Por Alejandro Martínez Notte
El aeropuerto de Palma de Mallorca certifica la importancia de la mayor isla del archipiélago balear como destino turístico: Son San Joan fue el tercero de España en cuanto a tráfico aéreo en el último global anual, convirtiéndose desde hace mucho en el primero cuando comienza la temporada turística, de junio a septiembre. Situado a diez kilómetros de Palma de Mallorca, capital de la isla, cuenta con numerosas conexiones nacionales e internacionales, si bien de momento no está conectado con ningún aeropuerto americano.
Su ubicación entre España, el sur de Francia e Italia, lo sitúa a un máximo de dos horas de vuelo de las principales ciudades europeas.
Alemania es el principal mercado emisor para esta isla que es además residencia de numerosos habitantes del norte de Europa deseosos de buen clima. Muchos de ellos están detrás de la creación de espacios artísticos que también albergan eventos como el CCA Andratx, el mayor espacio dedicado al arte contemporáneo de la isla.
Fue creado hace 15 años por un matrimonio danés que eligió para su colección un edificio inspirado en la arquitectura tradicional mallorquina y situado en plena sierra de Tramontana. Alberga banquetes, cócteles y seminarios de hasta 120 personas.
Entorno natural
Los mejores paisajes de Mallorca se encuentran precisamente en el noroeste, recorrido por la sierra que da nombre a ese viento que los mallorquines tantas veces mencionan: la tramontana es un aire frío y seco que impacta en el paisaje y, al parecer, también en el humor.
En la zona de Alaro se encuentra uno de los mejores establecimientos rurales de la isla: el hotel S´Olivaret. Permite complementar sesiones de trabajo con salidas de senderismo. Con 27 habitaciones disponibles de marzo a octubre, puede ser privatizado en exclusiva para grupos corporativos el resto del año a partir de un mínimo de 15 habitaciones. Cuenta con espacios interiores para convenciones de hasta 100 delegados.
También en un edificio histórico, pero ejemplificando el lujo rural, el hotel Castillo Son Vida es una casa de campo aristocrática construida hace 800 años que abrió como hotel en 1961. Tras la modernización de los espacios de trabajo acometida el año pasado, hoy ofrece nueve salas para convenciones y eventos con capacidad para 360 personas en teatro en la mayor, que cuenta además con terraza privada. El mayor de los espacios exteriores del hotel es conocido como el Balcón de Mallorca por sus magníficas vistas de la capital, situada a 15 kilómetros. Con 164 habitaciones, incluye cuatro pistas de tenis y spa, así como tarifas preferenciales para el cercano campo Arabella Golf Mallorca, el resort de golf más grande de España con tres campos de 18 hoyos. Uno de ellos -Son Muntaner-, está siendo renovado para una nueva apertura en el mes de octubre.
De sobra conocida por sus playas, Mallorca esconde bucólicos paisajes de montaña en el seno de su Tramontana. Los senderistas reciben a menudo el premio de las vistas de una costa de agua eternamente turquesa que se funde con la tierra en las emblemáticas calas. En los días de buen tiempo, sobre todo de abril a noviembre, muchas parecen auténticas piscinas naturales.
Mar de Mallorca
Las entradas de mar entre los acantilados y vegetación mediterránea dan lugar a bonitas playas de arena fina muy concurridas en la temporada turística -de julio a septiembre-. Sin embargo, fuera de la estación de mayor afluencia los grupos pueden disfrutar de salidas al mar en catamarán que culminen con una barbacoa durante la puesta de sol.
El Velero Rafael Verdera es un barco que se utiliza para trasladar a los grupos desde el muelle de Palma hasta Mhares Sea Club. En realidad se trata del velero más antiguo en activo de la flota española. El itinerario de una hora es la mejor excusa para disfrutar de las vistas y el aire del Mediterráneo.
Cerca de Palma de Mallorca, el Mhares Sea Club abierto de abril a octubre, se puede privatizar a partir de las ocho de la tarde, aunque durante determinados momentos al año puede ser utilizado para eventos de día completo. Hasta 800 personas pueden asistir a un banquete con vistas al mar y sesiones musicales hasta la madrugada.
Palma y alrededores
Situado en la entrada de la capital, a diez minutos del aeropuerto, el palacio de congresos es como un pez varado en la arena llamado a ser el mayor espacio para eventos profesionales de la isla. Por fin ha concluido la construcción de una infraestructura realizada en base a madera africana, aluminio y piedra que imita el marés típicamente mediterráneo con el que se construyó la imponente catedral.
Con fecha de apertura aún pendiente, cuenta con dos auditorios, el menor de 462 butacas y el mayor panelable con 1978 asientos. El hotel anexo, pendiente de adjudicación, será un cinco estrellas de 268 habitaciones.
Cerca del palacio de congresos está uno de los venues más singulares de la isla: en el Palma Aquarium un buzo que aparezca por sorpresa puede brindar con los invitados desde el agua mientras les dirige al espacio donde disfrutarán de la cena. Es una sala con capacidad para 50 comensales con los tiburones como principal elemento de animación.
El restaurante Galdent pone a disposición de los organizadores una cantera de la piedra local: un actividad de teambuilding consiste en dejar al grupo en plena montaña con el reto de localizar la pequeña puerta de madera que esconde la entrada al recinto. Para eventos de entre 30 y 300 personas, se puede ampliar hasta 800 invitados en cóctel en caso de utilizar las áreas exteriores.
Entre la capital y la cantera se ubica el hotel Blau Porto Petro de 319 habitaciones. Un área residencial alejada de la zona familiar se utiliza para los grupos de empresa que se desplazan en carros de golf hasta los espacios para convenciones y seminarios recientemente renovados. Entre ellos, un auditorio de 280 butacas y un gran salón divisible con luz natural. Las capacidades alcanzan hasta los 500 delegados en teatro.
Delicatessen mallorquinas
En los alrededores de Palma se encuentra una de las bodegas de vino emblemáticas de la isla. Desde 1931, la cuarta generación de la familia de José L. Ferrer sigue elaborando caldos con las cepas autóctonas mantonegro, callet y moll. Actualmente está siendo acondicionado un nuevo espacio para eventos en la que será la nueva Bodega Veritas, que estará lista para la vendimia del próximo mes de septiembre: 60 personas podrán participar en un cóctel en el interior con vistas a las viñas.
En las instalaciones de Es Cós, donde vivía en los orígenes quien se encargaba del complejo vitivinícola, se ofrecen espacios para banquetes de hasta 80 comensales. En septiembre se propone que los grupos de empresa participen en la vendimia como parte de un programa de teambuilding.
La degustación de delicatessen locales como parte de un programa de incentivo se puede realizar en El Corte Inglés: hasta 15 personas participan de una explicación sobre las bondades del aceite mallorquín durante una cata de aceites de oliva y sales, descubriendo además las diferentes variedades autóctonas que generan sabores diferentes.
Portals Nous
En el municipio de Calviá, Portal Nous es una de las áreas más exclusivas de la isla y de todo el Mediterráneo, punto de encuentro de algunos de los mejores yates que circulan por las turquesas aguas que rodean Mallorca.
Aquí está uno de los mejores hoteles del destino: el St. Regis Mardavall, del grupo Starwood, posee 125 habitaciones y alberga presentaciones masivas gracias a la amplitud de sus salones para eventos.
Los nueve espacios interiores para conferencias cuentan con vistas al mar y terraza para las pausas. Los amplios jardines se prestan para la organización de actividades de teambuilding outdoor que completen las sesiones de trabajo. Los delegados pueden descansar en el spa o disfrutando de la gastronomía del restaurante Es Fum: una estrella Michelin que reconoce las recetas del cocinero Rafael Sánchez.
Iberostar abrirá en julio uno de los establecimientos más exclusivos de su cartera de hoteles, sólo para adultos: el Grand Hotel Portals Nous contará con acceso directo a la playa y 66 habitaciones en un establecimiento boutique que sorprenderá por su diseño, ya que cada espacio del hotel pretende ser una obra de arte del diseñador holandés Marcel Wanders.
Especialmente recomendable para incentivos que no impliquen sesiones de trabajo sino el puro disfrute de Mallorca, propondrá originales habitaciones tematizadas, un spa de 650 metros cuadrados y acceso preferente a los siete campos de golf que se encuentran en las cercanías.
El grupo Iberostar renovó recientemente las instalaciones del hotel Royal Cristina, bajo un concepto todo incluido en segunda línea de playa y en el área de Playa de Palma. En la mayor de sus salas puede albergar convenciones de 250 delegados.
Lujo y autenticidad
Aunque mantiene la esencia rural en muchos de sus pueblos, Mallorca es referencia del trato más VIP en un entorno mediterráneo. Compañías como Transfer Club se han especializado en los desplazamientos que pueden llegar hasta la escalera del avión. De la mano del receptivo Iberoservices un detalle que recuerda lo más tradicional de la isla incluye a un grupo de señoras mallorquinas, ataviadas con el traje regional, que ofrecen buñuelos a los participantes como regalo de despedida antes de subirse al avión que les llevará de regreso.
A pesar de ser un destino vacacional de primer orden que está batiendo en las últimas temporadas estivales sus propios récords de afluencia, antes de junio y a partir de septiembre es posible disfrutar de bonitos e inaccesibles paisajes a los que los grupos pueden llegar tras una excursión en 4×4. Qué decir de las magníficas calas que sólo tienen acceso en velero.
Variedad
La isla permite crear programas que abarcan desde lo más exclusivo a lo más popular. Una de las propuestas que sirven para conocer la cultura insular es el viaje en tren de Palma a Sóller en antiguos vagones de madera: tras atravesar trece túneles en un recorrido de 45 minutos, Sóller recibe al visitante con numerosas muestras de artesanía local.
El trayecto incluye paradas para fotografiar los paisajes y una vez en el pueblo la excursión puede continuar con la visita de varios edificios diseñados por el arquitecto catalán Antonio Gaudí. Como parada durante el paseo, los grupos pueden asistir a la elaboración, y por supuesto degustar, las cocas dulces y saladas, los licores de naranja o los vinos mallorquines.
Un tranvía conduce al pintoresco puerto que esconde uno de los hoteles más lujosos de Mallorca: el Jumeirah Port Soller Hotel and Spa que parece suspendido entre el mar y el cielo al situarse en lo alto de un acantilado. Cierra durante los meses del invierno europeo.
Para incentivos con sede en el casco antiguo, junto a la lonja de Palma de Mallorca, el hotel Tres se ofrece como un establecimiento rústico chic de 41 habitaciones y una azotea desde la que disfrutar de las vistas 360º de la ciudad, la montaña y la bahía en la que culmina.
Casco histórico de Palma
También en el casco histórico, y de nuevo ocupando un edificio centenario, el Palacio Ca Sa Galesa, con sólo doce habitaciones, se presta a privatizaciones completas en incentivos llenos de exclusividad. La terraza incluye vistas de la ciudad y la catedral.
Un paseo por el centro sirve para descubrir los productos elaborados en cuero tan típicos de Mallorca. Algunas de las tiendas más exclusivas de la capital se encuentran en la avenida Jaume III. A 45 minutos del centro, Puerto Adriano es el último puerto que se construyó en el destino y también sede de las marcas más famosas del panorama internacional.
Nuevos proyectos
Mallorca ya cuenta con una extensísima planta hotelera que incluye 200.000 camas, pero esto no es obstáculo para nuevos proyectos que verán la luz en los próximos años e interesarán a los organizadores de convenciones e incentivos: por ejemplo, la construcción de un hotel Park Hyatt en Canyamel, en el este de la isla bajo un concepto de lujo exclusivo en sus 142 habitaciones. El campo de golf de 18 hoyos anexo será uno de los atractivos que complete la oferta del hotel.
Canyamel está consolidando su fama como destino cool dentro de la isla y pequeños hoteles boutique están abriendo sus puertas con intención de atraer a los grupos de incentivo deseosos de disfrutar de una de las zonas más desconocidas, y no por ello menos bonitas, de Mallorca. Se prevé que el destino dé mucho que hablar en un futuro cercano.
El área de Playa de Palma, una zona un tanto devastada por el turismo y que se sumergió en un profundo plan de renovación, también albergará nuevos hoteles. Se suman a los más de 25, del total de 140, que han elevado su categoría. Forman parte del objetivo de desestacionalizar una zona sumamente frecuentada entre junio y septiembre pero con poca ocupación el resto del año.
Esto es algo común a toda la isla y que se traduce en interesantes opciones para los organizadores fuera de las estaciones más turísticas, aún más si se movilizan cupos grandes.
Mallorca ofrece opciones para todos los tamaños y presupuestos, todas coloreadas del verde mediterráneo y el turquesa de las calas. Si a eso sumamos las alturas de la Tramontana y los bonitos paisajes que genera, cualquier viaje a la mayor de las Baleares supondrá un soplo de aire fresco.
Teambuilding en Mallorca
Cata de aceite
Los grupos aprenden a diferenciar las variedades de aceituna que se producen en la isla catando el aceite como si de vino se tratase: aspirando profundamente, dejando después al líquido impregnar la boca y tragándolo posteriormente.
Con sobrasada
Es posible dejar Mallorca llevando como recuerdo la sobrasada que el grupo haya elaborado: se trata de un embutido crudo y curado que se fabrica a partir de carnes seleccionadas del cerdo y que existe en versiones dulce y picante.
Fabricando licor
Los grupos elaboran el licor típico mallorquín a base de hierbas locales, si bien no existe una receta estándar ya que cada mallorquín tiene la suya: por eso se permiten sugerencias que pueden estimular la creatividad, además de diseñar la etiqueta.
Pesca de atún
Aunque se puede organizar desde casi todos los puertos de Mallorca, grupos de hasta seis personas suelen partir muy temprano de Palma y Sóller. La recompensa es alguno de los grandes ejemplares que se pueden pescar entre abril y septiembre.
Vino insular para los más selectos
Sin formar parte de la lista de denominaciones más famosas de España en el imaginario popular europeo y mundial, los vinos mallorquines se incluyen en la carta de muchos establecimientos que proponen caldos selectos de gran calidad. En 1931, José L. Ferrer fue pionero en la isla en el cultivo de la vid y el primero en embotellar vino mallorquín destinado a la exportación a Europa y EE.UU
A raíz de la crisis de la filoxera que asoló Europa en 1891, los locales apostaron por cepas autóctonas, exactamente mantonegro, callet y moll, que se mezclan con cabernet sauvignon, syrah, chardonnay y moscatel. El motivo es darle al vino un perfume y color del que carecen las uvas insulares. A consecuencia de la crisis vitivinícola Mallorca no sólo apostó por sus propias uvas: la isla se convirtió en un vergel de olivos y almendros en plena Sierra de Tramontana, lo que hace especialmente llamativo el paisaje montañoso mallorquín en la primavera europea..
La Sierra recibió los primeros y más afamados viñedos, que actualmente se han extendido a la planicie. Muchos nombres acaparan ahora el interés de los amantes del vino, como Jaime Mesquida, pionera en el cultivo ecológico, o Binigrau, famosa por sus vinos blancos.




