Por Eva López Alvarez
Fotos Alejandro Martínez Notte
Situado en la costa Oeste de África y atravesado de Norte a Sur por el valle del Rif t, Kenia tiene una superficie de 649.000 km2 que incluye 13.395 lagos. Es sin duda uno de los países del mundo que más impacta a quien lo visita: por sus colores, sus etnias, su naturaleza, su dureza… apreciar en vivo y en directo tantas imágenes transmitidas por la televisión permite hacerse una idea más real de lo salvaje que es este destino.
Cuestionado en los últimos años por motivos de seguridad, los responsables de su promoción se esfuerzan por ofrecer garantías a los organizadores, principalmente en la capital y en torno a las reservas nacionales que son sede de los safaris. Kenia se ofrece para incentivos en grupo de hasta 140 miembros y cuenta para ello con una hotelería de primerísima gama y cada vez más receptivos especializados en este segmento.
Recientemente se anunció la celebración de importantes eventos de carácter mundial como prueba de su capacidad para seguir recibiendo grupos de trabajo que también disfrutarán de las posibilidades de incentivo: como ejemplo, más de 1.000 líderes de la industria de relaciones públicas de todo el mundo se reunirán en Nairobi para celebrar el World Public Relations Forum 2015.
Nairobi
La capital se sitúa a 500 kilómetros hacia el interior del océano Índico. El aeropuerto internacional Jomo Kenyatta se encuentra a 18 kilómetros del centro de la ciudad y ha sido ampliado con una nueva terminal. Su tráfico está aumentando a un ritmo del 12% anual. Cualquier desplazamiento desde el aeropuerto y por Nairobi sirve para observar con calma a la población, ya que es difícil evitar los atascos derivados del nacimiento de una clase media que puja por consumir, sobre todo en lo que a vehículos se refiere.
Incluso en Nairobi es fácil darse cuenta de que en este país del Este africano conviven 42 etnias que dan lugar a fisonomías muy diferentes: tantas como lenguas habladas. Si bien el inglés es oficial y conocido por la mayoría, principalmente entre los profesionales que trabajan en el sector turístico, el swahili es el idioma más extendido.
La capital cuenta con cuatro millones de habitantes y en el centro es mejor no ser visto durante la noche. Sin embargo por el día es fiel reflejo de la efervescencia africana, de hecho aquí se encuentra el mayor espacio para convenciones del Este del continente: dentro de África, el Kenyatta International Conference Centre (KICC) sólo es superado en tamaño por el de Ciudad del Cabo (Sudáfrica)
El KICC cuenta con uno de los mejores espacios exteriores de la capital: la terraza superior, que sirve de pista para helicópteros, ya ha sido utilizada para cócteles nocturnos con un máximo de 100 invitados y vistas de la ciudad en 360 grados.
La granja de Karen Blixen, situada en los alrededores y de fama internacional a raíz del personaje interpretado por Meryl Streep en Memorias de África, es hoy en día una casa-museo rodeada de una plantación de café que se ha convertido en bonitos jardines utilizados para eventos exteriores con vistas a las colinas de Ngong.
De safari
No hay incentivo en Kenia que no incluya un safari… o varios. Es imposible evitar los recuerdos de documentales televisivos y aquella tensión que generaban en el espectador las leonas mientras acechaban a los búfalos. Por eso impresiona aún más observar este tipo de escenas en directo y con una cercanía que sorprende. Los conductores no son precisamente cuidadosos en lo que a distancia de las bestias se refiere y no dudan en salirse de las pistas para ofrecer un mejor plano del animal. Los amantes de la fotografía quedarán maravillados. Los defensores de un mayor respeto de la naturaleza, no tanto.
La sabana africana cambia según la época del año: a partir de julio y hasta el mes de octubre, millones de ñus se desplazan por Maasai Mara en el momento en el que predominan las altas hierbas. Es importante tenerlo en cuenta para los paseos en globo, ya que la visibilidad de los animales desde el cielo es mejor con el pasto más bajo. Esta migración es uno de los acontecimientos más famosos de Kenia: los ñus se pueden escuchar a kilómetros de distancia, ya que sus pasos retumban desde la frontera con Tanzania hacia las tierras recién crecidas y nutritivas. Las cebras son arrastradas por la corriente, salpicando los rebaños con color mientras se dirigen hacia el poderoso río Mara.
Una particularidad de Kenia es que permite tematizar los safaris: para la observación de hipopótamos nada mejor que navegar por el lago Naivasha. Para ver rinocerantes, animales especialmente difíciles de observar, el lago Nakuru debe formar parte del programa. Si la propuesta es admirar las manadas de elefantes, los grupos no pueden perderse Amboseli. Y si de lo que se trata es de intentar captar a los emblemáticos big five, Maasai Mara es ineludible.
Maasai Mara
La mejor opción para llegar a la Reserva, dado el estado de las carreteras, es volar desde Nairobi: desde el aeropuerto Wilson, base operativa de los vuelos domésticos, sólo una hora de trayecto separa los vehículos que parecen omniprensentes en la capital de los antílopes que invaden la pista de tierra roja en medio de la sabana.
El más emblemático de los parques de Kenia es el mejor lugar para observar los Cinco Grandes: leones, rinocerontes, leopardos, búfalos y elefantes se pasean a sus anchas por la magnífica sabana, que cambia de color según la luz del día. Es además el espacio habitado por los Maasai, un pueblo nómada que ha encontrado en el turismo una importante fuente de ingresos. Por eso se ofrecen para enseñar sus poblados, participar en espectáculos y cursos de cocina o fabricación de joyas… o simular ataques que sorprendan al viajero durante una cena en una actividad de teambuilding.
Esta reserva es el mejor lugar para presenciar la danza Maasai: al sonido de las cuentas de los collares que decoran las vestimentas se une la melodía monocorde de un canto concebido para los guerreros. Los bailarines saltan en vertical sin perder la rígida posición que se acentúa con los brazos pegados al cuerpo, hasta alturas que parecen imposibles de lograr. Los grupos pueden intentarlo: sin duda un momento de buen humor que también supone un reto físico.
La visita de un poblado es un clásico y es difícil no sentirse incómodo ante el asedio de los vendedores de recuerdos. El hotel Sarova Mara Game Camp, muy utilizado para grupos de incentivo, dispone de tres casas Maasai no habitadas que sirven para comprender cómo se construye en la zona, a base de excrementos de vaca, ceniza y tierra, sin la aglomeración de vendedores de recuerdos. El espacio central se utiliza para incentivos que incluyen una clase de cocina swahili o exhibiciones de la danza local.
El complejo, de cinco estrellas y en plena naturaleza, ofrece 73 tiendas de campaña con todas las comodidades, y sin televisión que perturbe los ruidos de la sabana. Además del espacio Maasai, cuenta con numerosas áreas donde organizar comidas y actividades en grupo, además de un espacio para conferencias para un máximo de 80 asistentes.
En la misma zona del país, muy cerca de la frontera con Tanzania, desde el parque Amboseli se aprecian las mejores vistas del Kilimanjaro. Es considerado el mejor parque para admirar las manadas de elefantes, siempre con el pico de 6.000 metros de altura como elemento de fondo.
Monte Kenya
Es un destino muy demandado por quienes quieren incluir en el programa actividades de turismo activo: además de los safaris en 4×4, esta zona del país tiene la particularidad de permitir las salidas a caballo, lo que permite un acercamiento diferente a los animales. Los grupos también pueden hacer raf ting, hasta nivel 4 según el momento del año.
El Fairmont Mount Kenya Safari Club es el mejor hotel con vistas a la montaña y uno de los mejores establecimientos del país. Cuenta con 120 habitaciones y un espacio para fiestas junto al río que puede reunir hasta 65 invitados. Los cócteles del atardecer suelen incluir la presencia de los elefantes. También tiene un campo de golf de nueve hoyos y piscina exterior.
Uno de los programas con más éxito comienza con la salida temprana del Monte Kenya hacia el Este, con destino al lago Naivasha y parada en el lago Nakuru, un paraíso para la observación de rinocerontes y flamencos.
La cuna de la civilización
El lago Naivasha está en el valle del Rif t, allí donde nacieron las primeras civilizaciones humanas: los paseos en barca al final del día son un auténtico regalo para los sentidos: entre los sonidos de las aves y los reflejos en el agua asoman numerosos hipopótamos cuya tranquilidad aparente incrementa la sensación de paz que se percibe en este lugar.
A 14 kilómetros al sur del lago se pueden organizar caminatas o paseos en bicicleta en el parque Hells Gate, bautizado así por la actividad volcánica de la zona. En una de las riberas del lago, Enashipai es un hotel de cinco estrellas con 80 habitaciones de las que 40 son apartoteles.
Cuenta con spa con restaurante de cocina saludable y un nuevo centro de convenciones: el nuevo Entumo Conference Center ofrece una de las mayores capacidades del país, para grupos de hasta 500 personas y la tecnología más puntera. El Likeside bar es un espacio idóneo para fiestas junto al lago en las que la música se mezcla con los sonidos del agua.
Cualquier profesional se sentirá recompensado con un viaje a Kenia. La dureza del país no empaña su belleza: la increíble luz de la sabana y la posibilidad de admirar tantos animales en su hábitat natural es una experiencia que muchos sueñan con vivir y afortunados son aquéllos que lo consiguen. La diversidad de etnias y la posibilidad de compartir momentos mágicos es otro aliciente más. En Kenia es muy fácil soñar: los locales son los primeros en hacerlo y apuestan por un futuro mejor al que mucho pueden contribuir quienes visitan este destino, cuna del mundo y de incentivos que dejan huella.
Para disfrutar de la sabana
El paisaje cambia de color según la época del año. En meses de junio y julio, además de admirar los cientos de verdes, se pueden observar más animales que el resto del año. Éstas son sólo algunas maneras de maravillarse un poco más.
Cóctel con elefantes
En hoteles como el Fairmont Mount Kenya Safari Club se pueden organizar cócteles en plena sabana. Los invitados pueden llegar al claro en caballo: así se puede observar de camino a los animales sin ningún ruido que perturbe la atmósfera local. Con la copa en la mano, lo más habitual es ver asomar las cabezas de los elefantes, mientras la luz va cayendo y nuevos sonidos inundan el paisaje.
Desayunando con el amanecer
Dentro de la Reserva Maasai Mara son varios los hoteles que ofrecen desayunos y cenas bajo las acacias. Los colores del paisaje africano son tan impactantes como la presencia de animales que uno sólo acostumbra a ver en televisión, sin que su cercanía suponga riesgo alguno para los grupos. Elegir desayuno o cena dependerá del programa y en todos los casos la retina regresará llena de momentos inolvidables.
Paseos en globo
Hay más animales cuando la hierba está alta, en los meses de junio y julio, pero es más difícil verlos desde el cielo. Los recorridos pueden comenzar antes del amanecer para apreciar desde el aire cómo la sabana se llena de colores: sin duda una experiencia única.
Con los Maasai
Clases de cocina, concursos de salto inspirados en la danza local… forman parte de las actividades que se pueden organizar al aire libre para aquéllos que desean más contacto con la población mientras se divierten. Muchos locales acostumbrados al turismo hablan inglés.
El turismo solidario tiene toda la razón de ser en un país con enormes dificultades sociales. Los organizadores de viajes de incentivo disponen de muchas maneras de implicar a los participantes, ya sea mediante la acción directa participando en iniciativas locales, priorizando servicios que defienden el respeto por la naturaleza y las comunidades locales o financiando proyectos en curso. Éstos son sólo algunos ejemplos que permiten ayudar principalmente a los habitantes de las zonas áridas, allí donde más del 60% de la población vive bajo los umbrales de la pobreza, así como proteger la naturaleza para que siga siendo la reina del destino:
Financiando proyectos
Kobo Safaris es el receptivo español más arraigado en Kenia y sus miembros conocen bien la realidad social del país. La Fundación Kobo existe desde 2008 y desarrolla proyectos en toda África gracias a la financiación obtenida con las aportaciones voluntarias de viajeros y empresas. Además, la fundación asume la educación de los niños integrados en la asociación Anidan.
El proyecto Mama Tunza´s Children Home es una casa de acogida para niños sin hogar que se abrió en 1997 cuando su responsable, Diminah Khasiala (Mama Tunza), encontró un bebé abandonado en un basurero cercano a su domicilio de Kibera, una de las barriadas pobres más grandes del continente africano. La habitación de chapa inicial se ha convertido en un orfanato en el que se cuida de niños afectados de malnutrición, maltrato, violación o procedentes de familias con problemas de alcoholismo, prostitución o sida.
En bicicleta solidaria con los rinocerontes
Ir en bicicleta con los rinocerontes es una iniciativa anual organizada por Kenya Wildlife Service (KWS) en el Parque Nacional del Lago Nakuru. El objetivo principal es recaudar fondos para restablecer la cerca eléctrica de 74 kilómetros que protege el santuario de cría de rinoceronte al mismo tiempo que delimita un paraíso de renombre internacional para la observación de los flamencos.
Los fondos también se utilizan para llevar a cabo proyectos de ayuda para diversas comunidades que habitan en el parque, así como la promoción de la educación en materia de conservación.
Hell´s Gate en carretilla
KWS también organiza cada año “Hells Gate en una carretilla”, un desafío de teambuilding que se celebra para, de una forma divertida, conseguir dinero para la construcción de un Centro de Educación para la Conservación en el Parque Nacional de Hell’s Gate, en Naivasha. Es el hogar de más de 67.000 animales salvajes de los que sólo el 5% están encerrados dentro de las áreas protegidas. El 95% restante deambula libremente en tierras pertenecientes a las comunidades locales. Esto ha derivado en conflictos entre habitantes y animales, además de continuas invasiones humanas dentro de la zona. Por eso el Centro de Educación para la Conservación juega un papel clave en la educación de más de un millón de miembros de las comunidades locales, en un intento de enseñarles cómo proteger y conservar las especies silvestres.
Navegando por los antílopes
Otra iniciativa de la organización nacional destinada a proteger los espacios naturales y sus habitantes es la carrera en barca que se celebra cada mes de diciembre en el Kisumu Impala Sanctuary. El objetivo de la última edición fue sensibilizar sobre la necesidad de preservar a los antílopes de la especie Sitatung. Los habitantes de varios condados reunidos por equipos, separados entre hombres y mujeres, disputaron la primera plaza en la carrera por las aguas del lago Victoria.
Además de los momentos destinados a la instrucción y el aprendizaje de técnicas para la protección de estos animales, música, danzas y artesanías locales estuvieron presentes para agasajar a los ganadores, que recibieron un premio en metálico para apoyar sus labores en favor de los animales.
En campamentos ecológicos
Empresas como Enkerende Safaris proponen estancias en campamentos en los que la energía se produce a partir de paneles solares y se tratan los desechos. No sólo es una manera de respetar la naturaleza circundante sino de sensibilizar a la población local sobre la necesidad de abordar un problema persistente: el de la falta de tratamiento de la basura.
Además, y gracias a la colaboración con comunidades como la de Aitong, Enkerende propone que todas aquéllas que, de forma altruista, quieran aportar conocimiento o experiencias a la población local, puedan aprovechar el viaje para hacerlo.
Con la población local
Afrikable es uno de los organismos que ofrece estancias de voluntariado que se pueden adaptar al tiempo de estancia y al número de participantes: desde ayudar en tiendas y colaborar en programas de sensibilización, a dar pequeños cursos sobre atención al público o nociones de informática.
Terra Consultoría organizó para una empresa un incentivo solidario durante el que el grupo construyó una escuela. La solidaridad va de la mano del contacto con la población local: varios fueron los participantes que afirmaron haber recibido más de lo que dieron por el enriquecimiento personal que supuso conocer de primera mano la realidad de los habitantes del país. Varios proyectos no terminan con el viaje: en algunos casos se han creado cuentas bancarias para seguir recopilando fondos y que las iniciativas se mantengan en el tiempo.




