Por Eva López Álvarez
Quince años de crecimiento económico ininterrumpido, deuda-país reducida a cero y una solidez económica que atrae a numerosos inversores internacionales: eso es Perú. La pujanza de las empresas nacionales y el atractivo del destino para convenciones e incentivos responden a esta realidad que se traduce en hechos concretos: nuevos hoteles, nuevo centro de convenciones en la capital, nuevas propuestas en torno a una gastronomía que goza de fama mundial y nuevos destinos nacionales que se abren al mercado MICE como Paracas, Trujillo y Chiclayo.
Perú nada que ver con el país que era hace diez años. Hoy presume de su dinámica clase media que acumula posibilidades de consumo, en manos de una población representada al 50% por menores de 40 años ávidos de nuevas propuestas que se aglutinan en los centros comerciales y no sólo en la capital.
Sin embargo, hay cosas que no cambian en Perú: la diversidad cultural y paisajística hace del país uno de los lugares con más opciones del planeta: desde los Andes a la selva amazónica, pasando por el ineludible Machu Picchu, las Líneas de Nazca o la efervescencia de Lima. Cada escenario ofrece múltiples maneras para ser descubierto y los receptivos locales demuestran creatividad y buen hacer en un sector cada vez más profesionalizado.
Buenas conexiones
El aeropuerto internacional Jorge Chávez está a 16 kilómetros del centro. A pesar de ello no hay que fiarse de las distancias en una ciudad en la que el tráfico se ha multiplicado de manera proporcional a la compra de vehículos por parte de los locales.
Buenas conexiones
De diciembre a marzo es la estación de lluvias y es importante tenerlo en cuenta a la hora de orga – nizar programas de incentivo. Iberia, Air Europa, Air France, Alitalia y KLM conectan Europa con Perú, mientras que Aerolíneas Argentinas, Ae – roméxico, Avianca, Copa, el grupo Latam y Sky Airlines operan las rutas que enlazan el destino con el resto de Latinoamérica.
Los grupos más fuertes en el país son LAN-TAM y Avianca-TACA: ambos han hecho de Lima su hub y los objetivos con respecto a mejorar la conectividad a nivel doméstico son ambicio – sos. De hecho el grupo Avianca ya ha confirmado que Perú es su segunda plataforma de conexión más importante y que numerosos esfuerzos se centran en superar a LAN como primer operador aéreo nacional.
Otra Lima
La capital ha dejado de ser una megalópolis llena de inseguridad y edificios destartalados para convertirse en una urbe moderna, cuidada y acogedora. La efervescencia de la capital se percibe casi en cada esquina. Y es que Lima ya nada tiene que ver con esa ciudad que sufrió los estragos del terrorismo hasta finales de los años 90 del siglo pasado.
El centro histórico, en torno a la Plaza de Armas, ha sido reconocido Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y goza de una identidad propia, y al mismo tiempo cosmopolita, que emerge en cada rincón. La modernización de la ciudad y la consolidación de una identidad impregnada de orgullo nacional empezó con la sustitución de la gran estatua de Francisco Pizarro por una bandera. Y continúa con la recuperación de la cultura local en forma de espectáculos en lengua quechua, múltiples exposiciones de artistas nacionales y gran variedad de propuestas musicales que fusionan tradición y vanguardia, principalmente en el casco histórico y en el barrio de Barrancos.
Nuevo centro de convenciones
En octubre abrirá sus puertas el flamante nuevo centro de convenciones, situado junto al Museo de la Nación en el barrio de San Borja: cinco de sus diez pisos ofrecerán espacios para eventos
profesionales que podrán reunir hasta 10.000 de – legados simultáneamente. En total, 18 salas de entre 150 y 5.250 metros cuadrados se – rán utilizadas por vez primera para un gran evento multinacional: la reunión anual de gobernadores del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
San Isidro
En el distrito financiero de Lima se concentran los mejores hoteles de la capital: The Westin Lima Hotel & Convention Center, con 301 habitaciones, será hasta la apertura del nuevo centro el mayor espacio para eventos corporativos en Lima: 17 salas y 2.529 metros de espacio funcional pueden albergar sesiones de entre 10 y 2.000 asistentes.
Aquí se encuentra el Maras, uno de los restaurantes más famosos de la ciudad y dirección ineludible para quienes quie – ran disfrutar de la excelente cocina peruana con influencias moleculares, todo de la mano del chef Rafael Piqueras.
Al igual que el anterior, el Atton San Isidro fue inaugurado en 2011: en sus nueve pisos cuenta con 252 habitaciones y seis salones con capacidades que oscilan entre las 50 y 150 personas en auditorio.
En un estilo muy diferente, el Country Club de Lima abrió sus puertas en 1927 y forma parte de los edificios considerados
Patrimonio Nacional. Madera y piezas de arte decoran las 83 habitaciones de este establecimiento que también ofrece siete espacios para reuniones de entre 120 y 600 delegados, además de los jardines para cócteles con un máximo de 500 invitados.
Miraflores
El barrio de los acantilados, entre San Isidro y el océano Pacífico, reúne locales de moda, hoteles de lujo y múltiples propuestas culturales que recuerdan que Lima es una ciudad moderna que lucha por superar su pasado.
Las mejores vistas al océano que se disfrutan desde este barrio probablemente sean las de las habitaciones del hotel Belmond Miraflores Park, que abre de nuevo sus puertas en el mes de abril. Una estancia en alguna de las suites presidenciales del piso 13, con piscina pro – pia, dejará huella en la memoria de cualquier participante en un incentivo de lujo. Los baños de estas suites son espectaculares por su amplitud, con sauna, hammam y jacuzzi.
Para eventos corporativos el hotel cuenta con seis espacios para reuniones entre 20 y 300 personas. Entre las salas destinadas a grupos reducidos destaca el Directorio II, con vistas panorámicas.
Son varios los hoteles que proponen reunirse con vistas al Pacífico y la ciudad. El Hilton Lima Miraflores es conocido por la terraza del piso superior donde se organizan numerosos eventos para grupos de hasta 150 personas. Nueve salas de reuniones y 207 habitaciones constituyen el núcleo de este clásico de la hotelería de negocios limeña.
Referentes de la mejor gastronomía
En Miraflores, con una ubicación única, está uno de los restaurantes más exclusivos de la capital: con vistas a un antiguo templo inca del año 400 d.C.: el Huaca Pucllana es referencia de la gastronomía peruana fusionada con la cocina más moderna.
Otro templo de la mejor gastronomía es Fiesta Miraflores Lima Gourmet. Para presupuestos elevados se recomiendan los menús de degustación de cocina del norte. Dos salones privados, con capacidad para 10 personas cada uno, se ofrecen para eventos de pequeña afluencia. Platos
como el costillón de ternera demuestran lo elaborado de esta cocina: la carne cuece en su propio jugo durante nueve horas.
Para incentivos, el Caplina ofrece cocina peruana de gran calidad en una carta presentada de manera muy original. Se pueden organizar clases de cocina en las que grupos de hasta 50 personas elaboran cebiche y pisco sour.
Barranco
En este distrito bohemio y colorido, el Ayahuasca Restobar Lounge ocupa los espacios de una bonita casa palaciega. Recientemente renovado, sus áreas decoradas con las últimas vanguardias artísticas son una alternativa diferente para la organización de eventos en la ciudad.
Y es que Perú es un destino en el que muchos restaurantes se han convertido en venues de primer orden, mezclando espacios singulares con la posibilidad de degustar la cada vez más afamada cocina peruana.
Cala ofrece las mejores vistas al mar de Lima desde la parte baja de Barranco. Es difícil elegir en la amplia carta especializada en mariscos y pescados. La terraza exterior es ideal para degustar una de las múltiples declinaciones del pisco sour.
Barranco posee todo aquello que da identidad a la nueva Lima: plazuelas coloniales, casonas coloridas y una vida nocturna que reúne a locales y extranjeros en torno a una gran variedad de propuestas musicales y gastronómicas. Es un buen lugar para degustar la llamada cocina “novoandina” antes de disfrutar de la noche limeña.
Venues históricos
A través del activo convention bureau de Lima se puede gestionar la utilización de espacios únicos en pleno centro histórico. En las dependencias de la Municipalidad se pueden organizar actos con vistas a la catedral en diferentes espacios, interiores y exteriores. También en el Club de la Unión, lugar de reunión de la élite masculina limeña desde 1868. El bonito claustro del monasterio franciscano también es utilizado para cenas de gala. Los receptivos suelen proponer el desplazamiento de los grupos en carruaje, ya sea entre visitas guiadas o como preludio a una cena en el centro.
