Organizó: OPC GALICIA
Apoyó: Diputación de A Coruña
Por Moira Da Rosa
Al reunirnos en A Coruña aquel miércoles 28 de mayo comprendimos que este viaje de prensa iba mucho más allá de una simple excursión: sería un “laboratorio MICE”, una oportunidad para vivir en grupo la esencia del Camino Inglés que conduce a Santiago de Compostela y combinar el espíritu peregrino con la mirada profesional.
Hombro con hombro avanzamos los 73 kilómetros que separan A Coruña de Santiago de Compostela, degustando productos locales, descubriendo rincones singulares —de faros milenarios a pulperías centenarias—, y comprobando cómo cada tramo puede convertirse en sede de un encuentro corporativo. Fuimos 18 profesionales, entre periodistas, fotógrafos y organizadores de la acción. A lo largo de la ruta, disfrutamos de casas rurales, enclaves patrimoniales y propuestas gastronómicas de kilómetro cero, siempre de la mano de proveedores gallegos.
Así fue nuestro Camino de Santiago MICE…
Miércoles 28 de mayo: Llegada a A Coruña y cóctel inaugural

Fuimos convocados en el hotel NH Collection Finisterre para un cóctel muy especial, concebido para mostrar que el Camino Inglés puede organizarse como experiencia MICE en grupo, destacando la coordinación y la infraestructura que la ciudad de A Coruña en particular, y la región de Galicia en general, ofrecen a los organizadores.
Nuestros anfitriones fueron Pablo Beade (secretario de la Asociación del Camino Inglés), Ana Trevisani (presidenta de OPC Galicia) y Marta Guimaraens (vicepresidenta de OPC Galicia). También asistieron representantes de A Coruña Convention Bureau, Santiago Convention Bureau, Puerto de A Coruña, Hospeco, Coruña Cocina y otras empresas del sector.
Durante la recepción, conversamos con los distintos representantes del sector MICE gallego sobre las fortalezas de la región para atraer operaciones MICE y congresos de todos los tamaños, la capacidad de los espacios que ofrece Galicia, la conectividad y las colaboraciones público-privadas que se están produciendo en el sector… Fue un momento clave para que los organizadores presentes expusieran posibles itinerarios para futuros programas lúdicos de congresos y viajes de incentivo en la zona.
Al término del cóctel, nos desplazamos a la Torre de Hércules, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde un guía oficial nos explicó el valor histórico del faro romano en activo más antiguo de Europa.

Desde allí, continuamos hacia el Mega Museo Estrella Galicia, que nos impactó por su singularidad en cuanto a tecnología aplicada a un espacio museístico, única en España. Este museo y fábrica propone una experiencia singular a través de los cinco sentidos. Además de contar con la Sala de Talleres, la Sala de Degustaciones y la Sala de Calderas —con aforos que van de 15 a 150 personas—, el recinto permite disfrutar de la cerveza y la gastronomía gallegas mediante catas y otras experiencias sensoriales.
La jornada finalizó en la pulpería Melide, miembro de Coruña Cocina, una asociación que impulsa la cocina de mercado, el uso de productos locales, la innovación y creatividad culinaria, donde degustamos pulpo con cachelos, empanada de xoubas, navajas, tortilla al estilo Betanzos y croca rubia gallega.
Con la noche ya avanzada regresamos al NH Collection Finisterre, nuestro alojamiento en A Coruña, enclavado junto a la Ciudad Vieja y con vistas al puerto.
Cuenta con 92 habitaciones y ocho salas de reuniones: la mayor admite hasta 1.000 asistentes, mientras que la más pequeña se ofrece para encuentros de dos a cuatro participantes. La terraza panorámica sirvió de escenario para una última charla informal antes de retirarnos a descansar y reponer fuerzas para la primera etapa del Camino MICE.
Jueves 29 de mayo: Etapa A Coruña – Carral
Distancia 27 kilómetros
Duración: 4 – 5 horas

La mañana del jueves comenzó en la Iglesia de Santiago, punto de partida de nuestro Camino MICE. Allí, nuestro guía oficial nos explicó la historia del templo románico del siglo XII y ofreció el briefing del día: ritmo de la caminata y paradas previstas.
Todas las mañanas el equipaje grande se trasladó en dos furgonetas de apoyo y se depositó en el alojamiento de la noche
Con mochilas ligeras, iniciamos el Camino MICE cruzando las calles del casco antiguo de A Coruña hasta llegar al primer mojón. La clara señalización y la información a través de los paneles que salpican el itinerario, permiten seguir la ruta sin contratiempos.

Al llegar al puente romano que atraviesa el río Mero, hicimos una breve parada en la capilla de El Burgo, en la que aprendimos curiosidades sobre su arquitectura medieval. Desde allí, continuamos rumbo a la iglesia de Sigrás, para disfrutar de un pequeño brunch compuesto por productos locales y repostería artesanal de Habaziro, así como de una pequeña interpretación del relato de William Wey, clérigo inglés que documentó su viaje a Santiago en 1456. Dos pasajes de su Itineraries fueron recitados en castellano. En ellos se describe la salida de A Coruña y el paso por las mismas tierras que estábamos recorriendo.
Al llegar a As Traversas, punto de confluencia entre el Camino de Ferrol y el de A Coruña, visitamos la capilla local y “abrazamos” un roble centenario, cumpliendo con una tradición ancestral. Acto seguido, nos desplazamos a Casa Avelina, donde disfrutamos de una cerveza local y un aperitivo de quesos y embutidos.
De ahí continuamos hasta Hospital de Bruma, pequeña aldea del municipio de Mesía, para almorzar en Casa Graña—cuyo comedor acoge cómodamente a 50 comensales— y disfrutar de su célebre carne asada, plato estrella del menú peregrino.
La tarde caía y aún encontramos tiempo para hacer un alto en Uzal, una pintoresca cafetería-tienda a pie de carretera que fusiona pausa gastronómica y curiosa experiencia de compra. Mientras tomábamos café, recorrimos su insólita exposición de cacharros: herramientas agrícolas, radios de válvulas, juguetes de hojalata y hasta un antiguo dron de aeromodelismo que cuelga del techo. El local —mitad anticuario improvisado, mitad almoneda— vende desde porcelanas y cámaras analógicas hasta piezas de segunda mano más humildes, todas etiquetadas con su precio. Esta parada distendida resultó perfecta para descansar las piernas y, de paso, encontrar un recuerdo singular del Camino.
Por la noche nos instalamos en dos acogedores establecimientos rurales. Casa Doña María (en A Rúa), que ofrece cuatro apartamentos independientes, cada uno con baño privado completo. Por eso se ofrece para alojar pequeños equipos que busquen privacidad y puedan compartir las zonas comunes ajardinadas. A escasos metros se encuentra Casa Antón Veiras (en Poulo), que dispone de seis habitaciones dobles, todas con baño en suite, y un comedor polivalente donde esa misma noche degustamos gambón a la plancha, percebes y zamburiñas, junto a otros referentes de la cocina local.
Viernes 30 de mayo: Etapa Poulo – Sigüeiro – Santiago de Compostela
Distancia recorrida: 22 km
Duración: 4 horas

El viernes arrancamos nuestra jornada en Poulo, pequeño núcleo a 30 kilómetros de Santiago de Compostela, que marca el inicio de la recta final del Camino Inglés. El guía oficial nos condujo por senderos de tierra y pistas agrícolas por los que, gracias a la señalización, pudimos avanzar con fluidez sin perder la oportunidad de conversar.
Al cruzar el pequeño pueblo de A Calle, nos detuvimos brevemente ante el escudo e inscripción que recuerda la noche que el rey Felipe II pasó aquí en 1554, camino de A Coruña para embarcar rumbo a Inglaterra y contraer matrimonio con María Tudor.
Un guiño histórico que sirve como recurso narrativo para incluir en un incentivo: una visita de cinco minutos dedicada al patrimonio antes de reanudar el programa
Continuamos por tramos de tierra hasta llegar al idílico núcleo de As Carrás. Allí, en un entorno de prados y castaños, experimentamos cómo un pequeño pit stop puede funcionar como break corporativo al aire libre.
Al llegar a Sigüeiro, en el restaurante Mirás —con comedor para unos 120 comensales— fuimos recibidos con un menú peregrino pensado para reponer fuerzas: croquetas de jamón ibérico, ensalada César o solomillo de cerdo con salsa de queso de O Cebreiro, entre otros platos, nos ayudaron a retomar el tramo final del camino.
Con energías renovadas, reanudamos la marcha y nos adentramos en el Bosque Encantado, un corredor de robles y eucaliptos que actúa como santuario natural entre la llanura agrícola de Sigüeiro y el perímetro urbano de Santiago; un tramo de silencio rodeados de múltiples tonos de verde que ejerció de “puente emocional” antes de afrontar los últimos kilómetros hacia la catedral.
¡Llegada triunfal a Santiago!

