COSTA RICA: PURO VERDE

En este pequeño destino centroamericano la naturaleza es reina: la cuarta parte de la superficie se integra dentro de reservas y parques naturales donde todo está enfocado hacia un mismo objetivo: el de respetar al máximo el mayor atractivo turístico del país. Transporte, hoteles, actividades de incentivo... también se engloban dentro de ese todo y gracias a ello los grupos pueden disfrutar de paisajes y rincones donde los príncipes en forma de rana, y no sólo ellos, se pasean a sus anchas.

Por Alejandro Martínez Notte

Costa Rica es para los amantes de la naturaleza como Las Vegas para los adeptos a los casinos. Los que se encuentren cómodos rodeados de selva virgen y los habitantes que la animan, se sentirán en el paraíso. Porque en realidad poco le falta al país para serlo: la cuarta parte de la superficie nacional está protegida y la cantidad de animales que se puede observar es sorprendente.

Y es que, a pesar de su tamaño, se trata del destino con mayor biodiversidad del planeta. Una vida no da para ver la cantidad de árboles, flores, plantas, insectos, arañas, aves, mamíferos, reptiles… que conviven en Costa Rica. Las cifras hablan por sí solas: 28 parques nacionales y 169 áreas protegidas en una superficie total de 50.000 km2.

Paradójicamente, la decisión política de renunciar a un ejército consolidó el carácter seguro, tranquilo y amable del país, que figura en muchos rankings como el primero entre los que la gente se siente más feliz. Hace sesenta años que el gobierno decidió suprimir la partida destinada a la protección militar y destinó parte de ella a la preservación del espacio que ha convertido a Costa Rica en el primer destino ecoturístico mundial.

El buen clima nunca está asegurado y el impermeable debe formar parte de cualquier equipaje. No obstante, las lluvias se reducen en los meses de enero a abril. Aunque las distancias nunca son muy largas, los trayectos si pueden serlo porque el estado de las carreteras esta lejos de ser óptimo, algo que debe ser tenido en cuenta por los organizadores de incentivos, sobre todo en los meses con más precipitaciones.

Para llegar al país de la Pura Vida desde Europa, la opción más directa es la de Iberia, que vuela cada día desde Madrid. Avianca, Aeroméxico, Air Panama, Copa e Interjet conectan el destino con las principales capitales latinoamericanas. American Airlines, Delta, United y US Airways son algunas de las aerolíneas que vuelan a San José desde Estados Unidos.

El aeropuerto internacional Juan Santamaría, situado a 20 kilómetros de la capital, recibe en torno a cuatro millones de pasajeros al año. Éste es otro de los alicientes del destino, especialmente recomendable para grupos de incentivo puro: las opciones a la hora de visitar reservas y parques son muy amplias y los flujos lejos de ser masivos, así que es fácil sentirse siempre acompañado por los sonidos de la jungla y observar animales. Pocos destinos en el mundo ofrecen garantías de regresar con excelente material tras un safari fotográfico.

Las conexiones domésticas son operadas por Sansa y Nature Air. Como no podría ser de otra manera, esta última compañía fue la primera en el mundo en compensar todas sus emisiones de CO2.

San José

La capital es una urbe sin encanto que solía servir únicamente de puerta de entrada para todos los viajeros deseosos de descubrir las riquezas naturales del país. Sin embargo, poco a poco se ha ido consolidando como un foco regional para la organización de convenciones y congresos: además de contar con una infraestructura hotelera adaptada, es fácil organizar un programa lúdico llamativo dada la gran cantidad de espacios naturales a los que acceder desde la capital.

De cara a este segmento se está construyendo un nuevo Centro de Convenciones y Congresos de 15.000 m2 cuya apertura ya se ha retrasado en varias ocasiones. Según las últimas previsiones, abrirá sus puertas en el segundo semestre de 2015.

Aunque la visita del centro de la ciudad no suele formar parte de los programas, allí se encuentra el muy interesante Museo del Oro: merece una visita si se quiere conocer la vinculación de la región con el precioso metal y el uso que de él hacían los indígenas precolombinos, cuya presencia se extinguió completamente con la llegada de los españoles.

Para incentivos que pasen una noche en la ciudad, o como complemento a una convención o congreso, existe la posibilidad de organizar una salida nocturna a los museos locales que puede culminar con un espectáculo en el Teatro Nacional.

28 parques

La duda en Costa Rica no es a dónde ir sino qué tipo de paisaje se quiere admirar. A tan sólo 25 kilómetros de la capital está la reserva de bosque nuboso y lluvioso Los Juncos, recomendable para aquellos que no tengan tiempo para incluir la visita de alguno de los grandes parques nacionales.

El ascenso al volcán Poas, también cerca de San José, permite incluir de camino la visita a una plantación de café. Es otra alternativa a la que recurren muchos organizadores que buscan una propuesta en la naturaleza cercana a la ciudad.

A 24 kilómetros también está Cartago. Fue la capital del país hasta 1823 y es uno de los pocos lugares donde apreciar el pasado colonial. Muy cerca, y a 3.400 metros sobre el nivel del mar, el paseo en torno al cráter del volcán Irazú dejará en la retina de los viajeros auténticas imágenes de postal. Rafting, paseos a caballo, forman parte de las actividades que se pueden organizar en esta zona.

