Por Alejandro Martínez Notte
Fotos Procolombia / Alejandro Martínez Notte
L a mayor ciudad de Colombia está bien conectada a través de su aeropuerto internacional El Dorado, situado a doce kilómetros al oeste de la capital. Con vuelos directos a España y casi todos los países del continente americano, suma 49 destinos internacionales y 47 nacionales.
La Candelaria es el barrio que comprende el casco histórico de Bogotá y reúne los principales atractivos turísticos del destino, tales como la Quinta de Bolívar, una casa museo de estilo colonial relevante por haber sido residencia de Simón Bolívar durante su estancia en Bogotá; o el Museo de Botero que alberga la colección privada de diversos artistas nacionales e internacionales donada por Fernando Botero.
En el centro del casco histórico se encuentra la plaza de Bolívar con uno de los edificios más fotografiados de la capital colombiana: la Catedral Primada de Bogotá. Junto a la plaza también se encuentran los edificios del Ayuntamiento, el Palacio de Justicia y el Congreso, todos ellos postales del paseo por el centro que se impone en cualquier programa.
Venues singulares
Muy cerca de la plaza de Bolívar está el Museo del oro. Cuenta con la mayor cantidad de piezas de este metal expuestas en un único recinto en el mundo y es un recorrido por la historia de las distintas culturas prehispánicas a través de las piezas que fabricaban. Se puede privatizar para 120 personas en cóctel.
Dentro del museo se encuentra una tienda de Hacienda Café San Alberto que ofrece catas de café denominadas “bautizo cafetero”. También propone maridaje de café con rones colombianos.
Otro de los venues del centro de la capital es el Museo Nacional de Colombia. La pinacoteca más antigua del país ofrece a sus visitantes 17 salas de exposición permanente, en las cuales se exhiben alrededor de 2.500 obras de artistas nacionales. La antigua penitenciaría donde opera actualmente el museo es un panóptico radial: es decir, una construcción en forma de cruz con una rotonda ubicada en el centro del edificio desde la que los guardas podían tener una vista panorámica de todas las celdas, donde actualmente se encuentran las salas de exposición.
Esta rotonda se puede privatizar para eventos de hasta 150 asistentes en un banquete o hasta 200 personas sentadas si se habilitan las dos salas laterales. Cuenta además con un auditorio de 250 plazas.
Nueva Bogotá
Recientemente inaugurado, es el centro de convenciones más moderno del país y se sitúa a tres kilómetros del centro histórico. Ofrece espacios para sesiones de entre 80 y 4.000 personas. Junto a él y el Centro Internacional de Negocios y Exposiciones Corferias se encontrará el hotel Hilton Bogotá Corferias con 414 habitaciones, cuya apertura está prevista a mediados de este año.
A kilómetro y medio, también con fecha de apertura para mediados de 2018, abrirá sus puertas el Grand Hyatt Bogotá. El hotel se encuentra dentro de la Ciudad Empresarial Sarmiento Angulo, un proyecto urbanístico que ocupará unos 600.000 metros en los que se construirán dieciocho torres destinadas a oficinas, el hotel y un centro cultural.
Cruzando la calle se encuentra el ultramoderno Centro Comercial Gran Estación, un enorme destino de compras con 374 tiendas.
Arte urbano
En toda la ciudad abundan enormes y llamativos grafitis. En Bogotá el arte callejero es algo aceptado y defendido. Los artistas se toman su tiempo a la hora de crear hermosos murales a través de los que transmitir mensajes sociales y políticos.
La visita guiada a pie o en bicicleta es una buena manera de descubrir el trasfondo que existe detrás de cada historia dibujada y de su autor, incluso contado por los propios artistas.
Catedral de Sal
Entre los 600 venues que cuenta la ciudad destaca uno único en el mundo. La Catedral de Sal de Zipaquirá se encuentra a 180 metros bajo tierra y a una hora y cuarto por carretera del centro de Bogotá. Esta joya tallada en sal se puede privatizar fuera del horario abierto al público.
Puede recibir hasta 30 personas en cóctel bajo una cúpula que conecta los diferentes túneles de ingreso. Hasta 800 personas pueden vivir un curioso banquete uniendo las tres naves que componen el templo. Además, posee un teatro con capacidad para 350 personas en el auditorio excavado en la tierra
Y no sólo es un venue singular, también el marco de una de las actividades más interesantes para grupos de incentivo: la de ser minero por un día. La experiencia consiste en desplazarse con el equipamiento adecuado por túneles de metro y medio de ancho y dos metros de altura a 180 metros bajo tierra.
