Por Alejandro Martínez Notte
Fotos Eva López Alvarez
Fruto de la desintegración de Yugoslavia en 1994 nació Croacia, adhiriéndose a la Unión Europea en 2013. Conserva la moneda nacional -la kuna-, por eso uno de los fuertes del destino es su competitividad en cuanto a precios, junto al benevolente clima de Dubrovnik de abril a octubre.
Situada en el centro de Europa, la capital se encuentra a 390 kilómetros de Viena y 380 de Budapest. El aeropuerto inter
nacional de Zagreb está conectado con Madrid y Barcelona de abril a octubre gracias a Croatia Airlines, Iberia y Norwegian. La primera comunica Zagreb y Dubrovnik durante todo el año en vuelos de una hora.
Zagreb
La capital de Croacia tiene un marcado carácter centroeuropeo en contraposición a Dubrovnik, a tan sólo dos horas de trayecto por carretera. Entre los atractivos de la capital figura el encanto de ser un destino emergente y eso se traduce en la flexibilidad de los operadores locales a la hora de adaptarse a las necesidades de los event y meeting planners internacionales.
La frialdad que muchos asocian a los eslavos contrasta con la calidez de los habitantes de la capital, orgullosos de ofrecer un corazón que se vuelve tangible en las galletas que simbolizan el destino y que forman parte de todos los packs de bienvenida.
Con la entrada en la Unión Europea se inició un proceso de modernización de la industria turística que comenzó por los taxis -dejó de existir una sola compañía para toda la capital-. A nivel de infraestructuras congresuales, existe un proyecto para la construcción de un palacio junto al hotel Westin. Con 349 habitaciones recientemente renovadas, este hotel alberga muchos de los eventos profesionales que tienen lugar en la ciudad gracias a sus doce salones con capacidad para 800 personas en teatro en el mayor.
Hoy por hoy el espacio de referencia para congresos es el Hypo Expo XXI, inaugurado en 2007 entre el centro y el aeropuerto. En su mayor sala tiene capacidad para 1.000 personas en auditorio. Otros seis salones albergan entre 60 y 230 asistentes.
Con historia
Lo más llamativo de Zagreb son sus venues singulares del centro, entre los que destaca el Illyrian Hall, recomendable para la organización de conciertos con 220 invitados.
Los espacios art nouveau de los Archivos Nacionales se ofrecen para reuniones de 20 personas en las salas más pequeñas y cenas de gala de 250 comensales en la magnífica biblioteca.
Los bonitos patios que salpican las calles de la zona antigua, en torno a la catedral, se prestan para cócteles a partir de abril y hasta el mes de octubre, cuando el clima es más clemente. También esconden venues como la Klovicevi Dvori Gallery, en un edificio que durante los últimos 300 años ha servido de archivo, monasterio jesuita… hasta ser un espacio para eventos de hasta 200 personas.
Muy acorde con el objetivo de la ciudad de diferenciarse mediante propuestas originales, el Museo de las Relaciones Rotas recoge testimonios que simbolizan las rupturas vividas por los donantes: desde osos de peluche a esposas, pasando por puñales o pasaportes. En el bar del museo se organizan cócteles para 50 personas.
Novedades y clásicos
Entre las novedades hoteleras del destino figura el Sheraton Zagreb, completamente renovado y en el centro de la capital. Cuenta con 306 habitaciones y 13 salas para eventos, la mayor para 800 personas en cóctel.
Esplanade Zagreb Hotel es una auténtica institución y referente del lujo croata: concebido para los pasajeros del OrientExpress, clasicismo y elegancia impregnan las 208 habitaciones. El mayor salón puede albergar eventos de hasta 250 personas y cuenta con siete salas más.
Los receptivos locales se esfuerzan por crear propuestas de teambuilding originales basadas en la idiosincrasia local: los miembros de un grupo pueden apagar de manera manual los faroles que iluminan el barrio antiguo por la noche o encontrar las piezas de un puzzle buscando las esculturas que salpican las calles. En las bodegas de vino que se encuentran a 30 kilómetros de Zagreb se organizan degustaciones amenizadas con bailes tradicionales.
Naturaleza
Es uno de los atractivos desconocidos en Croacia. En el norte del país, el agua de los lagos del parque nacional de Plitvice es aún más transparente que la del Adriático: es una zona calcárea salpicada de cascadas y pasarelas que se puede recorrer en barco una vez que empieza la primavera europea, en el mes de marzo. Con el buen tiempo se organizan fiestas a bordo durante el atardecer en las que deleitarse de las mil tonalidades de verde y azul.
El parque parece otro en invierno, cuando se alcanzan temperaturas de hasta -23º y se congelan lagos y cascadas. Los organizadores han de tener en cuenta que la planta hotelera es muy somera en los alrededores: para los grupos alojados en Zagreb hay que prever dos horas de transporte por carretera.
Dubrovnik
En la llamada “Perla del Adriático” conocen bien al público español por ser uno de sus principales mercados. De ahí la cantidad de receptivos hispanohablantes que completa la variada infraestructura hotelera.
El primer destino nacional en cuanto a congresos y convenciones se presenta a sí mismo como una opción destacada para grupos de entre 50 y 170 delegados.
Los hoteles más utilizados para eventos profesionales se encuentran en las inmediaciones de la ciudad amurallada, a la que es fácil acceder fuera de la temporada de cruceros que se prolonga de abril a septiembre.
El Valamar Dubrovnik President ha sido ampliado y renovado hasta contar actualmente con 286 habitaciones y seis apartamentos, todos con vistas al Adriático. A seis kilómetros de la ciudad amurallada, es el primer cinco estrellas de la cadena nacional en el destino. La playa privada se ofrece para eventos corporativos. El Valamar Argosy fue recientemente renovado mejorando sus servicios hasta la categoría de cuatro estrellas.
Hotelería de calidad
Entre los mejores establecimientos de Dubrovnik figura el Royal Princess, situado en la península de Lapad, a cuatro kilómetros del casco antiguo: con 54 habitaciones, puede albergar sesiones de trabajo para 500 participantes en su mayor salón y ofrece siete salas más para cupos de entre 35 y 50 personas.
El Radisson Blu Gardens, a doce kilómetros de la ciudad amurallada, fue inaugurado en 2009 como una suerte de pueblo mediterráneo compuesto por un edificio principal que alberga 201 habitaciones, además de 207 residencias y una pequeña marina. Es ideal para grupos de incentivo grandes con programas que incluyan actividades deportivas: para ello cuenta con pista de squash, muro de escalada, tres pistas de tenis, campo de fútbol y área de volley.
El hotel Bellevue, a quince minutos a pie de la ciudad amurallada, es uno de los establecimientos más modernos de la ciudad. Ofrece 91 habitaciones, todas con vistas al mar y la mayoría con balcón, además de playa privada y dos salas de reuniones para un máximo de 180 personas. Como muchos establecimientos de Dubrovnik, cierra durante la temporada más baja que se extiende entre los meses de diciembre y marzo El Excelsior, junto a una de las entradas al casco histórico, es el hotel más emblemático de Dubrovnik y cuenta con terraza y vistas a la ciudadela para cenas de gala de hasta 180 personas. Ofrece 158 habitaciones y una villa privada, además de tres salas de reuniones con capacidad para 150 personas. Forma parte de los establecimientos que abren todo el año.
En el interior de la ciudad amurallada, bonitos edificios palaciegos que dan testimonio de la época más gloriosa de Dubrovnik, hace cinco siglos, componen hoy el abanico de venues históricos: en el Palacio de los Rectores, grupos de hasta 70 personas pueden disfrutar de una cena de gala con concierto.
El Palacio Sponza también se utiliza para eventos de hasta 150 participantes. De estilo gótico y renacentista, el patio en el que hoy se organizan tantas cenas de clausura era el punto de encuentro de los negociantes de la antigua República de Ragusa.
En el exterior de la ciudadela, y con bonitas vistas a la muralla, la fortaleza Lovrijenac alberga cenas de hasta 400 comensales con fiestas de clausura que se alargan en la noche.
Mucho por descubrir
Dos kilómetros de muralla protegen la ciudad-museo de Dubrovnik. A pesar del terremoto que la asoló en 1667, aún es posible admirar los catorce siglos de historia que la crearon. Una búsqueda del tesoro es la excusa para recorrer la calle Stradum, principal arteria del casco antiguo, perderse por las callejuelas inundadas de ropa secando al sol y visitar espacios únicos como la farmacia del Monasterio Franciscano -presume de ser la más antigua de Europa-. Todo con el aliciente de disfrutar de una ciudad completamente peatonal.
Fuera del recinto amurallado, la mayor parte de las propuestas de teambuilding en Dubrovnik tienen que ver con el mar. Frente al hotel Excelsior hay una isla deshabitada en la que se pueden organizar jornadas de campo para grupos de hasta 300 personas incluyendo la visita a un monasterio benedictino. Llegar hasta la isla puede ser el primer reto en una competición de balsas construidas por el grupo o en una regata.
La magia del Adriático
Una salida al mar en catamarán puede conducir a la península de Peljesac, donde varios criaderos se ofrecen para la degustación de ostras y mejillones en una jornada en la que el baño en aguas transparentes será el mayor atractivo. Los más afortunados disfrutarán de un crucero a las islas Elaphiti: durante una excursión de un día, el programa más clásico incluye tres islas con parada en Sipán, la mayor del archipiélago. Las mansiones atestiguan el gusto de la aristocracia croata por esta zona del Adriático. Cualquiera de los pueblos de estas islas son el marco idóneo para degustaciones de la gastronomía dálmata, empezando por los patés y terminando por el brandy local. Las vistas de la ciudad amurallada de Dubrovnik desde el mar es otro de los regalos que incluye cualquier programa.
Cerca de Dubrovnik, en el pueblo de Cilipi, los lugareños se reúnen los domingos por la mañana para asistir a la fiesta que tiene lugar tras la misa matinal: los visitantes terminan compartiendo bailes con los locales en una región conocida por mantener sus tradiciones más arraigadas.
Algunos de los mejores viñedos croatas se encuentran en esta región llamada Konavle: los receptivos proponen su visita a lo largo de un recorrido en bicicleta, a caballo o en jeep, incluyendo paradas en antiguos molinos y paseos por los bonitos bosques.
Para programas más cortos, el pueblo pesquero de Cavtat está conectado con Dubrovnik en taxi boat y ocupa una pequeña península con zona de bosque que se presta para programas de teambuilding. El Croatia Hotel, homenaje a la estética de los 70´s, incluye 487 habitaciones y ocho salas de reuniones para grupos de entre 36 y 850 personas. Permanece cerrado durante el invierno.
Istria
Dicen los locales que los mejores paisajes de la costa croata están en la península de Istria, frente a Venecia en el mapamundi. Y no sólo eso: también las trufas más codiciadas del mundo, principalmente las blancas. En la época de recogida, de septiembre a noviembre, los grupos pueden asistir a la localización de estas joyas de la tierra mediante los perros adiestrados para distinguir su característico olor. La ciudad de Livade está considerada como el centro mundial de la trufa y está a tres horas de carretera de Zagreb.
Los paseos en barco recorriendo la costa que Croacia comparte con Eslovenia e Italia incluyen paradas en el pintoresco pueblo de Rovinj. Los grupos suelen alojarse en Pula, la ciudad más importante de la región: de aquí parten las excursiones hacia el archipiélago de Brioni y las ineludibles Cuevas del Pirata donde disfrutar del baño. Es un clásico en la zona que se puede declinar de múltiples maneras, hasta añadiendo una escapada a Venecia en los barcos rápidos que comunican Pula y la ciudad italiana en trayectos de dos horas y media.
Quienes viajan por placer hace tiempo que situaron a Croacia en el mapa turístico. Los organizadores europeos de congresos, convenciones e incentivos también pusieron hace tiempo un alfiler sobre Dubrovnik. Sin embargo, y sin quitarle el mérito que merece la ciudad amurallada, Croacia es mucho más que su costa, y esto teniendo en cuenta que ofrece uno de los litorales más bonitos de Europa.
Croacia es carácter mediterráneo y eslavo al mismo tiempo y su tamaño permite convivir con uno u otro en marcos muy diferentes. Los programas estarán impregnados de las cualidades de cada uno. O, mejor aún: de ambos.
Teambuilding en Croacia
Zagreb histórico
Durante el apagado manual de los faroles de la zona antigua en torno a la catedral, actores caracterizados como personajes locales ayudan a los participantes a resolver enigmas en relación a la historia pasada y presente de la capital.
Surcando el mar
La gran cantidad de islas en torno a Dubrovnik permite organizar torneos en los que los grupos construyen sus propios medios de transporte para surcar las transparentes aguas del Adriático. Como recompensa, el descanso en parajes naturales de ensueño.
Folclore croata
Durante una excursión a Cilipi los grupos pueden bailar con los locales al final de la misa. También aprender pasos de las danzas croatas gracias a las clases de algún conjunto local antes de la degustación de una comida típica en los bosques de la región de Konavle.
Mar de fondo
Una regata en Istria sirve de excusa para admirar el litoral de esta península. Se pueden incluir paradas en los pintorescos pueblos que salpican la costa con pruebas que impliquen la adquisición de productos locales y su posterior degustación.




