Omán es un destino poco conocido que a muchos aún cuesta situar en el mapa. Sin embargo, promete hacerse un hueco, y bien visible, ¡entre los destinos que despiertan el deseado efecto wow! Y eso gracias al exotismo que se desprende de su falta de artificios, la variedad de paisajes y el cada vez más amplio abanico de infraestructuras para MICE.
Por Eva López Alvarez
Fotos E.L.A. / Oman Tourism
Omán es un país tranquilo que abre sus puertas a los profesionales de la industria MICE. Y para ello ofrece un aeropuerto de reciente construcción, excelentes carreteras, un flamante centro de convenciones, nuevos hoteles especializados en este segmento, una geografía que revela interesantes secretos y una identidad propia que apuesta por no dejarse llevar por la megalomanía que viven sus vecinos. Omán es un país árabe en estado puro, con todo lo que ello implica, que extiende sus brazos a los curiosos de descubrir una cultura milenaria.
Fácil acceso
Ubicado al sur de la Península Arábiga y compartiendo desierto con Arabia Saudita, Yemen y los Emiratos Árabes, el Sultanato de Omán sorprende por su tamaño. Con más de 1.700 kilómetros de costa y 500 de ancho, alberga una gran variedad de paisajes fácilmente accesibles. La principal puerta de entrada es el Aeropuerto Internacional de Mascate, si bien el país cuenta con otro aeródromo internacional en Salalah, al otro lado del país.
El aeropuerto de la capital abrió sus puertas el pasado mes de marzo de la mano de un sistema de visado que simplifica las llegadas. Se puede obtener online en los días previos a la salida o en la misma terminal abonando los 17 dólares – con posibilidad de pagar en esta divisa o con tarjeta de crédito – que cuesta el acceso al país.
Actualmente tiene conexión con 55 destinos en 27 países, si bien ninguno pertenece por el momento al continente americano. Tampoco tiene conexiones con España, por lo que es imperativo realizar una escala para llegar al país.
Nuevo centro de convenciones
A diez minutos por carretera del aeropuerto internacional y muy cerca de la capital, el nuevo recinto que Omán utiliza como carta de presentación ante los meeting planners internacionales se llama OCEC (Oman Convention & Exhibition Centre).
Se ubica en un área actualmente en desarrollo llamada Madinat Al Irfan Urban Centre, donde ya existe un hotel de cuatro estrellas (Crowne Plaza), otro de cinco en construcción (JW Marriott) y pronto otros dos establecimientos más que dotarán a la zona de más de 1.000 habitaciones. El OEC engloba en total 55 espacios destinados a grandes ferias, workshops y otros eventos corporativos de menor tamaño. Incluyen un teatro de 3.200 asientos, un auditorio de 456 plazas, dos ballrooms – con capacidad en teatro para sesiones de 2.688 y 1.026 asistentes respectivamente – y veinte salas de reuniones para grupos de entre diez y 360 delegados.
Hoy por hoy el hotel más cercano es el Crowne Plaza Muscat Oman Convention & Exhibition Centre. Con 295 habitaciones, fue inaugurado el pasado mes de diciembre y nació como referencia en el país en cuanto a eficiencia energética. Cuenta con piscina exterior, cabinas de masaje y gimnasio abierto 24 horas, además de dos restaurantes y dos bares con consumo de alcohol permitido.
Los jardines se utilizan en eventos privados completando los seis espacios que ofrece el hotel para sesiones de trabajo o cenas de gala de hasta 270 comensales. Cabe destacar que si bien el gobierno ofrece licencias a los hoteles para incluir alcohol en sus menús, también en los eventos corporativos, los precios son extremadamente elevados.
El hotel JW Marriott abrirá sus puertas a principios de 2019 y estará directamente conectado con el OCEC.
La Gran Mezquita del Sultán Qaboos es uno de los primeros atractivos de Omán que percibe el visitante. Como tantas otras cosas en este destino, parece completamente nueva. Sin embargo, fue construida en 2001 y todos los días, excepto los viernes, se puede visitar entre las 8 y las 11 de la mañana.
Las mujeres tienen la obligación de alquilar una abaya si no portan indumentarias que cubran muñecas, tobillos y cabello. Se ofrecen audioguías en español para la visita de este amplísimo recinto donde hombres y mujeres rezan por separado. Incluyendo todas las áreas disponibles, hasta 20.000 personas pueden orar simultáneamente.
La sala dedicada al rezo masculino sólo se puede calificar de magnífica. Coronada por una de las mayores lámparas del mundo, ésta es coherente con el tamaño de la sala, cubierta con la segunda alfombra más grande del planeta.
Mascate
Es sin duda la joya de la corona de Omán, una capital que sorprende por su tranquilidad y en nada se parece a sus vecinas.
No hay rascacielos ni edificios discordantes en el paseo marítimo, corazón de la vida local y situado en el distrito de Muttrah. Conocido como la Corniche, representa a la perfección la autenticidad que caracteriza a Omán. El souk situado en su centro es uno de los mejores lugares para comprobarlo.
Es una pacífica avenida con vistas al mar de Omán y al enorme yate del sultán normalmente anclado en esta bahía, que se abre en el Fuerte de Muttrah, construido hace 400 años y recién restaurado con excelentes panorámicas. Se puede utilizar para cócteles con vistas al mar y la Corniche aunque no tiene acceso sin escaleras ni está permitido el uso de alcohol.
Lo mismo ocurre en los venues que pertenecen al sultanato: es el caso de la Royal Opera House, cuyo suntuoso vestíbulo puede ser utilizado para cenas de gala. Inaugurado hace cinco años, se trata de una mezcla de estilos árabes de Medio Oriente y del Norte de África que recuerda a los grandes palacios-castillo de los sultanes. El teatro, referencia de los espectáculos más exclusivos, tiene capacidad para 1.000 espectadores y cuenta con pantallas para traducción en cada asiento.
Otro de los grandes proyectos hoteleros en curso se encuentra en esta zona: el hotel W del grupo Starwood abrirá sus puertas muy cerca de la Ópera antes de que acabe el año. Será otra opción para las múltiples delegaciones ligadas a las embajadas que conviven en este distrito.
The National Museum, frente al palacio ceremonial del sultán, es el otro venue municipal que se ofrece para grupos MICE en Mascate. Una cena de gala amenizada con música y danzas locales puede suceder a un recorrido de una hora por la historia de Omán a través de 14 galerías. Es especialmente interesante el vídeo de 15 minutos que presenta la historia de un sultanato singular en cuanto a expansión. Omán llegó a contar con colonias en lugares tan lejanos como Tanzania. Éste es el motivo por el que tantos habitantes hablan idiomas en principio improbables como el swahili.
La bahía de Muttrah culmina en el mercado de pescado. Frente a él se encuentra uno de los mejores restaurantes de la ciudad, una auténtica inmersión en la cultura local: Bait Al Luban ofrece cocina omaní con espacio privado para 25 comensales que se pueden instalar en el suelo.
Hoteles-palacio
Muy del gusto local, en lo que para los occidentales sería un homenaje al universo kitsch, el Grand Hyatt Muscat es uno de los mejores hoteles de la ciudad. Ubicado en la avenida paralela al mar que alberga las principales sedes diplomáticas, simula ser un castillo-palacio en el que conviven los numerosos colores de los diferentes mármoles, los artesonados dorados, los mosaicos de mil tonalidades, las vidrieras multicolores y objetos únicos como la escultura rotatoria que ejerce de eje en el vestíbulo o el piano Rolls-Royce que anima cada tarde, y desde hace 20 años, las veladas. Cuenta con un ballroom para 450 comensales y siete salas para reuniones de entre diez y 45 personas. Los jardines se privatizan para cócteles de hasta 700 invitados.
La última novedad hotelera de la capital y, hoy por hoy, el más cercano al aeropuerto es el Kempinski Hotel Muscat. También inspirado en los palacios reales, abrió sus puertas el pasado mes de abril. Es una elegante interpretación vanguardista del lujo árabe y el impresionante lobby es claro testimonio de ello. Cuenta con 310 habitaciones, diez restaurantes y bares y once espacios para reuniones de entre 30 y 100 participantes, todos con luz natural, así como un gran ballroom sin columnas divisible para banquetes de hasta 700 comensales.
Desde la cercana marina se organizan salidas al mar para los grupos, además de sesiones de golf en el cercano campo de 18 hoyos. Para fiestas cuenta con una original opción: el bar bowling. Para la relajación de los grupos, un espacio privado con vistas a la playa se utiliza para sesiones de yoga. En el bar de té que sirve de extensión al restaurante Bukhara, de cocina india, se organizan degustaciones de esta bebida.
Un país de mar y montaña
La carretera de subidas y bajadas que conduce hacia el sur, siguiendo la costa hacia el lado opuesto al Golfo Pérsico, deja en evidencia la montañosa orografía de Omán, sorprendente para quien asocia este país al llano paisaje de los Emiratos Árabes.
Como atractivo añadido, el mar del Golfo de Omán, separado del Golfo Pérsico por el estrecho de Ormuz, se asoma en algunas curvas y sirve de marco a los proyectos hoteleros que también se están desarrollando a las afueras de Mascate. El estrecho no sólo separa dos golfos geográficos sino dos maneras de concebir el turismo, con la tradición árabe como fondo, completamente diferentes.
A 30 kilómetros de Mascate, Shangri-La Barr Al Jissah es un complejo compuesto por tres hoteles: Al Waha, destinado a un público más vacacional, comparte playa con Al Bandar, con un perfil claramente corporativo – tiene 180 habitaciones –. Al Husn se reserva principalmente para parejas con muy alto presupuesto en busca de privacidad en lo alto de los acantilados. Desde
todos ellos se pueden programar actividades náuticas ya que es el único hotel que cuenta con marina propia. Todo el año se organizan salidas para ver delfines, así como rutas de dos horas con paradas para hacer snorkel y submarinismo. También cuenta con el equipamiento necesario para excursiones en kayak y paddle board.
Otra particularidad de este complejo es la posibilidad de utilizar la playa para eventos privados, desde barbacoas a torneos deportivos, pasando por cenas de gala en un espacio cubierto con capacidad para 300 invitados o los jardines aledaños a los acantilados, para 500 comensales.
Cerrando el abanico de opciones únicas y propias a este recinto, tiene una pequeña playa donde las tortugas van a desovar. Los huéspedes son advertidos en sus habitaciones para que salgan a observar este espectáculo que la naturaleza ofrece sin coste entre los meses de junio y septiembre.
También en las afueras de Mascate se prepara la que será otra de las grandes novedades de Omán: Al Bustan Palace Ritz-Carlton abrirá sus puertas en octubre tras una profunda renovación. Contará con playa privada, 250 habitaciones y suites y 13 espacios para eventos.
El exclusivo spa Six Senses propone tests de salud para una mejor adaptación de los masajes y tratamientos sugeridos. Además de bienestar, una estancia en este espacio es sin duda uno de los mejores productos de incentivo que ofrece este destino.
Nizwa
Los contactos con otras civilizaciones se remontan a hace muchos siglos y testimonio de ello es el Fuerte de Nizwa, un lugar que no debe faltar en los programas de incentivo. La que fue capital del sultanato y hoy una de las mayores urbes de Omán es fiel reflejo de la calma que se vive en un país donde las leyes islámicas impiden los enfrentamientos en público, los aspavientos acompañados de bocinas al conducir o las estridencias sonoras en cualquiera de sus posibles versiones.
Esta tranquilidad impuesta no es incompatible con el dinamismo que caracteriza a los receptivos locales especializados en MICE y la impresión de descubrir un país que se abre sin prejuicios al extranjero.
Nizwa está a hora y media por carretera de la capital y es posible organizar eventos en el interior del fuerte, teniendo en cuenta que los accesos son los de hace cuatro siglos e incluyen escaleras. Como en todos los lugares públicos, la prohibición de consumir alcohol no se puede obviar.
El souk que rodea al fuerte quizá sea el más bonito del país y uno de los mejores lugares para degustar la gran variedad de dátiles que se producen. También el halwa, dulce típico del país de textura gelatinosa. Como en Mascate, el mercado va cambiando según avanzan las horas del día, siendo después del parón de la siesta, a partir de las cuatro de la tarde, cuando más animación posee.
El interior de Omán alberga un gran desierto de arena cuyas fronteras se diluyen en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes. Existen campamentos en los que organizar estancias con el silencio de las dunas como melodía protagonista de una noche que puede comenzar con un espectáculo de baile. Los grupos también pueden aprender a dibujar diseños árabes relacionados con rituales ancestrales reflejados en la piel con henna.
El desierto se presta a otras actividades con más adrenalina como los safaris en 4×4 deslizándose por las dunas o el sand.
board previo a un relajante paseo en camello. Precisamente en Omán se descubrió la duna más alta del mundo, con 450 metros de alto.
Desert Night Town es la opción más lujosa para dormir, a dos horas de la capital y con 39 exclusivas versiones de las tiendas beduinas. Thousand nights es otra opción que obliga a adentrarse 40 minutos una vez atisbado el desierto. Cuenta con casas sólidas para los que buscan una comodidad más ligada al estilo occidental. Tres tipos de tienda se ofrecen a quienes buscan un contacto más directo con la cultura del desierto sin renunciar al lujo que caracteriza al complejo.
Oasis en el desierto
El desierto no sólo es de arena en Omán: siguiendo la costa hacia el sur de Mascate se puede disfrutar de una orografía escarpada y desértica que llega a superar los 2.000 metros de altura. Los wadi, o lechos de río, esconden oasis en los que refrescarse. Se pueden organizar recorridos en quad que incluyan búsquedas del tesoro. Parte de la recompensa será el baño en las refrescantes aguas de cenotes naturales como Sink Hole, un impresionante hueco natural junto al mar de Omán.
Un auténtico oasis de lujo y comodidad en las montañas es Anantara Al Jabal Al Akhdar Resort. Inaugurado hace dos años, cuenta con 115 habitaciones, incluyendo 33 villas y tres restaurantes (mediterráneo, iraní y bufé internacional), con licencia para el consumo de alcohol.
Recomendable para incentivos muy exclusivos y en grupos pequeños, destaca la oferta de actividades para el disfrute del entorno: en grupos de cuatro se puede acceder a la tirolina desde la que disfrutar de las alturas tras haber vivido una experiencia de escalada. También es posible hacer yoga al amanecer en Diana´s Point, una terraza panorámica que sobrevuela la montaña bautizada de este modo en honor a la princesa británica, al parecer maravillada por la belleza del lugar en una de sus visitas al país.
Además, se pueden realizar rutas de senderismo de cuatro horas incluyendo baño en el itinerario que esconde bonitas cascadas, o descubrir pueblos llenos de autenticidad con guías que explican el modo de vida local, la flora autóctona y sus propiedades y las tradiciones ligadas a la montaña. La estancia es especialmente llamativa en abril y marzo, cuando el área está llena de rosas.
Por último, sesiones de tiro al arco y de observación de estrellas también forman parte de las propuestas de este paraíso de piedra y madera que parece coronar el país desde la altura de unas montañas llenas de secretos. Hasta seis personas pueden disfrutar en el Mirador de Diana de una cena panorámica. Para grupos de 20 invitados existe otro espacio exterior con vistas.
En el interior, tres salas se ofrecen para sesiones de trabajo de entre 14 y 150 personas, así como banquetes para 100 comensales.
Espectáculos naturales
La mejor época para visitar Omán se extiende desde finales de septiembre a mediados del mes de abril, si bien entre mayo y septiembre el destino ofrece un espectáculo único que se puede apreciar en la reserva Ras Al Jinz, con posibilidad de alojamiento para los grupos en 19 austeras habitaciones y 11 tiendas instaladas en lo alto del acantilado.
Desde aquí se organizan salidas a la caída de la noche y el inicio del día para asistir al desove de la tortuga verde.
Una media de cien tortugas sale del agua cada noche para depositar hasta cien huevos cada una en procesos que duran entre dos y tres horas. El inicio de la noche es el mejor momento para observar cómo los depositan tras preparar un agujero de hasta un metro de profundidad. Durante seis semanas saldrán tres veces del agua para enterrar un centenar de huevos en cada ocasión. Las pequeñas tortugas que nacerán a los dos meses serán observadas por quienes acuden a esta reserva científica en los meses de septiembre y octubre.
Teambuilding en Omán
De mercado
En la Corniche de Mascate se encuentra el mercado de pescado y marisco donde los grupos pueden por las mañanas negociar los principales ingredientes de un plato que se puede acompañar con las especias adquiridas en el cercano souk.
En el desierto
Un rally en el desierto puede incluir adrenalina en las dunas en 4×4, deslizarse desde las alturas de la arena en sand board y paseos en camello como remate relajante a la jornada o prueba final de una competición entre compañeros.
Cocina árabe
El aprendizaje de algunas de las recetas más simples, y sabrosas, de la cocina árabe dejará un recuerdo imborrable en los asistentes en un programa de incentivo: hummus, tabbouleh… componen los llamados mezze fríos que se pueden elaborar.
Wadi de aventura
Los lechos de río que se esconden entre las montañas de Omán albergan oasis con zonas para el baño. El reto consiste en llegar el primero a esas aguas refrescantes tras un recorrido en quad buscando las pistas que conducen a ellas.
Por la mañana, las tortugas madres regresan al agua y el espectáculo de la noche se renueva: con la luz del día y el bonito escenario de los acantilados que delimitan la playa, el animal se muestra impaciente, y exhausto, en su carrera por alcanzar el agua tras una noche de gran esfuerzo.
Gran diversidad de colores
La variedad de paisajes es lo que más caracteriza a un destino que sorprende al figurar todavía entre aquéllos que para muchos meeting planners son desconocidos: y es que Omán ofrece desde los verdes wadi a las azules playas, pasando por las marrones alturas de la escarpada montaña o el anaranjado desierto de arena. Sin olvidar los blancos de cascadas de agua que de junio a septiembre caracterizan el húmedo paisaje de Salalah, en la frontera con Yemen y a menos de dos horas de vuelo de la capital.
Todos ellos son paisajes accesibles desde ciudades bien preservadas en las que el tiempo parece haberse detenido durante la hora de la siesta. Sin embargo, Omán no es un destino inmóvil en absoluto, aunque la ausencia de retos arquitectónicos destinados a generar nuevos horizontes parezca demostrar lo contrario.
Prueba de ello no sólo es la animación que invade las calles al final del día, también la gran cantidad de proyectos ligados a una industria MICE necesitada de nuevos destinos y a la que Omán espera con los brazos abiertos.
Resina mágica
Las piedras de frankincense forman parte de los símbolos de Omán. Los locales utilizan el término en inglés para denominar lo que parecen minerales y son en realidad trozos de resina solidificada procedente del olíbano, el árbol que genera el llamado “incienso de los inciensos”. Crece en el noreste de África, principalmente en Somalia, el sur de Arabia Saudita y el oeste de la India.
No sólo se utiliza para perfumar absolutamente todos los espacios públicos en Omán, también en tratamientos destinados principalmente a proteger y rejuvenecer la piel. Se consume incluso diluido en el agua que se sirve en muchos restaurantes y que, lejos de ser turbia como parece, ha sido aromatizada con este incienso.
En los alrededores de Mascate no es fácil encontrar este árbol que sí ocupa un espacio protegido por la UNESCO en Salalah: la visita del Wadi Dawkah es ineludible. Además de descubrir cómo se genera esta resina, se aprende sobre la gran cantidad de cualidades que se le atribuyen y que van mucho más allá de las relacionadas con la cosmética: desde su efecto calmante sobre la mente al impacto positivo en la respiración o el fomento de la serenidad espiritual, derivada de un estado de ánimo más reposado.




