Por Cristina Cunchillos
Los viajes de incentivo son una forma eficaz de recompensar y motivar a los representantes y de ese modo garantizar su implicación y mayor rendimiento. No obstante, la crisis económica global de la última década pareció demostrar que no eran algo prioritario para las empresas. Cuando hubo que apretarse el cinturón, este tipo de beneficios encabezó la lista de recortes. Como consecuencia, los proveedores especializados en este segmento sufrieron un descenso notable en su actividad durante los últimos años.
Ahora, y conforme van remontando las cifras macro-económicas, nuevamente se respira optimismo. La encuesta anual de Meetings net/IRF (Fundación de Estudios de Incentivos, por sus siglas en inglés), confirma la recuperación de la inversión en este tipo de viajes, con un aumento del 2,6% en 2016 con respecto al año anterior.
Por su parte, el estudio Index 2017 de SITE (Sociedad para la Excelencia en los Viajes de Incentivo, por sus siglas en inglés), también apunta a la recuperación. El 49% de las empresas encuestadas incrementará su presupuesto para viajes de recompensa, mientras que el 60% extenderá el bonus a más representantes.
Aunque son sin duda buenas noticias para el sector, las agencias de receptivo muestran cautela. Después de todo, la incertidumbre sobre la economía sigue imperando, además de la preocupación por la seguridad y la amenaza de atentados terroristas.
La creatividad es esencial
Si hay algo que la recesión ha dejado en esta industria es un mayor control del gasto: a la hora de planificar sus viajes de incentivo los compradores seguirán vigilando su inversión, evitando el derroche de años atrás. Con pre supuestos más reducidos, la creatividad es esencial. De hecho ya no es una cuestión de dinero: se buscan nuevos valores añadidos que hagan el viaje más atractivo. También destinos alternativos y probablemente más baratos.
Sin embargo, los mayores cambios proceden de los participantes: los millennials son personas acostumbradas a viajar por lo que para muchos el destino no es lo más importante, sino la posibilidad de disfrutar de una experiencia única y que no puedan lograr por su cuenta.
Por eso las agencias receptivas en destino están adaptan do sus propuestas con programas que se convierten en experiencias más que en viajes e incluyen la interacción con las comunidades locales. También están revisando destinos clásicos para sumergirse en ellos desde nuevos puntos de vista. La recompensa no sólo debe motivar al asistente sino transmitir claramente este mensaje: no hay nadie que le pueda sorprender tanto como la empresa para la que trabaja.
Para este tema hemos entrevistado a
Germán Inostroza Director de Marketing en Ovation Global DMC
“El efecto wow! no está necesariamente ligado a una mayor inversión”
Natalia Sánchez-Infantes Representante en España de Asian Trails Ltd.
“Myanmar está siendo la estrella por la interacción con la comunidad local”
Leandro Popik CEO de ESA Latin America
“Lo que se busca cada vez más es la personalización total de la experiencia”
Irene Martín Directora General – Brasil de Wedgewood Global DMC
“Con creatividad se puede convertir la cotidianeidad en experiencia inolvidable”
Frederic Sallio Director de Operaciones de Groupe Tucaya
“Hacemos participar a personajes interesantes del destino”
Jon Bennett Director de Ventas y Desarrollo de Negocios de Abercrombie & Kent Europe Ltd.
“Cada vez se incluye más la asistencia a grandes eventos”
Natalie Alagna Directora General – España de AIM Group International
“Ahora estamos viendo que no hay miedo a lo desconocido”
Hocine Boukhenaissi Director de Quetzal Motivo
“Los incentivos son mucho más humanos que los que se hacían hace diez años”




