Por Javier García
E n la década de 1980, Barcelona puso en marcha un concienzudo plan estratégico para impulsar el turismo MICE, que ha vivido al margen de intereses particulares y colores políticos y partidistas y que ha hecho de la ciudad uno de los principales destinos mundiales para la organización de congresos, convenciones y eventos.
22@
Bajo la premisa de modernidad, de ciudad tecnológica del futuro, de laboratorio urbano, emerge un proyecto de renovación urbanística, el 22@, que fusiona espacios modernos diseñados por arquitectos de renombre internacional con antiguas fábricas de ladrillo y altas chimeneas. Se trata de un total de 200 hectáreas de suelo industrial del barrio de Poblenou, que acogerán actividades intensivas en conocimiento, en las que priman la tecnología, la comunicación y la investigación. Aunque todavía quedan años para su conclusión definitiva, esta renovada zona, perfectamente comunicada con el centro de la ciudad, ya alberga museos, edificios de viviendas, universidades, empresas tecnológicas, grandes hoteles, el impresionante edificio del Fòrum o el Centro de Convenciones Internacional Barcelona (CCIB), cuya capacidad de hasta 20.000 delegados le convierte en el palacio de congresos de mayor envergadura del sur de Europa.
El nuevo espacio también cuenta con varios hoteles capaces de acoger todo tipo de eventos como el Pullman Barcelona Skipper, de cinco estrellas. Ubicado cerca de la playa, dispone de 241 habitaciones, dos piscinas exteriores, gimnasio, spa, así como de varias salas de reunión con capacidad máxima para 800 personas. Otro ejemplo de la variedad de oferta de la zona para el sector MICE, en este caso para presupuestos más reducidos, es el Bestprice Diagonal, también próximo a la playa y al Fòrum. Destaca el bonito anfiteatro con entrada independiente para presentaciones y reuniones con pasillo que se avanza entre el público.
Sobre este antiguo suelo industrial de la Barcelona del diecinueve se alza la singular Torre Agbar, en la Plaza de las Glorias, un icono que dibuja el skyline de la ciudad. Sus arquitectos, Jean Nouvel y Fermín Vázquez, idearon una estructura de hormigón armado, recubierta con una fachada de vidrio que se ilumina en diferentes colores por la noche. El imponente rascacielos, de 34 plantas y 145 metros de altura, es hoy una singular puerta de entrada al 22@ y futura sede de un hotel de lujo bajo la insignia Grand Hyatt.
Urbanismo a la altura
Además de la Torre Agbar, son varios los rascacielos de la zona ocupados por hoteles: el Hotel Arts, en la Vila Olímpica; el Habitat Sky; el Hotel Porta Fira, frente a las instalaciones de Fira Barcelona Gran Via 2, o el curioso Hotel W… todos están ubicados de forma estratégica, a modo de esculturas urbanas, y perfectamente integrados en el entorno, algo que no pueden decir hoy todas las ciudades.
El hotel W, popularmente conocido como hotel vela, de cinco estrellas, obra de Ricardo Bofill, dispone de 473 habitaciones y 3.000 metros cuadrados para la celebración de eventos.
A escasos metros de la Torre Agbar, una estructura futurista rematada con un techo-espejo sirve de resguardo para Los Encantes de Barcelona, un mercado tradicional de herencia medieval en el que adquirir todo tipo de objetos antiguos, nuevos o artesanales. Para los amantes del diseño, y sin salir de la Plaza de las Glorias, el carismático edificio del Disseny Hub Barcelona, del estudio MBM Arquitectes, es la sede del Museo del Diseño de Barcelona, e integra las colecciones del Museo de las Artes Decorativas, el Museo de Cerámica, el Museo Textil y de Indumentaria y el Gabinete de las Artes Gráficas.
Un antes y un después
Al sur del 22@, se encuentra la Vila Olímpica, un barrio ideado y creado como muchas otras obras arquitectónicas de la ciudad para la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992. Y es que la organización de este evento deportivo internacional supuso un antes y un después para Barcelona. Se remodeló el antiguo Estadio Olímpico, se construyeron el Palau Sant Jordi y el Puerto Olímpico, se modernizó el aeropuerto internacional de El Prat, hoy el segundo en número de pasajeros de España por detrás del de Madrid, y se crearon las rondas del Litoral y de Dalt, el cinturón viario de alta capacidad de la ciudad.
La Vila Olímpica en la actualidad es un barrio de viviendas a orillas del mar, un entorno ideal para bañarse, para practicar deportes al aire libre o para pasear andando o en bicicleta, que cuenta con una surtida oferta de bares, restaurantes y discotecas.
Sin dejar la costa barcelonesa, encontramos La Barceloneta, un antiguo barrio de pescadores que conserva su encanto y sus costumbres y que ofrece al visitante una gran gastronomía local. Es el rincón ideal para disfrutar de las tapas tradicionales, de las patatas bravas estilo Barcelona, del pescadito frito, de gambas al ajillo o mejillones al vapor, de suculentas paellas maridadas con fresco vino blanco del Penedès o degustar un clásico del barrio: la bomba, una especie de croqueta hecha a base de carne picada y patata.
Las Ramblas
Si hay en Barcelona un paseo al que no se puede renunciar es el que conecta la estatua-mirador de Colón con la Plaza de Cataluña, el centro neurálgico de la ciudad, a lo largo de 1.200 metros y a través de una de sus calles más emblemáticas: La Rambla.
En un palacio de seis plantas de estilo art nouveau, catalogado como monumento histórico de la ciudad y antiguo taller-joyería de Bagués-Masriera, se alza el hotel Bagués, un establecimiento de cinco estrellas, con 31 habitaciones, cada una de ellas pequeñas joyas de diseño y buen gusto.
Piedra volcánica, ébano, polvo de oro, mármol con fósiles integrados, materiales nobles y elementos de diseño y vanguardia se fusionan en este espacio privilegiado muy recomendable para grupos de incentivo. Inaugurado hace cuatro años, cuenta con gimnasio, sauna, spa y una pequeña piscina en la terraza. Es un lugar idóneo para disfrutar de las especialidades de la carta fría del restaurante u organizar un cóctel bajo la luz de la luna, siempre admirando las privilegiadas vistas. Una sala de reuniones puede acoger un máximo de 22 personas.
Barcelona histórica
Del establecimiento hotelero parten interesantes rutas por el centro de Barcelona, como la que lleva al efervescente barrio de El Born, donde disfrutar de su arquitectura medieval, de sus calles serpenteantes, de sus edificios de piedra y de joyas góticas como la imponente Basílica de Santa María del Mar. Bares singulares y alternativos y restaurantes con encanto, así como pequeñas tiendas de ropa y diseño y museos como el de Picasso harán las delicias del caminante.
Un recorrido por el pasado, por el centro de Barcino, la ciudad romana, y por la Barcelona medieval y judía es lo que ofrece una de las zonas con mayor encanto de la ciudad: el Barrio Gótico. La Catedral de Barcelona preside el barrio con su imponente figura, sus vistosas vidrieras y su cimborrio de 70 metros de altura. Desde la catedral, el mejor consejo es dejarse perder por sus calles y plazas.
Barcelona contemporánea
Otra ruta a tener en cuenta parte de La Rambla hacia el vecino barrio de El Raval, donde se encuentra un enclave ineludible: el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA). Se trata de un espacio moderno creado por Richard Meier que dispone de varias salas y espacios para la organización de congresos, reuniones, bodas y banquetes. El atrio, parte principal del museo, es una gran sala diáfana de 500 metros cuadrados con capacidad para 300 personas en banquete. El MACBA, cuya vanguardista silueta contrasta con el resto de edificios del barrio de El Raval, cuenta también con un versátil auditorio con capacidad para 200 personas. Como complemento para los eventos, ofrece visitas guiadas a la carta por espacios inaccesibles para el público general, así como talleres de restauración y actividades para hacer en grupo.
El MACBA adquirió a principios de 2014 el vecino convento Dels Àngels, un edificio gótico con una excelente terraza en el que se podrán organizar congresos y eventos: un espacio realmente único que el museo está restaurando en la actualidad y que tiene previsto inaugurar este primer trimestre de 2015. La sala central del convento tendrá capacidad para 170 personas en banquete, mientras que la capilla podrá acoger a 180 personas sentadas. El renovado auditorio, ubicado en la segunda planta, servirá para sesiones de hasta 200 participantes.
Destino de shopping
En la Plaza de Cataluña nacen las principales calles comerciales de la ciudad. La más conocida, el Paseo de Gracia, concentra las mejores marcas y firmas nacionales e internacionales de moda, joyería y complementos. Pasear por esta ancha avenida es como deambular por un museo de modernismo, en este caso, al aire libre.
Son muchos los edificios construidos bajo las directrices de insignes arquitectos del modernismo catalán como Antoni Gaudí, creador del Parque Güell y la eterna Sagrada Familia; Josep Puig i Cadafalch o Lluís Domènech i Montaner.
Especial mención merecen dos obras de Gaudí: la Casa Milà, también conocida como La Pedrera, declarada en 1984 Patrimonio Mundial de la Unesco y que estrena fachada tras meses de rehabilitación, y la Casa Batlló, un edificio indescriptible, original y único, y un marco incomparable donde organizar eventos exclusivos de toda clase. Son varios los salones y espacios que ofrece esta emblemática obra arquitectónica del modernismo para la celebración de reuniones profesionales, presentaciones de producto y ruedas de prensa e, incluso, banquetes, todos ellos de una extraordinaria belleza y gusto estético. La onírica joya de Gaudí, equipada con modernas cocinas y of fices, dispone de más de 3.000 metros cuadrados de salones, divididos en los espacios Cocheras y Carboneras, Desván y Chimeneas, Sala Jujol y Planta Noble, que cuenta con una terraza.
Clásicos
En la esquina con la calle de Valencia, y con casi un siglo de historia, se encuentra el Majestic Hotel & Spa Barcelona, cinco estrellas gran lujo y un clásico de la ciudad. 275 habitaciones con baños vestidos en mármol y amenities de Bulgari: este establecimiento ubicado en el corazón del Cuadrado de Oro de Barcelona es un placer para los sentidos. El prestigioso hotel cuenta con varias salas para reuniones totalmente equipadas: una de ellas, el Salón Mediterráneo, con más de 600 metros cuadrados, ofrece una superficie difícil de encontrar en el centro de la ciudad. Además, dispone de una gran terraza con piscina en la azotea con capacidad para 150 personas, ideal para cócteles.
Otro clásico, éste en la Avenida Diagonal, es el Fairmont Rey Juan Carlos I, un imponente edificio de 432 habitaciones y 24 salones para la organización de eventos. Además, el gran hotel, de cinco estrellas, dispone de tres salones ajardinados para cenas de gala, almuerzos de empresa y banquetes.
Cerca se halla el Palacio de Congresos de Cataluña, con 38 salones y salas de reuniones
Incentivos y teambuilding en Barcelona
Gocar
Estos originales vehículos son ideales para descubrir la ciudad e incluir un programa de enigmas que resolver. Se pueden tematizar con itinerarios modernistas, paradas para la degustación de productos o en un recorrido que culmine en el Camp Nou.
Gourmet Tour
El mercado de La Boquería, en plena Rambla, no sólo es uno de los más bonitos de España sino que se presta a organización de tours gourmet con el acompañamiento de un cocinero local que puede ayudar a comprar los productos de un posterior curso de cocina.
Regatas
Qué mejor que disfrutar de la costa del Mediterráneo durante una regata entre equipos que desafíen al viento que culmine con una cena a bordo admirando la puesta de sol. Cabe señalar que no se pueden organizar convites a bordo si los barcos no están atracados.
Outlet Shopping
A 35 kilómetros del centro, este village de Chic Outlet Shopping® acaba de ampliar su superficie comercial y cuenta con espacios para la celebración de reuniones y afterworks. Se pueden organizar sesiones con descuentos especiales para los participantes.
y un gran auditorio con capacidad para 2.000 asistentes, y el Camp Nou, el legendario estadio del F.C.Barcelona: además de ser el escenario de los partidos de fútbol es un entorno muy demandado para la organización eventos. Para ello, el templo del Barça dispone de varios espacios, salones, auditorios y de una gran sala de 2.770 metros cuadrados. Para eventos exclusivos, cócteles, cenas y galas, el estadio ofrece el mismo césped.
Volviendo al centro de la ciudad, continuando por el Paseo de Gracia y atravesando la Avenida Diagonal, se encuentra la Casa Fuster, de 1908, otra gran obra modernista de Domènech i Montaner, del que cuentan que fue el edificio más caro de la época. Perfectamente restaurado y convertido hoy en un hotel de cinco estrellas gran lujo, el edificio, de seis plantas, cuenta con 105 habitaciones, 20 de ellas suites, decoradas y amuebladas con materiales nobles y respetando hasta el más mínimo detalle de su pasado modernista.
Para la organización de eventos, el hotel dispone de una gran sala con patio con capacidad para 100 personas en teatro, dos pequeños salones para reuniones de hasta 12 personas y un salón de banquetes para 200 comensales.
Montjuïc
La montaña y el parque de Montjuïc es otra de las visitas obligadas de Barcelona. A la montaña se puede acceder desde diferentes puntos de la ciudad pero el mejor es sin duda desde la Plaza de España, a través de la Avenida de María Cristina que conecta la plaza con el imponente Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) como lo hace en Egipto la avenida de las esfinges con Luxor y Karnak. Con el museo y la plaza como testigos, una de las atracciones preferidas por los visitantes es la Fuente Mágica, un espectáculo de luz, color, música y, sobre todo, acrobacias con agua.
El MNAC cuenta con una colección única de pintura y escultura con obras románicas, góticas, renacentistas, barrocas y de arte moderno, así como dibujos, carteles, grabados, fotografía y numismática. Además, dispone de 2.700 metros cuadrados destinados a eventos y una capacidad máxima de 2.600 personas. Además de la magnífica Sala Oval, destaca la terraza con vistas a la Plaza de España con la ciudad como telón de fondo.
Con capacidad para albergar desde reuniones de trabajo de 10 personas hasta congresos de 1.200 participantes, el Crowne Plaza Barcelona Fira Center, inaugurado para los Juegos Olímpicos de 1992, se encuentra a 300 metros de la Plaza de España, del recinto ferial de Fira Barcelona y de las famosas fuentes de Montjuïc. El hotel, que acometió una reforma integral a lo largo de 2014, cuenta con 276 habitaciones y 17 salas, además de una discoteca totalmente insonorizada para la celebración de fiestas de las que descansar en el spa.
Conectado con la Plaza de España por la calle de Tarragona, el Barceló Sants está construido sobre la estación de trenes de Sants, la principal de la ciudad, que enlaza con el aeropuerto. El hotel, que vio la luz en 1992, acometió en 2013 una renovación total que ha dotado al establecimiento de un aire minimalista y futurista con referencias estéticas y conceptuales a la película de culto de Stanley Kubrick ‘2001: Una odisea en el espacio’. Por eso no es extraño que en este hotel la recepción sea el ‘Boarding Desk’ y las habitaciones, ‘Orbital Rooms’. Cuenta con 378 habitaciones y más de 3.000 metros cuadrados habilitados para eventos, repartidos en 14 salones con luz natural y con capacidad máxima para 1.500 personas.
La guinda del pastel
Y de Montjuïc al Tibidabo, la otra montaña de Barcelona, la más alta (512 metros), que forma parte del Parque natural de Collserola. Se trata de un entorno verde, al que no llega el rugido de la urbe y, sorprendentemente, se encuentra a escasos minutos en coche de ella. Sin duda, otra de las singularidades de Barcelona. A ella se accede por carretera o a través del Tranvía Azul, inaugurado en 1901, y el Funicular del Tibidabo. Además del parque de atracciones, ubicado en la cumbre, el Tibidabo y, por extensión, el parque natural, es un enclave ideal para la organización de actividades relacionadas con el senderismo y bicicleta de montaña.
En su cima, rematando la ciudad, se alza el Gran Hotel La Florida, de cinco estrellas gran lujo, un establecimiento peculiar ya que se trata de un resort a veinte minutos del centro: un soplo de aire alpino en Barcelona. Alejado del turismo de masas y del mundanal ruido, el establecimiento cuenta con 70 habitaciones de estilo art nouveau con suelos de madera de roble, algunas con terraza y jacuzzi, donde relajarse tras un día de trabajo. Dispone de salones y una pequeña discoteca, además de gimnasio, spa y un restaurante altamente recomendable de cocina de mercado. Son muchos los hoteles con vistas espectaculares de la ciudad, pero probablemente ninguno como éste.
Barcelona enamora
Barcelona figura entre los destinos más consolidados del panorama MICE mundial, prueba de ello es la organización cada año del Mobile World Congress desbancando repetidamente a otros destinos como Berlín, pero no por ello deja de apostar por nuevas infraestructuras, propuestas para grupos de trabajo y maneras de disfrutar de la ciudad desde nuevos ángulos y en nuevos espacios.
La Ciudad Condal es un destino cosmopolita y con tradición, con mucho que ofrecer y un encanto irresistible. Una ciudad que enamora, con un clima excepcional, que ha sabido conservar y sacar partido a su patrimonio histórico, monumental y cultural. Barcelona es una ciudad con carácter propio, una ciudad para descubrir, para pasear, para enamorarse, para crear, para vivir y disfrutar…
Y es que como decía el cantante barcelonés Peret en una de sus canciones más emblemáticas: “Barcelona es poderosa, Barcelona tiene poder”.
La mejor cocina mediterránea
Arte, moda, diseño, arquitectura, sol, playa… son muchos los reclamos de Barcelona, pero una ciudad sin una buena gastronomía no es una ciudad completa. El barcelonés Ferran Adrià, con su hoy extinto El Bulli, el mejor restaurante del mundo durante cinco años, ha liderado la vanguardia culinaria internacional y ha creado un nuevo lenguaje culinario que miles de cocineros siguen en todo el mundo. En El Bullifoundation pretende dar continuidad a la labor creativa del restaurante y compartir sus conocimientos.
Otra ilustre de los fogones, Carme Ruscalleda, ofrece lo mejor de su recetario en el restaurante Sant Pau-Carme Ruscalleda, en Sant Pol de Mar, un pueblo pesquero de la provincia de Barcelona, situado a escasos 45 minutos de la Ciudad Condal. Su establecimiento, con tres estrellas Michelin de nuestro país, ofrece una exquisita cocina fresca y creativa con gran respeto por los productos.
Y sin moverse de la ciudad, el visitante podrá disfrutar de las propuestas de muchos otros restaurantes galardonados con dos estrellas Michelin, como Moments; Enoteca, el restaurante del Hotel Arts; Àbac o Lasarte, del gran Martín Berasategui. La ciudad también cuenta con 19 restaurantes con una estrella como el arriesgado y rompedor Tickets, de los hermanos Adrià; el clásico Via Veneto y otros establecimientos donde disfrutar de un arroz de cigalas y ñoras (Alkimia) o un lechal confitado con setas y zumo de cítricos (Hisop).




