Por Eva López Alvarez
Quito recibe su nombre de los antiguos Quitus que habitaban la zona antes de la llegada de los Incas y los españoles, pero bien podría llamarse el “San Francisco andino” por la gran cantidad de desniveles. Inicialmente ubicada en un valle interandino a 2.800 metros de altura, la urbanización ha ido escalando las laderas de las diferentes montañas circundantes por lo que si hay algo que caracteriza a la capital de Ecuador es la gran cantidad de espacios que ofrecen vistas panorámicas. La ciudad que hoy se visita es una urbe nacida en el siglo XVI ya que los Incas decidieron arrasar la antigua ciudad antes de entregársela a los conquistadores. El casco antiguo del Quito actual, construido de la mano de los misioneros españoles que llegaron masivamente tras su fundación en 1534, es un homenaje al barroco con tintes moriscos que lo hacen único. De hecho fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979.
El recientemente construido Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre se encuentra a 38 kilómetros del centro. Nada más llegar se percibe el escalonado relieve de la ciudad: sobre la quebrada llamada Cañón del Chiche se ubica este aeródromo que desde hace cinco años sustituye al que se encontraba en pleno centro y que se está convirtiendo en el nuevo Centro de Convenciones Metropolitano. En funcionamiento desde el pasado mes de agosto, cuenta con 8.500 m2 para ferias, congresos y convenciones.
De momento se ve la primera de las siete fases que componen el enorme proyecto que redefinirá completamente esta zona de la ciudad. Además del hall de exhibiciones, nueve salas modulables se ofrecen para sesiones de hasta 2.500 delegados en teatro, a lo que se suma un auditorio de 521 plazas. Una terraza sobre las antiguas pistas se utiliza para cócteles. La nueva red de metro que se está construyendo tendrá parada en el complejo.
Cerca del actual aeropuerto, en Valle de Cumbayá, se encuentra el que era hasta la inauguración del Centro de Convenciones Metropolitano el mayor espacio para eventos en Quito. En un edificio adjunto a la Universidad y centro comercial San Francisco, Quorum Quito Eventos y Negocios cuenta con 27 salones, el mayor con capacidad para 2.500 delegados en teatro. Para grupos procedentes del casco histórico, aunque la distancia no es larga -20 minutos con circulación normal- sí los posibles atascos que se generan en determinados momentos del día, por eso el ayuntamiento ofrece escolta policial en caso de necesidad.
Centro histórico
Afirman los locales que es el más grande y mejor conservado de Latinoamérica. Alberga 33 iglesias, siete de ellas concentradas en la llamada Calle de las 7 Cruces (calle García Moreno) que conduce a la animada Plaza Mayor, dominada por el palacio presidencial.
La visita de la Iglesia de la Compañía de Jesús, imitación de Il Gesù de Roma, es ineludible. Los jesuitas tardaron 160 años en terminar este templo que supera en magnificencia a la catedral, combinando estilos morisco y barroco churrigueresco con 152 kilos de láminas de oro. También ejerce de venue: la capilla de San José, en un lateral del altar mayor, se ofrece para eventos. El patio que lo precede también puede ser utilizado para operaciones al aire libre.
Otro venue singular en el casco histórico es la Iglesia de Santo Domingo. El receptivo Experiencias Patrimoniales, especializado en la mezcla de patrimonio y gastronomía tradicional implicando a las comunidades locales más desfavorecidas, ofrece una experiencia única para grupos de hasta 25 personas. En las cúpulas se puede disfrutar de la puesta del sol degustando viejas recetas y bebidas ancestrales.
En el claustro se organizan cenas de gala de hasta 200 comensales; en el refectorio banquetes para 170 invitados. En la capilla de Santa Rosa, un coro puede amenizar la velada en una cena para 100 personas. Todos los eventos en lo que hoy sigue siendo un convento dominico se pueden completar con procesiones, conciertos, demostraciones de danza y recreaciones de mercados de artesanía.
En el centro histórico se encuentra una de las novedades con más encanto de Quito: el hotel Mama Cuchara. Ocupa una antigua hacienda, reconvertida en hotel desde noviembre de 2017 con 27 habitaciones. En la actual habitación 202 vivió una doncella que consiguió marido lanzando al santo al que debía encomendarse por la ventana, al considerar que no satisfacía sus deseos. Finalmente se cumplieron y el bar que domina los tejados se llama “El santo que da marido” en honor a esta leyenda.
Primer hotel certificado Green Globe de Ecuador, hasta las bonitas lámparas de plástico reciclado recuerdan un compromiso que se extiende al barrio. Desde el hotel se realizan recorridos por la Loma de los Encantos, con paradas en una galería de productos de decoración, cosmética y joyería elaborados a base de productos amazónicos y tradiciones locales. Muy cerca, Rincón La Loma es una casa antigua preparada para eventos. Los grupos también pueden visitar un taller de elaboración de máscaras andinas o sentirse bomberos por un rato en la estación vecina.
Específicamente MICE
Quito no tiene un distrito financiero claramente definido, si bien es la zona de La Mariscal, en el distrito Centro Norte de la ciudad, la que aglutina la mayor cantidad de hoteles especializados en MICE.
Hilton Colón Quito fue pionero en este segmento cuando hace 50 años se inauguró la primera de las tres torres que lo componen, bautizadas como las carabelas de Colón. En total cuenta con 255 habitaciones en 19 pisos y pronto tendrá delante una de las paradas del nuevo metro. Para eventos ofrece 26 salones. El más grande habrá sido renovado el próximo mes de agosto y podrá recibir hasta 1.200 invitados en cóctel.
En las cercanías del hotel, el Centro de Convenciones Eugenio Espejo ocupa lo que fue un antiguo hospital inaugurado en 1933. La parte destinada a operaciones MICE se compone de tres pabellones y la capilla, generando un total de seis salones en los que organizar cenas de gala de hasta 160 comensales. Los grandes ventanales caracterizan un recinto singular, destacando el primer piso cubierto de cristal para cócteles de hasta 200 invitados. En auditorio, hasta 300 personas pueden trabajar en un mismo ambiente. La capilla se presta para conciertos con 150 asistentes.
El JW Marriott Quito celebra este año su vigésimo aniversario. Con 257 habitaciones remodeladas hace dos años, el 40 % de ellas cuenta con acceso al salón ejecutivo con cocina. Una bonita sala de juntas en el piso 10, con vistas y terraza, se utiliza para reuniones de hasta 16 personas. La suite presidencial, ocupando todo el piso 11, también se ofrece para cócteles de hasta 80 personas. La biblioteca del vestíbulo acoge cenas de gala de 60 comensales. El salón más grande alberga 1.000 delegados en teatro y forma parte de los seis salones que se reparten el piso -1. Cuenta con piscina exterior con agua caliente todo el año y gimnasio abierto las 24 horas.
El Swissôtel Quito, recientemente renovado y perteneciente al grupo AccorHotels, es el más grande de la ciudad gracias a sus 233 habitaciones y 43 suites de larga estancia. Cuenta con 17 salones, entre ellos el más amplio del destino para sesiones en teatro con 1.200 plazas. Para reuniones más pequeñas, la sala con mesa imperial de la suite presidencial puede recibir a doce personas y ofrece excelentes vistas. Entre los tres restaurantes que integra, el de cocina japonesa es referente en la ciudad. Completan las instalaciones un gran spa con 13 cabinas de masaje, cancha de tenis, de baloncesto y de squash, además de un helipuerto.
Venues de altura
Es sencillo en Quito encontrar venues en los que las vistas sean protagonistas, si bien su relevancia rivaliza con la belleza de algunos espacios. En el exclusivo barrio de Bellavista, la Fundación Guayasamín fue la residencia de Oswaldo Guayasamín, conocico como el “Pintor de Iberoamérica”. Hoy se compone de tres museos: la Capilla del Hombre, la Casa-Museo Guayasamín y el Sitio Arqueológico. La Capilla del Hombre, para eventos de hasta 800 personas – sin poder consumir en el interior –, es el espacio más amplio. Aquí se exhiben algunas de las mejores obras de este pintor miembro del movimiento conocido como “expresionismo indigenista”: en formatos de gran tamaño denuncia la opresión de pueblos indígenas y capítulos de la historia del siglo XX que marcaron su evolución artística.
Guayasamín fue además un gran coleccionista y así se puede constatar en su Casa-Museo, con una importante colección de arte precolombino y colonial. El interior se presta a conciertos para 120 personas. Una visita previa permite sumergirse en el universo del artista tras un cóctel de bienvenida en el bonito patio de entrada, una opción a tener en cuenta dado que tampoco se acepta el consumo de comidas y bebidas en el interior.
El actual Museo Yaku fue la primera planta potabilizadora de Quito y hoy es un centro divulgativo dedicado al agua y su uso. Ofrece para eventos un área vidriada que parece sobrevolar la ciudad. En ella se organizan cenas de gala para 300 comensales.
También en las alturas, el Centro Cultural Itchimbía es un palacio de cristal que corona el parque del mismo nombre. Es un bello ejemplo de arquitectura de hierro, zinc y cristal para lo que fue un mercado que abrió en 1920. En 2004 se convirtió en espacio para eventos y puede recibir a 1.000 invitados en un cóctel.
Es ideal para eventos con música hasta las dos de la mañana y con las mejores vistas de Quito, por detrás de las que ofrece el teleférico que asciende hasta una de las cimas del volcán Pichincha.
Afueras de Quito
El cráter se sitúa a nueve kilómetros del centro. Es uno más de los 84 volcanes que cuenta Ecuador, ocho de ellos activos. Entre ellos figura el Pichincha, cuya última erupción data de 1999. Tras un trayecto en 4×4 de hora y media desde la capital, y 30 minutos de caminata, es posible asomarse al cráter del Pico Guagua. Esta excursión goza de un atractivo extra: es muy posible atisbar los cóndores que anidan en el pico vecino.
La Mitad del Mundo es una curiosidad que nunca falta en los programas. Se trata de un monumento de cinco pisos con exposición pedagógica que conmemora la misión geodésica francesa que se desplazó al país en el siglo XVIII para estudiar la redondez del planeta. Aquí consiguieron establecer dónde se ubica la línea equinoccial, si bien hoy se sabe que está realmente a 200 metros de donde aparece pintada en el suelo. La consabida foto del visitante con un pie en cada hemisferio no puede faltar.
En la plaza aledaña al monumento se realizan eventos al aire libre durante los que los asistentes se pueden divertir intentando hacer que se mantenga un huevo sobre un clavo. En realidad éste es el lugar más fácil en el mundo para conseguirlo, al ser el más cercano al centro de la tierra y donde la fuerza de gravedad más atracción ejerce.
Muy cerca de Mitad del Mundo, la nueva cervecería Santana Brewing Company produce desde hace ocho años excelentes cervezas artesanales. El bonito bar viene a completar los espacios para eventos en las afueras de la ciudad, pudiendo amenizarlos con degustaciones de seis tipos de cerveza.
El área interior de estética industrial con vistas al espacio de producción recibe grupos de hasta 150 personas en cóctel. El jardín también puede utilizarse como una extensión al evento con vistas a otro de los 16 volcanes que cuentan los alrededores de la capital ecuatoriana.
Ecuador tradicional
Hacia el noreste, a dos horas por carretera de montaña (la Panamericana Norte que conecta con Colombia) se encuentra el mercado de Otavalo, considerado los sábados el mercado indígena más grande de Sudamérica. Este día toda la población se convierte en un inmenso mercado en el que se ofrecen desde tejidos y artesanías a comida, enseres de cocina, ropa, animales…
En el trayecto desde Quito, el paisaje va cambiando a medida que se avanza hacia la provincia de Imbabura, con 35 lagos y lagunas. De camino se atraviesa Tabacundo, conocida como la capital de las rosas, una importante fuente de ingresos para Ecuador ya que es uno de los primeros exportadores del mundo de rosas. La reputación de las mismas procede del tallo alto y recto derivado de la posición del sol: al caer perpendicularmente en esta zona, la rosa crece recta hasta alcanzar los dos metros.
El trayecto bordea la Laguna San Pablo, a 2.660 metros sobre el nivel del mar, a los pies del volcán Imbabura, de 4.700 metros de altura. La Hostería Puerto Lago cuenta con un restaurante panorámico de 120 cubiertos, además de 35 habitaciones en cabañas de estilo alpino. Es posible organizar en la laguna paseos en barca con música y actividades acuáticas no motorizadas.
Muy cerca de Otavalo, Cotacachi es el pueblo del cuero y ofrece autenticidad en estado puro. Por ejemplo los hombres indígenas tienen el pelo largo desde niños. Hay un pequeño mercado de cuero pero es una calle, la 10 de agosto, la que concentra todas las tiendas con productos de piel a precios imbatibles.
El hotel La Mirage es un oasis de exclusividad perteneciente a la red Luxury Destinations Ecuador. Los pavos reales se pasean por el jardín. Ofrece 23 habitaciones, en lo que fue una hacienda, con spa en un ambiente que recuerda a Pompeya.
Pura adrenalina
Ecuador se caracteriza por ofrecer buenas carreteras que permiten completar fácilmente una convención en la ciudad con un programa de turismo de aventura en fascinantes paisajes de montaña. A tres horas hacia el sur, de camino a la Amazonia, Baños de Agua Santa es una ciudad-balneario famosa por las aguas que proceden del volcán Tungurahua.
Pero incluso más famosas que sus termas son sus propuestas de turismo activo y la llamada Ruta de las Cascadas que conduce hasta el Pailón del Diablo, una cascada que impresiona, más que por su altura de 60 metros, por la furia con la que sortea el relieve de roca basáltica y selva. En el trayecto, “tarabitas” o cabinas suspendidas que atraviesan los cañones, puentes “tibetanos” para quienes no temen a las alturas, tirolinas – la más larga de Ecuador con un kilómetro de largo –, lugares para puenting y columpios “extremos” que parecen enviar al vacío a quien osa columpiarse en esta suerte de péndulo… todo en un entorno de gran belleza.
Se aprecia claramente desde el exclusivo Luna Volcán Adventure SPA Hotel (antes Luna Runtun). Colgado en la montaña, las vistas de su Café del Cielo son difíciles de mejorar. Cuenta con 29 habitaciones y una sala de conferencias para 50 personas en formato teatro.
En el casco urbano y ante la más famosa de las 220 caídas de agua que pertenecen a Baños – la de la Virgen, con las termas municipales a sus pies – , el Sangay Spa Hotel ofrece 66 austeras habitaciones, incluyendo 26 cabañas en proceso de renovación. Cuenta con spa para los famosos “baños de cajón”: es una sauna dentro de una caja con la cabeza en el exterior.
Centro de operaciones
Quito cuenta con la infraestructura necesaria para pequeñas y grandes convenciones y sirve además de punto de partida para programas que incluyan explorar la Amazonia – 40 % del país –, destinos coloniales como Cuenca, la costa de Guayaquil – a media hora de vuelo – o las emblemáticas Islas Galápagos.
El hotel Wyndham Quito Airport acoge a muchos de los grupos que se desplazan desde Quito. Inaugurado en marzo de 2018, se encuentra a cinco minutos del aeropuerto y tiene 150 habitaciones decoradas en tonos cálidos que lo alejan de la frialdad de otros hoteles de perfil semejante. Permite albergar sesiones de trabajo de entre 80 y 320 delegados en tres salones que se pueden unir. Cinco salas ejecutivas se prestan para reuniones de entre diez y 30 personas.
Quito es la segunda capital más alta del mundo, sin que sea difícil aclimatarse a ella, y destaca por sus excelentes vistas y dimensiones humanas. El mejor momento para visitarla se extiende de mayo a octubre, si bien los mejores meses para viajar a Galápagos abarcan de diciembre a mayo. En ningún caso las lluvias son duraderas en un país que presume de estabilidad gracias a su economía dolarizada.
ISLAS GALÁPAGOS
Lo más parecido que existe en el planeta a un laboratorio viviente es sin duda uno de los destinos de incentivo más exclusivos del mundo. A 1.000 kilómetros del continente, Islas Galápagos es una provincia de Ecuador en forma de archipiélago compuesto por 13 islas, de las que solo cuatro están habitadas.
Se impone ante todo decidir qué se quiere hacer en Galápagos. Las únicas actividades acuáticas permitidas, y en lugares muy precisos, son el kayak, el snorkel, tours de pesca y submarinismo. Según interese incluir en el programa la visita de playas, volcanes, el descubrimiento de los fondos marinos o la fauna local, se han de elegir las islas más adecuadas y el modo de acceder a ellas.
Por ejemplo, las playas más bonitas se encuentran en Santa Cruz mientras que los aficionados a la vulcanología y los paisajes ligados a las coladas de lava se deleitarán en Bartolomé y Bahía Sullivan. Isabela es la isla más grande y la que más concentración de la riqueza de Galápagos ofrece.
Existe un transporte público en forma de barcas rápidas que en dos horas realizan el recorrido entre las cuatro islas pobladas: Santa Cruz, Isabela, San Cristóbal y Floreana. Para acceder a las demás es necesario contratar un crucero o alquilar un yate para cupos de máximo 16 personas, teniendo en cuenta que cada embarcación cuenta, dependiendo de la época del año, con permiso para acercarse a una lista preestablecida de lugares según la demanda y las acciones de conservación en curso.
Santa Cruz
Es la isla más habitada, con 30.000 pobladores. A ella llegan la mayoría de grupos que tiene como destino el aeropuerto de Baltra, situado a tres horas y cuarto de Quito en vuelos con escala en Guayaquil. En realidad Baltra es otra de las islas que componen el archipiélago, por lo que es imperativo atravesar el Canal de Itabaca que la separa de Santa Cruz. En este punto los visitantes pueden dirigirse a Puerto Ayora, capital turística del destino y con la mayor infraestructura hotelera, o embarcarse en uno de los cruceros y yates que fondean en los lugares más exclusivos.
Entre los barcos de crucero destaca el Expedition, con capacidad para 100 pasajeros y comprometido con la preservación a través de la reforestación que los propios viajeros realizan en el momento de visitar la parte alta de la isla Santa Cruz.
Está considerado el más exclusivo junto con el National Geographic, de la misma capacidad.
A bordo, guías naturalistas explican la importancia de proteger un entorno declarado Patrimonio de la Humanidad en 1978 y Reserva de la Biosfera en 1985. De la mano de científicos como Charles Darwin, permitió y permite dilucidar numerosos enigmas sobre la evolución de las especies, la genética animal y muchas otras cuestiones relacionadas con la botánica, la ornitología, vulcanología y un sinfín de disciplinas que reúnen cada año a miles de turistas.
La visita de la Estación Científica Charles Darwin, en Puerto Ayora, es cita obligada para quienes se interesan por la diversidad de especies, y sus particularidades, que habitan las diferentes islas del archipiélago. Precisamente junto a su entrada se encuentra el hotel Galapagos Habitat, con 17 habitaciones, cinco de ellas suites con terraza y vistas al mar y la zona de manglares en la que se encuentra.
Su restaurante figura entre los mejores del destino y cuenta con yate propio para desplazamientos de 16 pasajeros, el máximo permitido en cada salida. A diferencia de otras embarcaciones, la modernidad del yate permite incluir dos islas deshabitadas en un solo día por la velocidad a la que recorre las distancias que separan los diferentes subdestinos.
Ikala Galápagos es el hotel más reciente de Puerto Ayora. Situado en el centro del pueblo, fue inaugurado el pasado mes de enero y cuenta con 22 habitaciones, entre ellas 15 suites con balcón. Cuenta con piscina y un restaurante en la azotea con vistas al cercano puerto.
Playa Tortuga Bay, tras una fácil caminata de 45 minutos, ofrece postales únicas sobre todo en la Playa Brava, donde las iguanas marinas campan a sus anchas sobre la blanquísima arena. En Playa Mansa es posible el baño ya que los manglares y barreras de basalto crean una suerte de piscina a la que se asoman los opuntias. Como prueba de la preservación de Galápagos, no existen chiringuitos de playa, música o actividades.
Isabela
Las calles de su capital, Puerto Villamil, si no son de arena están cubiertas por ella. No existen grandes hoteles en este pequeño pueblo. Ante la playa, con 16 habitaciones recientemente renovadas y piscina, el hotel Albemarle se ofrece para privatizaciones completas y eventos en la azotea con vistas al Pacífico.
La visita del Complejo de Humedales y Muro de Lágrimas, recorriendo a pie o en bicicleta un itinerario salpicado de pozas naturales, bosques de opuntias y playas paradisiacas, culmina en un cerro donde comprobar que la inmensa mayoría de la isla está habitada por la naturaleza.
El ascenso al volcán Sierra Negra, hasta los 1.100 metros de altura, es otra de las excursiones estrella. Además de visitar un entorno único, se puede admirar la segunda caldera volcánica más grande del mundo, caminar sobre ríos de lava y formaciones derivadas de la última erupción en Volcán Chico el año pasado o admirar las diferencias de colores en las minas de azufre. La caminata más sencilla, poco exigente, dura cinco horas.
La salida al islote Tintoreras es la más demandada entre quienes buscan observar mantarrayas, tortugas marinas, tiburones y gran cantidad de peces de decenas de colores, además de aves emblemáticas como la fragata y el piquero de patas azules. Los aficionados a la fotografía subacuática tocarán el cielo en la salida que conduce a nadar en túneles de lava submarinos.
Como máximo 50 personas pueden encontrarse en uno de los lugares que forman parte de los espacios del Parque Nacional Galápagos – 97 % del archipiélago – en el mismo momento.
Por eso el mayor regalo que ofrece Galápagos es el de sentirse espectador de una naturaleza única en la que el humano no es rey, sino el visitante de un reino cuyos habitantes se dejan observar y solo exigen a cambio que se respete su hábitat.
Laboratorio vivo
La mejor forma de definir a las Islas Galápagos es como “laboratorio vivo”. Charles Darwin fue quien dio fama al archipiélago al mencionarlo como una de sus fuentes de inspiración para desarrollar su teoría sobre la evolución de las especies, basada en que aquéllas que consiguen adaptarse al entorno en el que habitan son las que superan el proceso natural de selección que elimina a quienes no lo logran.
Los estudios de genética posteriores llevaron más allá esta teoría, ejemplificando con numerosos especímenes procedentes de Galápagos que esta selección natural tiene un impacto en la secuencia genética de los descendientes, que se convierten en nuevas especies.
Guías naturalistas introducen a los viajeros en una clase magistral de historia natural en la que, sin necesidad de proyectar imágenes, se aprecian a simple vista los testimonios endémicos de la evolución animal: aves -piqueros- de patas azules por la concentración en sus extremidades de los pigmentos derivados de los peces que consumen; iguanas marinas capaces de mantenerse en el agua hasta 45 minutos buscando alimento, de color negro y muy diferentes a las terrestres, amarillas y rosadas; gavilanes, pingüinos, tortugas gigantes… la lista es larga y fascinante.




