Por Eva López Alvarez
Fotos Alejandro Martínez Notte
Hace veinte años la Riviera Maya ni siquiera existía como destino turístico. Hoy hay pocas marcas en el mundo tan consolidadas y que evoquen en la mente de cualquier viajero playas de ensueño, all inclusive de lujo y vestigios de una civilización milenaria.
Hace 66 millones de años la península de Yucatán tampoco figuraba en los mapas: el impacto de 180 kilómetros cuadrados de un meteorito que llegó a la zona a 250.000 kilómetros por hora no sólo acabó con los dinosaurios sino que dio inicio a una nueva era. Ese fenómeno supuso el origen de lo que hoy es una geología única y uno de los principales atractivos de la Riviera.
El Caribe mexicano
Si bien Cancún acaparó durante muchos años las aperturas hoteleras, los 130 kilómetros de costa que engloba la marca Riviera Maya, desde Puerto Morelos a la reserva Sian Kaan, aglutinan actualmente la mayor cantidad de novedades sin que dejen de anunciarse más proyectos. Estos nuevos hoteles se suman a los 390 que ya existen y dan lugar a las más de 42.000 habitaciones que anuncian las últimas estadísticas.
La razón es clara: el Caribe mexicano sigue siendo un destino envidiado en cuanto a playas y posibilidades para realizar actividades acuáticas, incluyendo desde los atardeceres de la isla de Cozumel a la admiración bajo el agua de la segunda barrera de coral más grande del mundo. Continuando con un pasado envidiable que se vuelve tangible en Tulum o San Gervasio y se completa con el descubrimiento de los ríos submarinos y los llamativos cenotes. Como todo destino turístico que se precie, la Riviera Maya tiene un corazón que palpita en cada esquina de Playa del Carmen.
Cancún es la puerta de entrada. Madrid con Air Europa; Bogotá con Avianca y Copa; Panamá con Aeromexico y Copa y Lima con Lan tienen conexión directa. Aeromexico, Interjet y Volaris conectan los principales destinos mexicanos con Cancún mientras que la mayoría de los grupos procedentes de los destinos hispanohablantes viajan vía Ciudad de México, a dos horas de vuelo de Cancún, o Miami, a una hora y media.
Entre Ciudad de México y Cancún hay múltiples opciones: sólo Aeromexico opera trece vuelos diarios, mientras que Interjet cuenta con siete horarios entre la capital del país y Cancún. Son los principales operadores del destino pero en total son once las aerolíneas que conectan la ciudad con destinos hispanohablantes.
Lujo sin límites
La mayoría de los hoteles son all inclusive, si bien también hay establecimientos que ofrecen el llamado “plan europeo” o alojamiento simple. Además, existe la opción combinada de ambos, con la posibilidad de contratar paquetes con comidas y/o actividades en aquellos recintos que no llevan el estandarte del todo incluido.
Existen hoteles de todas las categorías, aunque sorprende la gran cantidad de propuestas de alta gama. Dicen los locales que la mayor referencia del lujo en Riviera Maya es el Grand Velas, que incluye tres edificios, dos de ellos sólo para adultos: el Grand Class, de 90 habitaciones con terraza y vistas al mar, y el Zen Jungle con 254 habitaciones también con terraza y vistas a la jungla. Son dos ambientes diferentes que comparten los cinco restaurantes y dos piscinas, siendo tan llamativa la rodeada de selva como la infinity que parece perderse en el Caribe.
Para sesiones de trabajo el complejo cuenta con un centro de convenciones con 32 salas y dos grandes salones con capacidad para 1.800 personas en formato teatro en el mayor. Goza de la categoría Cinco diamantes, la distinción más codiciada dentro de la industria de la hospitalidad norteamericana
También es el caso del Fairmont Mayakoba, que ofrece “plan europeo” con la opción de contratar las comidas en cualquiera de los tres restaurantes que están siendo renovados bajo la supervisión del reconocido cocinero mexicano Richard Sandoval. La zona en la que se ubica el hotel incluye un campo de golf de 18 hoyos. Es sólo parte de las 50 hectáreas de una propiedad con 15 kilómetros de canales que culmina en la playa.
Inaugurado en 2006, es una “ciudad en el agua”, o mayakoba en lengua maya, con 401 habitaciones, la mayoría con vistas a la selva. En todo el hotel impera el clasicismo interpretado a base de madera, piedra y marrones. Los grupos pueden disfrutar de paseos gratuitos por los canales u optar por las bicicletas para desplazarse entre las diferentes zonas.
Para eventos y sesiones de trabajo, un centro de convenciones con entrada independiente incluye siete salas, seis de ellas con terraza, y dos salones con un abanico de capacidades que abarca entre 24 y 900 personas en teatro. Una zona ajardinada sirve para banquetes exteriores de hasta 800 comensales. Una de las cinco piscinas es exclusiva para adultos.
Entre las actividades que se ofrecen para los grupos destacan las degustaciones de insectos locales. Para los menos osados se ofertan catas de cervezas nacionales con originales maridajes o los siempre demandados tequila y mezcal.
El Hard Rock Riviera Maya, inaugurado en 2013, incluye el edificio Heaven sólo para adultos que se ofrece como un oasis de exclusividad dentro del complejo: con 577 habitaciones como parte del total de 1.264 en régimen de todo incluido, cuenta con cinco espacios para eventos que pueden albergar hasta 1.500 personas.
Sabor español
La presencia española es abrumadora y las diferentes marcas también ondean en los hoteles más grandes. El Bahía Príncipe Riviera Maya, cerca de la ciudadela de Tulum, es un gigante que aglutina cuatro edificios: Grand Bahía Príncipe Cobá, Grand Bahía Príncipe Tulum, Luxury Bahía Príncipe Akumal Don Pablo Collection y Luxury Bahía Príncipe Sian Kaan Don Pablo Collection, este último sólo para adultos. La oferta del hotel se completa con un campo de golf de 18 hoyos.
Los espacios comunes son un homenaje a la cultura maya y en total el recinto ofrece a los organizadores 3.090 habitaciones. La playa es el mayor atractivo del hotel: es ese Caribe de postal que todo el mundo espera. Y a 600 metros de la orilla se encuentra la magnífica barrera de coral cuya visita es ineludible dentro de cualquier programa. El complejo también es conocido por la calidad de los shows, entre los que destaca el Acro Dance que puede amenizar cualquier evento exterior así como por el abanico de actividades: los grupos pueden nadar con los delfines o disfrutar de divertidas sesiones de gimnasia en la playa.
Otro “gigante español” es el Barceló Maya Beach, con 2.750 habitaciones entre las que se incluyen las dotadas de los servicios del Club Premium Deluxe. Los espacios para eventos profesionales están siendo ampliados pudiendo albergar en las 21 salas destinadas a tal efecto hasta 1.300 asistentes, llegando a 5.000 en los espacios exteriores. Once restaurantes y catorce bares completan la oferta de este hotel que solo es uno de los únicos que comparten complejo: el Barceló Maya Palace Deluxe incluye 756 habitaciones y cinco salones para eventos con capacidad de hasta 1.200 personas.
El grupo Meliá inauguró a finales de 2011 el Paradisus Playa del Carmen en torno a dos espacios: Esmeralda, destinado a la clientela vacacional, y La Perla, sólo para adultos.
En total son 914 habitaciones, todas en régimen de todo incluido. Esto quiere decir que organizadores y asistentes tienen a su disposición los 14 restaurantes, dos de ellos only adults, y once bares, con la única excepción de Passion, que es el establecimiento a la carta de Martín Berasategui.
En los espectáculos nocturnos las diferentes clientelas del hotel comparten espacio y diversión. Los organizadores deseosos de mayor privacidad elegirán la opción Royal Service: 120 habitaciones en las que dominan los tonos blancos y las escenas de mar cuentan con registro personalizado de entrada y salida, área privada en la playa y mayordomo asignado en un espacio reservado para los mayores de 18 años.
Para eventos, el hotel cuenta con catorce salas para sesiones de hasta 1.500 personas. El Gabi Club se utiliza para fiestas de hasta 600 invitados.
El Iberostar Paraíso Maya es otro “grande” del todo incluido en el que cada detalle de las 432 habitaciones recuerda a la herencia maya. Este recinto también cuenta con campo de golf de 18 hoyos.
Playa del Carmen
La capital de la Riviera Maya presume de su Quinta Avenida: en la versión mexicana es un conglomerado de tiendas de recuerdos, locales de música, pequeños hoteles vacacionales y restaurantes de todo tipo a lo largo de cinco kilómetros. Un gran centro comercial completará la oferta del ya existente Quinta Alegría para los adeptos del shopping.
En pleno centro se encuentra la última novedad hotelera: el Gran Hyatt Playa del Carmen abrió sus puertas en junio según el modelo de “plan europeo”. Una suerte de pirámide concentra los espacios para eventos: en un total de 18 salones se pueden organizar banquetes de hasta 300 comensales.
El gran atrio central pretende ser una extensión de la Quinta Avenida reinterpretada según los principios de la hotelería de lujo. Cada una de las 315 habitaciones cuenta con terraza y vistas al manglar interior con el mar de fondo. El spa que reproduce un cenote figura entre los más llamativos de la Riviera Maya. Los dos restaurantes junto al mar ofrecen originales propuestas gastronómicas como la pizza de ciruela o higo del desayunos.
Tulum
Menos conocido que Chichen Itzá, a tres horas por carretera de Playa del Carmen, los vestigios mayas de Tulum son únicos por ser la única ciudadela maya construida junto al mar. Sobra decir que la admiración de las ruinas se completa con la del Caribe, siempre de fondo. Cabe destacar que se puede disfrutar durante el recorrido de la agradable brisa marina, además de darse un baño refrescante durante un receso.
La ciudad amurallada, donde aún se encuentran vestigios del arco utilizado por los mayas en sus construcciones y el emblemático Castillo, era ya conocida en la época de su fundación, hace 1.500 años, por la belleza de sus amaneceres. Lamentablemente es obligatorio divisarlos desde el mar ya que el horario de visitas, con apertura a las 8 de la mañana, no lo permite.
La Riviera Maya también esconde las ruinas de Cobá, a una hora por carretera hacia el interior y en plena jungla. Protección solar y mucha agua no pueden faltar durante el recorrido de esta ciudad maya que también se puede visitar en bicicleta.
Cozumel
En la Quinta Avenida de Playa del Carmen está la estación del ferry que conduce a Cozumel. Tras una travesía de 40 minutos, el tiempo de atravesar el canal de Yucatán, se llega a esta extensión insular del destino donde seguir apreciando la magnífica geología local. Esta isla era “la Meca de los Mayas”: una travesía en barcas reproduce cada año en el mes de mayo el trayecto que realizaban desde el continente para rendir homenaje a la diosa Ixchel, una de las más importantes de la mitología maya por ser referente de la fertilidad. La excursión a las ruinas mayas de San Gervasio completará los programas lúdicos en Cozumel, hasta donde también se puede llegar en avión con la compañía Mayair.
Merece la pena organizar el paseo en barco por el mar que conducirá hasta el llamado Cielo: es una extensión virgen que llenará la retina del Caribe más soñado. En los días de mejor clima cuesta distinguir entre cielo y mar. Se encuentra en la reserva de Punta Sur, donde también está el faro de Cozumel. Ya ha sido customizado con iluminaciones de la empresa contratante, aún más llamativas con los fuegos artificiales como marco durante una cena exterior. Desde los 133 escalones que llevan a lo alto del faro se aprecia la inmensidad de la reserva que se puede visitar en jeep.
El hotel Secrets Aura, perteneciente a la red de AMResorts, tiene 238 habitaciones en régimen de todo incluido y es el único sólo para adultos de Cozumel. Cuenta con dos salones para 40 personas aunque los eventos más llamativos serán los cócteles para 50 invitados que se pueden organizar en el muelle propio. En diciembre se ampliará la planta con 25 habitaciones más que incluirán piscina privada.
Para pequeños grupos se pueden organizar salidas a una granja de perlas admirando por el camino playas completamente vírgenes. AMResorts inaugurará próximamente el hotel Secrets Akumal en la parte continental.
El Intercontinental Presidente, de 220 habitaciones y único con “plan europeo” de la isla, fue hace 46 años uno de los primeros en recibir turistas en el destino. La estética clásica sigue siendo referencia del lujo para los múltiples grupos de empresa que participan en convenciones de hasta 250 delegados. Para ellos el hotel ofrece tres salones, uno de ellos con terraza y vistas al mar. Este establecimiento es uno de los que permite disfrutar del temazcal: el “spa maya” en el que se combinan sesiones de meditación con los baños de vapor para grupos de hasta 10 personas.
También se pueden organizar salidas desde el muelle privado en barcos pirata con cena y fiesta a bordo. O cursos de coctelería entre las sesiones: por ejemplo preparando el yax´ché, con chile habanero para los amantes del picante mexicano.
Las tres secciones de playa permiten privatizar una de ellas para fiestas nocturnas amenizadas con espectáculos de fuego. Según la temporada, siendo la más turística entre los meses de junio y agosto y en diciembre, se pueden programar iniciaciones al buceo en una de las piscinas.
Cozumel cuenta con un centro de convenciones que acaba de ser renovado. Incluye tres salones con capacidad para 600 delegados en el mayor. Los transfers a las sesiones se pueden realizar en Harley Davidson que conducen a los asistentes desde la terminal de ferry cercana al recinto. Las emblemáticas motos también pueden ser utilizadas para recorrer la mitad de la isla, con una extensión de 48 kilómetros de largo y 16 de ancho. Para la otra mitad son necesarios vehículos 4×4 ya que sólo las pistas de tierra permiten bordear la costa.
Pura aventura
No hay ríos en superficie en esta zona de México: todos son subterráneos. Esto significa que no tienen algas por la ausencia de luz. El resultado es que cuando parte de esos “techos” que cubren los ríos se desploman, dando lugar a los cenotes, lo que el viajero observa son espacios de baño naturales de agua cristalina que rivalizan en belleza con las playas de postal.
Esta curiosa geografía se descubre de múltiples maneras: excursiones de iniciación a la espeleología, salidas en quad o paseos a caballo como los que se ofrecen en la reserva Punta Sur… Los recorridos en esta área protegida pueden ser interrumpidos con un baño en alguno de los magníficos cenotes que alberga. El club del que parten todas las actividades se puede utilizar para una fiesta de cierre en la playa.
Teambuilding en Riviera Maya
Cocina local
Los grupos no sólo pueden aprender a diferenciar una fajita de un alambre, una enchilada, un taco, un burrito, un tamal o una tortilla, sino que pueden elaborar las recetas locales en restaurantes de la Quinta Avenida o espacios dedicados en los hoteles.
Con las tortugas
Los grupos que visiten la zona en octubre pueden tener la suerte de ayudar a trasladar a una de las miles de tortugas que nacen en la playa a llegar hasta el mar. Se trata de una ceremonia emocionante en la que cada participante bautiza a su tortuga y mientras la conduce hacia su medio natural
De cóctel
El DMC International Incentive Travel organiza en los hoteles cursos de coctelería para grupos de hasta 500 personas: los participantes crean el combinado que será presentado ante un tribunal de expertos, diseñando además la campaña de marketing para su lanzamiento.
Regata caribeña
Qué mejor mar para organizar una regata que el Caribe con sus múltiples tonos de azul. Numerosos hoteles cuentan con muelle propio desde el que organizar la competición que puede culminar con un cóctel en alta mar tras disfrutar de una sesión de snorkel.
Parques ecológicos
Experiencias Xcaret ofrece a los grupos en incentivo la posibilidad de descubrir el interior más profundo y la riqueza natural y faunística de la Riviera Maya durante jornadas lúdicas en cualquiera de sus tres parques: Xcaret es el más grande y ofrece como experiencia más destacable la de nadar en los ríos subterráneos. Hay tres itinerarios diferenciados por la cantidad de tramos abiertos, los tres en torno a un kilómetro de recorrido.
También se puede nadar con mantarrayas y tiburones o hacer un sea trek, con una escafandra que permite caminar sobre el fondo del mar. Los visitantes descubren todas las iniciativas de protección llevadas a cabo por el parque durante sus 25 años de existencia y por las que ha merecido reconocimientos internacionales como el que certifica la mayor reproducción de guacamayos en cautividad.
Un original espacio formado por un cenote cubierto con una palapa se utiliza para eventos privados de hasta 800 personas en banquete, aunque los organizadores deben tener en cuenta que el parque no se puede privatizar y no existe ningún espacio completamente aislado de los visitantes que transitan hasta las 22 horas.
Xel-há tiene una cala en la que descubrir haciendo snorkel la gran variedad de peces. Para admirar los corales es necesario programar salidas al mar.
Bajo tierra
Xplor es el parque más recomendable para los grupos de incentivo: desde la llegada ya se pueden recorrer los interiores de la roca calcárea que ha dado lugar a la geología actual de esta parte del Caribe mexicano. Hasta la recepción se encuentra en una gruta natural.
Desde la llegada, los grupos entran y salen a la superficie pudiendo realizar pruebas o recopilar pistas con las que resolver un enigma durante recorridos como el realizado en jeep. Los participantes conducen su vehículo a través de circuitos en los que se combina el paso por grandes charcos de agua y el tránsito por cuevas y túneles.
Otra de las actividades emblemáticas de este parque es la tirolina que culmina en un cenote. También la navegación en lanchas hinchables durante las que observar las entradas de luz que genera el relieve. Belleza, aventura y diversión se conjugan en un parque que se puede privatizar para grupos superiores a 1.500 personas. Las opciones all inclusive facilitan que los visitantes puedan acceder libremente a todos los restaurantes.
Ventajas para grupos
Una sola carretera recorre los 130 kilómetros de costa de la Riviera Maya y los 65 kilómetros que separan Playa del Carmen de Cancún. Se recomienda recurrir a DMC´s (destination management company) especializados ya que el transporte en taxi es complicado y muchos hoteles no ofrecen el servicio.
También hay que tener en cuenta que no existen tarifas negociadas para trasladarse entre los puntos más turísticos.
Son varios los hoteles que cuentan con DMC propio que gestionan el transporte y trámites como los de la recuperación del IVA, ya que en México las empresas extranjeras que contratan estancias con sesiones de trabajo no están sujetas a este impuesto. Hoteles como el Intercontinental de Cozumel ofrecen el pago directamente exento sin necesidad de reembolsos. Hay que tener en cuenta que para que cada participante pueda disfrutar de la exoneración es necesario presentar pasaporte y tarjeta de inmigración individual.
Otra ventaja de la Riviera Maya es que fuera de temporada los hoteles son mucho menos frecuentados por la clientela vacacional y los conocidos como “lunamieleros” y ofrecen importantes descuentos. La afabilidad y el ritmo caribeño hacen el resto para que Riviera Maya sea un destino fácil.
Puro Caribe
En pocos lugares del mundo se puede disfrutar tanto de ese Caribe de postal como en la Riviera Maya y Cozumel. En la isla hasta sale gratis incluir en el programa una maravilla que quedará en muchas retinas: el atardecer en un mar que muchos sueñan con ver al menos una vez en su vida.
Es sorprendente la facilidad con la que se pueden observar sin necesidad de navegar innumerables especies de peces. También corales según la zona. Las salidas al arrecife pronto se podrán hacer nadando desde la misma playa del hotel ya que varios establecimientos están construyendo barreras frente a sus instalaciones: el objetivo es reducir el oleaje y trasplantar corales desprendidos.
En resumen, todo está a mano en un destino como pocos para un viaje motivacional. Porque la Riviera de México no sólo es Maya: es puro Caribe que se ofrece en toda su inmensidad para incentivos paradisiacos que sin duda dejarán huella en el afortunado que pruebe sus aguas.
Entrevista
Alfredo Calderón
¿Qué les diferencia del resto de DMC´s locales?
Principalmente el hecho de que llevamos 32 años trabajando este mercado y conocemos Cancún y Riviera Maya como la palma de la mano. Yo procedo de la división Alimentos y Bebidas del sector hotelero y allí aprendí que lo más importante de un viaje son las sensaciones que se crean en el cliente. Esto es algo que se puede aplicar a todos los aspectos de su estancia, incluyendo desde su llegada al momento de la despedida.
Ofrecemos comunicación constante con el cliente porque queremos entenderles y materializar aquello que desean, ya que cuando llega el grupo nos consideramos como una extensión de la marca que les trae. Por eso necesitamos pensar como ella y saber exactamente qué quiere transmitir a los participantes en el viaje que se organiza.
¿Cómo seleccionan a sus proveedores?
Nosotros nos ocupamos de extender esta comunicación a los proveedores locales: no dejamos que éstos nos seleccionen a nosotros, sino que somos nosotros quienes elegimos a los que corresponden a nuestros estándares de ética, profesionalidad, mantenimiento, prevención y, sobre todo, actitud. Este último aspecto es la columna vertebral de un buen servicio y no queremos sorpresas. Precisamente porque nosotros siempre dependemos de un tercero cuidamos muchísimo que la calidad de lo que ofrece sea la más alta en adecuación a las exigencias del meeting planner.
¿Qué caracteriza sus servicios?
La credibilidad, la buena reputación y la creatividad. Nuestros clientes tienen cada uno una personalidad y por eso debemos confeccionarle un traje a medida: la procedencia, edad, sexo… de los participantes han de ser tenidos en cuenta. Algunos podrían pensar que nos complicamos la vida ya que nos esforzamos por ofrecer una oferta personalizada a cada grupo, pero es lo que nos permite ofrecerle las sensaciones que queremos que se lleven de la Riviera Maya




