Por Cristina Cunchillos
Fotos Marketing Manchester
Se dice en la ciudad que “On the sixth day, God created Man…chester” (En el sexto día, Dios creó a…Mánchester)”. Esta máxima se reproduce en uno de los mosaicos más famosos del Barrio Norte resumiendo perfectamente el carácter de los habitantes de una urbe que puede presumir de su confianza en sí misma, su ingenio y su tono ligeramente irreverente.
Tras las fachadas levantadas con el ennegrecido ladrillo rojo y la piedra arenisca, y bajo un cielo a menudo gris, se esconde una ciudad rebosante de ideas. Cuna del movimiento sufragista, los sindicatos de trabajadores y hasta del vegetarianismo, además de la liga de fútbol moderno e innumerables grupos musicales, Mánchester siempre ha sabido poner buena cara ante el mal tiempo.
En 1996, una bomba del IRA (Ejército Republicano Irlandés, por sus siglas en inglés), destrozó el centro comercial Arndale en el corazón de la ciudad, que reaccionó transformando lo que era un bloque arquitectónico anticuado y sin vida en todo un vanguardista distrito comercial y de ocio donde ahora conviven las marcas más reconocidas y una amplia oferta de restauración.
En mayo de 2017, otro atentado en un concierto en el estadio Manchester Arena repleto de adolescentes volvió a despertar el espíritu resoluto de la ciudad. Desde la tragedia, la humilde abeja obrera que representa al destino, se puede ver en todas partes: murales, souvenirs o incluso estatuas, como prueba del espíritu desafiante de una ciudad que nunca se da por vencida.
En continua expansión
El carácter dinámico de Mánchester es palpable en su skyline, donde conviven emergentes rascacielos y grúas que testimonian una actividad frenética. La planta hotelera no se queda atrás: entre los nuevos establecimientos que verán la luz este año se encuentra el Stock Exchange Hotel, un alojamiento boutique de lujo con 40 habitaciones que ocupa los espacios del histórico edificio de la Bolsa.
Una de las nuevas torres albergará el Crowne Plaza and Staybridge Suites Manchester. Se trata de un hotel por partida doble, combinando las 212 habitaciones y salas de reuniones del Crowne Plaza en los primeros once pisos del edificio con las 116 suites y estudios de la marca Staybridge, para estancias más largas, en los nueve pisos superiores.
Y, en lo alto del rascacielos No. 1 Spinningfields en el distrito financiero, abrirá sus puertas 20 Stories, un nuevo restaurante y terraza con jardín botánico ideal para la celebración de eventos y comidas de empresa con las mejores vistas de Mánchester.
Nuevo barrio cultural
A partir de 2019 la ciudad contará con un nuevo barrio dedicado a la cultura y las artes. St John’s ocupará lo que fueran los estudios del canal regional Granada TV y tendrá dos hoteles, edificios de apartamentos, tiendas y el Factory Manchester, la nueva sede del Festival Internacional de Mánchester, bienal de cine y música.
La ciudad crece y su aeropuerto internacional se prepara para duplicar su capacidad hasta los 55 millones de pasajeros en 2050, gracias a la fusión de las terminales 2 y 3 a la que añaden 900.000 metros cuadrados de nuevos espacios, entre otras reformas. Actualmente, más de 70 aerolíneas conectan a Mánchester con 210 destinos en todo el mundo, incluyendo varias ciudades de España y el resto de Europa, así como Norteamérica y el Caribe.
También está mejorando el transporte en la ciudad con la extensión de la red de tranvía y un nuevo servicio de taxis acuáticos (Water Taxi o Waxi) que recorren sus históricos canales.
El legado de Cottonopolis
Por el Bridgewater Canal y el Canal Marítimo creado en el siglo XIX llegaba el algodón originario de las colonias británicas. También carbón y otras materias primas procedentes del puerto de Liverpool. En Mánchester el algodón era transformado en fábricas textiles donde se generaban tejidos de alta calidad y una suavidad especial gracias a la humedad del ambiente.
El éxito de la industria textil hizo que la ciudad fuese apodada como “Cottonopolis”, atrayendo a miles de inmigrantes irlandeses, italianos, judíos… Así se fraguó el carácter cosmopolita, abierto y tolerante de una ciudad que ha sabido mantener esa esencia.