Las fiestas multitudinarias tienen lugar en la Fortaleza Real Felipe del puerto de Callao, construida por los españoles en 1747. El Patio de Armas de este recinto acogió en su momento hasta 9.000 soldados.
El Museo Larco, en el distrito de Pueblo Libre, alberga los jardines más bonitos de la ciudad y están floridos todo el año, dando siempre un toque de color a cualquier evento. La visita a la colección privada de cerámica más importante del país suele ser preludio de una cena o cóctel, además de una manera muy interesante de conocer la riqueza cultural y material de Perú.
Cercanías En los alrededores de Lima se ofrecen varias casonas para eventos durante los que descubrir la gastronomía local y admirar las exhibiciones de doma de caballo. En el Valle de Lurín, y muy cerca de los vestigios incas de Pachacámac, la Casa Hacienda Los Ficus presenta uno de los mejores espectáculos ecuestres del país. Entre todas las figuras que rivalizan en elegancia destaca la marinera: es una auténtica danza entre una mujer y un caballo montado que dejará boquiabierto a más de uno.
Uno de los clásicos relacionados con el Pacífico es la excursión a la isla Palominos desde el puerto de Callao. Una hora y media de trayecto separa el segundo puerto pesquero industrial del subcontinente americano de la colonia de 8.000 lobos marinos que ocupa la isla. De camino se puede experimentar el apestoso olor del guano, un recurso económico procedente de los excrementos de las aves marinas de gran importancia para el país. Una vez en destino es posible nadar entre las focas. En caso de disponer de más tiempo, lo más recomendable es organizar la salida durante un día completo a Paracas, a cuatro horas en coche de la capital: la riqueza paisajística y la variedad de la fauna es mucho mayor.
Capital gastronómica
Los peruanos se enorgullecen de que Lima sea la capital gastronómica de Sudamérica. La riqueza de la cocina peruana radica en la diversidad de sus recetas, sabiamente interpretada por los cocineros locales, y no sólo los de renombre internacional.
Solamente del famoso cebiche están certificadas 500 variedades diferentes. Y de patata existen más de 1.000 tipos. A eso se añaden las decenas de clases de aguacate, de tipos de ají… materias primas de primera calidad que dan lugar a múltiples versiones de cualquier plato, ya sea de carne o de pescado. Y siempre con el pisco sour como acompañante.
Como resultado, la lista de platos nacionales peruanos incluye cerca de 500 recetas, todo un récord en el mundo. En ellas se puede apreciar la diversidad cultural que hace única esta gastronomía: cocina indígena, criolla, africana, china y japonesa constituyen el origen de cualquier comida o cena que será un incentivo en sí mismo. De hecho se puede jugar a adivinar qué es lo que se está comiendo: por ejemplo, el anticucho parece carne pero en realidad es corazón de vaca.
Descubrir Perú a través de su comida es lo mismo que recorrer con el paladar la transición de este país: influencias milenarias y vanguardistas se mezclan en marcos para todos los gustos, además de generar múltiples posibilidades de incentivo sin salir de la capital. No es posible conocer Perú sin saborear su cocina, como tampoco se puede conocer este país sin aprender sobre su pasado.
Lima es un concentrado de efervescencia y tradición: un destino muy bien conectado con el mundo y en el que se mezclan pasado, presente y un futuro pujante que seguirá dando que hablar.
Teambuilding e incentivos en Lima
Parapente en los acantilados
Desde el Parque Raimondi, en los acantilados de Miraflores, un “parapuerto” ha sido acondicionado para que los grupos puedan liberar adrenalina mientras divisan la Costa Verde en salidas de 15 minutos y alcanzando alturas de hasta 250 metros.
Elaboración de pisco sour
Sin debatir sobre si este cóctel es de origen peruano o chileno, los grupos disfrutarán preparando la bebida nacional. Es una mezcla de aguardiente de uva, siempre elaborado en el país, y jugo de limón que incluye clara de huevo y unas gotas de angostura.
De fiesta en un bus Sogo
Este autobús está acondicionado para fiestas de hasta 18 invitados. Incluye pantallas donde transmitir imágenes corporativas y hasta sesiones de karaoke. Una buena manera de descubrir la noche con paradas en los locales de moda y sin que la fiesta pare.
