spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
Banner Responsive

Revista líder en español para el sector MICE

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
Banner Responsive

ABU DABI: DELIRIOS HUMANOS

Mucho tiempo a la sombra de Dubái, protagonista planetario de la lucha encarnizada entre la capacidad material del hombre y el avance del desierto, Abu Dabi no se queda atrás: el mayor de los emiratos árabes demuestra que la megalomanía tiene muchas versiones: en este caso la arquitectónica y la cultural.

Por Eva López Alvarez

Con la inauguración el pasado mes de noviembre del Louvre de Abu Dabi, el mayor de los Emiratos Árabes Unidos dio un golpe de efecto en la región. Si alguien creía que sólo Dubái puede llevar a cabo proyectos colosales, ya puede cambiar de opinión. Tras años de polémicas y retrasos, algunas de las obras de arte más importantes del mundo ya están expuestas en medio del desierto.

Los Emiratos Árabes Unidos (UAE) se componen de siete pequeños estados y Abu Dabi ocupa el 80% de la superficie total. Este emirato es en realidad un archipiélago cuya capital es además capital de la Unión.

Abu Dabi y Dubái son dos facetas de un mismo prisma económico nacido del boom creado con la explotación de los recursos naturales. Sin embargo para los habitantes de Abu Dabi ambos mundos no deberían siquiera ser comparados: mientras que Dubái es despilfarro y ostentación, locura inmobiliaria, frenesí y alocada vida nocturna… Abu Dabi es la hermana mayor que acude a salvar a la pequeña en momentos de crisis financiera, es el estado de la estrategia planificada a largo plazo, de calculados movimientos financieros e inmobiliarios y una vida anclada en los preceptos del Islam más rígido.

Los 140 kilómetros de autopista que separan las capitales de ambos emiratos separan en realidad dos maneras de concebir el futuro en una región que sigue funcionando a golpe de petrodólar.

La bajada de los precios del petróleo afectó a las economías locales, si bien Abu Dabi es menos dependiente de las tarifas del barril de crudo que sus vecinos, al ser uno de los principales exportadores de gas natural. Aunque ha perdido posiciones, sigue en lo alto de la lista de países con mayor PIB per cápita y presume de alentar proyectos de inversión a largo plazo -no ligados a la Exposición Universal de 2020 como Dubái- que están amortiguando la recesión.

Un desierto casi inhabitado

Cuando en los años 50 del siglo pasado se descubrieron los primeros pozos de petróleo en Abu Dabi, sólo algunas tribus beduinas vivían en la zona de Al Ain. Compartían desierto con pequeños grupos de pescadores en la costa que actualmente ocupa la capital.

Para quienes quieran hacerse una idea de lo que pudo ser Abu Dabi en el pasado, el Emirates Heritage Village, únicamente visitado por turistas, reproduce un mercadillo y algunas habitaciones beduinas. Lo más interesante son las vistas del golfo Pérsico y de la fachada marítima de la ciudad. La Corniche, que acaparó los proyectos inmobiliarios que pusieron a Abu Dabi en el mapa turístico mundial en los pasados años 90, sigue siendo el centro social de una ciudad en la que son muy importantes las apariencias.

Oro hasta en el plato

Si hay algo que identifica a Abu Dabi con respecto a otros emiratos es la gran cantidad de edificios únicos. Entre los más clásicos figura el emblemático hotel Emirates Palace, alojamiento de las élites locales y espacio de restauración para muchos de los que dedican horas a hacer compras en el cercano Marina Mall o pasear por La Corniche.

Es el hotel más emblemático de la ciudad. Inspirado en el palacio de las mil y una noches, el quinto piso está reservado a los invitados de la Familia Real. Cuenta con playa privada de 1,3 kilómetros, casi la misma distancia que separa las suites de los extremos del edificio. En total cuenta con 394 habitaciones de referencia del lujo árabe en las que el dorado impregna casi todo. De hecho cinco kilos de oro se utilizan cada año sólo en la deEs el hotel más emblemático de la ciudad. Inspirado en el palacio de las mil y una noches, el quinto piso está reservado a los invitados de la Familia Real. Cuenta con playa privada de 1,3 kilómetros, casi la misma distancia que separa las suites de los extremos del edificio. En total cuenta con 394 habitaciones de referencia del lujo árabe en las que el dorado impregna casi todo. De hecho cinco kilos de oro se utilizan cada año sólo en la decoración de los platos de los cinco restaurantes que alberga.

El lujo en el plato también se puede declinar en forma de frutos del mar. The Fishmarket pertenece al hotel Intercontinental. Especializado en pescados y mariscos, fue inaugurado hace veinte años y es uno de los mas antiguos del país.

En las cercanías se encuentra otro de los edificios clásicos más representativos del destino: la impresionante Grand Mosque, mezquita proyectada por el idolatrado emir Zayed, alberga su tumba desde su fallecimiento en 2004. El mayor interés para los grupos de incentivo es que se trata de la única mezquita del país que se puede visitar, siempre fuera de las horas de rezo, y la entrada es gratuita.

Las mujeres tienen la obligación de cubrir cabeza y cuerpo con la abaya negra. Sus 80 cúpulas, espectaculares lámparas de cristal Swarovski y la alfombra más grande del mundo, destinada al rezo de los hombres, refuerzan la majestuosidad del recinto.

Cerca de la mezquita se encuentra otra de las referencias hoteleras en cuanto a lujo: el Shangri-La Qaryat Al Beri Abu Dhabi tiene su propio centro comercial al que se puede acceder navegando por canales en barcazas de inspiración tradicional a disposición de los clientes. Para quien quiera sentirse como un emir, nada como alojarse en una de las seis villas de cuatro habitaciones, cada una decorada en un depurado y elegante estilo árabe. Tienen hasta sala de cine propia. Un hotel anexo de cuatro estrellas está exclusivamente dedicado a los viajeros de negocios

Prodigios arquitectónicos

A tan sólo cinco minutos por carretera del centro de la capital se encuentra la isla de Saadiyat. El nuevo Louvre ya se ha convertido en el emblema de este espacio que está llamado a ser uno de los más exclusivos del mundo. El Louvre ni siquiera es el mayor de los proyectos que alberga esta suerte de reto planetario que consiste en acaparar lo mejor del arte mundial.

Actualmente se está construyendo el que será el mayor museo de la familia Guggenheim en el mundo, diseñado por Frank Gehry. El Zayed National Museum firmado por Norman Foster, fue el primer gran museo que se abrió en la isla, que también albergará un museo marítimo de Tadao Ando en lo que será un homenaje a la relación del emirato con el mar. Pero quizá el más asombroso de los edificios de Saadiyat sea el futuro Centro de Artes del mundo, obra de la fallecida Zaha Hadid.

En esta isla también se encuentra Saadiyat Beach Golf Club, un campo de golf único por haber nacido en un desierto y junto a las aguas del Golfo Pérsico. El diseño del club, inspirado en los turbantes locales, es obra de Frank Gehry.

Con 18 hoyos, presume de las tecnologías aplicadas para el ahorro de agua, que permiten reducir hasta un 60% el consumo habitual en este tipo de infraestructura.

Entre los hoteles que ya han abierto sus puertas en esta ciudad cultural, aún en construcción, está el Park Hyatt Abu Dhabi Hotel and Villas. Pretende ser un gran oasis en la playa de 306 habitaciones, todas con balcón.

No sólo Saadiyat Island está renovando el paisaje urbano de Abu Dabi. La zona de Al Raha Beach es otro nuevo frente marítimo en torno al impresionante edificio redondo de la sociedad inmobiliaria Aldar. Esta zona acogerá próximamente 160.000 habitantes en 11,5 km de costa.

A toda velocidad

En las cercanías, muy próxima al aeropuerto, se encuentra otra isla que ejemplifica a la perfección el carácter del emirato: hace diez años no había nada. Sin embargo ahora en Yas Island hay varios hoteles, entre ellos el icónico Yas Viceroy Abu Dhabi Hotel con su pista de Fórmula 1 anexa, y el Ferrari World.

Con 499 habitaciones y once espacios para eventos, el hotel es especialmente llamativo por la noche y desde fuera, cuando se puede percibir la luz cambiante de la estructura que ejerce de tejado.

El Ferrari World Abu Dhabi es el parque dedicado a la marca italiana inaugurado en 2010. También es el espacio lúdico cubierto más grande del mundo. Ideal para los amantes de la escudería y la diversión, cuenta con 19 atracciones y numerosos simuladores. Todo en esta parte de la ciudad parece rendir homenaje a la velocidad: en el Yas Marina Circuit se pueden conducir vehículos de ensueño para los amantes de las carreras con experiencias que se anuncian únicas tanto para quien quiera ejercer de piloto como de pasajero.

Un desierto mágico

El desierto ocupa el 70% de la superficie del emirato y es muy diferente según la zona del país que se visite. En torno a la capital, en el llamado desierto de Abu Dabi, las dunas son más bajas.

A cuatro horas de la ciudad en dirección oeste está el oasis de Liwa, rodeado por el fascinante desierto de Rub al-Khali: está considerado como uno de los más bellos del mundo por la altura de sus dunas.

Son numerosas las maneras de descubrir uno de los paisajes más sorprendentes del mundo, incluso se puede esquiar y hacer snowboard en la arena. El safari es otro de los clásicos, en quad o en 4×4: la adrenalina está garantizada cuando los vehículos parecen dejarse caer en dunas que superan los 300 metros de altura .

Cómo no, la travesía en camello con noche en el desierto y velada amenizada con música local sigue siendo ineludible en un programa de incentivo que incluya una vivencia única en un paisaje lleno de magia.

Qasr Al Sarab es un palacio en pleno desierto, a doce kilómetros del oasis de Liwa. Se trata de un espectacular complejo de lujo con fabulosas vistas a las dunas desde las 140 habitaciones, 14 suites y 42 villas del hotel.

Los atractivos de Abu Dabi para programas de incentivo no se reducen a la capital y el desierto, si bien el contraste entre ambos será el eje conductor de un viaje que en muchos casos conduce al futuro lleno de luces y brillos, aunque ilustrado con imágenes que remiten a oscuros pasados.

Capital de la cetrería

Uno de los lugares más curiosos de Abu Dabi es el hospital de halcones, el mayor del mundo. La cetrería es una práctica no demasiado antigua en el emirato pero sí emblemática. Los beduinos adoptaron estas aves rapaces procedentes de lugares menos calurosos por ser de gran utilidad a la hora de cazar. Ahora son el símbolo de la realeza y están tan valorados que hasta tienen pasaporte.

Situado cerca del aeropuerto, en la sala de espera del Hospital Abu Dhabi Falcon, los halcones son instalados en bancos mientras aguardan junto a sus dueños para ser atendidos. Cada especie cuesta al menos 25.000 dólares y las instalaciones de las que ha sido dotado el centro haría palidecer a muchísimas clínicas en el mundo.

El hospital es además un espacio para eventos: cuenta con una sala con capacidad para 200 personas y un pequeño museo utilizado para cof fee breaks. Una jaima al estilo de las tiendas del desierto beduinas se destina a grupos profesionales entre 30 y 40 personas. También es posible organizar cenas de gala en los jardines. La visita de las instalaciones completa los eventos: dura dos horas y los clientes pueden dar de comer a los halcones u observar su organismo mientras están sedados.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad