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CIUDAD DE MÉXICO: HISTORIA MODERNA

Ciudad de México es un gigante que devora. Famosa por sus colapsos en el tráfico y sus índices de criminalidad y polución, la urbe azteca recompensa a sus visitantes con una historia fascinante, recintos únicos y un sentido de la hospitalidad perfectamente resumido en el “mi casa es tu casa” de los mexicanos. Ciudad de México es un gigante que enamora.

Por Eva López Alvarez

Fotos Alejandro Martínez Notte

La capital mexicana es una inmensidad que atrae y retiene al visitante. Durante muchos años en cabeza de la lista de las urbes más pobladas del mundo, sigue siendo una de esas ciudades que ya desde el avión se revela inalcanzable en su globalidad. Una vez los pies en la tierra, el viajero pronto se acostumbra a interpretar el urbanismo capitalino en base al eje de gravedad que constituye el Paseo de la Re forma. La principal avenida de Ciudad de México, cuyas riberas son los márgenes del caudal financiero, ejerce de espina dorsal y corazón al mismo tiempo.

Muy buenas conexiones

La situación geográfica de Ciudad de México, cerca del centro de América, le confiere al destino una ubicación privilegiada

reforzada por la gran cantidad de rutas aéreas que lo conectan con el resto del mundo. Aeroméxico, la antaño compañía nacional, conecta con todas las capitales hispanohablantes del continente además de con Europa. Interjet ha entrado con mucha fuerza en el mercado y frecuentemente anuncia nuevas rutas.

Centro histórico

El casco antiguo de la Ciudad de México no sólo es el centro y lugar con más historia de la ciudad. También es el más agradable para caminar gracias a la peatonalización de la avenida Juárez y su continuación hacia la Catedral Metropolitana –calle Madero– desde 2010. La calle del majestuoso Palacio de Bellas Artes es la arteria que une el corazón administrativo de la capital con el alma festiva de El Zócalo.

Junto al monumento a Benito Juárez se encuentra uno de los mejores hoteles del destino: el Hilton Mexico City Reforma nació como consecuencia del último gran terremoto que asoló la ciudad en 1985 y provocó el derrumbamiento del antiguo hotel Regis. En 2003 culminaron las obras de esta mole de 456 habitaciones en 27 pisos que simboliza la recuperación del centro histórico tras el seísmo.

Cuenta con los mayores espacios para convenciones y eventos de empresa dentro de un hotel de toda la ciudad: son dos pisos de centro de convenciones con capacidad para eventos de hasta 5000 personas combinando los diferentes espacios. En la mayor sala, 1500 personas pueden asistir a una cena de gala mientras que espacios más pequeños se destinan a reuniones a partir de 10 personas.

29 palacios

Como tantas veces en Ciudad de México, el adjetivo “abrumadora” define la impresión del visitante. El organizador la puede aplicar a la cifra de venues singulares que esconde el centro histórico: con nada menos que 29 palacios, la elegancia de algunos de ellos dota a cualquier evento de esa clara distinción y sofisticación tan propias del destino.

Muy cerca del Hilton, al otro lado del Parque de la Alameda situado frente al hotel, el Ex Convento de San Hipólito es ejemplo de la singularidad de muchos edificios históricos adaptados como venues. Reconstruido en el siglo XVIII, es un hito de la memoria local gracias al monumento que conmemora la toma de Ciudad de México por parte de Hernán Cortés el día de San Hipólito –13 de agosto– de 1521.

El antiguo claustro es hoy un patio en el que la sinuosidad de algunas formas dan testimonio de la tradición sísmica de la ciudad. Puede albergar cócteles de hasta 1300 invitados. En torno a la fuente central, 900 comensales pueden disfrutar de una cena de gala y posteriores fiestas sin límite en cuanto a sonido y duración.

Los recorridos entre el Hilton y el Ex Convento, aunque breves porque la distancia es muy corta, se realizan en vehículos que pueden ser singulares, del tipo de carrozas que recuerdan el capítulo de la historia ligado al emperador Maximiliano. Y es que el tránsito seguro por determinadas zonas de Ciudad de México sigue siendo una de las asignaturas pendientes de un destino que, a pesar de estar dotado de miles de cámaras, requiere atención y vigilancia por parte de los visitantes.

El cercano Museo Franz Mayer alberga otro de los claustros más llamativos del país: 800 personas pueden asistir a un cóctel bajo las columnas del piso bajo y en torno a la fuente iluminada. El museo es además uno de los principales exponentes a nivel mundial de artes decorativas procedentes de todo el mundo, reunidas en México gracias a la labor del coleccionista que da nombre a la galería.

Elegancia y exclusividad

También en el centro histórico, el Club de Banqueros destaca entre los espacios para eventos exclusivos gracias a una restauración en la que conviven armoniosamente clasicismo y modernidad.

Fue el primer colegio de niñas mestizas construido en Latinoamérica, allá por el siglo XVI. Hoy es un exclusivo recinto para reuniones de cuatro a 300 personas en quince espacios dotados cada uno de personalidad propia, entre los que despunta el patio central con columnas para banquetes de hasta 500 comensales. Una terraza en la azotea se utiliza para cócteles con 150 invitados que pueden disfrutar de música en la capilla anexa, donde se organizan conciertos para un máximo de 120 espectadores que sin duda disfrutarán de este marco único.

El Palacio Postal, también conocido como la Quinta Casa de Correos, es otra de las joyas del centro histórico de Ciudad de México: entre los tres salones utilizados para eventos destaca el decorado con una magnífica colección de relojes antiguos. Con sólo acceder al vestíbulo los invitados pueden admirar este testimonio de arquitectura ecléctica que representa a la perfección cómo algunos edificios erigidos tras la llegada de los españoles son hoy ejemplos vivos de la magnificencia más elegante en su versión mexicana.

La visita de la Catedral Metropolitana y los frescos de Diego Rivera en el Palacio Nacional, ambos en la Plaza Mayor –más conocida como El Zócalo–, no puede faltar en ningún programa de incentivo en la ciudad. Completando el recorrido con las ruinas del Templo Mayor, los viajeros pueden visualizar en sesiones de tres a cuatro horas algunos de los episodios más trascendentales de la historia mexicana, desde la caída del imperio azteca hasta la Revolución.

 Historia omnipresente

Para pequeños grupos en incentivo, ya que sólo tiene 17 austeras habitaciones, el hotel de diseño Downtown cuenta con una terraza con piscina privatizable como venue donde se organizan presentaciones en formato cóctel para 450 personas. El establecimiento pertenece a la red Small Luxury Hotels of the World y en todos los espacios se combina la arquitectura colonial con elementos de diseño industrial.

Muy cerca del Zócalo, el Casino Español pasó de ser el local donde se reunían los comerciantes de la colonia española a un palacio dotado de un majestuoso patio para eventos coronados por la bella cúpula vidriada. En ella se reconocen los diferentes escudos de las provincias españolas. Es el lugar idóneo para un cóctel previo a un banquete de hasta 450 invitados en el barroco salón del primer piso.

También en las inmediaciones, en este caso del Templo Mayor, el Colegio de San Ildefonso se utiliza para banquetes de 600 comensales en el bonito patio central que alberga los primeros murales de Diego Rivera.

Paseo de la Reforma

Nuevos y grandes hoteles están siendo construidos en un Paseo de la Reforma que, si bien ya dotado de un buen número de rascacielos, está llamado a aportar muchas más alturas al skyline de Ciudad de México.

A los pies del castillo de Chapultepec se está construyendo un Ritz Carlton cuya apertura está prevista para 2019, con 153 habitaciones en una torre de 58 pisos. En las inmediaciones, el recientemente remodelado Four Seasons cuenta con 256 habitaciones en una versión moderna del estilo colonial. El mayor de los trece salones alberga sesiones de hasta 420 delegados.

Chapultepec

Muy pocos receptivos tienen la posibilidad de privatizar los espacios del Castillo de Chapultepec y, cuando es posible, es imperativo que los eventos sean de carácter cultural. Dominando la ciudad desde lo alto, fue la residencia de Maximiliano I de Austria, emperador de México durante tres años. Las vistas del antiguo Paseo de la Emperatriz, actual Paseo de la Reforma, protagonizan los eventos en el exterior.

Si los grupos en incentivo están en la ciudad en domingo, la bicicleta es el mejor vehículo para recorrer Reforma, desde Chapultepec hasta el Monumento a la Revolución. Aquí se organizan en la base cócteles para 50 personas, con ascensiones hasta el mirador incluidas para disfrutar de las vistas desde una panorámica menos conocida. En la parte de abajo se encuentra un pequeño museo que presenta cincuenta años de la historia de México.

Zona Rosa

Entre el centro histórico y la colina de Chapultepec, delimitados al norte por el Paseo de la Reforma, el distrito conocido como Zona Rosa y, aún más al sur, la Colonia Roma, constituyen el corazón de la vida nocturna. Abundan las casonas reconvertidas en hoteles con encanto muy recomendables para pequeños grupos en incentivo.

Stara Hamburgo es uno de los últimos establecimientos boutique inaugurados en Zona Rosa, con 60 habitaciones y una serena combinación de clasicismo y colorido mexicano sin renunciar a una atmósfera depurada. Ofrece dos espacios para sesiones de trabajo de hasta 80 personas en teatro y una azotea para cócteles con 90 invitados.

Muy cerca se encuentra otra novedad para eventos nocturnos que refleja a la perfección el carácter polifacético y moderno de Ciudad de México. El Xaman Bar parece escondido y el ambiente interior favorece cierto misticismo, siempre acompañado de buena música y de los que podrían ser calificados como los mejores cócteles de la ciudad. Todas las combinaciones incluyen alguno de los elementos prehispánicos a los que hace mención la decoración.

Es un lugar muy recomendable para fiestas de hasta 120 personas en una privatización completa.

El hotel St. Regis abrió sus puertas en 2012 y es uno de los referentes del lujo en el destino, especialmente atractivo para los viajeros de negocios que terminan su jornada en los numerosos locales que alimentan la vida nocturna de la Zona Rosa.

 Polanco

Es el barrio más exclusivo de Ciudad de México. El centro comercial Palacio de Hierro es un reciente y sofisticado espacio de tiendas con las marcas internacionales referentes del lujo

Entrevista

Eric Alvarez

¿Cómo resumiría la oferta para MICE de Ciudad de México?

Completa: la ciudad tiene propuestas para todo tipo de presupuestos, eventos y tamaño de grupos, desde planes para cupos de 15 personas sumamente exclusivos a productos e infraestructuras adaptados para miles de personas. Para mí es el destino más completo de toda América.

¿Qué la diferencia de otras grandes urbes americanas?

Precisamente la gran diversidad que ofrece: Ciudad de México puede ser una ciudad muy cosmopolita, muy histórica, muy cultural, muy hipster… siempre con una gastronomía sumamente especial y experiencias completamente diferentes, todo con un sabor único ya que nadie puede ofrecer un gusto como el mexicano con el nivel de servicio con el que cuenta este país. Cuando un mexicano dice “mi casa es su casa” lo dice de corazón y no puede concebir que alguien se vaya de su casa enojado. Por eso dará el paso adicional para que la gente se vaya diciendo “¡qué bien me trataron en México!”.

¿Qué novedades ofrece para quien ya ha trabajado el destino?

Siempre están naciendo novedades, Ciudad de México está en constante movimiento. Ahora tenemos ocho de los cincuenta mejores restaurantes de Latinoamérica. La oferta gastronómica no deja de crecer. En cuanto a hoteles, hay previstas nuevas aperturas y también es el caso de los venues. Por ejemplo, el Museo de la Numismática ya se puede utilizar para eventos únicos en medio de una fundición del siglo XVI: algo nuevo, de hace un año, que tiene 500. Éste es uno de los mayores atractivos de México: el sincretismo entre lo antiguo y lo moderno con buen servicio, buena comida… ingredientes para una experiencia que es diferente cada vez que uno nos visita. La Ciudad de México es como una novia bonita: uno siempre se queda con el deseo de volver a verla.

y restaurantes en la parte superior. Son muy frecuentados por los hombres de negocios y los habitantes sedientos de nuevas propuestas culinarias. La privatización completa de alguno de ellos incluye las panorámicas del skyline del Paseo de la Reforma.

En Polanco fue inaugurado en 2012 el Museo Soumaya de Carlos Slim: 66.000 piezas de aluminio componen una sorprendente estructura que alberga una interesante colección de arte. Se utiliza para eventos en los que hasta 400 personas participan de un cóctel en el vestíbulo tras la visita de la exposición.

Al otro lado de la calle, el Museo Jumex, abierto en 2013, se utiliza para eventos en el marco completamente depurado que ofrece este recinto de arte contemporáneo y estética industrial.

En las inmediaciones de Polanco está el mayor recinto para eventos de Ciudad de México: el Centro Banamex alberga los mayores congresos y ferias gracias a su capacidad para reunir hasta 50.000 personas simultáneamente.

Muchas cenas de clausura de los eventos que tienen lugar en el Centro Banamex se programan en la Hacienda Los Morales: es un oasis dentro del bullicio que rodea al centro de convenciones con 18 salones en lo que era una antigua hacienda.

El edificio principal se mantiene como testimonio de la época en la que el lugar era un espacio rural donde se criaban gusanos de seda. La sala más antigua de la finca se utiliza para exclusivas catas de hasta ocho personas, mientras que el mayor de los salones recibe un máximo de 1200 comensales.

Hoteles renovados

La hotelería del mejor barrio de Ciudad de México, si se le consulta a los habitantes, incluye desde establecimientos de corte clásico como el Intercontinental a referencias del México más vanguardista en el W. El Presidente Intercontinental México Polanco fue renovado en 2015 con los tonos grises de la pizarra como protagonistas. Es una auténtica institución entre los viajeros de negocios y los organizadores de eventos, gracias a sus trece salones con capacidad para 1200 delegados en el mayor.

El W Mexico City es el emblema de Starwood en la ciudad, situado en los conocidos como “Campos Elíseos de Polanco”: música actual y vanguardismo aplicado a la estética conviven en este hotel de 227 habitaciones.

Fue el primer W inaugurado fuera de Estados Unidos y en 2015 se sometió a una profunda remodelación. Incluyó la apertura del restaurante J by José Andrés, con terraza privatizable para ágapes con 70 comensales.

Entre los diez salones destinados a eventos del hotel destaca una pequeña y original sala muy utilizada para catas de hasta 14 personas. Otra particularidad: este establecimiento es el único de México en contar con un temazcal, construcción de piedra y argamasa en la que tomar baños de vapor y de origen azteca. En grupos de seis personas los huéspedes pueden disfrutar de una experiencia que incluya rituales dirigidos por chamanes locales.

Coyoacán

El barrio bohemio de Ciudad de México esconde pequeñas joyas. Algunas trasladan a los universos únicos de personajes tan emblemáticos del México contemporáneo como Frida Kahlo.

En la Casa-Museo, o Casa Azul, que en vida la artista compartió con Diego Rivera, se privatizan los jardines para cócteles al aire libre. La visita de las habitaciones es un recorrido por parte de la obra pictórica y la vida de Frida.

Volopapilio es una agencia receptiva y de eventos que gestiona espacios singulares, además de ofrecer experiencias inolvidables y muy exclusivas, del tipo de una cena gourmet para 50 invitados en un pequeño palacete con jardín oculto en el corazón de Coyoacán. Una pequeña y exclusiva bodega se ofrece para catas en grupos de hasta 10 personas.

Diego Rivera

Coyoacán es un buen lugar para comprobar que muchos espacios de Ciudad de México, varios utilizados como venues, están vinculados al talento de Diego Rivera, uno de los mejores muralistas de la historia. Sus creaciones pueden ser la temática de una actividad de teambuilding y el fondo que decore eventos como los organizados en el Museo Anahuacali, también en el distrito de Coyoacán. En la explanada que reproduce un terreno azteca de juego de pelota y precede al imponente edificio del museo se organizan eventos de hasta 300 invitados en banquete.

Además de los bocetos que ilustran las paredes del que fuera su taller, el recinto reproduce una pirámide prehispánica en piedra volcánica y alberga la colección personal de objetos anteriores a la llegada de Cristóbal Colón que el artista atesoró.

Traslados

Los viajes de incentivo destinados a hacer que el participante se sienta como el local, que tanto disfruta en los exteriores de la Ciudad de México, deben tener lugar en los meses de abril, mayo, octubre y noviembre. No llueve, sale el sol y las temperaturas son agradables, factores especialmente apreciables en una urbe en la que la lluvia y la humedad pueden acrecentar la, en ocasiones inevitable, percepción a simple vista de los altos niveles de polución.

El tráfico no contribuye a reducirlos y de hecho es uno de los grandes obstáculos para la organización de eventos en la ciudad. Los traslados pueden convertirse en una auténtica odisea si no se trabaja con un receptivo que sepa sortearlo.

Es posible hacerlo, pero casi con seguridad hay que ser local para conseguirlo, ya sea conociendo los atajos y horarios recomendables o consiguiendo una asistencia de la polícia local de tránsito que facilite los desplazamientos.

Los frecuentes atascos contribuyen a que empresas como Capital Bus hagan del tiempo de trayecto un incentivo con autobuses customizados y mariachis a bordo.

Los frecuentes atascos contribuyen a que empresas como Capital Bus hagan del tiempo de trayecto un incentivo con autobuses customizados y mariachis a bordo.

Teambuilding en Ciudad de México

Tour de cantinas

Puede incluir búsquedas del tesoro, degustaciones de tequila, productos locales… más que una actividad de motivación es una excusa para reforzar lazos disfrutando del ambiente más popular: aquél de las tabernas en su versión mexicana.

Quiz culinario

La audacia de los comensales puede ser puesta a prueba en una degustación de chapulines, gusanos de magüey, escamoles, jumiles, escarabajos, hormigas… y hasta avispas: todos son insectos comestibles considerados manjares por algunos locales.

Talento artístico

Una clase de pintura en la que reinterpretar mensajes relacionados con la empresa en base a los criterios estéticos de Diego Rivera es una manera de redescubrir al muralista que ha marcado la historia contemporánea de México.

10 en guacamole

Un concurso para ver quién prepara el mejor guacamole puede incluir la compra de los ingredientes en el mercado de San Juan, toda una experiencia en sí misma. Los compañeros serán los jueces que dictaminen cuál es el más sabroso.

Los autobuses del tour Turilucha trasladan a los visitantes desde el Paseo de la Reforma hasta la arena de la lucha en trayectos amenizados por los combatientes.

Asistir a un espectáculo de lucha mexicana es tan típico como probar el guacamole. Los locales alientan enfebrecidos a sus ídolos en un espectáculo que mezcla ficción con pasión. Los grupos de incentivo, en un máximo de 150 personas, pueden participar de un cóctel previo al combate con los luchadores.

México prehistórico

La excursión a las pirámides de Teotihuacán es ineludible en los programas de incentivo en Ciudad de México. De camino se puede visitar la Basílica de Guadalupe, templo católico más visitado del mundo y lugar ideal para observar el fervor que sienten los mexicanos por su virgen.

Las pirámides de lo que fue una de las mayores urbes de Mesoamérica fueron erigidas a 80 kilómetros del centro de Ciudad de México por pobladores cuya identidad aún sigue siendo un misterio. A pie o en globo, los viajeros pueden admirar las imponentes estructuras dedicadas al Sol y la Luna y la Calzada de los Muertos, que se extiende a lo largo de cuatro kilómetros.

El complejo arqueológico, el más visitado de México, destaca además por las pinturas murales y los espacios habitacionales que aún se conservan en una ciudad que llegó a registrar una población superior a los 100.000 habitantes.

Aunque el Templo Mayor del centro histórico de Ciudad de México no resulta tan llamativo como Teotihuacán, una opción para programas que no puedan incluir la salida de la ciudad es organizar un cóctel –hasta 150 invitados– en el paraninfo del Palacio de la Autonomía con vistas sobre los vestigios.

Una mezcla fascinante

Fuertes raíces hispanas, gran impronta indígena, sofisticación de una clase media cada vez más pujante… todo esto se mezcla en ese coloso que es Ciudad de México. Un buen lugar para apreciarlo a través de impresionantes murales es la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México).

Además de ser Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, es marco de programas de teambuilding al aire libre que tienen lugar en sus amplios jardines con los estudiantes como posibles figurantes.

Otro lugar que acapara el apego de los locales es el mercado de San Juan, donde se puede encontrar hasta carne de león, pasando por la de armadillo, iguana o avestruz. Los grupos pueden asumir como reto encontrar los originales ingredientes que se pueden cocinar durante una clase de hasta 35 alumnos en la Universidad del Claustro de Sor Juana, una de las pocas en el mundo en ofrecer una licenciatura en Gastronomía en base a tan peculiares materias primas. Otro desafío consiste en adivinar qué se está degustando.

La capital mexicana ofrece una fascinante combinación en un cóctel que está siendo rebautizado. A partir de 2018 Ciudad de México ya no podrá ser oficialmente denominada Distrito Federal, ni DF… sólo CDMX se aceptarán como siglas correspondientes a un destino que cambia de nombre pero sigue siendo ese gigante cariñoso que lucha por mostrarse accesible y cercano.

Puro México

La lucha mexicana es algo tan genuino de Ciudad de México que nunca faltará por parte de un mexicano la invitación a vivir una sesión. Los aficionados no sólo jalean a sus luchadores favoritos: aprovechan la ocasión para gritar divertidas ocurrencias que no sólo provocan la risa de quienes se encuentran cerca sino respuestas igual de originales.

Aunque en la lucha libre mexicana los golpes son exagerados, las piruetas y acrobacias que preceden a las tomas de contacto no están exentas de riesgo. Los propios combatientes lamentan las lesiones que este espectáculo les genera, ya que si bien existe un lado teatral e histriónico en el que se exageran las caídas y simulan los golpes, sobre todo el desplome es siempre real y no siempre se cae de la manera prevista. Por eso la lucha implica un peligro que estimula la efervescencia de los asistentes.

Los luchadores más famosos son auténticas instituciones y entre ellos destaca El Santo, responsable de internacionalizar esta práctica gracias a las películas que protagonizó. Más allá del cine, en el país fue acumulando gloria gracias a los 40 años que según la leyenda luchó sin perder su emblemática máscara plateada. Hoy los participantes en un viaje de incentivo pueden compartir un cóctel previo a la lucha con quienes reivindican la lucha como un arte.

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