FLORENCIA (ITALIA)

ARTE PURO

La capital de la Toscana italiana es una joya artística que esconde fastuosos espacios repletos de intrigas palaciegas y obras de renombre mundial. Solo hay que elegir el buen momento para organizar una convención e incentivo ya que, al tratarse de un destino turístico de primer orden, no siempre todo fluye fácilmente.

Por Eva López Alvarez
Fotos E.L.A.

La capital de la Toscana italiana tiene tantos atractivos que es un destino turístico de primerísimo orden. Y esto condiciona su posicionamiento en el panorama MICE. Evitar los meses de mayor afluencia, con mayo, septiembre y octubre a la cabeza, ayudará a conseguir mejores precios y programar actividades ineludibles en entornos agradables, algo difícil de conseguir en los periodos de mayor masificación.

Comunicada en vuelo directo con varios destinos españoles, Alitalia es la aerolínea que más rutas ofrece. A ellas se suman las de Vueling. Con ello, Madrid, Barcelona, Bilbao, Málaga, Palma de Mallorca y Valencia cuentan con conexiones a la capital del Renacimiento. Para los viajeros procedentes de Latinoamérica, el destino también cuenta con numerosas frecuencias que la enlazan con Roma, tanto en avión como en tren de alta velocidad – en trayectos a partir de una hora y 15 minutos –.

Todo está cerca en Florencia, incluso el aeropuerto, a tan solo cuatro kilómetros del centro y conectado desde el mes de febrero con una línea de tranvía que conduce en 20 minutos a la estación de tren central, junto a la iglesia Santa María Novella.

Florencia es un destino pequeño que se puede recorrer perfectamente caminando. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la estrechez de algunas calles y la ausencia de aceras no facilita los desplazamientos en grupo fuera de las zonas peatonales.

Firenze Fiera
Todos los venues son singulares en este destino, hasta el recinto ferial: Firenze Fiera se encuentra junto al centro, a quince minutos a pie del Duomo – catedral –, ocupando la Fortaleza da Basso que los Médici, la familia cuya historia está intrínsecamente ligada a la de la ciudad, construyeron para defenderse de los propios florentinos. La relación entre los Médici y su ciudad es fiel reflejo de lo convulsa que fue la historia de la urbe durante el Renacimiento y que ha hecho de la ciudad una joya artística única en el mundo.

La fortaleza alberga espacios históricos como la bonita Sala Ottagonale, del siglo XVI, con su gran cúpula de ladrillo y muchas posibilidades para crear un espacio único. En 2021 un nuevo pabellón podrá recibir 3.000 delegados en la que será la mayor capacidad de la ciudad.

Ese año también abrirá el Palazzo degli Affari, un edificio moderno que si bien parece desentonar en el recinto es el que más flexibilidad ofrecerá. Incluirá una terraza panorámica. Completa el complejo una villa del siglo XIX que fue residencia de nobles florentinos y hoy alberga un auditorio de 1.000 plazas. En la azotea, 30 invitados pueden disfrutar de un cóctel con vistas de la ciudad en 360 grados.

Junto a Firenze Fiera abrió sus puertas en 2018 The Moon Hotel, de 4 estrellas superior. Ocupa los espacios de un antiguo banco y por eso sucede algo muy recurrente en la hotelería florentina: ninguna de las 23 habitaciones tiene el mismo tamaño. Contará con spa con piscina interior a partir del próximo verano local.

Frente al hotel, el Teatro Maggio sustituye desde 2015 al antiguo Teatro de la Ópera. Su auditorio tiene capacidad para 1.800 personas. En el foyer se organizan banquetes para 500 comensales. Conviene consultar la agenda ya que son muy numerosas las obras de prestigio que ofrece. En mayo y junio acoge un festival de ópera y conciertos que figuran entre los más solicitados del mundo. Junto al teatro, la Stazione Leopolda es una antigua estación de tren desmantelada que hoy alberga cenas y eventos multitudinarios.

También junto a Firenze Fiera, el hotel Palazzo Castri 1874, de 58 habitaciones, abrió hace cuatro años y cuenta con un jardín interior, verdadero oasis en la ciudad, disponible para eventos. En el bar del jardín se organizan cócteles para grupos de hasta 30 personas. Tiene una pequeña piscina exterior conectada al spa y un gimnasio en la antigua bodega. Principalmente orientado a los grupos en incentivo, cuenta con una sala de reuniones para 20 personas y luz natural.

En el centro
En el casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1982, todo parece recordar a los Médici. La vinculación entre esta familia y Florencia es tan fuerte que el destino de una no se explica sin el de la otra. Aunque con interrupciones, llegaron a estar en el poder casi 400 años.

Precisamente en la que fue la residencia de la primera dinastía, se pueden organizar eventos: el patio del Palazzo Medici Riccardi se utiliza para cócteles de hasta 50 personas. También los jardines que lo aislan de la calle creando un pequeño oasis en el centro de la ciudad, junto al Duomo, en el que aún se respira la exclusividad que rodeó la más importante familia florentina.

