spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
Banner Responsive

Revista líder en español para el sector MICE

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
Banner Responsive

ESCOCIA: GRIS BRILLANTE

Escocia amplía su encanto con una batería de novedades que demuestran el dinamismo de un destino que combate el mal clima con diversión, diseño, modernidad y uno de los mejores, si no el mejor, whisky del mundo. Y cuando el sol brilla, la majestuosidad de una naturaleza privilegiada revela encantos que marcan cualquier recuerdo.

Por Vincent Richeux

Nadie discute que el clima no es precisamente el mayor atractivo de Escocia. Pero tampoco nadie cuestiona que ese amplio abanico de grises, esa bruma que impregna tantas mañanas, esa humedad que genera verdes a veces desconocidos… no sólo hacen que la atmósfera de este destino sea única sino que el sol, cuando sale, brille más que en cualquier otro lugar.

El centro del país concentra la infraestructura hotelera, los espacios para convenciones y eventos y un extenso repertorio de paisajes y pueblos que sirven de romántico marco a cualquier programa de incentivo. Una hora por carretera separa el corazón y el alma escoceses: Edimburgo palpita bajo la atenta mirada de su castillo, mientras que Glasgow es testimonio vivo de un pasado relativamente reciente que reforzó el aguerrido carácter que los escoceses heredaron de los celtas. El duro clima del norte parece lejano en estas dos ciudades que comparten dinamismo y efervescencia.

Edimburgo

La capital escocesa no está conectada en vuelo directo con ninguna capital latinoamericana, si bien existe un chárter que opera una vez por semana el vuelo Cancún-Edimburgo. Para los grupos procedentes del otro lado del Atlántico son numerosas las frecuencias desde y hacia Londres, a una hora de vuelo. Las compañías de bajo coste multiplicaron las conexiones con destinos españoles. Una vez en la capital escocesa, tranquilidad y agitación cultural conviven en un destino conocido por el aire un tanto fantasmagórico que desprenden sus calles y edificios.

Pocos lugares hacen que una actividad tan manida como una búsqueda del tesoro parezca una propuesta excelente: la gran cantidad de pasajes escondidos, elementos que encierran cuentos y leyendas y referencias culturales que se relacionan entre sí hacen que investigar cualquier enigma se convierta en un apasionante reto.

Y es que no hay mejor opción para descubrir Edimburgo que perderse entre los edificios históricos y las calles estrechas, admirando una arquitectura a la vez robusta y delicada que da lugar a ese carácter tan particular. La visita del casco antiguo es el eje del Foto Tours Edinburgh para incentivos que propone el estudio Tête-à-Tête Foto: son excursiones guiadas durante las que captar fragmentos de la identidad de la capital de Escocia a través de un curso de fotografía.

El Castillo de Edimburgo no sólo es el emblema de la ciudad, también el venue más relevante del destino, especialmente utilizado para cenas de gala. La visita de las diferentes salas, entre las que se encuentran las que albergan las joyas de la corona o la piedra de la coronación, suelen culminar en el salón de la Reina Ana, que puede recibir hasta 120 comensales. En un marco más íntimo, 100 personas pueden disfrutar de las vistas sobre la ciudad desde la Habitación de los Jacobitas. En función del clima, siendo de mayo a octubre cuando más probabilidad existe de recurrir a los espacios exteriores, se pueden utilizar los patios para eventos de hasta 1.000 invitados.

Para un banquete de clausura, el castillo compite en magnificencia con la Signet Library. Cuentan que cuando el rey Jorge IV la visitó afirmó encontrarse en uno de los espacios interiores más bonitos de Europa. Cualquiera de los 220 comensales que puedan disfrutar de una experiencia gastronómica en el interior, con gran potencial para juegos de iluminación, podrá constatar lo acertado de esa afirmación.

Capital del whisky

El gris de Edimburgo es el del basalto de las colinas sobre las que se ubica la ciudad y el de la piedra con la que se construyeron en siglos pasados edificios que hoy son iconos. Es el caso del hotel The Balmoral, miembro de la red The Rocco Forte Collection. El selecto clasicismo de las 188 habitaciones y siete salas para eventos, la mayor con capacidad para 350 delegados en estilo teatro, ejerce de delicado broche a la exclusiva calle Princes, corazón comercial de la ciudad.

El abolengo del establecimiento alcanza su máxima expresión en la carta de whisky del restaurante Number One, donde organizar degustaciones durante las que se pueden a diferenciar los matices del oro local.

Sólo unos metros más arriba, en la siempre concurrida Milla Real que une el castillo de Edimburgo con el palacio de Holyrood, los grupos pueden realizar un recorrido virtual por las diferentes regiones productoras en The Scotch Whisky Experience.

Durante la visita, en español, un tonel traslada a los asistentes en un viaje sensorial de una hora de duración que culmina en una degustación junto a la mayor colección de whisky del país, con 4.000 botellas.

Diversidad hotelera

En pleno corazón del casco antiguo se ubica un hotel boutique de lujo con 136 habitaciones: en contraste con los grises de la calle, los colores explotan de manera elegante en el G&V Royal Mile Hotel Edinburgh, recomendable para incentivos con tintes de exclusividad en programas que pueden integrar sesiones de trabajo gracias a las tres salas que ofrece el establecimiento.

Otro de los emblemas del destino, lo que era The George Hotel en la parte baja de la ciudad, fue rebautizado el año pasado como The Principal Edinburgh. En esta institución hotelera se respira un nuevo aire moderno: cuenta con 240 habitaciones y nueve espacios para eventos con capacidad para 300 delegados en el mayor.

Clásicos que se renuevan

El destino ofrece más novedades escondidas tras las paredes de edificios representativos. Es el caso de hotel Hilton Edinburgh Carlton, en el casco antiguo, que amplió en 2016 su capacidad hasta 211 habitaciones. Todos los espacios para eventos fueron igualmente remodelados.

Actualmente se está llevando a cabo la reforma del histórico Royal College of Physicians, situado en el centro de la ciudad y con una amplia gama de espacios. Forma parte de la renovación la construcción de un auditorio con capacidad para 300 personas, del mismo modo que se amplía la superficie para eventos con la inclusión de un atrio de cristal que une el edificio antiguo con otro moderno. Promete ser una de las novedades más demandadas.

El edificio de las Assembly Rooms fue restaurado en 2012: hoy ofrece para actos profesionales dos salas para banquetes de hasta 600 y 400 comensales respectivamente en un refinado entorno neoclásico.

El organizador sólo tiene que decidir con qué estilo arquitectónico desea ambientar su evento: el National Museum of Scotland también reabrió sus puertas en 2012 tras una larga rehabilitación. Uno de los espacios más solicitados de Edimburgo es la Gran Galería. El motivo es su impresionante arquitectura de estilo victoriano que decora cócteles de hasta 1.500 invitados.

El Royal College of Surgeons propone desde 2015 el espacio Prince Philip en lo que fue un edificio de la Edinburgh University Language School: con capacidad para 160 personas en teatro, completa los cuatro espacios que la institución ofrece cerca del Ten Hill Place, propiedad de la sociedad gestora y con 78 habitaciones.

No sólo lo de siempre se actualiza: la ciudad cuenta con varios proyectos en curso que redefinirán el centro. Es el caso de la construcción del complejo Edinburgh Saint James, prevista hasta 2020. Es uno de los más grandes e importantes proyectos de regeneración llevados a cabo en el Reino Unido. Será un gran centro comercial que incluirá un hotel W de 210 habitaciones y 30 restaurantes, el primero de la marca en el país. El recinto sustituirá al actual espacio comercial construido en los años setenta del siglo pasado.

Grandes espacios

Para los eventos más grandes, el Edimburg International Conference Centre (EICC) fue ampliado en 2013 con la Lennox Suite. Permitió duplicar la capacidad del recinto ofreciendo un nuevo espacio capaz de albergar hasta 2.000 asistentes en teatro. Situado en el centro de la ciudad, contiene además un auditorio de 2.000 asientos.

Uno de los principales atractivos de Edimburgo radica en que todo lo necesario para organizar programas que incluyan sesiones de trabajo, actividades lúdicas y eventos culinarios se puede encontrar dentro de un pequeño perímetro coronado por el castillo real. Sin embargo, para organizar teambuildings más divertidos que se puedan identificar con el destino hace falta espacio, mucho a poder ser.

Al oeste de Edimburgo se encuentra Hopetoun House, un palacio cuyos jardines no sólo albergan distinguidos eventos sino los afamados Highland Games como actividad para estimular, y hacer reír, a los equipos. Inspirados en los retos que aún ocupan a los habitantes de las Tierras Altas de Escocia durante sus fiestas tradicionales, los participantes deben lanzar al aire enormes palos de madera, competir en velocidad conduciendo carros cargados de heno, ejercer de músicos en improvisados conciertos de gaita o acercarse al mundo de las aves y el arte de la cetrería.

En el interior del palacio del siglo XVII varias y refinadas salas se ofrecen para cenas de gala de hasta 270 comensales en la mayor de ellas.

Merece la pena consultar el calendario de eventos de Edimburgo ya que los grupos pueden experimentar en primera persona los bonitos homenajes que el país rinde a

algunos de sus personajes más célebres. Es el caso de la Cena de Burns, cada 25 de enero. Si el evento no coincide con esa fecha nada impide reproducir en otro momento del año una celebración que los locales viven con especial cariño. El típico haggis -al que incluso se le pude dedicar un discurso- y el whisky que cierre la cena no pueden faltar, tampoco recitar extractos de la obra de Robert Burns, emblema de la cultura escocesa.

Qué mejor remate a un buen momento que hacerlo “a la escocesa”, con todos los participantes en pie interpretando el verso “y he aquí una mano, mi fiel amigo”.

Halloween es otro de esos momentos que se viven con especial intensidad y que da mucho juego para tematizar veladas. Escocia no sólo es una de las cunas de este evento que tiene lugar cada 1 de noviembre por sus orígenes celtas: la gran cantidad de castillos en los que organizar una divertida cena acompañados de fantasmas hace que lo más difícil sea elegir el marco ante la gran diversidad de propuestas. Una búsqueda del tesoro nocturna puede ser escalofriante…

Escocia es un país lleno de historias por lo que la posibilidad de amenizar los eventos con temáticas que tengan que ver con la cultura local es casi infinita.

Falkirk

A medio camino entre la capital y Glasgow se encuentra Falkirk: esta pequeña ciudad fue en realidad centro neurálgico del desarrollo industrial escocés gracias a su ubicación entre el canal que une los ríos Forth y Clyde y el canal Union. De hecho, en los siglos XVIII y XIX fue el mayor centro de producción de hierro y acero del país y vio nacer mecanismos de vanguardia que hacen de Falkirk un destino de interés para los amantes de la ingeniería industrial.

Los Kelpies, o inmensos caballos de acero que se han convertido en icono del destino, son una escultura de 30 metros de altura que ejerce de puente entre los canales del Forth y el Clyde. No pueden faltar en ninguna foto. Visitar el parque donde se ubican en segway es una de las actividades más comunes. Tanto como observar The Falkirk Wheel, un impresionante mecanismo, único en el mundo y que sirve de ascensor para los barcos que circulan por los canales.

Glasgow

En realidad Falkirk es un aperitivo en el camino que conduce desde Edimburgo hacia el corazón industrial de Escocia: Glasgow mantiene su pasado obrero y victoriano sin renunciar a la modernidad más vanguardista.

La mayor parte de los atractivos turísticos están al norte del río Clyde. Allí está The Lighthouse, el mejor lugar para descubrir la evolución de una ciudad cuya población se multiplicó tras la apertura de los primeros astilleros. La entrada incluye el ascenso a la torre que homenajea a Charles R. Mackintosh : desde ella se pueden apreciar las mejores vistas de un destino que sabe mantener su pasado al mismo tiempo que apuesta por la novedad que está detrás de la efervescencia que fácilmente se percibe en una ciudad renacida.

Edificios como el auditorio Clyde, con 3.000 plazas, del Scottish Event Campus (SEC) a orillas del río Clyde, simbolizan la transformación de una urbe que rebosa dinamismo. Junto a él, The SSE Hydro diseñado por Norman Foster, alberga el mayor espacio de eventos de Escocia, con capacidad para 12.000 personas sentadas.

Una de las incorporaciones más recientes a la planta hotelera del destino es el hotel Apex City, situado en pleno centro, de cuatro estrellas y con 104 habitaciones.

En consonancia con la modernidad que desprenden los hoteles de Glasgow, el CitizenM es otro buen ejemplo: también en el centro, cuenta con 198 habitaciones en las que dominan los blancos, rojos y negros. Las líneas curvas y la iluminación de espacios tan llamativos como la escalera rompen con la estética lineal que se impone en la mayoría de los ambientes.

También en el centro, 15Glasgow se presenta a sí mismo como un bed & breakfast. de lujo en un hotel que resulta de la exitosa recuperación de lo que anteriormente fue la casa de un comerciante local.

Venues clásicos

También hay venues clásicos que inevitablemente remiten al universo de Harry Potter. Es el caso de la Universidad de Glasgow, donde se pueden organizar convenciones de hasta 1.000 asistentes en el mayor de los espacios propuestos. En total son trece las salas con diferentes capacidades entre las que se incluye para veladas temáticas el Hunterian Museum, primer museo público del país, para banquetes de hasta 250 invitados.

El Hotel du Vin, en el barrio del West End, ocupa cinco casas victorianas y ofrece una terraza ajardinada muy utilizada para eventos durante el día y con buen tiempo. La elegancia y sobriedad de sus 49 habitaciones conviven con las últimas tecnologías en un hotel que presume de exclusividad. Para los fumadores hay un espacio con calefacción donde acompañar el habano con una de las 300 variedades de whisky propuestas en el agradable bar.

Glasgow también cuenta con un equivalente a la Hopetoun House de Edimburgo para actividades al aire libre en bonitos jardines sin alejarse de la ciudad centro: los exteriores de la House for an Art Lover se prestan a programas de teambuilding que requieran espacio. Aquí queda patente el legado de Charles R. Mackintosh, insigne habitante de Glasgow y defensor de los preceptos del art nouveau en una sociedad concentrada en la industria y muy poco receptiva a aquella estética. También se presta para cócteles y banquetes con visita previa de las salas que albergan mobiliario y diseños originales.

Paisajes de ensueño

Además del carácter fantasmagórico de Edimburgo y la efervescencia que emana de la reconversión de Glasgow, el centro de Escocia esconde paisajes de ensueño en los que deleitarse sin necesidad de desplazarse a las Tierras Altas.

Al norte de Glasgow, en el Parque Nacional del lago Lomond y los Trossachs, se pueden organizar cruceros en las aguas del lago: es el más grande del país y cuenta con 35 islas. En la orilla se encuentra uno de los hoteles más exclusivos del país: Cameron House, con 136 habitaciones y marina propia para las excursiones en barco, ofrece un amplio abanico de

Teambuilding en Escocia

Highland Games

La versión local de las Olimpiadas puede incluir retos de lo más divertidos como el lanzamiento de troncos de madera o bota de caucho, carrera con carros de heno, aprendizaje de gaita y bailes típicos o exhibición participativa de cetrería.

Whisky experts

Muchos hoteles cuentan con extensas colecciones de whisky y proponen catas en las que diferenciar las cualidades de cada región productora del país y las peculiaridades que hacen del oro líquido escocés uno de los mejores, si no el mejor, del mundo.

Arte rural

No todos saben que la cetrería es una de las costumbres más arraigadas en el mundo rural escocés. Los grupos pueden asistir a exhibiciones en las que aprender a diferenciar aves de impresionante envergadura que se posan en su muñeca.

De aventura

El lago Lomond y sus alrededores se prestan a competiciones de aventura que incluyan carreras en moto de agua, circuitos en kayak, rutas en bicicleta… un modo divertido de cohesionar lazos disfrutar del paisaje haciendo ejercicio.

actividades que incluyen desde carreras en moto de agua a salidas en segway, rutas a caballo o en bicicleta o torneos de tiro al arco.

Al este del parque nacional y a 80 kilómetros de Edimburgo se encuentra uno de los paraísos en la tierra para los amantes del golf: en St. Andrews los golfistas deben desafiar las inclemencias del tiempo aunque cabe destacar que no es fácil conseguir que un grupo pueda disfrutar de una sesión de golf ya que en el campo más antiguo del mundo no se puede reservar.

Sin embargo, desde el magnífico Old Course Hotel se divisan el campo y el mar y ofrece la posibilidad de organizar paquetes con golf en su campo The Duke´s. Con 144 habitaciones, es otro de los lugares donde preparar una degusta ción de whisky gracias a su colección de 200 variedades.

País de oro líquido

Entre el lago Lomond y St. Andrews se encuentra una de las destilerías más antiguas del mundo: The Famous Grouse también cuenta con espacios para eventos de hasta 275 personas.

Auchentoshan, cerca de Glasgow, es otro lugar donde aprender que los whiskies son más suaves en esta zona del país. Independientemente de dónde se deguste y conozca el proceso de elaboración, visitar Escocia sin descubrir por qué esta bebida es indisociable de la vida local hará que el viaje sea incompleto.

Y es que el calor del whisky compensa cualquier inclemencia climática en un destino en el que los grises brillan.

Elegancia escocesa

El kilt es la falda tradicional escocesa, elemento principal del atuendo de gala que los hombres de un grupo de incentivo pueden portar durante un banquete. La falda -bajo la que siempre se esconde el mismo misterio- tiene su origen en las Tierras Altas, donde se utilizaba como una cinta de tela de cinco metros de largo que se enrollaba en torno a las piernas. En su origen era un atuendo popular y la cinta llegaba a cruzarse por encima del hombro ajustándose con un broche que impedía su caída. Hoy el kilt es sinónimo de elegancia y refinamiento y ha perdido esta extensión sobre el pecho, siendo común completar el conjunto con una camisa blanca. No obstante, en las ocasiones más especiales una cinta de tartán se sigue colocando sobre el busto.

La falda tableada actual requiere cintas de tela de hasta ocho metros y se puede elegir el tartán o tejido -originalmente de lana- con diseño a base de colores y rayas. Existe un registro oficial que recopila todos los dibujos, incluso los que se siguen creando actualmente.

Todo esto y mucho más se puede aprender en el Tartan Weaving Mill de la Milla Real de Edimburgo. Quienes quieran un kilt de la mayor calidad tienen cita en Geoffrey, emblemático negocio familiar del casco antiguo de Edimburgo.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad