Texto Eva López Alvarez
Fotos Alejandro Martínez Notte / Islas Canarias
El Teide, en el corazón de la mayor de las islas que componen el archipiélago canario, es el pico más alto de España, con 3.718 metros de altura. Con tiempo despejado, el gigante se percibe desde el aire tras las dos horas y media de vuelo que separan Madrid de la isla, situada a más de 2.000 kilómetros de la Península Ibérica. Existen numerosas conexiones aéreas desde varias ciudades españolas y con destino a los dos aeropuertos tinerfeños: el del norte, situado a 10 kilómetros de Santa Cruz, la capital insular; y el del sur, a 15 kilómetros de la playa de Las Américas.
Sur de Tenerife
Aglutina la mayor cantidad de hoteles en la isla, principalmente en torno a las playas de Los Cristianos, Las Américas, Costa Adeje y Guía de Isora.
Precisamente en esta última zona se encuentra uno de los mejores establecimientos del destino: el Gran Meliá Palacio de Isora, un hotel de lujo en primera línea de playa con 518 habitaciones, 90 de ellas en el exclusivo Red Level que incluyen los mejores hoteles de la marca del grupo español. Además, ofrece 1.200 m2 para eventos empresariales, entre los que destacan los 750 m2 del salón Eos, panelable en tres espacios y con capacidad para 840 personas en teatro. Se ha hecho famosa la gran piscina de agua de mar de 260 metros de longitud, la más grande de Tenerife, como alternativa a los baños en la playa de arena negra.
En Guía de Isora también está otro de los hoteles emblemáticos de Tenerife en lo que a cinco estrellas se refiere: The Ritz-Carlton Abama, con 469 habitaciones y rodeado de platanares, dispone de un campo de golf propio de 18 hoyos. Además de destacar por la arquitectura de inspiración colonial en tonos rosados, el hotel es conocido por ser el único de Europa que alberga tres estrellas Michelín en dos de sus restaurantes: es la suma de la cocina del afamado cocinero español Martín Berasategui y la del Kabuki, especializado en cocina japonesa.
Cuenta con doce espacios para eventos dotados con terraza y vistas al mar, con capacidades entre 30 y 850 personas en convención. Ya se han organizado cenas de gala en torno a una de las ocho piscinas, así como bufés en la playa para 1.200 comensales.
Costa Adeje No todos los hoteles tienen acceso a playa dentro de la rocosa costa de Tenerife. El Gran Hotel Bahía del Duque forma parte de los que sí tiene y es además uno de los más exclusivos de la isla. Ofrece 351 habitaciones en un bonito entorno compuesto por desniveles que conducen hasta la playa de arena blanca.
La decoración de estilo colonial y el personal vestido con la indumentaria canaria aportan un toque cálido al exclusivo servicio del establecimiento. 50 villas cuentan con servicio propio. Entre los equipamientos: canchas de pádel y de tenis, además de una lujosa área de spa muy frecuentado por figuras del deporte internacional.
Bahia Principe Tenerife Resort y Costa Adeje Tenerife, del mismo grupo, comparten los 48.000 m2 y 745 habitaciones de un recinto que simula una suerte de hacienda mexicana llena de color. Un grupo en convención o incentivo tendrá la sensación de sentirse en un pueblo. Para las jornadas profesionales ofrece 13 salones y 250 personas en escuela como mayor capacidad simultánea. El grupo también cuenta con otro hotel en Puerto de la Cruz, en la zona norte de la isla.
Magma Centro de Congresos es una curiosa estructura que recuerda el origen volcánico de la isla. Ofrece gran polivalencia gracias a los murales que se desplazan por raíles y permiten configurar el interior al gusto del organizador. Cuenta con 4.200 m2 de terraza para eventos al aire libre con vistas a la vecina isla de La Gomera y ante la puesta de sol, en los días despejados. La mayor sala, de 4.500 m2 y diáfana, puede albergar banquetes para 2.500 comensales.