Esta área de Cartago también concentra a los mejores pintores de carretas, que han convertido durante generaciones un vehículo banal en auténticas obras de arte llenas de color. Para grupos de incentivo se puede organizar una sesión de pintura para carretas a pequeña escala que servirán como recuerdo del viaje.

Rincón de la Vieja

La región de Guanacaste, en el Pacífico Norte, figura entre las más visitadas del país pero no por ello ha dejado de mantener su carácter virgen y selvático. Aquí se encuentra el parque nacional Rincón de la Vieja, un espacio de gran belleza dominado por el volcán que le da nombre. Se puede visitar a caballo, a pie, en quad… como en toda Centroamérica, allí donde hay altura se instalan tirolinas, una manera interesante de recorrer distancias observando los valles desde las alturas y haciendo paradas entre las copas de los árboles.

Uno de los establecimientos que propone esta actividad y muchas otras, y que además es uno de los mejores hoteles de la zona, es el Borinquen, un buen ejemplo de las propuestas de ecoturismo de lujo que propone Costa Rica. Es un resort de 39 bungalós, todos con balcón, desde los que disfrutar de los magníficos atardeceres que ofrece la montaña. La calidad del restaurante, con muchas propuestas locales, también merece ser reseñada.

Atravesando frondosos bosques y ríos de aguas cristalinas, se llega a las diferentes formaciones volcánicas que parecen de ficción, siempre acompañados de los monos aulladores, araña y carablanca. Las pailas son lagunas burbujeantes de barro incandescente a las que se accede mediante caminos salpicados de fumarolas. Resulta impresionante percibir en el ambiente ese olor a azufre que recuerda constantemente la actividad geológica de la zona. Varios complejos hoteleros proponen tratamientos terapéuticos en saunas naturales.

Las playas de Guanacaste figuran entre las más visitadas de Centroamérica y es un placer observar cómo no por ello han dejado de ser ejemplo de convivencia entre turismo y una naturaleza respetada. En Bahía Papagayo se encuentran algunos de los complejos de referencia en materia de todo incluído de alta gama que se encuentran en el país: Meliá tiene previsto abrir en 2015 el Paradisus Papagayo Bay con 381 habitaciones, cinco restaurantes y cinco bares, además de 19.000 m2 de espacios para reuniones y eventos de empresa.

En la parte central de la costa del Pacífico, a 150 kilómetros de San José, Manuel Antonio es el parque más visitado y conocido por albergar algunos de los mejores ecolodges de lujo de Costa Rica.

Es lugar de residencia de monos en peligro de extinción. La excursión para recorrer los manglares permite apreciar porciones de bosque húmedo tropical primario: para incentivos se pueden organizar salidas en kayak. En el corazón del bosque, y para los más aventureros, es posible programar sesiones de escalada en cascadas o rafting en ríos de nivel 3 y 4. El nivel de formación de los guías, auténticos especialistas de la naturaleza que les rodea, hace de cualquier excursión un curso acelerado de biología y sensibilidad medioambiental.

Pacífico Sur

La península de Nicoya es la extensión de Guanacaste hacia el sur y una de las zonas más vírgenes, aunque esta afirmación resulte difícil de justificar en un país en el que en muchos lugares los grupos tienen la impresión de que pocos han pisado previamente el suelo que transitan.

Aquí se pueden organizar salidas al mar en el parque nacional marino de Punta Ballena, llamado así por la forma de cola de cetáceo que se puede admirar desde el aire.

Los guías enseñan a los viajeros a distinguir las numerosas especies de peces que se pueden observar haciendo snorkel en el arrecife de coral. Las ballenas jorobadas y tres especies de delfines que habitan la zona se pueden ver fácilmente. Y es que el Pacífico de Costa Rica es uno de los mejores lugares del mundo para la observación de ballenas, ya que la temporada es especialmente larga: durante ocho meses al año se puede asistir a su tránsito hacia la península de Osa, exactamente entre los meses de agosto a octubre y de diciembre a abril.

Tortuguero

En el Caribe norte, un paseo en barco de dos horas conduce al parque nacional Tortuguero, completamente diferente en cuanto a paisaje de los que se encuentran en la zona del Pacífico. Llama la atención la cantidad de aves, iguanas y cocodrilos que se observan durante el paseo en canoa por los canales, recomendable a primera hora de la mañana para disfrutar de la mejor luz.

Los cursos de iniciación a la observación de aves son especialmente recomendables en esta zona. Aunque ninguna actividad será tan impactante como la observación, entre julio y octubre, de los miles de tortugas verdes que llegan a desovar a la playa. Los afortunados participantes en un incentivo que incluya este espectáculo partirán en plena noche equipados de linternas, prestando mucha atención a no hacer ningún ruido que pueda perturbarlas. Los flashes de las cámaras están prohibidos, como recuerdo permanente de que en Costa Rica el turismo no prima sobre la riqueza local.

Para incentivos muy activos

Costa Rica ofrece numerosas propuestas para incentivos con un alto componente deportivo y en los que se busque liberar adrenalina. Siempre en entornos naturales exuberantes y en los que prima el respeto por la fauna y flora locales.

Rafting

La época lluviosa es el mejor momento para hacer rafting de alto nivel (III y IV), aunque una de las ventajas del país es que también ofrece muchas opciones para hacer cursos de iniciación.

El río más famoso, por la cercanía entre recodos que superar en algunos de sus tramos, es el Reventazón. La actividad se puede organizar como excursión de un día desde San José.

Rapel en cascadas

También llamado barranquismo o canyoning, los programas combinan senderismo y escalada, generalmente en la costa del Pacífico, más montañosa que la del Caribe.

El parque nacional Manuel Antonio es uno de los destinos más concurridos para esta práctica por la gran cantidad de cascadas que alberga, muchas superando los 50 metros de altura.

Tirolina

Muchos hoteles cuentan con sus propios circuitos de canopy

En Monteverde, el propuesto por el Hotel Establo, a 75 km del aeropuerto de San José, es famoso por su altura y la longitud de sus tramos. En Rincón de la Vieja, Hacienda Guachipelín propone tirolina en un cañón rocoso, acompañado de tubing y escalada fácil.

Los ecolodges de la zona cortan la electricidad a las ocho de la tarde, con lo que a los grupos no les queda más remedio que olvidarse de la tecnología. Se pueden organizar salidas nocturnas para la observación de insectos: es el momento en el que las tarántulas se pasean por los senderos y asustarán a más de uno. Los hoteles ofrecen la salida en tarimas flotante en las que organizar cenas que continúen con fiesta a bordo.

Caribe Sur

En la provincia de Limón, hasta hace dos décadas inaccesible por carretera, se puede disfrutar del ritmo afro-caribeño que no se puede encontrar en ninguna otra zona del país. Sin duda es la zona más pintoresca de Costa Rica.

El parque nacional Cahuita fue creado para proteger el arrecife de coral más grande del país. Los hoteles transmiten a la perfección el carácter virgen de la provincia. Almonds & Corals, dentro del Refugio de Vida Salvaje Gandoca-Manzanillo, es un complejo ideal para favorecer la cohesión de grupos en un entorno en que sólo se les puede oír a ellos o a la naturaleza que les rodea: 24 cabañas con jacuzzi y mosquiteras en lugar de paredes, en una versión refinada del ecoturismo más auténtico. De la misma manera que todo lo que se dice dentro se oye fuera, en la cama los sonidos del mar y la jungla están tan cerca como las sábanas.

Este alojamiento supone un acercamiento tan evidente con la naturaleza que hasta los osos perezosos se pasean bajo las pasarelas que sirven de pasillos, en otro testimonio claro de que en Costa Rica el medio ambiente se protege por encima de todo.

La playa en la que culminan los pasillos del hotel se presta para la organización de actividades de teambuilding o salidas al mar. Los grupos que quieran disfrutar del ambiente caribeño encontrarán varias opciones, todas festivas, en Puerto Viejo, a 10 kilómetros.

Costa Rica es el país de la naturaleza por excelencia y, como tal, cualquier incentivo en el país tendrá su disfrute como atractivo principal. La enorme cantidad de propuestas para descubrirla permite organizar programas para todos los gustos: desde los cargados de adrenalina a los más exclusivos, en spas naturales dentro de paisajes que parecen salidos de cuentos de hadas.

Haciendo honor a uno de sus eslogans, es muy fácil sentirse feliz en Costa Rica o, al menos, apreciar la Pura Vida

Biodiversidad como incentivo

Con sólo el 0,03% de la superficie mundial, Costa Rica es uno de los veinte países del mundo que más biodiversidad concentra. Es el resultado de tener costa en dos océanos, el Pacífico y el Atlántico, un relieve montañoso y un sinfín de microclimas. Estas condiciones han convertido a Costa Rica en el hábitat de más de 500.000 especies animales, de las 300.000 son insectos.

Esta diversidad da lugar a muchas propuestas de incentivo basadas en el descubrimiento de una naturaleza que se puede percibir en estado puro con sólo pasear por cualquiera de los espacios protegidos del país.

Observación de aves

Cada miembro del grupo, dotado de prismáticos, puede aprender a distinguir aves emblemáticas y conocer más sobre su comportamiento. El parque nacional Tortuguero es ideal para organizar una salida temprana.

Avistamiento de ballenas

En la zona del Pacífico, y durante ocho meses al año, se pueden programar salidas en barco para observar de cerca a las ballenas jorobadas y tres especies de delfines que habitan en la zona.

Paseos nocturnos

La noche es el mejor momento para descubrir insectos y arañas que no se pueden ver en otras partes del mundo. La compañía de un entómologo hará de la actividad una clase magistral sobre el comportamiento animal.

Espectáculos naturales

 La llegada de miles de tortugas a las playas de Tortuguero entre julio y octubre merece ser tenida en cuenta por cualquier organizador que quiera impresionar a los participantes en un incentivo. Los grupos salen durante la noche equipados con linternas y ropa contra el frío.

A partir de ese momento comienza el desove sobre la arena.