Actividad minera
El recorrido, de hasta una hora, se realiza en compañía de un guía que ayuda al grupo a reconocer las distintas formaciones geológicas generadas por la sal, localizar miradores únicos para observar el yacimiento y conocer de primera mano elementos relacionados con la actividad en la mina del tipo de martillos neumáticos utilizados por los mineros en la época de explotación que abarca desde 1816, cuando se comenzó la explotación por túneles en la montaña, a la actualidad.
La explotación de sal en Zipaquirá es tan antigua como la misma aparición del hombre en esta zona. Los indígenas de este territorio ya extraían la sal para intercambiarla por otros productos. Al comienzo del siglo XX la devoción religiosa de los mineros era tan profunda como los túneles que cavaban cada vez más adentro de la montaña. Por ese motivo, entre 1951 y 1954, y aprovechando las cavernas ya explotadas se diseñó la primera iglesia subterránea a 80 metros de profundidad y con 8.000 metros cuadrados.
Aún más abajo continuó la explotación de la sal creando nuevos niveles de túneles, lo que provocó que en 1990 comenzara a haber problemas estructurales en el nivel donde estaba ubicada la primera iglesia. Finalmente, el 16 de diciembre de 1995, se inauguró la Catedral de Sal de Zipaquirá tal y como se la conoce actualmente. En 2007 fue catalogada como Primera Maravilla de Colombia.
Bogotá natural
A tan sólo dos kilómetros de la Plaza de Bolívar se encuentra el Cerro de Monserrate, el punto más alto de Bogotá y desde donde se puede observar toda la ciudad. A este cerro se puede llegar caminando, en teleférico o funicular. En la cima se encuentra la basílica del Señor de Monserrate, un lugar de veneración religiosa desde la época colonial y que es además el mayor atractivo natural de la ciudad.
Allí está el restaurante Casa Santa Clara: puede acoger hasta 100 personas y brinda gastronomía típica en una casa construida en 1924 en el pueblo de Usaquén y trasladada al Cerro en 1979. Las vistas y los atardeceres amenizan los eventos.
A 30 kilómetros de Bogotá se encuentra el Salto de Tequendama, una caída de agua cuya altura de 157 metros la sitúa como la segunda catarata más alta de la tierra, después del Salto del Ángel en Venezuela. Junto a la misma se encuentra el que en su día fuera el hotel El Refugio del Salto y que hoy forma parte de un proyecto conjunto entre la Universidad Nacional de Colombia y una fundación ecologista para convertirlo en museo y de esta forma contribuir a recuperar la zona.
En Chía, a 30 kilómetros de la capital y en el lado opuesto en relación al Salto de Tequendama, Andrés Jaramillo creó en 1982 dentro de una cabaña de eucalipto el restaurante Andrés Carne de Res, un establecimiento que se ha nutrido de las historias y vivencias de sus visitantes. Más que un establecimiento gastronómico es una cita obligada con Colombia, con sus sabores, colores y alegría.
Miles de clientes se acercan cada año a vivir la experiencia culinaria como si un peregrinaje fuese. Actualmente posee más de quince sucursales en el área metropolitana de Bogotá y con diferentes estilos, desde los restaurantes Plaza de Andrés a Andrés D.C. o los locales de comida rápida.
Teambuilding en Bogotá
Creación musical
Bogotá es una de las 180 urbes nombradas por la UNESCO “Ciudad creativa de la música”, lo que hace de ella un buen marco para sentar a los participantes ante instrumentos que les permitirán integrar una banda cuyo premio será el concierto final.
De mercado
En el restaurante-mercado La Bodega de Abasto, la cocinera Luz Beatriz Veléz propone comprar productos locales y cocinarlos. Grupos de hasta 40 personas cocinan entrada, plato principal y postre que degustan en el mismo restaurante.
Grafiti tour
En zonas establecidas por el ayuntamiento los grupos descubren el arte callejero, aprenden sobre el trasfondo sociopolítico de estas obras de arte y prueban las técnicas y métodos que utilizan los artistas urbanos de Bogotá.
Artistas de salsa
En Bogotá se puede aprender salsa con campeones mundiales dispuestos a compartir su conocimiento y técnicas de baile, aprendiendo además a conseguir más elasticidad y velocidad en movimientos beneficiosos para la vida diaria
Vida nocturna Hay varias zonas de entretenimiento en la capital colombiana que localizar por letras, ya que el abecedario define el tejido urbanístico de Bogotá. Una de las áreas más famosas es la Zona T, donde conviven restaurantes de moda, locales de diseño y tiendas internacionales.
Aquí se encuentra el hotel EK, perteneciente a un grupo colombiano y enfocada al viajero corporativo. Cuenta con 70 habitaciones y una terraza para cócteles de hasta 70 personas. En las inmediaciones hay nueve restaurantes de los cuales tres se pueden reservar para eventos de empresa.
Entre los restaurantes que rodean el hotel se encuentra By Rausch, donde los hermanos Rausch homenajean a la cocina colombiana a través de platos en los que resaltan los sabores tradicionales reinterpretados junto a ingredientes de todo el mundo.
Experiencias culinarias
En esta misma zona se encuentra la sucursal de Andrés D.C., donde se puede comer y pasar un buen rato con animaciones y salsa colombiana. Posee una singular decoración que difícilmente podrá apreciarse bien en sólo una noche: la cantidad de objetos curiosos que se encuentran en las paredes y techos es incontable. El local, de cuatro plantas, está inspirado en la Divina Comedia de Dante por lo que cuenta con cuatro pisos temáticos en torno al infierno, la tierra, el purgatorio y el cielo.
No sólo en la Zona T y el Parque 93 se aglutinan famosos restaurantes, centros comerciales de lujo y zonas de ocio. La Zona G se ha puesto de moda y allí se encuentra Misia by Leo Espinosa, con una estética de comedor popular, cocina de fogón de leña y productos locales.
Las recetas tradicionales, caseras, criollas, callejeras y populares se combinan en los platos de la reconocida cocinera colombiana Leonor Espinosa. Sus originales jugos de frutas y refrescos típicos colombianos, como el jugo de arazá o el raspao de tamarindo, remiten a los quioscos de refrescos que aún existen en las calles de Bogotá.
Corazón de Colombia
Geográficamente, el corazón de Colombia está ocupado por Bogotá, un destino turístico donde la pregunta no es qué se puede hacer, sino qué hacer primero. La ciudad se encuentra en plena transformación, la renovación urbana se percibe a simple vista, el sistema de transporte público Transmilenio cambió la cara de las principales vías de la capital y es fiel reflejo de la transformación social.
Las nuevas torres de oficinas, hoteles y centros comerciales, así como la construcción y mejora de parques y bibliotecas, le valieron a Bogotá el reconocimiento del Golden Lion, entregado por la Biennale di Venezia. Este premio reconoce a los mejores proyectos de renovación urbana, inclusión social, creación de espacios y redes de transporte público y, en definitiva, la apuesta por el desarrollo de ciudades más atentas a los factores humanos.
Con todo ello Bogotá quiere presentarse ante los meeting planners como una alternativa nueva, fresca y sin complejos, con variada oferta culinaria, un arte reivindicativo que no se queda en los museos sino que invade la calle a través de murales y grafitis y una inagotable energía creativa que ha motivado la creación de nuevos barrios que llaman al visitante a pasear y disfrutar.
Sin ser la más atractiva de las capitales latinoamericanas, Bogotá apuesta por enamorar con su personalidad.
Compromiso de paz
El Acuerdo Final de Paz firmado el 26 de septiembre de 2016 por el gobierno de Colombia y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) sirvió de cierre a un conflicto armado de medio siglo de duración. Los reinsertados de los diferentes grupos armados y las víctimas del conflicto colombiano han comenzado a formar parte de proyectos que se ofrecen como atractivo para completar los programas relacionados con eventos. Quienes eligen Bogotá como sede pueden con ello sentir que están aportando su grano de arena para la consolidación.
Propuestas como la del programa “Súbete a la Bici” de la Alcaldía de Bogotá permiten recorrer en bicicleta los lugares donde acontecieron hitos relevantes. Por otro lado los “talleres de construcción de paz” invitan a compartir con vecinos agendas colectivas para la integración y convivencia cívica.
La iniciativa público-privada “Bogotá Ciudad de Paz” busca crear acciones que fortalezcan la participación y convivencia de los bogotanos. Las entidades comprometidas realizan eventos, encuentros académicos y actividades pedagógicas encaminados a promover el debate y entendimiento pacífico, además de difundir los mensajes de reconciliación que entregaron los Nobel de la Paz que visitaron Bogotá en febrero de 2017.




