Por Eva López Alvarez
Fotos Alejandro Martínez Notte
La calidad de Seúl como destino MICE queda demostrada con sólo flanquear su puerta de entrada: el Aeropuerto Internacional Seúl-Incheon está considerado entre los mejores del mundo y se encuentra inmerso en un proceso de ampliación que mejorará aún más sus servicios.
Está conectado con el centro de la capital de Corea del Sur por un tren de alta velocidad en un trayecto de 43 minutos. Korean Air es la mayor aerolínea surcoreana y ofrece vuelos directos a España: desde Madrid, opera tres conexiones semanales y desde el año pasado se aplica un acuerdo de código compartido con Air Europa. La duración del vuelo es de doce horas.
La hasta ahora conexión directa entre Sao Paulo y Seúl será suspendida el 26 de septiembre y el trayecto será realizado vía Los Ángeles, con lo que desaparecen las conexiones directas con Sudamérica.
A la hora de regresar, es posible facturar el equipaje en los mostradores instalados a tal efecto en los hoteles Grand Hyatt Incheon y Hawaii Waikiki Resort Hotel. También en el Calt, edificio perteneciente al complejo Coex, donde también existe la posibilidad de facturar en aerolíneas como Asiana, China Eastern, China Southern, KLM, Delta, Qatar Airways, United y Singapore Airlines.
Un avance imparable
En la pasada década de los sesenta Corea del Sur era uno de los países más pobres del mundo. Hoy ocupa el puesto 26 –de 142 paises– en el ranking de competitividad elaborado por el Foro económico Mundial: estudia cómo las naciones utilizan sus recursos y su capacidad para proveer a sus habitantes de un alto nivel de prosperidad.
Y es que la prosperidad es precisamente el primer objetivo de un país en el que prima tanto la realización profesional como personal. Sin embargo, los niveles de exigencia son tan altos que el fracaso no forma parte de las opciones. Y los baremos con los que se mide el éxito son realmente altos, exagerados para algunos.
Máxima calidad
No obstante, esta exigencia se perciben en todos los niveles y se traduce en unos estándares de calidad que muchos organizadores estiman como siempre garantizados en este destino. Sobre todo cuando se trabaja con los proveedores asociados al convention bureau y el programa de asistencia 24 horas que se ofrece a los meeting planners durante toda su estancia.
La MICE Card es otro atractivo para los organizadores, que deciden el valor de recarga de una tarjeta que los delegados utilizan en los establecimientos asociados, incluyendo desde tiendas de café a la red de transporte público y el 80% de los taxis que transitan por la ciudad. Se suma a los demás beneficios otorgados en forma de subvenciones a las convocatorias internacionales que superen los 50 asistentes. Tanbién en forma de descuentos en los desplazamientos y entradas a los monumentos según el tamaño del grupo, pudiendo alcanzar el 50%.
Entre lo objetivos del convention bureau destaca el fomento de nuevas iniciativas por parte de los operadores locales en torno a aspectos típicamente coreanos, como la afición a pop star, ¡o aumentar el efecto wow! en el momento de recibir al visitante gracias al uso de hologramas informativos, street banners o la instalación de sorprendentes mensajes de bienvenida en el mismo aeropuerto a la llegada.
Gangnam
La capital surcoreana parece futurista en sus principales avenidas y completamente rural y tradicional en torno a los palacios que comparten espacio con los múltiples rascacielos. Éstos son una suerte de oasis en la ciudad: el ritmo en el interior de los diferentes recintos religiosos nada tiene que ver con el que domina la atmósfera en cuanto se sale de ellos.
Uno de los mejores lugares para comprender esta dicotomía de velocidades es el Coex, el mayor espacio para convenciones y congresos de Seúl, aledaño al templo Bongeunsa, famoso por la gran cantidad de reliquias budistas que alberga.
En el Coex tienen lugar las mayores ferias de Corea del Sur así como las grandes convenciones, gracias a sus cuatro halls de exhibición, auditorio con 1058 plazas y teatro de 400 asientos, a los que se suman 54 salas de reuniones. En 2014 se inauguró el Coex Mall, un centro comercial muy frecuentado por los viajeros profesionales en el recinto.
El hotel Grand Intercontinental Seoul Parnas cuenta con 518 habitaciones, consideradas entre las más lujosas y amplias del destino. Con conexión directa al aeropuerto y el Coex, incluye cinco restaurantes, diez salas de reunión y un gran salón con capacidad para 1560 personas en teatro.
Este distrito llamado Gangnam no sólo es famoso por Bongeunsa y el Coex: también por haber inspirado el Gangnam Style que llevó al pop coreano a lo más alto de las listas de éxitos de todo el mundo. Se encuentra al sur del río Han, que sirve de frontera entre el Seúl histórico, situado al norte, y el más moderno desarrollado en los últimos 30 años en el sur.
Con la extensión inmobiliaria al sur del Han la población de la ciudad ya supera los diez millones de habitantes y se espera un amplio crecimiento durante la próxima década.
Aunque en el norte se concentra la mayoría de venues singulares y hoteles de prestigio, hay un espacio único en esa frontera figurada: las Floating Islands son tres “islas” icono de la arquitectura más vanguardista y una de ellas, Some Sevit, se utiliza para eventos con magníficas vistas al río y los rascacielos de la ribera.
Fue inaugurada en 2014 y se podría hablar de dos venues en uno: los almuerzos que se pueden organizar en la sala Villa de Noche, con terraza para cócteles previos de hasta 150 invitados, además de las magníficas vistas cuenta con una atmósfera completamente diferente a la del espacio abovedado anexo para proyecciones y cenas de hasta 500 comensales. Y esto sin salir del mismo edificio.
Por la noche las ventanas repletas de leds generan llamativos efectos de luz que parecen trasladar a un escenario radicalmente distinto al de la Villa de Noche que, a pesar de su nombre, se utiliza sobre todo de día.
La gastronomía es uno de los atractivos de la capital y por eso varios restaurantes se ofrecen como venues. También al sur del río, Mingles forma parte de los lugares de referencia: una privatización completa permite disfrutar de la excelente cocina de fusión que ofrece este establecimiento para grupos de 35 personas.
Venues singulares
Otro de los grandes atractivos de Seúl es la posibilidad de decorar un evento con las panorámicas del skyline desde las alturas. Uno de los mejores lugares para ello es Top Cloud, al norte del río Han. Aquí se organizan banquetes de hasta 150 comensales con menús a base de carnes y deliciosas pizzas.
El restaurante Jinjinbara ofrece la degustación de platos típicos locales en su versión más popular aunque sin renunciar al refinamiento: hasta 20 platos componen los menús del cocinero Joseaon Dy-nasty. El local consta de catorce salones, el mayor con capacidad para 100 invitados.
Una de las novedades arquitectónicas de Seúl, inaugurada en 2014, es además un venue singular. El Dongdaemun Design Plaza (DDP) es un espectacular edificio concebido por Zaha Hadid y dedicado al diseño. Alberga dos museos –uno de historia de Corea y otro de Seúl– y diferentes espacios para eventos entre los que destaca la suerte de sinuoso pasillo blanco de 3000 metros cuadrados muy utilizado para lanzamientos de producto.
En el mismo distrito Jongno está el nuevo Four Seasons, desde el pasado mes de octubre encabezando la lista de hoteles de lujo en Corea del Sur. Los ambientes sobrio y cosy conviven en las 317 habitaciones, todas dotadas de última tecnología, de este gigante de 28 pisos. En el piso 15 una terraza se ofrece para cócteles de hasta 150 invitados. Entre los siete restaurantes y bares destaca Kioku, con una bonita decoración en madera y un sushi bar donde programar clases de cocina para doce personas.
Para los grupos de trabajo cuenta con siete salas de reuniones. Los eventos lúdicos pueden tener lugar en el “secreto” espacio subterráneo, referente de elegancia, con capacidad para 100 personas en cóctel.
En pleno centro, junto a los ayuntamientos antiguo y ultramoderno, el Plaza Hotel es uno de los más frecuentados por los viajeros profesionales: integrado desde enero en la red Autograph Collection de Marriott, tiene 410 habitaciones y ocho salas para eventos –700 personas en teatro en la mayor–. Es un buen punto de partida para visitar los principales atractivos al norte del río Han.
Precisamente al norte de la ciudad se ubica la pinacoteca más importante de Corea: el Seoul Museum ofrece su magnífica azotea para eventos al aire libre: en la primavera, más de 1000 flores completan el paisaje creado por el circundante bosque de árboles centenarios.
En otoño, impresiona la paleta de colores que rodean a los grupos de hasta 300 personas que pueden disfrutar de un cóctel. La antigua residencia real que se encuentra en este área se utiliza para eventos exclusivos con grupos de tamaño reducido.
Tradiciones locales
Sorprende en Seúl la omnipresencia de templos y altares a pesar de la gran cantidad de rascacielos y edificios de oficinas. En pleno centro, junto al hotel Four Seasons, el impronunciable palacio Gyeongbokgung fue la primera residencia construida para la dinastía Joseon, hace seiscientos años.
Es el mayor de los cinco grandes palacios que ordenó construir la familia real en la ciudad y el monumento más visitado de Seúl. Reconstruido hace veinte años tras los destrozos provocados por la ocupación japonesa, hoy propone un interesante recorrido por las tradiciones palaciegas en torno a proezas arquitectónicas como las sorprendentes chimeneas. No está permitido organizar eventos en su interior.
recinto religioso que fue construido en 1011, elegido por numerosos reyes como lugar privilegiado para la oración o sede de numerosas películas. Sobre todo dan lecciones de vida que giran en torno a los sutras, o afirmaciones, que preconizan el concepto de felicidad budista. Defienden la realización personal a través de la renuncia a todo lo que pueda favorecer la envidia o la pereza, alrededor de una ceremonia del té que no sólo incluye explicaciones sino una vivencia inolvidable para grupos de hasta 12 personas: una actividad que, como mínimo, estará cargada de exotismo.
La comunidad religiosa incluye en el programa de media jornada una comida vegetariana con los productos de la huerta local. La estancia da lugar a momentos de serenidad, reposo y reflexión en un marco natural único. Aquí alcanza su máxima expresión esa realidad un tanto esquizofrénica de Seúl: por un lado urbe que medita y prioriza lo esencial y por otro lado ciudad frenética e individualista al máximo.
Incluir en los programas la visita del templo de Jinkwansa, a una hora por carretera al norte de Seúl, es mucho más que organizar una mera visita cultural. Las monjas budistas no solamente se ofrecen para dar explicaciones en torno a este
La otra cara de la moneda se aprecia perfectamente en espacios populares como el mercado Guang Jang, donde parece imposible instalar más puestos de comida, o la calle Insadong, com Insadong, vetada, como prácticamente todos los lugares públicos, a los fumadores.
Teambuilding en Seúl
En el río Han
En las barcas que utilizan los locales para sus paseos por el río, con capacidad para seis pasajeros, se pueden organizar regatas con salida de las Floating Islands. Disponen de motor y es un excelente excusa para disfrutar de las vistas.
Gangnam Style
En el museo Grévin los grupos de hasta 200 personas se dividen para practicar el baile más famoso de Corea del Sur. Tras la competición que premiará a los bailarines más motivados, los ganadores pueden ser caracterizados como Psy
De mercado
Un paseo por el mercado de Guang Jang es la excusa perfecta para buscar los ingredientes con los que elaborar un plato típicamente coreano, a degustar con palillos. También para sumergirse en la atmósfera local y adquirir souvenirs.
Clases de yoga
En el templo de Jinkwansa se pueden acompañar las explicaciones sobre el concepto budista de felicidad y la ceremonia del té con clases de yoga en un entorno natural único. El reto es recordar los movimientos para reproducirlos posteriormente.
Costumbres populares
Cabe destacar que Corea del Sur es uno de los destinos más restrictivos con los adictos al tabaco, que deben buscar los pocos reductos donde el acto de fumar se combina con la tan local costumbre de escupir.
Y es que el hecho de escupir es prueba fehaciente de que las maneras locales difieren en gran medida de las occidentales. De hecho no está visto como algo grosero, ya que se relaciona con la creencia de que expulsando la saliva salen del cuerpo las malas energías. Eructar durante la comida tampoco está mal considerado, sin embargo se percibe como una expresión de mala educación el ser demasiado efusivo a la hora de abrazar o demostrar afinidad, así como rechazar cualquier regalo ofrecido por una persona local de mayor edad.
Los coreanos adoran el karaoke y las coreografías y esto se traduce en un amplio abanico de divertidas propuestas para los grupos de incentivo. Uno de los marcos donde organizar un concurso musical es el Museo Grévin: Bruce Lee, Michael Jackson o Psy pueden acompañar a los grupos que además de bailar pueden caracterizarse como el personaje de su elección o jugar a la ruleta con Brad Pitt y George Clooney. El remate a cualquier velada de hasta 200 personas será obviamente bailar juntos el Gangnam Style.
Los meses de abril, mayo, septiembre y octubre son los más recomendables para visitar Seúl. Si bien noviembre suele ser lluvioso, es cuando se celebra el llamativo Lantern Festival: durante dos semanas las aguas del arroyo Cheonggyecheon, situado en pleno centro, se iluminan con estructuras flotantes. También es un buen momento para asistir a tradiciones como la que consiste en colocar en pequeños barquitos los deseos que grandes y pequeños formulan para el futuro.
Seúl es un tigre que parece dócil, y hasta inocente en algunos aspectos, pero esconde altas dosis de dinamismo y agresividad que, de momento, se traducen en calidad.




