BARCELONA (ESPAÑA): LA REINA DEL MEDITERRÁNEO

El éxito de Barcelona como destino es indudable, pero hay quienes temen que su crecimiento no sea sostenible e incluso que la ciudad haya perdido su esencia en el camino. Nada más lejos de la realidad. Más allá de los enclaves clásicos, el corazón de esta ciudad cosmopolita y eternamente innovadora sigue latiendo.

Por Cristina Cunchillos

Barcelona es una ciudad que enamora: su gran oferta histórica y cultural, agradable clima, buena comida, amplia gama de hoteles y venues de calidad, servicios profesionales, fácil acceso… son sólo algunos de los atractivos que ofrece el destino. Por algo figura en el tercer puesto del ranking ICCA (la asociación internacional de congresos y convenciones, por sus siglas en inglés) entre los destinos MICE del mundo.

Las cifras hablan por sí solas: en el 2015 se celebraron 2268 jornadas, congresos, convenciones e incentivos, con 590.000 participantes procedentes de todo el mundo –un 1,7% más que en el año anterior–

Barcelona es sede regular de ferias multitudinarias como IBTM World o el Mobile World Congress y para el horizonte 2021 se han confirmado 226 nuevos salones.

Nuevas conexiones aéreas El éxito de Barcelona se debe en gran medida a su ubicación geográfica y excelente red de conexiones por tierra, mar y aire, que además continúa mejorando. A partir del próximo 5 de mayo, American Airlines unirá Barcelona y Chicago. Por su parte y a partir de junio, Norwegian Airlines ofrecerá conexiones a Los Ángeles, Miami, Nueva York y San Francisco.

Se encuentra en proceso de estudio la apertura de vuelos a Hong Kong, Tokyo, Dallas y Chile. En Europa, Norwegian acaba de abrir vuelos a Reikiavik con dos frecuencias semanales.

 Ciudad ejemplar

Para muchos, los Juegos Olímpicos de 1992 dieron el pistoletazo de salida a la impresionante carrera de Barcelona. La inversión en infraestructuras para acoger este evento transformó para siempre la Ciudad Condal. Desde entonces muchas urbes ven en ella un ejemplo a seguir. Entre los proyectos realizados figuran la remodelación del antiguo Estadio Olímpico, la construcción del Palau Sant Jordi, la modernización del aeropuerto de El Prat y el nacimiento de nuevos barrios hoy emblemas de Barcelona como el Puerto Olímpico.

La ciudad ha sabido rentabilizar la transformación olímpica gracias a continuar regenerando espacios tal y como se había hecho con el barrio de La Barceloneta. Programas de urbanismo como 22@ han transformado 200 hectáreas de suelo industrial del barrio de Poblenou en núcleo de innovación con museos, universidades, empresas tecnológicas y grandes hoteles como el Pullman Barcelona Skypper, referente para los organizadores de incentivos con sus 241 habitaciones y espacios para eventos de hasta 800 personas.

Este hotel no sólo es frecuentado por los participantes en viajes-recompensa: muy cerca se encuentra el edificio del Fòrum o Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB), cuya capacidad de hasta 20.000 delegados lo convierte en el palacio de congresos de mayor envergadura del sur de Europa.

Una ruta turística invita a explorar la arquitectura contemporánea y patrimonio de este distrito, paradigma de la revolución industrial.

El precio del éxito

El auge turístico de Barcelona se produjo en paralelo al crecimiento de la planta hotelera de la ciudad. De 1993 a 2016 la ciudad ha pasado de tener 155 hoteles a 397. Pero este crecimiento no ha sido del gusto de todos. Los residentes de los barrios más turísticos de Barcelona reclaman un mayor control y mejor distribución de la expansión hotelera para no sucumbir ante la avalancha de turistas y grandes grupos.

Para los visitantes, disfrutar de la auténtica Barcelona también resulta difícil. Y es que en un paseo por las emblemáticas Ramblas es inaudito escuchar una voz local.

En julio de 2015, el nuevo gobierno de la ciudad anunció una suspensión en la emisión de nuevas licencias para la construcción de todo tipo de edificios turísticos. Esta moratoria hotelera, extendida hasta julio de 2017, ha supuesto un parón en el desarrollo de nuevas obras. Se estima que se han paralizado 38 proyectos, aunque otros siguen su curso.

Nuevos hoteles

Un total de 51 nuevos hoteles, albergues y residencias añadirán 4000 camas a la oferta de la ciudad. Entre los proyectos interesantes para la industria MICE destaca la apertura de un hotel de lujo bajo la marca Gran Hyatt en la emblemática Torre Agbar, en la plaza de las Glòrias. Este imponente rascacielos de 34 plantas y 145 metros de altura, obra de Jean Nouvel y Fermín Vázquez, es la puerta de entrada al distrito 22@ e icono del skyline barcelonés. El proyecto aún está en la fase de adaptación de las actuales oficinas.

La antigua fábrica Henkel en el barrio de Camp d’en Grassot, cerca de la Sagrada Familia, y la antigua sede del banco Banesto en Plaza Catalunya albergarán dos nuevos hoteles de cuatro estrellas. Asimismo, sigue adelante el proyecto de un hotel de cinco estrellas Me by Meliá cerca del centro comercial Las Arenas, junto a la Plaza de Espanya.

La cadena H10 también continúa su expansión en la Ciudad Condal. En marzo de este año inauguró, a un paso de la catedral en el Barrio Gótico, el H10 Cubik, un cuatro estrellas superior de aires futuristas con 101 habitaciones y tres salas de reuniones.

Más recientemente abrió sus puertas el H10 Mimosa, otro cuatro estrellas superior situado en la misma manzana que la Casa Milá de Gaudí, ocupando un edificio modernista de 1892 con 48 habitaciones y salón para banquetes de hasta 100 comensales.

Frente a éste, antes de que acabe el año abrirá The One Barcelona, con 89 habitaciones y suites, terraza panorámica, spa y espacios para reuniones.

Algunos proyectos no tienen fecha definida y por el momento se bloquearán nuevas inversiones, pero el espíritu emprendedor de Barcelona prevalece y la ciudad si – gue creciendo, aunque de forma más moderada.

El alma de la ciudad

Aunque en ocasiones parezca que Barcelona es víctima de su propio éxito, es posible sentir el alma de la ciudad explorando sus barrios residenciales en un paseo por las callejuelas del ba – rrio de Gràcia o el Passeig de Sant Joan que enlaza este distrito con El Born: tiendas con encanto, bares y res – taurantes esperan a visitantes y residentes.

Alejado del centro, el barrio de Sant Andreu mantiene la atmósfera de la Barcelona más auténtica. Aquí, la antigua fábrica textil Fabra i Coats ha sido transformada en un atractivo espacio cultural de 30.000 metros cuadrados.

Si lo clásico es visitar el Barrio Gótico, al otro lado de Las Ramblas, el distrito de El Raval ofrece un ambiente moderno y cosmopolita con restaurantes y bares chill out. La terraza 360 del hotel Barceló Raval es una de las más demandadas para fiestas privadas con vistas panorámicas de la ciudad. También en El Raval, el Museo de Arte Contemporáneo (MACBA), cuenta con 18.000 metros cuadrados destinados a congresos, reuniones y banquetes en ambientes que abarcan desde lo histórico a lo vanguardista. Por un lado, el Edificio Meier dispone de varias salas y espacios diáfanos de radical modernidad, tales como su atrio de 500 metros cuadrados con capacidad para 300 personas. Como contrapunto, el Convento dels Angels, incorporado al recinto en 2015, ofrece entornos exclusivos en un bello edificio gótico del siglo XVI: la Gran Sala, con acceso a una terraza y luz natural, o la capilla, pueden albergar cenas para 180 invitados.

Alternativas a los clásicos

Si tradicionalmente los programas de incentivos incluían el Mercat de la Boquería como lugar para degustar las delicatessen locales, ahora se puede optar por el Mercat del Ninot en el Eixample, un animado espacio con bares y restaurantes que reabrió en 2015 tras una completa renovación.

Otra opción es el Born Centro Cultural: el espacio abierto del mercado acoge banquetes para 830 personas que se pueden amenizar con visitas privadas a los yacimientos arqueo – lógicos que datan de 1700.

Si algo define Barcelona es la posibilidad de admirar obras arquitectónicas por doquier y además privatizarlas como venues. Es el caso de las joyas del modernismo La Pedrera o la Casa Batlló, marcos incomparables para eventos exclusivos. Sin embargo el destino también ofrece alternativas a estos clásicos: en agosto abrió sus puertas Casa de les Punxes (Casa Terrades), en el Eixample.

El singular edificio modernista de Puig i Cadafalch, con sus to – rres puntiagudas, puede albergar eventos en su azotea de 600 me – tros cuadrados, el Espacio Puig i Cadafalch de 250 metros y dos sa – las más pequeñas en el piso noble.

Además de las clásicas rutas arqui – tectónicas, existen nuevas formas de explorar Barcelona: es el caso de la ruta Street Art, que presenta la ciudad como una enorme galería de arte urbano. Los grupos observan los principales murales en bicicletas de bambú acompañados de un artista. En lugar del consabido recorrido por el Puerto Olímpico, es posible organizar un cóctel en el club privado One Ocean Club o el edificio The Gallery en la Marina Port Vell.

Clásicos entre los clásicos

Las montañas de Montjuic y Tibidabo son otros de los lugares emblemáticos a la hora de organizar eventos fuera del centro en venues singulares como el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Una propuesta alternativa es el Pabellón Mies van der Rohe en Montjuic. El que fuese Pabellón Alemán en la Exposición Internacional de 1929 es idóneo para fiestas de máximo 300 invitados. La belleza de las piezas de mármol, el agua y la luz que atraviesa las paredes de vidrio confieren un carácter de elegancia y diseño a cualquier acto.

El Camp Nou, sede del equipo FC Barcelona, es uno de esos venues que, aunque de sobra conocido, sigue protagonizando las demandas para eventos e incentivos. Se pueden celebrar cenas de gala en el césped o reuniones en los diferentes salones y auditorios que alberga, incluyendo una gran sala de 2770 metros cuadrados. El templo del Barça no escapa al espíritu de renovación y en los próximos años se transformará en uno de los mayores complejos deportivos del mundo. El Espai Barça contará con un nuevo estadio para 105.000 aficionados y un Palau para acontecimientos deportivos, culturales y sociales de hasta 12.500 espectadores.

Si los forofos del fútbol buscan algo diferente, pueden optar por una cena –para un máximo de 40 personas– en el nuevo restaurante de Lionel Messi: Bellavista del Jardín del Norte es una suerte de pequeño pueblo con 1000 metros cuadrados de jardines, en pleno centro del Eixample. Y es que siempre hay alternativas en una ciudad que no acepta competencia para seguir siendo la reina del Mediterráneo.

Con las manos negras

Nada simboliza más claramente la llegada de la primavera barcelonesa como los carteles que anuncian en los restaurantes la temporada de calçots. Conforme comienzan a subir las temperaturas en febrero y marzo, aparecen en los mercados estas típicas verduras, semejantes a los puerros o cebollas tiernas. Los anuncios de calçotada no sólo se encuentran en los menús: en las plazas de barrios como Gràcia, los vecinos se reúnen los domingos para una degustación popular, preparando previamente las brasas donde asar estas verduras nacidas del sol mediterráneo.

Los calçots se asan sobre carbón hasta que están tiernos y totalmente ennegrecidos. Pelar las capas exteriores para liberar el jugoso centro requiere cierta habilidad y siempre genera sonrisas, aunque sólo sea por el atuendo tradicional. Es curioso ver a ejecutivos haciendo uso de baberos y guantes para evitar que sus trajes queden tiznados. Estas verduras se acompañan de una deliciosa salsa romesco y en el menú de los grupos se suelen incluir las típicas butifarras catalanas.

No se trata sólo de un menú típico: es un evento social y divertido para disfrutar entre amigos o colegas. Por eso una calçotada , si el grupo se desplaza en temporada, no debería faltar en los programas de incentivo en la ciudad.