Por Cristina Cunchillos
Fotos Nashville Convention & Visitors Corporation
Si Los Ángeles es la ciudad de las estrellas, Nashville ostenta constelaciones. El lugar que dio fama a la música country sigue siendo un referente en éste y otros géneros, además de cuna de grupos de renombre internacional como Kings of Leon. Sólo una mención: los 1,8 millones de artistas que según los locales habitan la ciudad. En esta comunidad musical todos han escrito alguna canción, tocan un instrumento o contribuyen de algún modo a que Nashville siga creciendo como un destino con melodías propias.
El espíritu colaborativo, ahora tan de moda, siempre ha sido representativo de una urbe donde hasta las canciones se componen de manera conjunta. Este carácter abierto y amistoso, junto con mejoras en la infraestructura y conexiones, hacen de Nashville un destino muy atractivo para los organizadores de incentivos ávidos de propuestas menos manidas.
Accesibilidad mejorada
La capital del estado de Tennessee está bien conectada con las principales ciudades de Estados Unidos y Canadá, así como con Cancún en México, gracias a las rutas operadas por American Airlines, Delta, Southwest y Vacation Express. De hecho, Cancún es la principal puerta de acceso a la Ciudad de la Música desde Latinoamérica. También cuenta con vuelos directos desde República Dominicana y Panamá.
La asignatura pendiente eran las conexiones directas con Europa, algo que se subsanó en mayo de este año con el lanzamiento de los vuelos directos de British Airways desde el aeropuerto de Londres-Heathrow, con cinco frecuencias semanales.
En respuesta al creciente flujo de visitantes, el Aeropuerto Internacional de Nashville está en plena expansión. En los próximos cinco años se triplicarán los aparcamientos y se añadirá un vestíbulo de llegadas con tecnología puntera para agilizar el paso por las aduanas, además de más puertas de embarque y controles de seguridad. En el futuro habrá también un hotel en la misma terminal, completando las nuevas infraestructuras con un tren que conectará el aeródromo con el centro en media hora.
Boom hotelero
Nashville es una ciudad en la cresta de la ola, como demuestra la explosión hotelera vivida en los últimos años. En 2017 se añadieron 1.200 habitaciones a la planta local y este año se sumarán más de 5.000. Aperturas recientes incluyen la del 21c Museum Hotel Nashville, en el histórico edificio Gray & Dudley, con 124 habitaciones. En sus salas se organizan actividades como clases de yoga entre obras de arte.
En julio de este año abrió el nuevo JW Marriott Nashville, en una moderna torre de cristal de 33 pisos que alberga 533 lujosas habitaciones, un spa y tres restaurantes, incluyendo el Bourbon Steak del reconocido cocinero Michael Mina. Cuenta con más de 4.500 metros cuadrados de espacios para eventos y reuniones.
En noviembre, el mismo grupo hotelero añadirá su primer establecimiento de tres marcas en Estados Unidos, combinando un AC Hotel de 209 habitaciones, 125 SpringHill Suites y un Residence Inn by Marriott con 136 cuartos en un mismo edificio. La planta baja estará ocupada por tiendas, restaurantes y un gimnasio de última generación.
Hyatt también ha puesto sus miras en Nashville y abrirá un nuevo hotel en 2020 en Nashville Yards, un nuevo distrito en el downtown dedicado al ocio con tiendas, oficinas, un amplio parque y un venue para conciertos con capacidad para 4.500 personas. El Hyatt Regency at Nashville Yards tendrá 591 habitaciones, spa y zonas de ocio en su terraza del piso 23.
La lista de nuevos proyectos hoteleros no termina ahí. En el próximo año se espera la apertura del Virgin Hotel Nashville del magnate Richard Branson, con 240 habitaciones; un nuevo Holiday Inn de 230 y el hotel Margaritaville de inspiración tropical con 217 cuartos.
Ciudad del country
Nashville es sinónimo de música, y sobre todo de country. En el Country Music Hall of Fame and Museum, visita obligada en los programas de incentivos, se sigue la trayectoria de este género y sus grandes estrellas. Desde las botas del pionero Hank Williams a los vestidos más extravagantes de Dolly Parton, sin olvidar el deslumbrante Cadillac de Elvis Presley con más de medio millón de dólares de oro puro en su interior. En sus galerías se exhiben todo tipo de pertenencias correspondientes a los artistas que se han convertido en emblemas de un estilo musical hoy por hoy universal.
También es un lugar donde celebrar eventos de hasta 3.000 invitados, incluyendo el teatro donde cada año tiene lugar la Ceremonia de Inducción al Salón de la Fama, el mayor galardón al que puede aspirar un artista de música country. Placas doradas conmemoran a todos los miembros de esta élite en una rotonda donde se celebran banquetes para 170 personas.
La verdadera meca para los fans de este estilo musical es el Auditorio Ryman, desde donde se retransmitió el legendario show radiofónico The Grand Ole Opry de 1943 a 1974. El Auditorio se creó originalmente como lugar de oración para “salvar las almas” de los congregados, pero pronto se convirtió en un animado centro cultural que atrajo a todo tipo de grandes estrellas, desde Katharine Hepburn y Charles Chaplin a artistas de la talla de Hank Williams y Elvis Presley.
Tras años de abandono, hoy es una vez más sede de conciertos y también de eventos corporativos. Por ejemplo se organizan cenas de gala para 120 comensales en el mítico escenario o conferencias para más de 2.600 delegados en el auditorio. Como atractivo añadido, los participantes pueden tener acceso exclusivo a los camerinos donde se prepararon las estrellas de antaño.
Música de todo tipo
En la ciudad de la música hay cabida para todos los géneros. En el Schermerhorn Symphony Center, sede de la Orquesta Sinfónica de Nashville, se pueden escuchar tanto conciertos de pop como música clásica. También asistir a veladas de cine con banda sonora en directo.
El Musicians Hall of Fame & Museum rinde homenaje a los músicos que están detrás de grandes éxitos de todos los tiempos, incluso aquéllos que a menudo permanecieron en el anonimato. En la Galería de los Grammy, además de repasar a los galardonados con estos premios, los grupos pueden elegir un instrumento y acompañar su canción preferida – e incluso grabar su actuación –. El museo cuenta también con un escenario que se puede alquilar para conciertos y eventos privados con 2.500 invitados.
Un nuevo museo se sumará a la lista en 2019. El National Museum of African American Music hará un recorrido por la influencia africana en los diferentes estilos musicales, desde el blues al rock, y los grandes artistas afroamericanos que han triunfado a lo largo de las décadas, recorriendo trayectorias muy diversas como las de B.B. King o Beyoncé.
Downtown Todas estas atracciones se encuentran en el downtown, el corazón de Nashville, donde pueden pasear fácilmente los delegados que participan en alguna sesión en el centro de convenciones Nashville Music City Center.
A orillas del río Cumberland se puede visitar la réplica del Fuerte Nashborough, el asentamiento de finales del siglo XVIII que dio origen a la ciudad. Pero el mayor atractivo del distrito son, sin duda, sus innumerables bares: los famosos honky tonks de la avenida Broadway, donde la música en directo, desde country a rock moderno, fluye sin parar desde las 10 de la mañana hasta las 3 de la madrugada.
Tootsies Orchid Lounge figura entre los de mayor solera: por él han pasado las grandes estrellas del country tal y como atestiguan los cientos de fotos que lo decoran.
La oferta se renueva continuamente con locales como Ole Red, un proyecto del equipo del Grand Ole Opry y el cantante Blake Shelton, que abrió el pasado mes de abril. Además de su oferta culinaria y musical, destaca por su terraza, en la que se pueden celebrar cócteles para 400 invitados con vistas al skyline de Nashville.
