spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
Banner Responsive

Revista líder en español para el sector MICE

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
Banner Responsive

LAS VEGAS (ESTADOS UNIDOS): EL MUNDO ENTERO

La mayor dificultad en Las Vegas radica en elegir en qué universo vivir durante un evento: ¿el Renacimiento italiano?, ¿el Egipto de los faraones?, ¿la Roma de César? El templo del ocio se reinventa cada año y por eso bate récords de visitantes y se refuerza como primer destino MICE de Estados Unidos. Ante la incertidumbre que genera la situación política, Las Vegas enciende los neones e invita a apostar a lo grande.

Por Eva López Alvarez

Fotos Alejandro Martínez Notte

L a s Vegas se enfrenta a la incertidumbre que genera el gobierno de Donald Trump y su impacto en Estados Unidos como destino MICE con las mejores armas: récord de visitantes en 2016 –por tercer año consecutivo–, con 42,9 millones de personas, y récord en convenciones organizadas, alcanzando los 6,3 millones de viajeros que visitaron el destino por motivos profesionales.

La meca del entretenimiento sigue apostando por ese mensaje que tan bien ha sabido explotar desde que en 1931 se legalizase el juego y comenzase el cambio de lo que era un pequeño poblado: todo, aunque sea en cartón piedra, está en Las Vegas. No sólo en forma de hoteles que reproducen edificios de otras ciudades del mundo, restaurantes donde degustar sabores internacionales o decorados en los que no se duda en recurrir a animales tropicales para generar impresión de exotismo. Las Vegas es un inmenso decorado para eventos de todo tipo.

El juego como alma

En el mismo aeropuerto internacional McCarran, situado a ocho kilómetros al sur del centro, las máquinas comparten espacio con los pasajeros. El traslado hacia The Strip, esa suerte de arteria vital que ha hecho de Fremont Street una vena secundaria, permite al viajero ubicarse en ese paisaje que tiene algo de irreal. En pleno desierto de Nevada se erige una ciudad que de día parece sumirse en el letargo y de noche se levanta con neones, música y juegos de agua como despertador.

Con muy buenas conexiones desde Miami, Atlanta o Nueva York, los vuelos directos desde los países hispanohablantes son asignatura pendiente. Desde España la escala en Londres representa la opción más corta. Panamá y México son los únicos países iberoamericanos con conexiones directas, en el caso del país vecino desde Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.

Downtown

Fremont Street, testimonio vintage de lo que fue Las Vegas el siglo pasado, se ofrece hoy como un venue al aire libre. Se puede privatizar la calle entera y organizar cenas de gala o conciertos privados para grupos de hasta 12.000 personas.

No sólo el suelo se ofrece, también las alturas: Slotzilla es una tirolina con la que sobrevolar a los comensales al más puro estilo Supermán. El techo que recubre la calle se puede utilizar para proyecciones contribuyendo aún más al paisaje de luz y color que se genera una vez entrada la noche.

Junto a Fremont Street, el Keep Alive Memorial diseñado por Frank O. Gehry es un centro hospitalario especializado en enfermedades seniles que dispone de un espacio único. Su alquiler fomenta la investigación del centro por lo que el impacto positivo está garantizado.

La original estructura del edificio y la posibilidad de jugar con los colores de las 199 ventanas dotan de singularidad a los cócteles que se pueden organizar en el espacio interior diáfano de 900 metros cuadrados.

Aunque el Keep Alive es claro ejemplo de que esta área de Las Vegas sigue intentando atraer eventos corporativos, cierto es que el downtown, o centro de la ciudad, aglutina a los viajeros vacacionales con menos presupuesto. Los profesionales suelen compartir espacio con quienes optan por ese carácter desmesurado, tan propio de Las Vegas, que se hace urbano en The Strip, la avenida ubicada a seis kilómetros.

The Strip

Todo ocurre aquí. El letargo matutino esconde una profunda actividad profesional que se desarrolla cada día en los salones de los numerosos hoteles que componen esta avenida, auténtico corazón de Las Vegas.

En total fueron cerca de 22.000 los eventos profesionales que se celebraron en el destino en 2016, superando a Orlando y Nueva York como destinos MICE en Estados Unidos. Para ello Las Vegas cuenta con casi 2,3 millones de metros cuadrados de espacio para eventos profesionales.

Con la aprobación del proyecto de expansión de Las Vegas Convention Center, adyacente a The Strip, el espacio congresual estatal añadirá 55.000 metros cuadrados en un recinto completamente renovado.

Más novedades

El destino está llamado a seguir creciendo, siempre y cuando la coyuntura política no lo impida, y por eso se suceden las aperturas hoteleras. Y es que las 150.000 habitaciones existentes se revelan insuficientes en algunos momentos del año.

El nuevo W Las Vegas, que abrió sus puertas el pasado mes de febrero, promete ser uno de los hoteles más utilizados para eventos gracias a sus siete salones con capacidad para 550 delegados en teatro en el mayor.

Con 289 habitaciones presididas por las vetas grises del mármol blanco, ocho restaurantes en los que predominan los dorados y una piscina en la azotea, el hotel se presenta como una referencia también para los viajeros individuales gracias al completo gimnasio abierto 24 horas y el spa de última generación.

También situada al norte del Strip, la mayor de las novedades es el SLS Las Vegas, con 1300 habitaciones. De moda para eventos, el mayor de sus 16 salones puede albergar 750 delegados en formato teatro. Sin embargo, lo que hace que el complejo esté aún más de moda es Bazaar Meat, el restaurante regentado por el cocinero español José Andrés, considerado entre los mejores de América para comer carne.

Es un venue exclusivo dentro del hotel gracias a sus espacios privados para ágapes de entre 10 y 50 comensales, siendo posible privatizar parcialmente el restaurante para banquetes de 150 invitados.

Cerrando las novedades de esta zona de la ciudad, Lucky Dragon explota una temática menos extendida hasta su apertura el pasado mes de diciembre: este hotel de 203 habitaciones destinado a la clientela asiática de mayor poder adquisitivo, es una opción exótica para los grupos americanos y europeos ávidos de novedades.

Las Vegas Resort, con inauguración prevista en 2019, será una ciudad dentro de la ciudad llamada a ser un nuevo corazón.

En las alturas

En las inmediaciones, Stratosphere es icono de la ciudad. No sólo incluye un hotel de 2444 habitaciones sino, y sobre todo, una torre de 350 metros de altura donde liberar adrenalina y divertirse entre colegas. Las mejores vistas de Las Vegas no se disfrutan solamente con los siempre apetecibles paseos en helicóptero: estar suspendido sobre las luces de la ciudad impresionará a más de uno.

En las alturas también se pueden organizar eventos: High Roller es una noria con cabinas cerradas donde organizar cócteles para 40 personas. Y no sólo eso: hasta sesiones de yoga en las que los participantes se relajan con las vistas. Pueden ser los mismos que disfruten en la noche de una fiesta con bar y música durante la media hora de trayecto que se puede replicar tantas veces como se desee y, por qué no, con invitados ejerciendo de dj.

Clásicos

El frenético ritmo de Las Vegas hace que establecimientos que no han cumplido la década, como el Aria, ya se hayan convertido en clásicos. Con 4000 habitaciones y en pleno centro de The Strip, es uno de los mayores del destino también en cuanto a capacidades, recibiendo sesiones de hasta 4000 personas en teatro en un mismo espacio.

El Sands Expo Convention Center acoge gran parte de los eventos más multitudinarios. Dos hoteles forman parte del recinto: The Venetian, que como su nombre indica pretende ser una réplica de la ciudad italiana, es considerado uno de los mejores hoteles-casino del mundo. The Palazzo es una reproducción de la arquitectura renacentista italiana con brillos por doquier y también famoso por la amplitud de las habitaciones. Entre los dos hoteles superan las 7000.

Manteniendo el estilo italiano, esta vez inspirado en la arquitectura y vegetación de la Toscana, Tuscany Suites se ofrece para presupuestos menos elevados a quince minutos a pie, por lo tanto fuera del bullicio, de The Strip. La tranquilidad de la piscina no parece corresponder con un establecimiento de 716 habitaciones que, como no podía ser de otro modo, también cuenta con casino y espectáculos.

Las Vegas dejaría de ser Las Vegas si no propusiese diversión constante. Cualquier trayecto ya puede ser un evento festivo a bordo de los Party Bus que conducen a Topgolf. Es una de las novedades en cuanto a entretenimiento, abierta hasta la una de la madrugada.

Los invitados prueban sus cualidades como golfistas mientras disfrutan de un ambiente sonoro en el que las risas de los demás competidores se confunden con los últimos hits de discoteca. Hasta 3000 personas pueden disfrutar de la combinación deporte y fiesta en una privatización completa.

Dentro del amplio abanico de espacios y posibilidades, para grupos reducidos se ofrecen cuatro cabañas privadas con acceso a la piscina del tercer piso.

Cómo no, la parada de obligado cumplimiento en el emblemático cartel que reza Welcome to Fabulous Las Vegas permitirá retratar al grupo ante otro de los iconos del destino. Si la luna acompaña a la luz de las bombillas, mejor.

La noche en Las Vegas no se reduce a los casinos y las fiestas. La asistencia a alguno de los grandes espectáculos que se producen en la ciudad debe formar parte de cualquier buen programa. La variedad se extiende desde conciertos de artistas de renombre en residencia a sesiones de magia, revivals de antiguas glorias o el más puro humor americano, pasando por el circo del Cirque du Soleil.

La gran calidad de la combinación de música y circo contemporáneo que ofrece el Cirque du Soleil no sólo se puede disfrutar asistiendo a una de sus actuaciones. Para los grupos profesionales se proponen pases privados en los que descubrir el trasfondo de una escenografía única. La vivencia se puede combinar con un programa de teambuilding en el que divertirse con colegas imitando las acrobacias de los artistas.

Al casino

Viajar a “Vegas”, como denominan los estadounidenses al destino, aunque sea por motivos profesionales, y no jugar en el casino es una ardua tarea, dada la ingente cantidad de propuestas y las ocasiones de circular por pasillos entre máquinas que el viajero encuentra.