Visita activa de Lima
Un recorrido por el casco histórico que incluya la visita de sus principales monumentos puede ser amenizado con una búsqueda del tesoro en la que guías caracterizados como personajes históricos ayuden a los participantes a dilucidar enigmas.
Machu Picchu, o la magia hecha piedra
Una hora y cuarto de vuelo separa Lima de Cusco, principal puerta de entrada a la maravilla que es Machu Picchu. Un tren conecta con Aguas Calientes, último pueblo antes de llegar a los vestigios incas.
Tres compañías operan el trayecto, siendo Inca Rail la que ofrece el servicio más exclusivo con el tren Inca Princess. El vagón, acondicionado como salón con cuatro mesas y balcón, es ideal para disfrutar del trayecto de hora y media entre montañas degustando las delicatessen peruanas. La parte superior acristalada permite divisar las formas en lo alto. Y los grandes ventanales laterales invitan a no perderse nada de lo que ocurre junto a las vías. A las nueve de la noche parte el último tren con salida de Aguas Calientes para quienes quieran regresar a Cusco.
Aguas Calientes
A 1.700 metros de altura, también conocido como “Machu Picchu Pueblo”, es el punto de partida hacia la ciudadela inca. El trayecto en autobús dura 25 minutos. La ascensión de ocho kilómetros en zigzag hasta llegar a la entrada del recinto es un regalo para la vista. Tanto como la primera percepción de Machu Picchu. Quienes ya conozcan esta maravilla del mundo disfrutarán sin duda de volver a verla. Los primerizos comentarán aquello de que es más impresionante que en televisión.
Aunque el primer trimestre del año es temporada de lluvias en Perú, febrero y marzo son los mejores meses para disfrutar del lugar: hay menos afluencia de turistas y la vegetación está repleta de orquídeas y bromelias en flor.
El Camino Inca
No sólo se puede llegar en autobús a Machu Picchu: los participantes de un incentivo marcado por la aventura y el contacto con la naturaleza llegarán a pie hasta la ciudadela. Son cuatro días de travesía durante los que visitar numerosas ruinas: es un modo de comenzar a descubrir la civilización inca hasta llegar a su más sublime representación.
Ya sea a través de este camino o una vez en el recinto, nada mejor que un guía que sepa transmitir la magia y energía de este lugar para que el grupo recuerde para siempre su estancia en el Parque Arqueológico Nacional de Machu Picchu y esta ciudad erigida y abandonada en menos de 100 años. Los organizadores han de tener en cuenta el aforo limitado del parque, que no recibe más de 2.500 visitantes al día.
Hoteles para incentivos
Junto a la estación de tren de Aguas Calientes está el Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel, un complejo de bungalós junto al río Vilcanota que se compone de 85 casitas de estilo andino, de las que cinco se pueden convertir en villas con capacidad para cinco personas. El hotel ofrece de manera gratuita excursiones de ecoturismo entre las que destaca la visita de un jardín de orquídeas.
El grupo Inkaterra está detrás de la creación de la fundación ITA, una oenegé que fomenta la investigación científica, tecnológica, social y cultural con el objetivo de gestionar y proteger la biodiversidad de los Andes y la selva peruana, además de sensibilizar a la población en la necesidad de protección de los recursos locales.
Muy cerca y con una decoración que fusiona el estilo andino y el arte contemporáneo, el hotel Sumaq, de 60 habitaciones y con spa, incluye entre sus propuestas para incentivos la organización de una ceremonia de agradecimiento a la Pachamama o Madre Tierra. También clases de cocina para la elaboración de cebiche y pisco sour. Asimismo cuenta con un salón de reuniones con capacidad para 50 personas y restaurante de cocina peruana gourmet.
El Tambo Del Inka Resort & Spa Valle Sagrado, en Urubamba, es un fastuoso hotel perteneciente a The Luxury Collection y el único con estación privada para servicios de tren hacia Machu Picchu. La estética indígena con influencias africanas impregna las 128 habitaciones y el magnífico spa, con circuito terapéutico y piscina interior que se prolonga hacia el exterior.
Machu Picchu es un clásico de los incentivos renovado gracias a las propuestas hoteleras de gran calidad que completan la recompensa que supone descubrir este lugar inca cuya visita impregnará cualquier incentivo de magia y energía positiva.