Tenerife Norte
Cada vez más organizadores eligen el norte de la isla, menos frecuentado por la clientela vacacional y con precios más asequibles. La planta hotelera incluye algunos establecimientos que no tienen nada que envidiar a los del sur. Iberostar cuenta con ocho hoteles en Tenerife y el más bonito es el Grand Hotel Mencey que, con 261 habitaciones, es el mayor de Santa Cruz. En su aula de cocina se pueden organizar incentivos en torno a la preparación del famoso mojo picón, salsa emblemática de las islas Canarias, o una degustación de vinos locales. 10 salas para eventos pueden albergar convenciones para un máximo de 500 asistentes. La Casa del Duque, independiente pero dentro del mismo recinto, es muy utilizada para fiestas de hasta 120 personas.
Santa Cruz alberga un auditorio que se ha convertido en icono de la isla por su arquitectura: el Auditorio de Tenerife Adán Martín, diseñado por Santiago Calatrava junto al oceáno, cuenta con una sala de cámara con 422 plazas, que se añaden al bonito auditorio de 1.500 asientos. El hall de acceso, con vistas al mar, es muy utilizado para workshops que completen un congreso, con el aliciente de que se puede abrir la fachada lateral y disfrutar de la brisa marina durante la jornada de trabajo.
Puerto de la Cruz
Algunos hoteles del norte sorprenden por la relación calidad-precio, siendo la primera muy alta atendiendo a las tarifas. El Beatriz Atlantis cuenta con un bonito spa panorámico que se puede privatizar para veladas nocturnas en las que los grupos disfruten de las instalaciones mientras se ofrece barra libre de cócteles y golosinas. Este hotel de 290 habitaciones se ubica en Puerto de la Cruz, enclave pionero del desarrollo turístico, bastante desordenado, de las islas Canarias. Las autoridades locales ya han aprobado un plan de rehabilitación urbanística.
H10 cuenta con seis hoteles en Tenerife: el H10 Tenerife Playa, con 340 habitaciones y en pleno centro de Puerto de la Cruz, está muy próximo al Lago Martiánez, un parque con piscinas artificiales de agua de mar perteneciente al Cabildo y que se puede privatizar. Los otros cinco hoteles del grupo se ubican en el sur de la isla, una zona que no conoce la estacionalidad por ser residencia y lugar de vacaciones de muchísimos europeos ávidos de buen tiempo.
El Hotel Botánico & The Oriental Spa Garden es el más lujoso de la zona y sus bonitos jardines son idóneos para una cena de gala amenizada con música. La atmósfera asiática impregna las 250 habitaciones y diez espacios para eventos.
Incentivos todo el año
Dicen los locales que Tenerife es la isla “de la eterna primavera”, gracias a sus 335 días de sol al año y una temperatura media de 21º centígrados. Por eso todo el año es posible organizar incentivos que incluyan salidas al mar y eventos al aire libre.
Operadores como Team Factory coordinan búsquedas del tesoro a través de las que visitar el casco histórico de Puerto de la Cruz. La cohesión de grupos se puede afianzar construyendo juntos la balsa que les conducirá hasta el catamarán… que les llevará a observar cetáceos. En la costa suroeste de Tenerife existen colonias de delfines con los que se puede nadar todo el año. Aunque de manera menos asidua, ballenas azules y orcas también surcan las aguas insulares.
El ascenso al Teide, admirando el mar de nubes que se crea sobre la isla, forma parte de todos los programas. Es recomendable estar atento al momento en que se pondrá el sol: cualquier grupo se deleitará viendo terminar el día sobre ese mar blanco que parece infinito.
Según se va ganando en altura, el paisaje volcánico, salpicado de los tajinastes endémicos de este Parque Nacional, recuerda a un entorno lunar. Además del ascenso en jeep, se pueden programar rutas de senderismo especialmente interesantes en los meses de la primavera europea: cada dos años, este curioso arbusto, que puede alcanzar los dos metros de altura, florece inundando de rojo intenso cualquier imagen del lugar.
El único hotel que hay en lo alto es el Parador de las Cañadas del Teide, una casona de montaña de 37 habitaciones junto a la que se pueden organizar sesiones de observación de estrellas.
En colaboración con la Oficina de Participación y Voluntariado Ambientales, también se pueden organizar salidas con el fin de recuperar espacios afectados por el desarrollo turístico incontrolado: entre las opciones, y según el momento del año, están la retirada de residuos, labores de recuperación de caminos, rutas guiadas para descubrir los valores naturales de los mismos, reforestación, erradicación de especies foráneas o liberación de tortugas. Es una manera diferente de estar en contacto con la naturaleza local que se puede complementar con desplazamientos en bicicleta o programas de multivaventura que incluyan tirolina en barrancos o bosques.
Una búsqueda del tesoro puede ser la excusa ideal para descubrir el casco histórico de San Cristobal de La Laguna, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta ciudad sirvió de modelo para el urbanismo desarrollado por los colonizadores españoles en América Latina.
El centro histórico de La Orotava también se presta a esta actividad y a la organización de eventos en lugares como Casa Lercaro, un bonito ejemplo de arquitectura tradicional canaria construído en el siglo XVII. Cuenta con varios espacios y capacidades, siendo la más grande de 430 personas en banquete
dentro de una carpa instalada en los jardines. Cualquier gymkhana se puede completar con degustaciones de productos locales y muestras de artesanía y folclore autóctonos.
En torno al vino
Pocos saben que la mayor parte de terreno cultivado en Tenerife no se destina a la producción de plátanos, sino de vino. En lugares como Casa del Vino, cerca del aeropuerto Tenerife Norte, se pueden organizar eventos en esta casa-museo que cuenta con un bonito patio rural. En la terraza con vistas al Teide y el mar se organizan cócteles para 200 invitados.
Bodega Monje es uno de los mejores lugares para descubrir la particularidad de las variedades de vino propias de Tenerife. La influencia del clima y el suelo se percibe claramente en los caldos, nunca afectados por la filoxera que asoló los viñedos europeos en el siglo XIX.
Los organizadores de eventos e incentivos en busca de opciones originales y muy locales optarán por la degustación de vino en los “guachinches”, almacenes de pequeños productores que ofrecen menús caseros y permiso para estar abiertos mientras tengan vino a la venta. Esta propuesta no tiene nada de glamour ni de confort, pero todo de autenticidad y contacto con la población isleña más arraigada a las tradiciones locales.
Los plátanos de Canarias son exportados a todo el mundo y también sirven de marco para eventos al aire libre. Punta del Lomo es una finca platanera en la que se pueden organizar cenas y fiestas entre los árboles. Las pérgolas de cristal rodeadas de naturaleza son una buena opción para los pocos días de lluvia: en ellas se pueden organizar banquetes para 150 invitados.
Tenerife es una isla con gran diversidad de propuestas. El agradable carácter tinerfeño se percibe sobre todo en el norte, aunque el clima es más benigno en el sur: por eso tantísima población extranjera ávida de sol reside ahí durante todo el año. En todas las zonas, la isla ofrece un amplio abanico de venues, opciones de alojamiento para grupos y actividades de incentivo en tierra y mar. Todo bajo un cielo único cuya “visita” no debe faltar.
Tenerife ofrece el disfrute del sol y las estrellas, la magia de un paisaje volcánico que da lugar a curiosas playas de arena negra, junto a la posibilidad de disfrutar del mar en un mismo viaje y durante todo el año. Y siempre en primavera.
Eventos con estrellas
L a admiración del cielo tras una cena en el Teide es una experiencia única que no debe faltar en ningún programa de incentivo en Tenerife. Este lugar figura, junto a Hawai y La Serena en Chile, entre los tres mejores puntos del planeta para la observación del firmamento. La luna también puede ser protagonista de una velada mágica: uno de sus ”amaneceres” tras el cráter del Teide garantizará un recuerdo imborrable en la memoria de los asistentes.
Eventos como el Starmus Festival, organizado en el mes de septiembre y que este año celebra su segunda edición, demuestra la capacidad de la isla a la hora de acoger eventos multitudinarios asociados a una temática que pocos destinos ofrecen.
Figuras de talla internacional del mundo científico participan en conferencias y mesas redondas dentro de un programa amenizado con conciertos, fiestas y sesiones de observación del cielo.
Los grupos también pueden visitar el Observatorio Astronómico de Tenerife, en el Teide. En sesiones para un máximo de 40 personas, se visitan las instalaciones mientras un guía explica el funcionamiento de los telescopios y demás instrumentos pertenecientes a más de 60 instituciones de 19 países. Es el mejor lugar para entender por qué Tenerife es un sitio ideal para la observación del Sol y todo lo que se ha aprendido sobre el astro desde este observatorio. Las visitas se pueden organizar entre los meses de abril y diciembre. Hay que tener en cuenta que no se organizan recepciones nocturnas.




