Por Cristina Cunchillos
Aveces no es fácil ser hermana menor y asistir a cómo otros se llevan la atención. Sin embargo esto a Valencia no parece importarle. A la sombra de Madrid y Barcelona, la tercera ciudad de España en tamaño ha desarrollado un estilo propio, segura de sí misma, orgullosa de sus tradiciones, su cultura y su gastronomía. Al mismo tiempo ha sabido aprovechar las oportunidades que se le han presentado para modernizar su oferta. El evento catalizador que impulsó al destino y puso a Valencia en el punto de mira global fue la celebración de la Copa América de Vela en 2007 (y de nuevo en 2010).
La inversión en infraestructuras sirvió para extender la red de metro y conectar el centro histórico con el puerto y el aeropuerto. En 2010 se inauguró la línea de tren de alta velocidad (AVE) que conecta con Madrid en tan sólo hora y media.
El destino atrajo a las líneas aéreas de bajo coste y en 2012 se inauguró una nueva terminal en el aeropuerto de Manises para poder recibir a un número creciente de viajeros. Actualmente, Valencia tiene conexiones aéreas con 60 destinos internacionales en Europa y el Norte de África, además de con 17 ciudades del territorio español.
Vistas al mar
La Copa América de Vela sirvió para reavivar el amor de Valencia y los valencianos por el mar, transformando su puerto en una moderna marina donde hoy siguen amarrando los yates de lujo. En su entrada, el icónico edificio Veles e Vents de David Chipperfield deslumbra a los visitantes con su innovador diseño. Bajo la nueva dirección del Grupo La Sucursal, empresa familiar local conocida por sus restaurantes, se ha convertido en un centro gastronómico y cultural, además de una atractiva opción para eventos junto al mar.
En sus cuatro plantas se puede encontrar un área para exposiciones y conciertos, una escuela de cocina y salas para presentaciones ante un máximo de 140 asistentes o banquetes de hasta 350 comensales. Cuenta también con tres espacios gastronómicos, incluyendo el restaurante con estrella Michelin La Sucursal. Sus terrazas son un mirador privilegiado a las vistas panorámicas del puerto, la costa y la ciudad. Se utilizan para cócteles de hasta 600 invitados.
Expansión hotelera
Con el evento deportivo también despegó la expansión hotelera. En 2006 se inauguró el Hotel Las Arenas Balneario Resort, el primer cinco estrellas Gran Lujo de la ciudad, perteneciente al grupo Santos. Con 253 habitaciones, su apertura permitió recuperar parte de un histórico balneario de finales del siglo XIX situado en primera línea de playa. Las dos columnatas de estilo neoclásico preceden al centro de convenciones Las Arenas, con once salones dotados de vistas al mar y capacidad hasta 2000 personas. El auditorio, muy utilizado para congresos, cuenta con 500 plazas.
En 2007 le siguió el Westin Valencia, otro cinco estrellas Gran Lujo de 135 habitaciones en un elegante estilo art déco, con varios salones y capacidades para reuniones, congresos y eventos entre 35 y 440 personas.
La expansión hotelera no ha cesado desde entonces. Recientemente, NH Hotels, que cuenta ya con cinco propiedades en Valencia, anunció que abrirá su primer hotel de la marca NH Collection en la ciudad en 2018. Asimismo, Hoteles Santos espera abrir un nuevo hotel de lujo en plena Plaza del Ayuntamiento.
Entre las últimas aperturas está el Vincci Mercat con 68 habitaciones, así como dos hoteles del grupo One Shot, conocido por sus diseños poco convencionales y las exposiciones de arte y fotografía que alojan: el One Shot Reina Victoria, de 85 habitaciones, se ubica en un clásico edificio modernista cercano a la estación de tren, mientras el One Shot Mercat 09, con 24 habitaciones está cerca del Mercado Central.
En octubre se inaugurará el hotel boutique Marques House de 19 suites y sede del histórico Café Madrid, donde nació la bebida más emblemática de la ciudad: el cóctel Agua de Valencia. Esta oferta responde a la creciente demanda de hoteles con carácter en el centro histórico, aunque no tengan salas de reunión.
Más allá de su interés para grupos en programas únicamente de incentivo que no incluyan sesiones de trabajo, el amplio catálogo de espacios MICE de Valencia, además de la cercanía de muchos venues, hace que muchos grupos corporativos se alojen en este tipo de establecimientos y celebren sus eventos en sedes aledañas.
Espacios singulares
La Fundación Universidad Empresa de Valencia (ADEIT) ofrece varias salas para reuniones entre diez y 60 personas, así como un salón de actos para conferencias de 200 personas en el céntrico barrio del Carmen. No lejos de allí, el llamado Mercado de Tapinería es un espacio abierto multidisciplinar para eventos o exposiciones efímeras. Incluye tres locales comerciales que se privatizan para eventos con capacidades entre 60 y 90 personas en banquete. Ofrecen la ventaja de poder transformarse en aquello que dicte la imaginación (y presupuesto) del organizador.
El Mercado Central es una de las joyas de la arquitectura modernista de Valencia: se puede alquilar por zonas o en su totalidad para eventos de hasta 1500 personas. Los puestos que en las mañanas ofrecen lo mejor de la huerta y el mar se decoran con la marca corporativa. La plataforma hidráulica central sirve de podio para música o presentaciones.
Ciudad modernista
Empresas como Valencia Guías ofrecen recorridos a pie o en bicicleta por el centro histórico de Valencia, visitando la Catedral con su icónica torre-campanario, el Miguelete, La Lonja o el Mercado Central. Aquí se puede programar la visita acompañados por el cocinero con estrella Michelin Bernd Knöller, que hará la compra con los asistentes para después ayudarles a preparar un menú en su restaurante Riff.
Otra joya modernista es el Mercado Colón, que también puede albergar eventos en su planta de más de 4000 metros cuadrados o en los espacios gastronómicos de otro galardonado chef local: Ricard Camarena. El restaurante Habitual se puede reservar para banquetes de 140 comensales. El espacio La Cambra, entre las torres, puede albergar recepciones para 70 invitados. En el Ricard Camarena Lab, hasta 100 personas pueden disfrutar de un show cooking con el cocinero antes de una comida durante la que degustar su cocina.
Gastronomía y cultura se mezclan en el recién inaugurado Bombas Gens, donde Ricard Camarena trasladará este año su restaurante epónimo, con una estrella Michelin.
Esta antigua fábrica de bombas hidráulicas, ejemplo destacado de arquitectura industrial del siglo XIX, alberga un centro de arte con varias salas de exposiciones que se pueden reservar para eventos.
Grandes espacios
El antiguo cauce del río Turia, desviado tras graves inundaciones acaecidas en los años 50 del siglo pasado, es ahora el pulmón de la ciudad con nueve kilómetros de jardines e instalaciones lúdicas y deportivas.
Aquí se encuentra la Ciudad de las Artes y las Ciencias, obra del valenciano Santiago Calatrava. Su colosal arquitectura resultará familiar incluso a quienes no han estado nunca en Valencia, tras aparecer en numerosos anuncios publicitarios, programas de televisión y películas.
Es imposible no echar mano a la cámara ante las imponentes estructuras de acero blanco y cristal, cubiertas de trencadís, la suerte de mosaico realizado con fragmentos de cerámica unidos con argamasa tan típico de la arquitectura modernista catalana. El diseño de los edificios, y sus reflejos en las azules aguas de los estanques, sirven para dar rienda suelta a la imaginación: hay quien ve un gigantesco esqueleto, un gran ojo que parpadea o el casco de Darth Vader…
¡Por eso la Ciudad de las Artes y las Ciencias no sólo se ha convertido en la primera atracción turística de Valencia, también en la sede favorita para eventos con un “factor wow!” garantizado.
El complejo consta de seis construcciones independientes que incluyen una amplia gama de espacios. El Palau de les Arts Reina Sofía puede albergar congresos para más de 1400 personas en los auditorios donde se ofrecen conciertos de música clásica y ópera. En el Hemisfèric se pueden organizar cócteles para 1700 personas dentro de lo que es el anillo perimetral del planetario.
Para cenas, el Oceanogràfic ofrece la posibilidad de organizar banquetes para 500 comensales teniendo como serenos espectadores a los numerosos peces que habitan este gran acuario. Las arcadas del Museo de Ciencias Príncipe Felipe se dividen creando espacios diáfanos para recepciones de entre 300 y 3000 personas, o banquetes de hasta 2500 comensales. En los jardines del Umbracle se celebran cócteles para 220 invitados. El último edificio, Ágora, será la sede del centro cultural Caixa Forum.
También la explanada exterior, de casi 13.000 metros cuadrados, se utiliza para eventos a gran escala, desde pasarelas de moda a la presentación de nuevos modelos de coche.
En las afueras de la ciudad, Feria Valencia acoge los grandes salones nacionales e internacionales en sus 19 pabellones. Alberga además un Centro de Eventos con más de 10.000 metros cuadrados de espacio para actos complementarios, desde presentaciones para 390 delegados a cenas de gala para 800 invitados. El Foro Centro y sus jardines se prestan para cócteles al aire libre con 1400 personas.
