Por Rocío López Alemany
Jamaica significa “tierra de agua y madera” en la lengua indígena. Es una isla de tópicos, entre los que sin duda se incluye todo lo asociado al Caribe: playas idílicas, un mar lleno de azules y fiesta a base de ron, salsa y… obviamente, hablando de Jamaica, tan emblemático como el mar es el reggae. Sin embargo, en realidad hay mucho más que eso y merece la pena perderse y descubrir el verdadero zion, o tierra prometida de la cultura rastafari.
De paraísos, la isla está servida: paisajes de mar, jungla y montaña conviven en un destino protegido de los huracanes gracias a las elevadas colinas costeras en las que se cultivan café y azúcar. Si Kingston, capital y centro cultural del país, cuenta con amplia variedad de resorts y una identidad muy marcada por su personaje más internacional, Bob Marley, Montego Bay es la sede del turismo en general y del MICE en particular.
Mobay
Conocida por los locales como Mobay, Montego Bay es la segunda ciudad más grande del país y concentra una oferta hotelera enfocada a la celebración de eventos profesionales. Situada en la costa noroeste, está a dos horas en coche de Kingston y cuenta con aeropuerto propio, el más grande de Jamaica: el Aeropuerto Internacional Sir Donald Sangster comparte espacio con un puerto comercial que recibe cruceristas durante todo el año.
Edificios altos conviven con bonitos ejemplos de la arquitectura colonial que tras la llegada de Colón se fue extendiendo en la isla que el navegante calificó en 1494 como “la más bella que había visto jamás”.
El posterior legado de la época colonial británica se mezcla con pasado y presente, además de con granjas ecológicas, hileras de palmeras que conducen a resorts de lujo, santuarios de pájaros y espacios donde la naturaleza se exhibe en su estado más puro. Por todo ello Montego Bay es el destino turístico por excelencia de Jamaica.
Gracias a las buenas conexiones por tierra, mar y aire, la ciudad está experimentando un gran crecimiento en el número de hoteles destinados a convenciones. La última novedad es el Jewel Grande Montego Bay Resort & Spa, situado frente al Centro de Convenciones y bajo régimen de todo incluido.
Ocho restaurantes, spa, centro de fitness, campo de golf, dos piscinas y cala privada en la que programar sesiones de deportes acuáticos completan las 217 habitaciones distribuidas en tres edificios y ocho salas de reuniones, la más grande con capacidad para 450 personas en teatro. Otros cinco espacios se ofrecen para la celebración de eventos, siendo el lugar más llamativo Ocean Gazebo, una terraza panorámica para cócteles de hasta 100 personas.
Diversidad de venues
Justo enfrente está el Centro de Convenciones Montego Bay, con una sala principal que alberga banquetes de hasta 1.600 comensales y se complementa con nueve salas dotadas de iluminación natural y vistas al Caribe.
Se encuentra en Rose Hall Road, la carretera donde también se ubica la mansión Rose Hall: este caserón de estilo inglés situado en la colina de St. James Montego Bay ha sido reconvertido en venue para eventos en los que según los locales puede haber un invitado sorpresa, el fantasma de la Bruja Blanca. La mansión, rodeada de colinas verdes orientadas al Caribe, plantaciones de azúcar y misteriosas leyendas, fue construida en 1770 por un empresario británico asesinado por su esposa Annie Palmer. Este personaje del folklore jamaicano, mitificado como la Bruja Blanca, fue a su vez asesinada por un grupo de insurrectos esclavos y los lugareños afirman que su fantasma deambula por las estancias del piso superior.
En la actualidad se ofrece la visita de las instalaciones en grupos de 20 personas con cóctel incluido en el sótano. Entre otros espacios singulares que alberga el recinto, hasta un total de trece incluyendo dos campos de golf, el más original es el acueducto del siglo XVIII que se utiliza para banquetes de hasta 250 invitados.
El hotel Meliá Braco Village es una suerte de pueblo en el que las 230 habitaciones son casitas con porche y acceso directo al mar o los jardines. Tres salas se destinan a eventos, con capacidad para 400 delegados en la mayor.
Ocho Ríos
La Mystic Mountain no está encantada como la mansión Rose Hall pero esconde más secretos aún. Situada en la localidad de Ocho Ríos, a hora y media por carretera de Montego Bay, domina una región conocida por su selva tropical, la red de cuevas subterráneas y submarinas, una flora y fauna exuberantes y las posibilidades que ofrece para programas que incluyan deportes de aventura.
Ocho Ríos no sólo es, además, puerto de escala de cruceros: también escenario de las peripecias de James Bond. Goldeneye, la lujosa finca en la que vivió Ian Fleming y donde dio vida a este conocido personaje, se encuentra a unos kilómetros de la ciudad y hoy es un lujoso hotel boutique con spa.
Mystic Mountain no sólo es un punto turístico de interés sino un lugar donde salvar alturas de diferentes maneras que sirvan de desafío en un teambuilding que incluya trekking, tirolina, bobsled o ascensión en teleférico. En este ecosistema es habitual avistar aves y animales como la serpiente amarilla o la boa jamaicana.
Cascadas de Konoko
Otra actividad que se puede programar en Ocho Ríos consiste en escalar las cataratas Konoko del río Dunn. Se dice que Bob Marley acudía a menudo a observar las cataratas
en busca de inspiración. La curiosa orografía, en forma de escalera que facilita la escalada, da lugar a la formación de pequeñas piscinas naturales así como cuevas que se esconden tras las cortinas de agua. Este espacio natural cuenta con un venue singular: se trata de un pequeño patio de columnas con las cascadas a un lado y jardín botánico, con zoo incluido, al otro que puede albergar cócteles para 70 personas entre loros, lagartos, serpientes y cocodrilos.
Toda la costa norte del país, especialmente en Ocho Ríos, está plagada de escondites. Muchos pueden ser descubiertos en expediciones llenas de adrenalina como la que penetra en las cuevas Green Grotto: se trata de un auténtico viaje al centro de la tierra a través de un enrevesado laberinto de más de 1.500 metros de largo y doce de profundidad que se interrumpe por momentos a causa de la espesa vegetación, lagunas de prístinas aguas, enormes y longevas estalactitas y estalagmitas y con el zumbido de los murciélagos como música de fondo.
El interés de estas cuevas no sólo radica en su geología, también en su historia. Fueron ocupadas por los indios Arawak y así lo demuestran las cerámicas que han sido desenterradas. En el siglo XVII los españoles utilizaron las cuevas como escondite y refugio ante la invasión de los ingleses. Durante las dos Guerras Mundiales fueron sede de episodios relacionados con el contrabando de armas. También sirvieron como depósito de barriles de ron.
El Moon Palace Resort es un todo incluido de 705 habitaciones, sede habitual de congresos y ferias en sus instalaciones. Ocho salas de reuniones, la mayor con capacidad para 1.000 delegados en teatro, jardines y un escenario exterior de 700 plazas componen el abanico de espacios para eventos profesionales.
Entre las actividades que se ofrecen a los grupos, nadar en el delfinario es la más popular. La excursión a Cuba desde el muelle situado al final de la playa es la segunda más demandada. También es posible nadar con tiburones o mantarrayas en cautiverio.
Puerto Falmouth
Entre Ocho Ríos y Montego Bay se encuentra Falmouth, una población costera nacida en el siglo XVIII en la que destacan las casas de estilo georgiano llenas de color, los
mercados ambulantes, los espacios de artesanía local y los colosales cruceros que dominan el horizonte. Como curiosidad, esta ciudad fue la primera en Jamaica en contar con un sistema de red pública de agua que abastecía a todas las viviendas. Los residentes de Falmouth tuvieron agua potable antes que los habitantes de la ciudad de Nueva York.
El río Martha Brae es idóneo para programar actividades de aventura, por ejemplo raf ting a bordo de canoas construidas con largas cañas de bambú por los locales sobre las que supone todo un reto surcar las aguas.
La leyenda cuenta que la indígena Martha Brae sabía dónde se escondía el oro de la isla y por ese motivo los colonos españoles la capturaron. Sin embargo ella, a quien se le atribuían poderes sobrenaturales, utilizó su magia para cambiar el curso del río y aniquilar a los invasores. Un paseo en barca de una hora permite sumergirse en la naturaleza local y las tranquilas aguas que aparecen en algunos recodos.
Negril
Es la playa más bonita de Jamaica, también la más larga, y está considerada entre las diez mejores del mundo para la práctica de buceo y snorkel en sus inmediaciones.
Teambuilding en Jamaica
Capitanes de río
En el río Martha Brae de Falmouth los grupos pueden construir sus propias balsas con cañas de bambú de hasta diez metros de largo y decidir quién será el capitán bajo cuyas órdenes conseguirán atravesar las aguas hasta alcanzar la otra orilla.
A toda velocidad
Inspirados en el equipo olímpico jamaicano, los participantes en la actividad pueden competir en velocidad dirigiendo un bobsled dotado de freno de mano a través de pronunciadas pendientes llenas de curvas en medio del bosque tropical .
Al galope
Chukka Caribbean Adventures es un parque temático con caballos que ofrece tours de equitación en terreno montañoso hasta llegar a la playa donde iniciar el galope. Se puede completar con kayak, jeep, segway y descenso en tirolina.
Buceo de película
Se llegó a pensar que Blue Lagoon no tenía fondo hasta que Jacques Cousteau contabilizó 52 metros de profundidad. Es un enclave de película, famoso por la filmación de “The Blue Lagoon”, en el que competir por la mejor foto submarina.
Recibe el nombre de Seven Mile Beach, por sus 7 millas -11 kilómetros- de brillante arena blanca bañada por cristalinas aguas y con un ambiente típicamente isleño que invita al “vive y deja vivir” que sirve de eslogan.
El Royalton Negril Resort & Spa es uno de los primeros hoteles para eventos profesionales que se abrió en la zona. Cuenta con 500 habitaciones y un salón para 700 personas en teatro que se completa con otras cuatro salas para pequeñas reuniones de hasta 30 asistentes.
Cerca en distancia pero muy lejos de la estandarización de los resorts, Zimbali Retreats se encuentra en plena jungla y ofrece una experiencia rastafari en un hotel de sólo seis habitaciones y granja orgánica. Pretende ser un jardín del edén que eleva a la máxima expresión el culto a Bob Marley.
Clases de yoga y meditación, cursos de percusión y rutas de senderismo en las que se estimula el brainstorming forman parte de las actividades que se pueden programar en un marco en el que la tecnología y la modernidad no tienen cabida.
Jamaica tiene muchas atmósferas: sólo hay que elegir aquélla que el organizador quiera que protagonice un programa en el que no faltarán exotismo, playas de ensueño y constantes referencia al one love, one respect.
Más que un icono
“One Love” no es el himno nacional de Jamaica pero sí la canción más cantada. Bob Marley es una figura onmipresente tal y como demuestran los innumerables souvenirs con su efigie, los grafitis que decoran las calles, la música que impregna tantos ambientes… Varios lugares componen una ruta de peregrinaje a través de la que conocer la vida y obra del padre del reggae y propulsor del movimiento rastafari.
La primera parada se realiza en Nine Mile -Ocho Ríos- donde nació el artista en 1945 y a donde regresó para su descanso eterno. Un mausoleo ocupa el lugar de su casa natal en la cima de la colina llamada Mount Zion. Los inconfundibles colores rasta, amarillo, verde y rojo, invaden el único lugar de Jamaica donde es legal fumar marihuana.
El otro hito donde se rinde homenaje al rey del reggae es su mansión en Kingston. Tras su muerte en 1981, su esposa Rita Marley convirtió la residencia en el Bob Marley Tuff Gong Museum, donde se exponen fotografías, objetos personales, ropa y los discos de oro recibidos por el cantante. También en Kingston, el humilde barrio Trenchtown exhibe orgulloso el lugar donde Bob Marley vivió con su madre, el local donde recibió su primera guitarra y donde cobró vida la letra de “No woman no cry”.




