BERLÍN: MEMORIA VIVA

La capital alemana es uno de los mejores destinos del mundo si se habla de relación calidad-precio. Berlín ya nada tiene que ver con muros ni separaciones: hoy es emblema de innovación y vanguardia. Mientras que el Mitte sigue siendo un valor seguro, el Este ofrece frescura y diseño muy del gusto de los millennials.

Por Vincent Richeux

Fotos Eva López Alvarez

Aunque Berlín siempre está cambiando, todo parece indicar que los horizontes definidos por muros no se volverán a divisar. Las paredes no sólo caen en una de las ciudades, si no la más, dinámica de Europa, sino que directamente se saltan cuando éstas toman forma de destinos competidores: Berlín alcanzó la primera posición del último ranking ICCA gracias a los 195 eventos internacionales albergados en 2015.

El ascenso de la capital alemana como destino MICE es imparable, tanto como la reconversión de espacios ligados a su historia más difícil en una demostración de que la memoria, por muy dura que sea, no es incompatible con una visión del futuro fresca y moderna.

Hace cuatro años “cayó” el último vestigio de la división de la ciudad en forma de aeropuerto: el céntrico aeródromo de Tempelholf, vestigio de la división de la ciudad, fue desmantelado y convertido en un parque público. Los hangares del que fue el punto de abastecimiento de Berlín Oeste durante la época en la que la ciudad estuvo dividida, y que había sido el mayor aeropuerto de Europa hace 100 años, son hoy centros deportivos, discotecas, oficinas o estudios de arte y de grabación.

Las pistas ya no son grises: actualmente son zonas verdes para runners, locales amantes del pícnic y todo aquel berlinés que quiera disfrutar del mayor parque de la ciudad. La antigua terminal se puede privatizar para eventos.

En 2012 se suponía que era el turno del aeropuerto de Tegel, lo que conllevaría la concentración de la actividad aérea en el nuevo aeródromo de Berlin-Brandenburg, a 15 kilómetros del centro. Sin embargo, la apertura prevista para finales de este año parece que se retrasará de nuevo… y ya van cinco años.

Destino MICE en auge

Berlín no sólo se ha aupado al primer puesto del ranking ICCA por la actividad de las empresas y sociedades alemanas, principales organizadoras de eventos con carácter internacional: la ciudad atrae a un número creciente de grupos de incentivo extranjeros interesados en la vibrante y fascinante cultura berlinesa.

En ella se mezclan la modernidad más absoluta con el rigor más clásico. Aunque cada barrio pareciera apostar más por una u otra vertiente, lo cierto es que, si bien el Este aglutina las propuestas más vanguardistas, Mitte y el Oeste siguen sorprendiendo con novedades en torno a los monumentos más emblemáticos traducidas mayoritariamente en nuevos hoteles.

 Sello español

Aunque parece que ya son clásicos del destino, establecimientos como el Nhow o el H10 Berlin Ku´damm, ambos emblemas del diseño aplicado a la hotelería con sello español, siguen siendo hoteles de referencia para los grupos de habla hispana que disfrutan de viajes de motivación en Berlín.

También espera serlo el nuevo Barceló, primer hotel del grupo en la capital, que abrirá en 2018 en el Oeste junto a Berliner Hauptbahnhof, la principal estación de tren de Berlín y la mayor de la Unión Europea. Contará con 283 habitaciones y centro de convenciones en el primer piso.

En el Este de Berlín y a orillas del río Spree, el hotel Nhow Berlin, aunque inaugurado en 2012, todavía hoy es símbolo de la renovación y musicalidad que caracteriza a esta parte de la ciudad. Ofrece estancias que tienen más de experiencia que de pernoctación y es especialmente recomendable para quienes adoran las explosiones de color.

Además de ser un establecimiento pionero en la instalación de proyectores holográficos en 3D, dos estudios de grabación ofrecen múltiples posibilidades para la organización de actividades de incentivo. Las 304 habitaciones incluyen originales prestaciones como el Guitar Room Service gratuito. Siete espacios de original mobiliario componen el centro de convenciones donde organizar sesiones de hasta 726 delegados en teatro.

En el Oeste y abierto en 2011 como fruto de la restauración y ampliación de un colegio del siglo XIX, el H10 Berlin Ku´- damm cuenta con 199 habitaciones junto a la avenida Kurfürstendamm, principal eje comercial de la ciudad. Cinco salones de reuniones albergan jornadas de hasta 100 asistentes.

Estratégicamente situado entre la Isla de los Museos y la Puerta de Brandenburgo, o lo que es lo mismo, en pleno centro, el Meliá Berlín cuenta con el servicio The Level en parte de sus 364 habitaciones y siete espacios de trabajo con capacidades entre 30 y 650 personas.

Clásicos del destino

El Kempinski Adlon es uno de los establecimientos hoteleros más emblemáticos, entre otros aspectos por su ubicación junto a la Puerta de Brandenburgo: austero clasicismo se respira en las 382 habitaciones y catorce salas que se ofrecen para eventos, siendo la mayor el ballroom con capacidad para 320 comensales en banquete.

Otro ejemplo de magnificencia en su versión berlinesa, con tintes barrocos y también en las inmediaciones de la Puerta de Brandenburgo, es The Westin Grand Berlin, con 400 habitaciones y salas para reuniones y banquetes de hasta 400 comensales. Entre los espacios para eventos destaca el vestíbulo utilizado para cócteles de 1200 invitados. El jardín de 3000 metros cuadrados, con espacio cubierto, también se ofrece para acciones que coincidan con el verano europeo.

Manteniendo los estándares más altos en lo que a elegancia clásica aplicada a hoteles se refiere, en la plaza de Gendarmenmarkt, también en el Mitte o corazón de la ciudad, el Regent Berlin tiene 156 habitaciones con balcón y 39 suites. Mármoles, madera y tonos claros dan lugar a una atmósfera de tinte aristocrático que también se encuentra en los diez salones que pueden albergar grupos de entre 18 y 120 personas en formato teatro.

 Pasado y presente

Uno de los grandes atractivos de Berlín es la diversidad de su planta hotelera, que además no deja de crecer. La paleta abarca desde los colores chillones del Nhow a los beiges del Regent, pero entre ellos existen múltiples variedades estéticas que dan lugar a hoteles únicos.

Entre ellos figura el Lux 11: es una antigua sede de la KGB reconvertida en hotel boutique donde el blanco y las formas muy depuradas conviven con pequeñas pinceladas de fucsia. Situado muy cerca de Alexanderplatz, cuenta con una terraza con vistas a la torre de televisión emblema de Berlín, ideal para afterworks cuando las temperaturas empiezan a ser clementes.

Aunque esta zona pareciese llegar a su límite de novedades sigue siendo escenario de nuevas aperturas que apuestan por la originalidad: es el caso del Titanic Chaussee que pronto cumplirá su primer año, con 389 habitaciones y quince salas de reunión.

Ambos hoteles evidencian el interesante contraste que ofrece el barrio de Mitte –”centro” en alemán–: el corazón geográfico de Berlín es distrito político, en torno al edificio del Parlamento coronado por su impresionante cúpula y demás construcciones modernas destinadas a las diferentes instituciones gubernamentales. También es sede de pinacotecas que albergan algunas de las obras más relevantes de la Historia del Arte y que se concentran en la Isla de los Museos. La sobria plaza Gendarmenmarkt comparte distrito con Potsdamer Platz. En pocos metros conviven el pasado y el futuro, cosidos por el hilo de la memoria que nace en esa suerte de ovillo que es el imponente Monumento del Holocausto.

En esta área se encuentra uno de los hoteles más comprometidos con el medioambiente: el Scandic Berlin Potsdamer Platz dispone de sus propias estaciones depuradoras de agua. El rechazo al uso de plásticos implica la eliminación de muchos amenities. Con un total de 563 habitaciones, ofrece aplicar el espíritu eco friendly a los encuentros (de hasta 550 personas) que se organizan en las 16 salas de reunión.

Checkpoint Charlie es otra de las paradas obligadas en cualquier programa por el Mitte: es un puesto fronterizo testimonio del viejo Muro y que hoy sirve de fondo para los selfies de muchísimos turistas. Comparte protagonismo fotográfico con la Puerta de Brandenburgo, antes cerrada dividiendo la ciudad y hoy símbolo de una unidad nacida de la apertura que cambió el mundo en una noche de noviembre de 1989.

Variedad de venues

Algunos de estos monumentos son venues donde organizar eventos, ya sea en los espacios públicos o en los restaurantes que albergan. Entre los más atractivos figura el Dachgarten: es el restaurante de la cúpula del Parlamento y las vistas deleitan a los 220 participantes que pueden disfrutar de un cóctel.

Los museos más clásicos siguen siendo un valor seguro por la calidad de sus exposiciones. El renovado Bode alberga la mayor colección de numismática del mundo. El Pergamon museum, con su espectacular altar actualmente en restauración, se utiliza para cenas de gala precedidas de una visita privada.

El más demandado es el Neues, residencia de la obra que más interés despierta: el busto de Nefertiti. Se pueden organizar los eventos en las mismas salas de los tesoros artísticos, aunque sólo para presupuestos muy elevados que respondan a las exigencias de las compañías de seguros.

Berlín Este

El Este en general y el distrito de Friedrichshain-Kreuzberg en particular concentran las novedades y propuestas más atrevidas. El Nhow hace tiempo que dejó de acaparar la originalidad en materia de hotelería en un destino en transformación que sigue apostando por establecimientos que rompen con todo lo estandarizado.

Sorprende la cantidad de hoteles de diseño que acaban de abrir sus puertas o las abrirán en los próximos dos años. Berlín lleva anunciando al menos diez hoteles de diseño por año desde que empezó el actual milenio.

No sólo los hoteles son nuevos, también los lugares donde se ubican. Por ejemplo, la East Side Gallery, museo al aire libre con los restos del antiguo Muro de Berlín del que se conserva más de un kilómetro, es el centro de un nuevo distrito en pleno desarrollo que está atrayendo a numerosos millennials. Contará con dos nuevos hoteles muy del estilo de esta zona: el Indigo Berlin City East Side, con 119 habitaciones, está llamado a ser la referencia en Europa de la marca para esta generación del grupo Intercontinental. Muy cerca, también en Mercedes Platz, abrirá el Hampton by Hilton Berlin City East con 254 habitaciones. Ambos tienen su inauguración prevista para principios de 2018.

Sea cual sea el barrio, los hoteles berlineses evidencian una premisa que no se cumple en otras capitales europeas: la excelencia en la relación calidad-precio no está reñida con el aumento de la competencia y la consecuente reducción de los precios. Las tarifas por noche son más baratas en Berlín que en otras ciudades como París o Londres.

Esto tiene mucho que ver en el auge de Berlín como destino MICE: los estándares de calidad son respetados al máximo en una ciudad que hace del rigor germánico una virtud que no sólo no asusta sino que implica garantía de éxito.

El crecimiento de Berlín como destino de grandes convenciones y congresos está muy ligado a la inauguración en 2014 del City Cube en el recinto ferial Messe Berlin: es un nuevo espacio multifuncional en la parte Oeste caracterizado por la flexibilidad de las salas y conectado por metro con el centro. Cuenta con dos pisos y el superior tiene un amplia salón sin columnas de 6000 metros cuadrados.

Berlín y la música

Berlín es la ciudad de la música y las fiestas al ritmo dictado por las pletinas. En ningún incentivo que se precie debe faltar una buena fiesta. La variedad de lugares es inmensa, desde antiguas estaciones de metro a búnkeres reconvertidos, pasando por jardines urbanos o terrazas donde disfrutar de una de las urbes más vibrantes del planeta.

Junto a Potsdamer Platz, el Club 40seconds gestiona The Penthouse, una amplia sala panorámica con vistas.

Teambuilding en Berlín

Videoclips únicos

 Las calles de Berlín ofrecen interesantes escenarios para videoclips en los que los participantes se sientan estrellas del género musical que elijan. Es posible insertar las voces registradas previamente en los estudios del hotel Nhow.

Taller de grafiti

En coherencia con el hecho de que Berlín es referencia mundial del arte mural, los grupos pueden pintar con aerosol sobre diferentes soportes, desde paredes a osos de poliestireno o lienzos que puedan llevarse como recuerdo de la estancia.

Rally en Trabi

Aunque no es una novedad sigue teniendo mucho éxito que los grupos realicen una búsqueda del tesoro a bordo del vehículo fabricado en la antigua República Democrática Alemana y conocido en la época como “coche de papel”.

Dj por un día

Varios clubes proponen clases de mix musical con pletinas de tal modo que cada participante pueda crear su propia combinación. Ésta puede ser sometida al veredicto de sus compañeros: una excusa para disfrutar de la música y divertirse.

300 personas en cóctel utilizando todos los espacios. Grupos más pequeños pueden disfrutar de cenas al aire libre ocupando una de las terrazas.

No sólo las últimas tendencias musicales tienen cabida en Berlín: la catedral es famosa por su órgano y otra opción para incentivos es programar una sesión de música de cámara durante un concierto privado. Los numerosos clubes de la ciudad también suponen una alternativa para quienes prefieran una velada musical menos clásica, con demostraciones de música electrónica y hasta talleres de aprendizaje.

Escenarios únicos

La historia de Berlín es la mina perfecta para extraer recursos que alimenten actividades de incentivo originales. La visita del Museo del Espionaje puede ser el complemento de un recorrido en el que los participantes ejerzan de espías que resuelven enigmas. La investigación les puede conducir a refugios subterráneos de la Segunda Guerra Mundial, vestigios de la Guerra Fría, antiguas cárceles como la de la Stasi o emblemas de la Alemania imperial. Todo en un recorrido que puede incluir conducir un tanque, los famosos Trabi de la época del Muro o los hot rods que simulaban ser vehículos de Fórmula 1… Pocos destinos en el mundo ofrecen escenografías que superan a las de cualquier ficción, y en plena calle.

Acciones menos originales, pero no por ello menos demandadas, tales como la cena de gala en la Orangerie del palacio de Charlottenburg con los asistentes vestidos de época, dan testimonio de esa diversidad que caracteriza a Berlín.

La hoy por hoy capital de Europa no sólo dispone de escenarios únicos sino de las facilidades para disfrutarlos que sólo un destino donde la profesionalidad es ley puede ofrecer. Y sin renunciar a una historia que los berlineses han sabido reconvertir en símbolo de unidad y desarrollo. Porque sin memoria no hay vida: larga vida a la memoria viva.

East Side Gallery

El mayor lienzo del antiguo Muro de Berlín, que separó Europa entre 1961 y 1989, tiene como nombre East Side Gallery. Su visita y la foto ante el archifamoso beso de Breznev y Honecker son inevitables en Berlín.

Desde el pasado mes de marzo se puede completar el recorrido por esta zona con un nuevo museo privado dedicado a este capítulo de la historia alemana. A lo largo de trece espacios, The Wall Museum retrata la vida de los ciudadanos tal y como ya se hace en el museo del Checkpoint Charlie pero de una manera mucho más moderna y con una museografía más elaborada. Situado junto al bonito puente Oberbaumbrücke, sobre el río Spree, los contenidos multimedia permiten una interesante inmersión en la cotidianeidad ligada al Muro.

La East Side Gallery puede ser el punto de partida de un itinerario basado en la historia ligada a esta construcción, más allá de las historias personales de quienes la sufrieron. Una línea de adoquines conduce a lo largo de 5,7 kilómetros a Stralauer Platz, donde contemplar restos del muro interior, los pasos fronterizos de Heinrich-Heine-Strasse y Checkpoint Charlie y la famosa Bernauer Strasse: aquí se visita el centro de documentación del Muro y la simbólica Capilla de la Reconciliación.