Finalmente, el trayecto culminó en en la Plaza del Obradoiro, ante la imponente fachada de la catedral de Santiago. Allí nos aguardaba un brindis como acto de clausura simbólica del itinerario. Fue un momento cargado de emoción que remató a la perfección una experiencia única.
Tras el brindis, nos dirigimos al hotel Oca Puerta del Camino, un establecimiento de cuatro estrellas situado junto al Palacio de Congresos de Santiago de Compostela.
El hotel dispone de 164 habitaciones y centro de convenciones con salas modulables que, combinadas, pueden acoger hasta 1.380 asistentes.
La cena, servida en el restaurante A Horta do Obrador, con un salón íntimo para 40 – 50 comensales—resultó una auténtica sorpresa gastronómica gracias a un menú degustación que combinó crocante de mejillón, salmón caramelizado con lombarda, pastel de calabaza asada, arroz meloso de capón deshuesado, pez sapo con patatas guisadas y mojo picante, añadiendo costilla con crema de coliflor. La sobremesa incluyó mousse de queso con sopa de membrillo, y todo se maridó con vinos a base de las cepas locales godello y mencía.
Sábado 31 de mayo: Catedral, casco histórico, mercado de abastos y comida de despedida
La última jornada del Camino MICE arrancó en la mañana del sábado. Nos desplazamos en las furgonetas de apoyo para encontrarnos con todos los anfitriones frente a la catedral de Santiago. Allí, una guía local nos condujo por el casco histórico, deteniendo el recorrido en los puntos más emblemáticos: la Plaza del Obradoiro, la Porta Santa, el Pazo de Raxoi y algunas callejuelas donde se aprecian las trazas medievales de la ciudad.
Nos relató la historia del apóstol Santiago, la evolución arquitectónica de la catedral, y el papel central que ha desempeñado este templo para la peregrinación y la configuración del entorno urbano.
A continuación, nos desplazamos al mercado de abastos, uno de los espacios más vibrantes de la ciudad. En la Nave 5 degustamos ostras, almejas y berberechos recién llegados de la ría.
Para despedirnos, nos reunimos en Casa da Ría, un singular espacio rehabilitado por el arquitecto británico David Chipperfield que alberga su estudio de arquitectura en España y el restaurante Abastos 2.0. El complejo dispone de un comedor principal para 70 personas sentadas (120 en formato cóctel) y una terraza acristalada con capacidad adicional para 40 comensales, muy utilizado para celebraciones de grupo o presentaciones de producto.

Abastos 2.0 opera dentro del mismo mercado con un salón independiente que cuenta con 45 cubiertos y una barra para sesiones de showcooking con ocho plazas. El menú de proximidad a base de mejillones con remolacha, patatas nuevas con tirabeques, espárragos con salsa holandesa, croquetas de jamón, jurel a la gallega, ternera gallega y postres artesanos, se sirvió acompañado con vinos de bodegas cercanas.
Y mientras compartíamos el último bocado, supimos que habíamos vivido algo más que un recorrido: forjamos vínculos, aprendimos de cada rincón y descubrimos Galicia como escenario de encuentros profesionales.
Con las campanas de la catedral resonando en nuestros oídos y el sabor de las rías gallegas aún en el paladar, dimos por culminado el Camino MICE con la certeza de que este viaje permanecerá en nuestra memoria como ejemplo de cómo tradición, gastronomía y comunidad pueden fundirse en una experiencia inolvidable.