Broadway es también el lugar ideal para llevarse de recuerdo unas botas camperas, ropa vaquera o un auténtico sombrero de cowboy. Y después bailar al ritmo local en las clases del Wildhorse Saloon. Aunque el baile “en línea” que se hizo popular en los pasados años 90 no es realmente representativo de Nashville, continúa siendo una actividad popular y divertida para grupos.
No todo es música…
La otra gran pasión en Nashville es el deporte. Las multitudes se congregan en el Bridgestone Arena, no sólo para asistir a grandes conciertos, sino también para animar a su equipo de hockey, los Nashville Predators. Otra experiencia 100% local es presenciar un partido de fútbol americano en el Nissan Stadium, sede de los Tennessee Titans.
Los organizadores interesados en un programa más cultural pueden incluir el Frist Art Museum, dedicado a las Artes Visuales y que ocupa un edificio de estilo art déco que fue antaño oficina de correos. La Hacienda Hermitage fue la residencia del séptimo presidente de los Estados Unidos, el populista Andrew Jackson.
A partir de octubre de este año, en el nuevo Tennessee State Museum será posible adentrarse en la historia del estado norteamericano por medio de exposiciones interactivas con la última tecnología de realidad virtual.
Whisky y country van a menudo unidos: la visita de la destilería de Jack Daniels, a dos horas de Nashville, es una de las excursiones más populares. También se puede hacer un tour por las numerosas cervecerías artesanales de la ciudad o embarcarse en una ruta gastronómica para descubrir los sabores locales como las típicas alitas de pollo picantes.
Nashville ofrece muchas opciones, pero realmente es la música lo que los grupos quieren experimentar. En los tours Songbird se realiza un recorrido de dos horas por los espacios musicales más destacados de la ciudad en compañía de un cantautor que, además de amenizar el trayecto con famosas melodías, complementa la actividad con divertidas anécdotas.
Y si la pasión local por la música contagia a los participantes, en los Estudios Imagine en Music Row, se puede asistir a la grabación de discos de incipientes artistas, probar como autores y grabar una canción propia.
Un compositor ayuda a crear el tema y posteriormente músicos profesionales le dan vida en el estudio. El grupo añade los coros en una propuesta de teambuilding diferente. Y es que en este distrito, Music Row, se concentran los estudios de grabación, incluyendo el histórico RCA Studio B donde grabaron artistas como Roy Orbison, The Everly Brothers o Elvis Presley, así como tiendas de discos, productoras de vídeos, emisoras de radio y otros negocios dedicados al mundo de la música.
Nashville es un destino donde la música se vive, se siente y, sobre todo, se comparte, tanto con amigos como con extraños. En la ciudad del country no hay cabida para los individualismos y los grupos son acogidos con los brazos abiertos. Porque en la capital de Tennessee no hay estrellas destacadas ya que todos son artistas.
Grand Ole Opry
En 1925, una empresa de seguros empezó a emitir a través de su emisora de radio una hora de música en vivo con el objetivo de hacer moverse a los asistentes a un baile campestre y, sobre todo, vender sus seguros. Un día, bromeando sobre el elitista programa previo, el presentador anunció a los radioyentes: “han estado escuchando gran ópera… ahora nosotros les traemos grand ole opry”. Así nació la leyenda.
El show creció en duración y popularidad, siendo necesario su traslado al Auditorio Ryman en 1943 para acomodar al público que, cada semana, acudía a ver la transmisión en la que actuarían las estrellas de la música country del momento. Hank Williams, Johnny Cash, The Carter Family, Garth Brooks, Dolly Parton… todos pasaron por su escenario, consagrando para siempre a Nashville como la capital del country.
En 1974 el espectáculo se trasladó a una nueva casa en Opryland, un complejo de ocio próximo al aeropuerto que incluye un campo de golf, centro de congresos, hoteles, tiendas y, próximamente, un parque acuático. Presenciar la grabación de este legendario espectáculo es una de las experiencias más auténticas para grupos, que pueden hacer un tour detrás del escenario: es una oportunidad única para revivir la historia de la música local.