Teambuilding en Las Vegas

Pura velocidad

En Speed Vegas los grupos apuestan por un modelo de vehículo intentando adivinar cuál superará el récord estipulado. Los participantes también pueden conducir: Ferrari, Lamborghini, Porsche… sólo deben decidir con cuál volar.

Tras el telón

El Cirque du Soleil ofrece durante el año al menos uno de sus espectáculos y propone pases privados en los que los asistentes intentan dilucidar el funcionamiento de las escenografías además de practicar alguna de las acrobacias.

Torneo de golf

No hace falta un campo con hoyos: en Topgolf se compite por insertar la bola allí donde más puntos otorga y lanzándola desde las alturas. La prueba se realiza en un entorno festivo acompañados de los últimos hits musicales.

Probando suerte

Una estancia en el casino decidiendo con los miembros del equipo dónde tentar a la suerte para ser el grupo ganador permite sumergirse en la atmósfera más característica de Las Vegas, aquélla en la que el ruido del juego suena de fondo.

Una posibilidad de teambuilding consiste precisamente en probar la suerte de cada equipo en un tiempo limitado dejándoles la libertad de elegir dónde apostar sus fichas. Puede haber competición entre el equipo y la banca, en juegos como el blackjack, la ruleta o el bacarrá o entre miembros del equipo en sesiones de póquer.

 

Gran Cañón

Los paisajes, colores y luz del Gran Cañón del Colorado figuran entre los más fotografiados del mundo. Si bien las vistas más espectaculares se encuentran en los estados vecinos de Utah y Arizona, tan sólo dos horas de trayecto por carretera separan la efervescencia de los neones, la incesante actividad de los casinos y el bullicio urbano de Las Vegas de la calma de un desierto decorado con mil formas y colores en el que el silencio impregna cualquier postal.

Exactamente a 200 kilómetros del centro, la adrenalina se dispara en el Skywalk: una pasarela de cristal sobre la que 150 personas pueden simultáneamente admirar el rojizo paisaje a 1200 metros de altura.

Quienes no puedan disfrutar de una jornada que incluya el desplazamiento hasta la zona conocida como Grand Canyon West, el paseo en helicóptero ocupa media jornada y añade a la experiencia de vuelo la magnificencia de los paisajes.

No es incompatible el uso de helicóptero con una jornada completa: puede ser el medio de transporte que conduzca a una jornada de raf ting en las aguas del río Colorado con pícnic entre las originales formas rocosas.

Los espectaculares paisajes del Gran Cañón son el complemento perfecto a un destino que se caracteriza por la diversidad. Es la ventaja de ser un templo del entretenimiento en medio de un bello desierto.

Variedad gastronómica

La gastronomía es la guinda de la tarta: todos los sabores del mundo se pueden degustar en Las Vegas y varias empresas proponen tours gastronómicos que incluyen cinco paradas. Con la ventaja de que, dada la amplísima variedad de locales, los organizadores pueden decidir el itinerario según las particularidades alimenticias del grupo, su condición física para combinar la degustación con un paseo más o menos largo y el tipo de ambientes que se quiera disfrutar.

El primer destino MICE de Estados Unidos se dice independiente de situaciones políticas y coyunturas económicas ya que sus visitantes proceden de todo el mundo y según los locales “todo el mundo sueña con venir a Vegas”.

La capital de Nevada es una galaxia compuesta por varios mundos. El organizador sólo debe decidir en qué atmósfera quiere que transcurra su evento, independientemente del tamaño que éste tenga, hay capacidades para todos los cupos: ¿estilo renacentista?, ¿futurismo combinado con cristal de Baccarat? Todo es posible en la ciudad que nunca duerme.

Una hotelería única

Lucky Dragon es el último establecimiento temático que ha venido a ampliar la planta hotelera de Las Vegas, en la que no figura la categoría “estándar” cuando se habla de hoteles. Cada propuesta es única: desde la atmósfera medieval del hotel Excalibur a la recreación de la Gran Manzana –edificio Crysler, Empire State y Estatua de la Libertad incluidos–, en el New York, pasando por el Paris con vistas al Arco del Triunfo y casino entre los pilares de la Torre Eiffel o el Caesar Palace donde los huéspedes son recibidos por la Victoria de Samotracia.

La hotelería de Las Vegas refuerza ese carácter de gigantesco parque temático que define a la ciudad. Y no alberga solamente inmensos casinos, amplísimos y modulables espacios para eventos y múltiples nacionalidades entre sus empleados: en las instalaciones de The Venitian los clientes pueden transitar en góndola, en el Flamingo ser fotografiados con los flamencos rosas que habitan en el vestíbulo…

Éste fue precisamente el primer gran hotel del destino, inaugurado a finales de 1946. En aquel momento la ciudad contaba con 40.000 habitantes, hoy son dos millones quienes conviven con los más de 40 millones de viajeros que cada año, se encuentren o no por trabajo, buscan divertirse en la meca del ocio.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad