MEDELLÍN (COLOMBIA): LA PAZ COMO ATRACTIVO

La capital de la Antioquia colombiana era hace veinte años la ciudad más peligrosa del mundo. Hoy Medellín es un destino que no sólo acepta su pasado sino que lo ha convertido en una demostración de fortaleza y superación. Qué mejor mensaje que el que confirma que un futuro mejor es posible. Y lo es gracias a un presente de sencillez, limpieza, educación y buen hacer como cartas de una apuesta en firme por el fin de la violencia.

Por Eva López Alvarez

Fotos Alejandro Martínez Notte

Con sólo salir del Aeropuerto Internacional José María Córdova de Medellín, situado a más de 2100 metros de altura, el visitante percibe la escarpada geografía que define a la capital del departamento colombiano de Antioquia. Pronunciadas cuestas permiten descender los 700 metros de altura que conducen hasta el valle de Aburrá, en cuyo fondo y colinas circundantes se asienta la conocida como “Ciudad de la Eterna Primavera”.

Y es que el clima de Medellín es estable en su clemencia a lo largo del año, con más lluvias –aunque cada vez menos frecuentes– de marzo a mayo. Las temperaturas se mantienen entre los 16 y los 26 grados la mayor parte de los meses, con el aliciente de que el sol siempre aparece en algún momento de la jornada.

El fondo del largo valle de Aburrá hace tiempo que fue completamente urbanizado. Ni siquiera la enorme cantidad de edificios altos han servido para alojar a los más de tres millones de habitantes de Medellín, que desde hace años han invadido las laderas colindantes creando un paisaje urbano en el que, se mire hacia donde se mire, aparecen decenas de torres.

Parecen sobrevolar la segunda ciudad de Colombia en número de habitantes y poder económico. El distrito financiero y de los hoteles más exclusivos, se extiende al sur, en torno a la Milla de Oro del distrito de El Poblado. El área administrativa se encuentra en lo más profundo del valle, junto al río Medellín: sus riberas están siendo completamente transformadas en favor de una recuperación como espacios verdes que servirán además para redistribuir el intenso tráfico que se acumula en determinados momentos del día.

Transformación ininterrumpida

Medellín encabezó en los años noventa del siglo pasado la lista de ciudades más violentas a causa de las luchas entre ejército, guerrillas, paramilitares y bandas criminales ligadas al narcotráfico. Sin embargo, y de la mano del alcalde Sergio Fajardo y sus sucesores, la ciudad emprendió con el nuevo milenio un ambicioso plan de transformación basado en la educación y la cultura que ha dado frutos tangibles desde 2010. De hecho los locales presumen de haber salido de los rankings mundiales de destinos de riesgo para convertirse en un lugar referente a nivel planetario en relación a los planes de urbanismo sostenible, innovación e inclusión social.

La visita de la Comuna 13, un barrio antes emblema de la criminalidad cotidiana ligada al contrabando, es una oportunidad única para comprender la evolución de Medellín. Los parques-biblioteca, en los que cada habitante puede tomar prestados hasta 16 libros con sólo presentar su carné de identidad; las escaleras mecánicas que salvan del aislamiento al antes asentamiento ilegal conocido como Las Independencias 1, o los distintos espacios culturales creados tienen como hilo conductor el color: aquél de los grafitis que ya se han convertido en el símbolo de un destino nuevo que cada año recibe más visitantes.

Un pasado convertido en color

El Graffitour es un recorrido de tres horas para cupos de hasta 70 personas y la excusa perfecta para aprender sobre esta práctica pictórica. Y, sobre todo, la realidad social y política que esconde. Los participantes pueden degustar especialidades locales en espacios en los que reina la austeridad, el buen humor y la confianza en un futuro mejor, condimentados con música y arte.

Grafiteros locales acompañan las explicaciones con sesiones de disc-jockeys, hip hop y rap que se convierten en himnos a la paz, los héroes locales y la esperanza. Como remate al recorrido, aerosol en mano, los asistentes dejan su huella en forma de expresión efímera que acompañará al rojo que define la atmósfera de Medellín por la gran cantidad de edificios construidos en ladrillo.

La Casa de la Memoria es otro espacio para el recuerdo y el aprendizaje que completa la visita de la Comuna 13. Aquí son las propias víctimas quienes explican a los visitantes cómo se vivió en la zona la época de mayor violencia.

En las alturas

No sólo las clases más desfavorecidas residen en las alturas: el distrito de El Poblado reúne a lo más exclusivo de la población local y aquí se encuentran los mejores hoteles del destino.

El Intercontinental Medellín, gestionado por el grupo Movich, acaba de inaugurar una profunda remodelación de sus 300 habitaciones y espacios comunes que incluye la introducción de elementos decorativos inspirados en la cultura tradicional colombiana.

Próximamente serán renovados los quince salones que ofrece este hotel, seis de ellos con acceso a una terraza para cócteles de hasta 200 personas. El mayor se utiliza para sesiones de 1200 delegados en teatro. Los exteriores, que incluyen piscina semiolímpica climatizada, dos campos de tenis, minigolf, campos de voléibol y baloncesto, se prestan para torneos deportivos entre delegaciones. La terraza cubierta colindante a la piscina se utiliza para banquetes de hasta 200 comensales.

Completando las instalaciones, el hotel cuenta con gimnasio, spa y espacio de restauración dedicado esencialmente a catas de vinos procedentes de todo el mundo para grupos de hasta 40 personas. El establecimiento está conectado con el centro comercial Interplaza. En las inmediaciones, el restaurante Hatoviejo está especializado en cocina antioqueña y cuenta con un comedor privado para 80 comensales, terraza para veinte más y patio cubierto para ágapes de hasta 120 invitados.

El Patio es otro referente en la zona en cuanto a restaurantes de carne, en este caso con vistas panorámicas.

Más novedades

El hotel San Fernando Plaza es una de las torres que componen el centro empresarial del mismo nombre. Cuenta con 167 habitaciones, todas con terraza y posiblemente las mejores vistas de Medellín. Los cinco espacios para eventos acaban de ser remodelados. Una terraza cubierta junto a la piscina puede albergar cócteles para 350 personas.

Este establecimiento pronto verá ampliada la competencia en los alrededores ya que se prevé que antes de dos años 23 nuevos hoteles abran sus puertas en esta área: las banderas de City Express Plus, Hampton by Hilton y Courtyard by Marriott serán las primeras en ondear. Además, Atton está contruyendo un establecimiento de cinco estrellas junto al centro comercial El Tesoro, con 400 tiendas, que será el segundo hotel más grande de la ciudad.

Para los grupos de trabajo, este espacio comercial ofrece una sala para reuniones de hasta 1200 personas en teatro que será próximamen – te ampliada. Sin coste añadido, los delegados reciben tarjetas con descuentos de hasta el 30% en los locales de El Tesoro.

El Dann Carlton es un clásico de Comuna 13 cinco estrellas que será sometido a una profunda remodelación dentro de dos años. Entretanto, un aire retro se respira en sus 200 habitaciones y once salones para eventos. Su restaurante panorámico del piso 20 figura entre los famosos de Medellín: con 300 cubiertos y especializado en carnes, es uno de los mejores lugares para divisar las incontables alturas que definen el skyline de la ciudad.

El grupo Estelar inaugurará a finales de 2017 un hotel cercano al Estelar Milla de Oro, de cinco estrellas. Este establecimiento tiene 168 habitaciones en las que impera el contraste entre la madera de muebles y suelos con los blancos predominantes.

Un salón polivalente con luz natural se utiliza para sesiones de trabajo que reúnan hasta 200 personas en formato teatro.

Ofreciendo una mezcla exquisita de la mejor hotelería con las tradiciones colombianas y en plena Milla de Oro, el Diez Hotel cuenta con 115 habitaciones en cinco pisos tematizados. El bambú, la piedra pizarra, el agua y la vegetación que decoran el establecimiento combinan a la perfección con los elementos de la decoración que definen cada región colombiana. La terraza panorámica puede albergar eventos para un máximo de cien personas en cóctel. El hotel cuenta además con seis salones para eventos, con capacidad para 300 en el mayor.

El aeropuerto de Olalla Herrera, famoso por el accidente en el que perdió la vida Carlos Gardel, r e c i b e desde el pasado mayo vuelos ejecutivos internacionales y para ello ha sido inaugurada una nueva terminal.

En el fondo del valle

En la parte más baja del valle de Aburrá está el recinto más emblemático en lo que a grandes eventos se refiere: Plaza Mayor hace honor a su nombre como centro neurálgico de la actividad ferial, en el distrito administrativo de la ciudad y junto al río Medellín. Sus riberas están siendo recuperadas a través de un vasto proyecto conocido como Parques del Río que mejorará considerablemente los accesos y alrededores del recinto.

Con 80.000 metros cuadrados dividos en centro de convenciones y recinto ferial propiamente dicho, cuenta en total con cinco pabellones, auditorio de 400 plazas, gran salón diáfano de 3600 metros cuadrados panelable, seis salas de subcomisión y dos plazas al aire libre.

El gran cubo de madera destinado a exposiciones temporales también puede ser utilizado por los event planners: son 1000 metros cuadrados de espacio diáfano. La falta de un hotel en las cercanías espera ser subsanada en los próximos meses por los poderes públicos locales, implicados en la gestión del complejo ferial.

Todo el recinto Plaza Mayor es además una zona franca en la que los expositores internacionales pueden evitar los trámites de aduana e impuestos para los objetos exhibidos siempre y cuando no sean vendidos.

La agencia receptiva Entorno Digital propone utilizar los espacios del vecino Edificio Inteligente, en realidad sede del organismo Empresas Públicas de Colombia, para eventos singulares acompañados de música de la Orquesta Sinfónica de Antioquia. También privatizar vagones del metro para desplazar a los grupos en un destino en el que los organizadores deben tener en cuenta que los tiempos de traslado entre sedes pueden ser más largos de lo previsto, como consecuencia del tráfico en las horas punta.

El reino de Botero

En la Plaza Botero, con 23 esculturas del artista colombiano más internacional, era impensable hace años organizar un evento. Hoy la plaza se privatiza para actos al aire libre en los que el plan alternativo en caso de lluvia resulta tan atractivo como este espacio: el Museo de Antioquia, sobre la misma plaza, es un bonito ejemplo de art nouveau americano con salones decorados por Pedro Nel Gómez, pionero del muralismo colombiano.

Como complemento a las diferentes salas que antes albergaron las sesiones del consejo municipal, entre las que destaca la bonita Sala de Consejo para 150 personas en teatro, un pequeño patio central se utiliza para cócteles de hasta 70 invitados.

Este museo propone el recorrido más completo que existe en el mundo sobre la producción pictórica y escultórica de Fernando Botero –188 obras–, nacido en Medellín y parte del elenco de artistas vivos más influyentes. El receptivo Colombia Travel Operator propone que los participantes en un teambuilding hagan de “Botero por un día”, ejerciendo de modelos para las obras o creadores de interpretaciones de sus cuadros más emblemáticos.

En la naturaleza

Sin salir de la ciudad, Medellín cuenta con un venue singular de primer orden: el Jardín Botánico. En torno al afamado restaurante Insitu, de donde proceden los platos de cualquier evento organizado en el recinto, grupos de hasta 200 personas pueden disfrutar en el Patio de las Azaleas de un cóctel al aire libre tras sesiones de trabajo en los cuatro salones y auditorio de 70 plazas que rodean al restaurante. La luz natural y las vistas al bosque de especies colombianas son protagonistas.

Los mayores eventos tienen lugar bajo la peculiar estructura del Orquideorama, que puede albergar hasta 1200 comensales en banquete junto a magníficas composiciones de orquídeas. Aquí, la agencia Comunicaciones Efectivas propone veladas temáticas en las que los grupos son conducidos por bonitos senderos iluminados hasta el Orquideorama. Para cenas de gala, el espacio está cubierto para poder ser utilizado las noches de lluvia.

De nuevo en las alturas, también se puede disfrutar de la naturaleza: el Parque Arví sirve de pulmón a la ciudad y se ofrece como otro venue singular donde organizar senderismo, rutas en bicicleta y caballo o circuitos de aventura con lianas, puentes colgantes y túneles.

Este parque es un espacio en el que la sencillez se convierte en el mayor atractivo. Un simple paseo por el bosque puede incluir un picnic sobre la hierba inesperado para los visitantes, con degustación de productos locales y el siempre agradable acompañamiento de los mejores jugos naturales de las frutas tropicales que se cultivan en este marco natural.

Los planes de recuperación del parque, principalmente en torno a las orquídeas, bromelias y anturios negros, pueden integrar un programa de teambuilding ya que los grupos se encargan de replantar algunas especies. También árboles que llevarán sus nombres en ceremonias que incluyen rituales de agradecimiento a la naturaleza por los bienes otorgados.

Para sesiones de trabajo en las que los asistentes sólo puedan divisar los diferentes tonos de verde del bosque húmedo, el parque cuenta con un auditorio de 300 plazas y un espacio cubierto anexo para cócteles.

Un ejemplo a nivel mundial

La red de trasporte público de Medellín atrae a numerosas empresas de todo el mundo ya que el modelo está siendo implantado en muchos países en los que desnivel geográfico equivale a desigualdad social. El “cable”, como llaman los paisas –gentilicio de los habitantes de Medellín– a los funiculares que salvan las alturas entre las diferentes zonas de la ciudad, se ha convertido en el emblema de una urbe que apuesta a que la inclusión social sea una realidad.

Algunos trayectos son un incentivo en sí: es el caso de la línea que comunica el río Medellín con el Parque Arví. Las magníficas vistas del bosque y el valle, atravesando asentamientos

y percibiendo los enormes desniveles que caracterizan la fisonomía de esta urbe, condimentan un recorrido que no debe faltar en los programas.

Referencia de innovación

Medellín ha recibido importantes premios por sus iniciativas en materia de innovación, no sólo en cuanto al desarrollo de mecanismos en favor de la mejora de las condiciones sociales sino por las soluciones tecnológicas aplicadas a muchos aspectos de la vida municipal. Precisamente en el conocido como Barrio de la Innovación se encuentra el Jardín Botánico, que forma parte de un amplio abanico de espacios que han sido recuperados para uso y disfrute de una población antes acostumbrada a convivir con la violencia.

El Parque Explora, colindante con el Jardín Botánico, se ofrece como venue para la organización de actividades de teambuilding relacionadas con la novedad y la creatividad: en la Sala de la Mente los grupos aprenden a generar mensajes que difundirán a través de imágenes, emisiones radiofónicas o en divertidas sesiones de doblaje cinematográfico.

La organización de eventos no escapa a la innovación: la agencia Destino Antioquia ofrece a los meeting planners la creación de una plataforma de reservas hoteleras propia y customizada, previa definición de los criterios que interesen al contratante. También trayectos en helicóptero con capacidad hasta siete pasajeros para los grupos más exclusivos y sesiones de golf en el campo de La Macarena, con 18 hoyos y considerado entre los mejores de Latinoamérica.

En la región de Antioquia

La visita de fincas como El Pensamiento, a una hora por sinuosa carretera del centro de Medellín, es una cita ineludible en cualquier programa lúdico. Los silleteros transmiten una tradición que cada año se concreta en el desfile anual. Los grupos pueden admirar los jardines repletos de pensamientos, dalias, margaritas… y los esfuerzos por cultivar las flores más coloridas para cada composición. En esta finca, hasta 50 personas pueden degustar, tras asistir a la elaboración de una silleta, productos locales a base de tortas de maíz, queso de vaca, vino de mora o agua de panela.

Teambuilding en Medellín

El arte del grafiti

Durante el Graffitour los grupos no sólo descubren la historia del emblemático barrio Comuna 13 sino que pueden aprender sobre esta práctica pictórica con diferentes variantes. Como remate al paseo pueden crear su propia obra.

Color con flores

Las silletas son auténticas obras de arte que los habitantes de Santa Elena elaboran para su exhibición durante un desfile– concurso que se organiza en julio/agosto. Los viajeros pueden elaborar su propia silleta con las flores de su elección.

Naturaleza pura

En el Parque Arví los visitantes pueden plantar árboles o bromelias durante una ceremonia que comienza con una pala y termina con una vela mientras se lee el “pagamento” de agradecimiento a la naturaleza por los bienes recibidos.

Cocina local

La Central Mayorista de Antioquia es el mayor mercado de la región y de Medellín: aquí los participantes pueden mezclarse con los locales mientras consiguen los ingredientes con los que elaborarán el menú del día durante una clase de cocina.

La agencia Gema Tours, que cuenta con flota de vehículos propia, programa la visita de fincas cafetaleras situadas a 45 minutos por carretera de Medellín en las que los grupos pueden participar en una actividad de teambuilding que consista en recolectar el café, aprender sobre su elaboración y disfrutar de una iniciación a la cata con maridaje. Los invitados pueden recibir la visita del célebre Juan Valdez, incluso que el personaje genuino sea quien les sirva el café que degustarán durante un maridaje. De camino a Guatapé, considerado uno de los pueblos más bonitos de Antioquia, los viajeros pueden decorar las vasijas de barro creadas por los artesanos locales.

Medellín es un ejemplo de resiliencia: cualquier mensaje empresarial que gire en torno a la capacidad de superación y de convertir las debilidades en fortalezas goza en esta ciudad de un marco único. Aunque aún queda mucho por hacer en cuanto a la profesionalización del sector o la mejora de las comunicaciones con el aeropuerto –está prevista la inauguración en 2018 de un túnel que conectará el centro con el aeródromo internacional en trayectos de 35 minutos por carretera–, los pasos que Medellín ha dado en los últimos años sólo pueden ser cosiderados como de gigante.

La competitividad en precios en relación a otros destinos colombianos juega a favor de Medellín, que ofrece además una conectividad aérea cada vez más amplia: 23 vuelos enlazan cada día con Bogotá y 35 destinos internacionales son operados en vuelo directo desde el aeropuerto José María Córdova.

La Ciudad de la Eterna Primavera se mantiene en la lucha y no sólo por la paz: figurar en lo más destacado del panorama MICE latinoamericano es objetivo prioritario.

Arte con flores

Uno de los emblemas que con más orgullo se exhiben en Medellín son las composiciones florales, o silletas, que elaboran los habitantes del municipio de Santa Elena. Cada año -a finales de julio o principios de agosto- 530 silleteros desfilan exhibiendo sus obras sobre la espalda: pueden pesar hasta 95 kilos y con ellas recorren un trayecto de 3,5 kilómetros.

El premio de mayor categoría es más que un galardón para el vencedor: gracias a él recorrerá el mundo de la mano del Ministerio de Turismo de Colombia y el Bureau de Promoción de Medellín representando al destino con su silleta sobre la espalda, tematizada con flores locales según el evento donde vaya a tener lugar la presentación.

Desfilar con la silleta es todo un privilegio que se transmite entre familiares, ya que sólo existen 530 “contratos” transmisibles que permiten competir en las cuatro categorías existentes: silleta monumental, tradicional, comercial o emblemática -que incluye mensaje-. En todas ellas se impone un mínimo de variedades y sus creadores pasan la noche previa componiendo su obra con las flores recién cortadas. Esta tradición familiar no sólo llena de color la capital con motivo del desfile anual: todo el año las familias de silleteros cultivan las flores que utilizarán en las fincas que se pueden visitar.