Pasado industrial
En 1830 se inauguró la primera línea ferroviaria del mundo, entre Liverpool y Mánchester, transportando bienes y pasajeros en locomotoras de vapor. En el Museo de las Ciencias y la Industria, un fascinante venue para eventos, se puede realizar un breve trayecto sobre la línea original y aprender sobre el pasado industrial de Mánchester.
Asimismo, se ofrecen recorridos en barcazas por los canales, en cuyas riberas modernos apartamentos ocupan las antiguas fábricas. También, rutas guiadas por la ciudad enfocadas en diferentes aspectos de su historia, desde la revolución industrial a las anécdotas ligadas a las suffragettes.
La mayor estación ferroviaria de la época es hoy Manchester Central, el principal centro de congresos de la ciudad. Bajo una impresionante estructura de hierro forjado de la antigua terminal se pueden celebrar banquetes para 4.000 comensales.
Antaño, los viajeros más acomodados atravesaban la pasarela que conecta la estación con el vecino Midland Hotel. Este pasaje ya no existe, pero el hotel sigue siendo un referente en la oferta más exclusiva de la ciudad. El grandioso edificio victoriano de ladrillo rojizo incluye 312 habitaciones y en su interior aún se puede admirar la suntuosa decoración de azulejos y madera de algunas salas.
El desarrollo de Mánchester en el siglo XIX atrajo a artistas y pensadores que darían rienda suelta a su ingenio en el majestuoso Free Trade Hall. Este auditorio fue testigo de trascendentales mítines políticos e históricos conciertos. Tras la fachada clásica original, hoy se levanta el moderno Radisson Blu Edwardian Free Trade Hall, un hotel de cinco estrellas con 263 habitaciones y 24 suites bautizadas con nombres que honran a los artistas que pasaron por allí, desde Ella Fitzgerald a Rodolfo Valentino.
The Lowry Hotel, junto al río Irwell, fue el primer –y durante años, único– cinco estrellas en Mánchester. Sigue recibiendo a personajes famosos, incluyendo a los miembros de los equipos de fútbol que visitan la ciudad. También alberga numerosos eventos corporativos. Las grandes cristaleras de sus 165 dormitorios, restaurante y bar llenan el espacio de luz natural y permiten ofrecer excelentes vistas.
Cuatro estrellas
No es el lujo lo que define la oferta hotelera de Mánchester, sino un amplio abanico de hoteles de cuatro estrellas. El Hilton Manchester Deansgate cuenta con 279 habitaciones en el icónico rascacielos Beetham. Su bar Cloud 23, en el piso 23, es un espacio muy popular a la hora de disfrutar de la noche local, también en eventos privados.
En 2015 el grupo Meliá abrió el Innside Manchester, con 208 habitaciones, ubicado en una moderna zona de ocio junto al centro cultural Home, nacido de la fusión de dos teatros y que hoy alberga cines y áreas para exposiciones. El hotel apuesta firmemente por los productos locales y un dj ameniza los desayunos con las peticiones que circulan por las redes sociales.
El hotel Principal, en el restaurado edificio de una histórica compañía de seguros, destaca por su torre del reloj y los elevados techos de sus 271 habitaciones. En sus suites, los huéspedes pueden disfrutar de la música elegida gracias al tocadiscos vintage.
Son hoteles que combinan ocio y negocio. Y es que si en Mánchester se trabaja duro, también se disfruta a lo grande. El ambiente nocturno del Barrio Norte o Ancoats, la nueva zona de moda, poco tiene que envidiar al de muchos destinos mediterráneos.
Mánchester no tiene ningún restaurante con estrella Michelin, pero no por falta de calidad o chefs creativos, sino porque el público local prefiere espacios informales donde disfrutar de comidas en grupo. Un ejemplo es el Mackie Mayor, el nuevo espacio gastronómico inaugurado en noviembre en un histórico mercado.
Teambuildings originales
A la hora de elegir actividades para motivar y cohesionar a los grupos, a los receptivos de Mánchester no les faltan ideas. Por qué contentarse con tiro al arco cuando se puede liberar el estrés lanzando hachas en Whistle Punks Urban Axe Throwing.
En lugar del clásico curso de coctelería, la destilería Three Rivers Gin ofrece a los grupos la oportunidad de crear su propia ginebra.
Hasta el clásico minigolf adopta otro carácter en Junkyard Golf Club, donde los jugadores disfrutan de las propuestas de la carta de cócteles mientras practican en circuitos creados con artilugios rescatados de basureros: desde viejos toboganes a osos gigantes de plástico componen la original decoración de esta propuesta.
Muelle de Salford
En 2011, la BBC trasladó una buena parte de sus estudios a Mánchester, instalándose en Salford Quays, en la boca del Canal Marítimo. Le siguió el canal ITV y otras empresas del ámbito digital, convirtiendo la zona del difunto puerto en un dinámico hub de creatividad.
Los grupos pueden visitar los estudios de la BBC y asistir en directo a programas punteros codeándose con técnicos, presentadores y hasta algún personaje famoso en los bares y restaurantes que ahora pueblan el muelle. The Alchemist es una opción popular para relajarse tras la jornada de trabajo con divertidos cócteles preparados en matraces, como en un laboratorio químico.
El muelle de Salford ofrece más atracciones, desde el emblemático estadio de fútbol Old Traf ford al espectacular edificio de titanio del Museo de la Guerra o el centro cultural Lowry. En sus galerías se pueden admirar las obras del artista local Laurence Stephen (“L.S.”) Lowry, genial ilustrador del pasado industrial de la ciudad con sus típicas multitudes que asemejan cerillas emergiendo de humeantes fábricas.
Rojo o azul
La elección de color importa, y mucho, en Mánchester. Desde la más temprana edad, los locales se decantan por los “diablos rojos” del Manchester United o la “luna azul” del Manchester City… una vez elegido equipo de fútbol defenderá sus colores de por vida. Mánchester es una ciudad donde el fútbol levanta auténticas pasiones.
Durante muchos años, fue la mitad roja la que celebró mayor cantidad de trofeos mientras que el Manchester United se convertía en una marca internacional. El famoso estadio Old Traf ford sigue siendo un destino muy demandado en los programas de incentivo, ya sea para asistir a un partido o para realizar la visita del museo e instalaciones deportivas.
En la última década la fortunas de ambos equipos han cambiado y, hoy en día, asistir a un partido del Manchester City o hacer la visita guiada del estadio Etihad despiertan el mismo interés que la visita de Old Traf ford. La oportunidad de ver a grandes estrellas del fútbol en Mánchester está garantizada, tan sólo hay que elegir el color del equipo.
Más que fútbol
En Mánchester el fútbol no sólo se vive. También se bebe, se come y se sueña. El Football Hotel, junto a Old Traf ford, ofrece 133 habitaciones en las que se pueden encontrar los dulces favoritos de estrellas del balompié. Su Football Cafe con vistas al estadio, es lugar habitual para la celebración de eventos y disfrutar en compañía de partidos a través de las múltiples pantallas.
En el centro de la ciudad, los grupos pueden visitar el Museo Nacional del Fútbol en la moderna torre de cristal Urbis. Y es que para muchos viajeros el fútbol es el primer motivo para visitar Mánchester. Sin embargo, el pasado tangible, el dinamismo que se desprende de la recuperación de antiguos espacios que hicieron de Mánchester la primera ciudad industrial del mundo y la energía que emana de cada rincón hace que el visitante regrese sorprendido.
Y es que, en esta palpitante colmena, la escasez de sol queda compensada con el brillo de las ideas que iluminan el horizonte.
A todo ritmo
Liverpool suele llevarse la fama entre los destinos musicales británicos gracias a los Beatles, pero Mánchester no sólo es cuna de numerosos artistas de renombre sino que también ha jugado un papel relevante en diversos movimientos musicales.
El concierto de Sex Pistols en el Free Trade Hall en 1976 es legendario. Además de sellar el salto a la fama de la banda, inspiró a toda una generación de nuevos artistas que tuvieron la suerte de estar presentes: entre ellos, un joven Morrissey, líder de The Smiths; miembros del grupo punk Buzzcocks o los fundadores de Joy Division, precursor de New Order, grupo que dominó la música electrónica dance de los pasados años 80.
A finales de esa década la ciudad vivió su propia movida, llamada Madchester. La discoteca The Hacienda (hoy convertida en apartamentos) fue meca de la música acid house mientras triunfaban grupos de rock alternativo y psicodélico como The Stone Roses o Inspiral Carpets.
La evolución de esta música indie 100% británica desembocó en el fenómeno britpop de los 90 del siglo pasado, que nuevamente tuvo en Mánchester uno de sus mayores exponentes de la mano del grupo Oasis.




