil el trabajo de muchos profesionales. Sin embargo, en muchas ocasiones el resultado de su uso puede conllevar una sobrecarga cognitiva y un agotamiento tanto físico como mental, al que es imperativo poner remedio.