Para grandes convenciones, el moderno Palacio de Congresos de Valencia, diseñado por Norman Foster ofrece tres auditorios con capacidad para más de 1400 delegados en el mayor, además de varias salas multiusos y una amplia zona de exposición acristalada junto a los jardines. En las cercanías, los asistentes a congresos pueden alojarse en hoteles como el Meliá Valencia y el Sercotel Hotel Sorolla Palace.
La Valencia más tradicional
La paella es el plato valenciano por antonomasia y referente de la gastronomía española a nivel internacional. La visita al Parque Natural La Albufera, donde se hallan los arrozales de los que se extrae la materia prima para la cocina, no debería faltar en ningún programa. Para degustar una paella en un edificio típico, la barraca del Palmar se ofrece para grupos de hasta 220 personas. Lo más recomendable es combinar la comida con paseos en barco por los humedales que componen la Albufera.
Valencia también es famosa por sus naranjas. Entre los naranjos que rodean la ciudad se encuentran históricas mansiones como la Masía de Xamandreu. Sus terrazas y jardines son un remanso de paz que sirve de sede para cócteles de hasta 500 invitados. Los clásicos salones del interior de la masía se utilizan para sesiones de trabajo de entre 60 y 1400 delegados. Los grupos pueden participar en actividades
Teambuilding en Valencia
Rica paella
No hay experiencia más genuinamente valenciana, ni más divertida, que aprender a cocinar la tradicional paella. En la Escuela de Arroces y Paellas los participantes incluso reciben un diploma de maestro paellero para impresionar a su regreso.
A toda velocidad
En el Circuito de la Comunidad Valenciana Ricardo Tormo, sede del Gran Premio de Motociclismo, los grupos participan en sesiones de conducción todo terreno, karting, o una introducción a la Fórmula 1 en auténticos monoplaza de competición.
Tours en bicicleta
Valencia es una ciudad ideal para circular en bicicleta. El paseo por el centro histórico y los Jardines del Turia se puede combinar con búsquedas del tesoro que incluyan paradas en los mejores bares de tapas donde degustar la cocina local.
Mosaicos únicos
En la técnica del trencadís se combinan trozos de azulejo con el objetivo de crear coloridos mosaicos. Aquí los grupos compiten con sus diseños, pero antes de nada deben romper unas cuantas baldosas para obtener la materia prima.
como la recolección de naranjas y aprender a preparar un Agua de Valencia.
En la Cartuja Ara Christi de El Puig, a media hora escasa por carretera de la ciudad, se pueden celebrar cenas de gala para 320 invitados en el claustro o la nave central de la iglesia que ya no ejerce como tal. Sí lo hizo en sus orígenes como templo católico de un monasterio del siglo XVII.
Algunas de las antiguas celdas de los monjes han sido rehabilitadas como alojamientos en los que imperan la austeridad y la preconización del silencio para todos aquellos interesados en programar sesiones de recogimiento que favorezcan el encuentro consigo, la cohesión entre grupos y el brainstorming.
Son ejemplos de cómo Valencia ha sabido aprovechar sus lugares históricos y tradiciones con el objetivo de ofrecer a los grupos experiencias auténticas ligadas al destino.
También son testimonio de que, a pesar de sufrir en el plano internacional la larga sombra que proyectan Madrid y Barcelona, la capital del Turia no se deja amedrentar. Con su envidiable clima mediterráneo y una oferta que combina los valores más arraigados con una visión de futuro que cuenta con sus propios iconos arquitectónicos, Valencia brilla con luz propia.
Las Fallas
La de Las Fallas es sin duda la fiesta valenciana más universal, recientemente reconocida por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Cada mes de marzo, las calles de la ciudad se llenan de color y pasión con cientos de espectaculares monumentos efímeros que arderán en la noche de San José. Sus figuras, llamadas ninots, combinan arte y humor, representando en la mayoría de los casos una ácida crítica de los temas de actualidad o los personajes más famosos del momento.
Visitar la ciudad durante Las Fallas es un incentivo ideal, pero los grupos también pueden descubrir esta singular tradición el resto del año. Un tour de Fallas por la ciudad les adentra en su significado y el esfuerzo que las comisiones realizan a lo largo de los meses creando sus obras. Es posible visitar los talleres y el museo dedicado, donde se guardan los ninots indultados del fuego.
Con planificación previa, las empresas pueden ir más allá y hacer que sus invitados participen de Las Fallas. En base a fotos, los artistas falleros pueden “ninotizar” a los participantes, creando una “falla privada” con figuras realizadas a su semejanza. La sorpresa de los retratados será insuperable, aunque sin encariñarse con sus “dobles” porque, tal y como manda la tradición, están destinados a las llamas.




