OPORTO (PORTUGAL): EL ENCANTO DE LA DECADENCIA

No todos los programas de trabajo tienen por qué ser frenéticos, también pueden ser tranquilos, sosegados, serenos... al ritmo de una ciudad como Oporto que parece languidecer pero que lejos de adormecer, inspira. Y mucho.

Por Vincent Richeux

Fotos Alejandro Martínez Notte / Turismo de Portugal

La capital del norte de Portugal es un destino en el que el tiempo parece haberse detenido. Perderse por sus callejuelas, sufriendo en ocasiones por la inclinación de las pendientes, es sobre todo un paseo entre la decrepitud y el abandono.

Sin embargo, esto no impide que el visitante perciba tras la hermosa decadencia el glorioso pasado que vivió la ciudad: fue posible gracias a ser el porto -o “puerto”- de salida de los mejores vinos de Portugal y sede de numerosos artistas e intelectuales que dieron lugar a un Siglo de Oro que se extinguió hace doscientos años pero cuyos testimonios prevalecen.

Porque como todo en esta ciudad, hasta el pasado parece extinguirse… pero nada se va del todo.

Conexiones transatlánticas

El aeropuerto de Oporto-Francisco Sá Carneiro, a 13 kilómetros al norte del destino, está bien comunicado con España a través de TAP Portugal, Iberia, Air Europa, Ryanair, Vueling e Easyjet.

Gracias a las fuertes relaciones que existen entre Portugal y Brasil, con salida de Oporto TAP ofrece conexiones directas a Río de Janeiro y Sao Paulo, con dos vuelos semanales a cada uno de estos destinos. La compañía ofrece la posibilidad de que los pasajeros compren sus billetes con salida/llegada a la ciudad española de Vigo, en Galicia, ya que se incluye en el precio del billete el trayecto por tierra -160 kilómetros- entre ambas ciudades.

El río Duero parece languidecer a su paso por esta ciudad somnolienta: esta impresión existe principalmente en el casco antiguo, que culmina precisamente en el río, y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.

Casco antiguo

En la parte más antigua de la ciudad está el hotel Carrís Porto Ribeira, que abrió sus puertas en 2012 como fruto de la recuperación de varios edificios románicos. Es imposible no percibir en este establecimiento que Oporto es una de las ciudades más antiguas de Europa: todos los espacios públicos del hotel lo recuerdan.

En total cuenta con 90 habitaciones y tres salones para eventos con capacidad para 30 asistentes -en teatro- en el mayor. Incluye un bar de tapas en una antigua capilla para banquetes de hasta 30 comensales rodeados de historia.

Muy cerca del casco histórico se encuentra el hotel Infante Sagres, para muchos el mejor hotel de la ciudad y perteneciente a la red Small Luxury Hotels of the World.

Sus 73 habitaciones están decoradas con antigüedades originales que comparten espacio con elementos de diseño, generando una atmósfera muy particular que transporta a los palacios de siglos pasados, sin que el viajero pueda sospecharlo desde fuera. En cuanto a eventos, dispone de tres espacios para cupos de hasta 100 personas en formato teatro.

En el centro

Desde la estación de tren de Sao Bento, en la parte moderna, se percibe una bonita vista del sinuoso relieve de Oporto. A escasa distancia, la Praça da Liberdade es el centro neurálgico de la ciudad. Aquí se encuentra una de las instituciones hoteleras de Oporto, el Intercontinental Porto – Palacio das Cardosas: ocupa el palacio del mismo nombre y tiene 105 habitaciones, además de cuatro espacios para convenciones y banquetes de hasta 140 comensales.

En un estilo completamente diferente, el Hotel da Música forma parte del edificio que también alberga el Mercado do Bom Sucesso, al que tiene acceso directo. Tiene 85 habitaciones y una sala multiusos con capacidad para 80 personas en teatro. Se presta a organizar actividades relacionadas con las compras que los participantes en una actividad de teambuilding pueden hacer en el mercado.

 Venues singulares

Oporto cuenta sobre todo con hoteles a la hora de ofertar espacios para eventos profesionales pero también cuenta con algún venue singular. El más emblemático es el Palacio de la Bolsa, con once salas, todas diferentes, que pueden albergar grupos de entre 30 y 800 personas en teatro. El neoclasicismo impregna el trabajo de estuco y madera que decora todos los espacios.

Para cenas de gala al aire libre cerca del centro, la Fundación Serralves es un bonito ejemplo de art nouveau con jardines que han contribuido al reconocimiento del recinto como Monumento Nacional. Sirven para cenas de hasta 600 comensales amenizadas con música.

Como animación asociada a la visita de los exteriores se proponen cursos de fotografía que son la excusa para descubrir la vegetación y la bonita área de plantación de té.

La Fundación es sede del Museo de Arte Contemporáneo, por lo que la visita de la colección puede preceder cualquier evento nocturno. También sirve a menudo de remate a sesiones de trabajo organizadas en los espacios interiores que abarcan desde el auditorio del museo, con 250 asientos, a las distintas estancias de la casa que habitó la familia de condes que da nombre a la fundación.

El Duero

Este río ha definido y define la personalidad de Oporto. Las pendientes de la ciudad parecen recordar continuamente que todo termina en el río. En el lado histórico, una de las desembocaduras para los grupos profesionales es el Centro de Congresos Alfandega de Porto.

Ocupa los espacios de la antigua aduana y, con 22.000 metros cuadrados de superficie, puede albergar congresos de hasta 3000 asistentes y banquetes de 1700 comensales en los 22 espacios propuestos. Destaca entre ellos el Cais, un muelle junto al Duero con las vistas de Vila Nova de Gaia como fondo, muy recomendable para eventos al aire libre sobre todo entre los meses de mayo y octubre.

Los depósitos del afamado vino de Oporto se encuentran en Vila Nova de Gaia, en la orilla de enfrente: el magnífico puente Luis I parece dividir la ciudad dormida de la zona de bodegas, música para turistas en las temporadas de más afluencia, potentes luces que recuerdan cuáles son las marcas que alcanzaron fama mundial… el Oporto más turístico también tiene mucho que ofrecer a los grupos de incentivo.

En bodegas

Graham´s Lodge forma parte de las bodegas más conocidas y es uno de los grandes venues del destino. Construida en 1890, es la más visitada de Oporto. Además de las instalaciones de la bodega propiamente dicha, este gran complejo incluye varias casas cuyos espacios también pueden ser utilizados: desde salas pequeñas a grandes terrazas con vistas al río. El abanico de posibilidades para los organizadores es enorme.

Cálem, también junto al puente Luis I, ofrece cinco espacios para seminarios, convenciones o banquetes, para grupos de un máximo de 120 personas en formato teatro. Entre las barricas, los grupos pueden disfrutar de conciertos privados de fado.

Cualquier incentivo que se precie siempre incluirá un crucero por el Duero y nunca faltará un momento de fado: esa expresión musical portuguesa que parece inundar de tristeza, y de belleza, el lugar donde se canta.

Si se escucha a bordo del ravelo, el barco tradicional del Duero, la magia crece.

Teambuilding en Oporto

Buscando pistas

Las callejuelas del casco antiguo se prestan a la perfección a juegos de pistas a través de las que descubrir la historia de la ciudad. Como remate ideal cuando el grupo se encuentre junto al río, y admirando el puente Luis I, qué mejor que un brindis con Oporto.

Montaña y ciudad

Varios receptivos proponen recorrer en bicicleta de montaña las empinadas calles de la ciudad. Los circuitos incluyen paradas en lugares panorámicos, con la posibilidad de hacer simultáneamente un curso de fotografía, y se adapta al nivel de cada grupo.

Vino decorativo

Una de las actividades más originales que se organizan en torno al vino es utilizar las botellas vacías para crear originales lámparas y candelabros. La luz no sólo cambia con el color de la botella sino con la decoración que los participantes le hayan dado al objeto.

Torneo de golf

Todo el año se puede jugar al golf en un destino en que a veces los torneos tendrán la lluvia como acompañante: otro reto más a la hora de mejorar la puntuación. El campo más cercano -a diez kilómetros- es el Club de Golf de Miramar, de nueve hoyos .

Durante el recorrido, que lleva de la ciudad a la desembocadura en el océano Atlántico, se divisan los puentes que hacen que el itinerario sea conocido como la Ruta de los Seis Puentes. Además de eso, viñedos hasta donde se pierde la vista recuerdan que todo el valle del Duero es un área de producción vinícola de primer orden.

Entre viñedos

Los paisajes que rodean Oporto mantienen ese aspecto bucólico que tantas veces aparece en la ciudad. Los grupos pueden experimentar el tacto de la arcilla fresca creando sus propias figuras de barro. Por qué no el emblemático gallo de Portugal. En todo el norte, principalmente en el área de Barcelos, existen múltiples talleres familiares donde organizar esta actividad.

Entre los viñedos que rodean Oporto varias quintas, suerte de haciendas portuguesas, se han convertido en hoteles y se proponen para privatizaciones completas o estancias que incluyan sesiones de incentivo y teambuilding.

La Quinta do Portal es una de las quintas que se abren a los grupos de trabajo gracias a su auditorio de 74 plazas. La denominación de origen de Oporto es la más antigua del mundo pero no la única que se produce en esta zona: los llamados vinos “do Douro” se producen en todo el valle del río Duero, también declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En esta quinta también se produce el vinho verde, típico del norte de Portugal procedente de las viñas que se extienden entre el Duero y el Miño.

Los grupos pueden aprender sobre los vinos portugueses intentando diferenciarlos y conociendo las principales características de cada uno. Si a eso se suma una trabajo gracias a su auditorio de 74 plazas. La denominación de origen de Oporto es la más antigua del mundo pero no la única que se produce en esta zona: los llamados vinos “do Douro” se producen en todo el valle del río Duero, también declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En esta quinta también se produce el vinho verde, típico del norte de Portugal procedente de las viñas que se extienden entre el Duero y el Miño.

Los grupos pueden aprender sobre los vinos portugueses intentando diferenciarlos y conociendo las principales características de cada uno. Si a eso se suma una degustación de los productos locales en forma de maridaje, los invitados tendrán la ocasión de probar excelentes embutidos, quesos, tipos de pan… y cómo no, deliciosas versiones de la cocina del bacalao.

Exclusividad rural

El complejo Six Senses Douro Valley, en lo alto de una colina, no sólo ofrece magníficas vistas de los viñedos sino que es uno de los recintos más exclusivos del país. Con 41 habitaciones, nueve suites y siete villas, cuenta con un spa en el que se ofrecen tratamientos a base de cítricos locales.

Para actividades de incentivo tales como la degustación, el recinto cuenta con varias salas entre las que destaca la conocida como Biblioteca del Vino. Con los libros de la colección se pueden organizar búsquedas del tesoro que combinen la degustación con la lectura, y sin necesidad de salir de la sala. Puede ser un plan atractivo en días de mal clima, ya que en esta zona de Portugal, a diferencia del sur del país, el sol no está garantizado.

En un estilo más intimista The Vintage House mezcla sofisticación y clasicismo. Tiene 43 habitaciones y ocupa un lugar privilegiado junto al río, a 150 kilómetros de Oporto. Cuenta con cuatro salas, la mayor de ellas para banquetes de hasta 160 comensales. Pocos lugares en Portugal se prestan como éste a sesiones de brainstorming en las que el discurrir del agua es el único sonido de fondo.

Incentivos con color

Quien no conoce Oporto podría pensar que se trata de una ciudad sombría y nada más allá de la realidad. De hecho una actividad de teambuilding consiste en sentar a los grupos en el puerto a pintar las coloridas fachadas de la ciudad.

La decrepitud no está reñida con el colorido y es que, además de las fachadas pintadas, los motivos de los azulejos tan típicos de Portugal que cubren muchos edificios contribuyen a crear esa sensación de color generalizado. Como guinda sobre el pastel, la característica ropa secando al sol añade aún más a la paleta de tonos.

Oporto es uno de esos destinos en los que dejar tiempo libre es una de las partes más preciadas del programa: la hospitalidad de los lugareños contribuye a ello. Aunque lo ideal sea perderse, Oporto es una ciudad en la que es muy fácil encontrarse: sólo con caminar hacia abajo y llegar al río cualquier viajero se encuentra perfectamente localizado.

Es la mejor manera de acceder a lugares únicos como la biblioteca Lello & Irmao, que figura entre las más bonitas del mundo. Es mundialmente conocida desde que fue escenario de algunos de los momentos vividos por el mago Harry Potter en su vida cinematográfica.

La Capilla de las Almas es otra de esas joyas en miniatura que esconde la ciudad, profusamente decorada en el exterior con sus azulejos pintados: precisamente decorar azulejos es otra de las actividades que los receptivos proponen en torno a la historia de Oporto y el color que transmite el destino.

Hablar de Portugal es sinónimo de mencionar buena comida y a buen precio: Oporto no es una excepción. Además de crear recetas vanguardistas en torno a productos tan clásicos como el bacalao, los cocineros instalados en el destino también ofrecen reinterpretaciones de la gran especialidad local: la francesinha. Se trata de un receta que los grupos pueden elaborar ellos mismos ya que no conlleva ninguna complejidad.

Todo parece sencillo en Oporto ya que la decadencia que se respira en todas partes se combina con la serenidad y parsimonia que caracteriza el habla de los habitantes. La ciudad genera sonrisas y simpatía, sin que esto esté reñido con un viaje profesional del que se esperan resultados.

Y es que el impacto que Oporto deja en el viajero no puede ser sino positivo: una recarga de energía a base de momentos slow para enfrentarse mejor a la velocidad del día a día.

Un vino con historia

El vino de Oporto no sólo figura entre los más antiguos de Europa sino entre los que los especialistas denominan más “generosos”. Tal generosidad procede de la mayor graduación que tiene, y que es debida a la adición de alcohol que tiene lugar antes de que se haya completado la fermentación. Por eso es un vino que se bebe principalmente con los postres y que es mucho más dulce que la mayoría de caldos del mercado. No obstante, existen versiones como el Oporto blanco que se sirve de aperitivo y otras como el Vintage especialmente dulces.

El Oporto o Porto se produce desde hace más de dos mil años. En 1756 la zona de producción en el valle del Duero pasó a ser la primera en el mundo con reconocimiento oficial. Hasta algunas cepas de la uva local con la que se elabora -touriga nacional, touriga franca y tinta barroca- forman parte del Patrimonio Mundial certificado por la Unesco. El paisaje del valle del Duero también ha merecido la distinción por su belleza y el mantenimiento de una producción ancestral en base a estrechas terrazas soportadas por muros de piedra que salvan los niveles de las laderas sobre las que se instalan.

Muchos no saben que no hay vino que proceda de la ciudad: todo viene del alto valle del Duero, a 150 kilómetros: pero al ser la puerta de salida en su conquista del mundo, la ciudad mereció bautizarlo.