CONGRESOS MULTILINGÜES: LO QUE HAY QUE RESOLVER ANTES DE QUE EMPIECE EL EVENTO

Cómo se plantea y ejecuta un encuentro internacional con varios idiomas cuando no hay margen de error: el caso de la cumbre FFD4 en Sevilla (España) muestra hasta qué punto todo depende de la coordinación técnica.

En junio del año pasado se celebró la 4ª Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FFD4) en Sevilla (España). Una plenaria para más de 700 delegados de distintos países, varias salas en paralelo, un auditorio adicional para 1000 personas y sesiones en los idiomas oficiales de la ONU. Todo un reto de producción, incluso para equipos acostumbrados a congresos internacionales.

El verdadero desafío está en el nivel de exigencia. Todo tiene que funcionar con un margen de error prácticamente nulo, y eso no depende solo de la interpretación.

Para que un evento así salga bien, hay que tener bajo control todo el sistema: desde la microfonía de los delegados hasta lo que escucha cada asistente. Si algo falla en ese recorrido, da igual lo buenos que sean los intérpretes.

En este caso, nuestro socio PRG nos planteó un despliegue muy concreto: 400 unidades de delegado en seis salas y la coordinación de más de 23 cabinas de interpretación para dar servicio a más de 2000 asistentes de todo el mundo.

La dificultad es que todo está interconectado. No existe una “parte técnica” por un lado y una “parte de interpretación” por otro. Es un único sistema que debe funcionar de forma continua y sin fallos. En la plenaria principal, más de 200 unidades de delegado Bosch DICENTIS  y 21 consolas de interpretación repartidas en siete cabinas, cumpliendo con los requisitos de la ONU.

¿Por dónde empieza todo? Por algo aparentemente simple: el audio

La microfonía de conferencia es la base. Si el audio no entra limpio, el problema se arrastra en todo el sistema. Esa es la base real del trabajo de interpretación. Cuando no está bien resuelto, aparecen los problemas: pérdida de matices, repeticiones o interrupciones.

A partir de ahí, la coordinación en cabina. Cambios continuos en la configuración de las consolas según la sesión, con indicaciones muy concretas del equipo de la ONU, como la asignación de relés automáticos. No hay margen para la improvisación.

Por último, la distribución de los idiomas: que cada asistente reciba el canal correcto, sin interferencias ni cortes. Incluyendo la gestión de salas de desborde, donde se emite la interpretación desde la plenaria principal.

La clave no está en cada elemento por separado, sino en cómo se coordina el conjunto. La parte técnica, los intérpretes y producción trabajando como un único equipo, con una planificación previa y criterios claros desde el inicio.

Así es como trabajamos en este tipo de proyectos: integrándonos con el equipo de producción y con el cliente desde el principio, evitando tener que reaccionar en directo.

Cuando todo esto está bien resuelto, la parte técnica no se nota. Y ese es el mejor indicador de que el proyecto ha sido un éxito.

Si estás organizando un congreso multilingüe, merece la pena revisar el planteamiento técnico antes de entrar en producción.