La visita del palacio es imperativa como acompañamiento a cualquier evento organizado en él, ya que se trata de uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil renacentista. En su interior esconde espacios únicos como la pequeña Capilla de los Reyes Magos, del siglo XV, en lo que además de una escena bíblica es un desfile de personalidades de la época que recorre varias paredes con rostros perfectamente reconocibles.

En el siglo XVII la familia Riccardi adquirió el edificio e impuso el estilo barroco que se aprecia en la Galería de Luca Giordano, donde se organizan reuniones de hasta 130 personas en teatro en la que ejerció de sala de fiestas del palacio.

En las cercanías, el Palazzo Pucci, del siglo XVI, se ofrece  como venue desde 2017. Desprende puro renacimiento en la sala con pinturas originales, que se utiliza para banquetes de hasta 170 comensales. El patio de entrada también se ofrece para cócteles previos.

En el centro, junto a Santa María Novella, el Grand Hotel Baglioni nació en 1865 como palacio del príncipe de Turín una vez que Florencia se convirtió en capital tras la unificación de Italia. En 1904 se transformó en hotel siendo hoy un establecimiento independiente parte del grupo Caractere Toscano. Es el hotel más grande del centro con 192 habitaciones y nueve  salas de reunión  con capacidad para 200 delegados en la mayor, con vidrieras y decoración original de 1904.

No es la única sala histórica del recinto: la Sala Carrega del siglo XIX ocupa la que fue la antigua habitación del príncipe – su retrato lo atestigua – y, siendo la única con luz natural, puede albergar hasta 60 personas en teatro. El espacio que más llama la atención del hotel es el B-Roof, azotea panorámica del quinto piso para eventos con magníficas vistas.

La propiedad cuenta con otro hotel singular en la campiña toscana: el Chianti Borgo di Pietraffita, con ocho habitaciones y quince apartamentos, se sitúa a 40 minutos por carretera.

Ponte Vecchio
Uno de los hoteles más exclusivos para incentivos en el centro es el Hotel Lungarno, sobre todo por las habitaciones sobre el río Arno con vistas al Ponte Vecchio. Perteneciente a la red Small Luxury Hotels of the World, cuenta con 62 habitaciones y un restaurante, el Borgo San Jacopo, reconocido con una estrella Michelin. Forman parte de la decoración obras originales de Picasso y Cocteau, en la línea de la sofisticación que impregna la atmósfera del hotel.

El Ponte Vecchio es el único que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y ello gracias a que, según se cuenta en la ciudad, Adolf Hitler lo consideró demasiado bello como para ser bombardeado en el momento de evitar la entrada de tropas enemigas. Pronto será el venue más solicitado del destino.

Palazzo Pitti
Tras su expulsión de la ciudad, los Médici regresaron al gobierno y optaron por una residencia mucho más fastuosa que el palacio Médici-Riccardi y en esta ocasión al otro lado del Ponte Vecchio: el Palazzo Pitti. En sus áreas verdes, los famosos Jardines de Boboli considerados los primeros en ser diseñados “a la italiana”, se organizan cenas de gala y actividades de teambuilding en grupos de hasta 25 personas, estas últimas compatibles con los horarios de visita en épocas de menos afluencia.

En el patio se organizan banquetes de hasta 400 invitados. En el interior, el espacio más emblemático es la Sala Bianca, durante mucho tiempo sede de recepciones diplomáticas: hasta 80 comensales pueden participar en un banquete.

Palazzo Vecchio
El otro venue más exclusivo de Florencia en lo que a inmersión en la historia se refiere es el Palazzo Vecchio, presidiendo la Piazza della Signoria. Originalmente fueron los apartamentos de los miembros del gobierno medieval de la ciudad, a partir de 1540  sede de la corte real y desde finales del XIX sede del Ayuntamiento que aún hoy reside en el edificio actual, que data del siglo XVI.

En el fastuoso Salone dei 500 (o Salón de los 500) 240 delegados pueden asistir a una convención en formato teatro. Aunque las dimensiones permitirían albergar cientos más, las reducidas puertas de este salón de 52 metros de largo por 23 de ancho obligan a imponer esta capacidad máxima.

500 eran los miembros que componían el cupo de habitantes con derechos como ciudadanos de la República de Florencia en el momento de su construcción. 39 paneles de Giorgio Vasari dominan la decoración que reproduce la vida de Cosme I de Médici.

Las demás habitaciones, todas ricamente decoradas, también se pueden privatizar. En la parte baja de la torre, con vistas en 360 grados de la ciudad ya que un corredor rodea toda la parte baja, se organizan cócteles para un máximo de 20 invitados, de nuevo por razones de seguridad relacionadas con las dimensiones de los accesos.

Muy cerca, el hotel Grand Hotel Cavour ocupa dos edificios históricos (antiguas sedes administrativas) del siglo XIX junto al Museo Bargello, la catedral y Casa de Dante. Cuenta con tres salas de reunión, las tres con luz natural y la mayor para 70 personas en teatro, y un original restaurante – Nu Ovo – , en el que solo se sirven recetas relacionadas con el huevo, que se ofrece como espacio para eventos con un mínimo de 25 asistentes.

Lo mejor del hotel es la azotea del sexto piso, donde se pueden organizar cócteles hasta 60 personas. En los bajos esconde un bar secreto para fiestas de hasta 50 invitados.

Santa Croce
La basílica de Santa Croce preside una de las plazas más bonitas de Florencia y ejerce de panteón de los más ilustres personajes florentinos, entre los que se incluyen Miguel Ángel y Galileo Galilei.

El Relais Santa Croce es otro de los hoteles más exclusivos del destino, ocupando un palacio del siglo XVII. Cuenta con 24 habitaciones y una majestuosa sala para banquetes de hasta 100 comensales en lo que era la antigua sala de conciertos.

Hoy en día un tenor puede sorprender a los invitados apareciendo por sorpresa tras uno de los paneles que decoran la sala. En 2005 se convirtió en hotel, y hoy es el único perteneciente a la exclusiva marca Baglioni en Florencia. El piso bajo es ocupado por el  prestigioso restaurante Enoteca Pinchiorri, con tres estrellas Michelin.

Muy cerca, el Palazzo Borghese es una explosión del renacimiento más refinado, muy demandado para las bodas más sofisticadas en un entorno en el que imperan los brillos y la magnificencia. En la que fue la habitación de Paulina Bonaparte 120 personas pueden asistir a una sesión profesional en formato teatro. 220 personas pueden disfrutar de la decoración original en una cena de gala en la Galleria Monumentale.

Arte como incentivo
El sur del Arno concentra áreas menos turísticas y no por ello con menos encanto. Además de las loggias que coronan numerosos edificios y se prestan para cócteles al atardecer de hasta 70 invitados, son muchas las tiendas de artesanos que rinden homenaje a la premisa que afirma que el florentino sabe extraer de cualquier material banal una obra de arte.

Muchas se prestan a la visita de pequeños grupos en incentivo interesados en aprender sobre la conservación de oficios centenarios con encantadores resultados. Exclusive Connection di Lucia Montuschi DMC abre muchas puertas.

Pero si de algo puede jactarse Florencia es de ofrecer visitas que permiten descubrir el mejor arte del mundo: es el caso del David de Miguel Ángel, en la Galleria dell’Accademia. Fuera de las horas de visita, es posible organizar cócteles en las salas anterior y posterior para 400 personas.

Florencia es una joya hecha ciudad que atrae a miles de visitantes. Para no ser víctima de su éxito hay que elegir el momento adecuado… y dejarse llevar por el arte.

Información práctica

– Huso horario: GMT +1
– Moneda: Euro
– Tipo de enchufe: Clavija tipo F / L – Voltaje común 230 V
– Código telefónico: +39
– Más información:
DESTINATION FLORENCE CONVENTION AND VISITORS BUREAU
Ilenia Pasi
Sales and International Events
i.pasi@conventionbureau.it
www.destinationflorence.com

Teambuilding en Florencia

Pinocchios de papel
En la ciudad del conocido cuento, los participantes pueden crear su propia versión del personaje con cartón y papel maché, como ya hacen anticuarios descendientes de fabricantes de Pinocchios como Stefania Masini, en la ribera sur del Arno.

 

Gondolero en el Arno
Es posible organizar una regata en el río Arno y, para los más activos del grupo, ejercer de guía caracterizado como un renaioli, equivalente al gondolero veneciano mientras se da un paseo durante la puesta del sol… admirando el Ponte Vecchio.

 

Trabajando el cuero
Florencia es la capital del cuero y de todos los complementos realizados con este material. En grupo se pueden crear desde protectores de libros a cinturones que servirán como recuerdo único de una experiencia en la que se estimula la creatividad.

 

Mosaico florentino
Las incrustaciones en mármol de piedras del tipo de lapislázuli, jaspe… dan lugar a piezas de arte que se pueden simular con plástico en una actividad que, siguiendo los pasos de un puzzle, lleva a conocer una de las tradiciones más exclusivas de Florencia.

 

 

Corredor de Vasari

En 2021 abrirá sus puertas el que promete ser el venue restaurado más demandado en Florencia, en la parte superior del Ponte Vecchio. La parte superior de uno de sus laterales está recorrida por un pasillo cerrado: el Corredor de Vasari. Une lo que en el momento de su creación era el palacio residencial del Médici Gran Duque de Toscana – hoy Palacio Pitti – y las galerías que albergaban las oficinas gubernamentales – hoy Galería Ufizzi -.

Precisamente en el centro de este corredor se encontraron Adolf Hitler y Benito Mussolini durante una de las reuniones que mantuvieron en Florencia. Para que el Führer pudiese disfrutar de las vistas sobre el Arno, el dictador italiano ordenó abrir los ventanales que servirán de marco a los eventos más exclusivos. Hasta 250 invitados podrán disfrutar del privilegio de acceder a este espacio lleno de historia.

Las tiendas que habitan los bajos son desde hace siglos joyerías: exactamente desde que los Médici se quejaron de los olores y ruidos generados por los carniceros y pescaderos que mercadeaban y habitaban en el puente. Esta queja dio paso a la elección de un oficio mucho más prestigioso que hoy perdura.

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