El MICE es un sector serio en el que los profesionales no se toman su trabajo a broma… pero eso no quiere decir que de vez en cuando no venga bien soltar unas carcajadas. El humor es un recurso muy útil y frecuentemente utilizado en convenciones, sesiones de formación y eventos de todo tipo para conseguir mayores impactos.
A menudo se contratan moderadores profesionales procedentes del mundo del espectáculo o la comedia para amenizar los programas y crear engagement con el público. También se recurre a ponentes estrella que incorporan el humor en su narrativa con el fin de crear buen ambiente, sobre todo en las sesiones inaugurales de convenciones o ferias.
Del mismo modo, en los programas de incentivo es esencial incorporar experiencias divertidas que hagan el viaje más memorable y fomenten la cohesión del grupo. Y, si se trata de mejorar el ambiente laboral y el espíritu de equipo, entre las propuestas de team building de moda se encuentra también la risoterapia, talleres en los que todos ríen juntos y aprenden sobre los muchos beneficios de la risa.
Reír es bueno
Los profesionales de la medicina y la psicología coinciden en afirmar que la risa es altamente beneficiosa para la salud, tanto física como mental, de las personas. Para empezar, con una buena carcajada entra más oxígeno en el cuerpo, con lo que mejora tanto la respiración como la circulación de la sangre.
También se fortalece el sistema inmunológico, al estimularse la producción de ciertos anticuerpos. La propia acción de reír actúa como un masaje para la columna vertebral y las cervicales, además de ejercitar los músculos faciales. Y aún hay más: la risa activa las áreas del cerebro asociadas con el placer y el bienestar. Por un lado, ayuda a liberar endorfinas, que actúan como un analgésico natural que calma el dolor y genera relajación, y al mismo tiempo reduce la producción de cortisol y adrenalina, con lo que disminuye el estrés.
Con el énfasis que se está haciendo actualmente en cuidar el wellbeing, tanto de las plantillas como de los asistentes a cualquier operación MICE, es fácil percibir el atractivo de incorporar el humor en estos entornos. No solo por los beneficios que aporta para la salud personal, sino también para los negocios.
Ventajas del humor en entornos corporativos
En su teoría del psicoanálisis, Sigmund Freud definió el humor como un mecanismo de defensa al que los humanos recurren para afrontar la adversidad, aliviando la tensión. Por ello puede ser útil comenzar una reunión en la que se ha de tratar temas difíciles con una conversación liviana o alguna anécdota cómica.
El humor es un recurso ideal para romper el hielo entre desconocidos, por ejemplo, entre equipos de diferentes oficinas o asistentes a un evento o feria. Al crearse un ambiente distendido, se facilita la interacción y la conexión entre las personas. Y, aún entre conocidos, sirve para mejorar la comunicación y el trabajo en equipo, como demuestra la inclusión de juegos divertidos en los programas de team building.
También ayuda a romper barreras, por ejemplo cuando se trata de una situación cómica que comparten los trabajadores con sus superiores jerárquicos, o entre delegados de diferentes nacionalidades, edades o culturas. En la risa todos encuentran un elemento común.
La risa también es una poderosa herramienta de comunicación para reforzar un mensaje corporativo. Si un mensaje se transmite con gracia e ingenio, es más fácil que se mantenga en la memoria de los asistentes.

Reírse “con”, no reírse “de”
No obstante, la incorporación del humor en una operación MICE o congreso ha de hacerse con cierto cuidado y rigurosa planificación. Cada persona, cada nacionalidad y cada cultura tienen un sentido del humor propio, y lo que resulta gracioso para uno puede herir la sensibilidad de otro. Por ello siempre es mejor evitar los estereotipos, e incluso no hacer bromas relacionadas con temas de política o religión que pueden resultar polémicos o causar ofensa.
El mejor momento cómico no se basa en contar chistes, sino en observar la realidad y hacer reflexiones sobre aspectos o situaciones que son potencialmente divertidos y con los que todo el mundo se puede identificar. Incluso en un público compuesto de personas de diferentes edades, culturas, profesiones o rango, se pueden encontrar elementos universales que todos tienen en común.
Por ejemplo, tal vez todos han llegado al evento en el mismo autobús que se quedó atascado en el tráfico, han probado el mismo desayuno antes de la presentación o sufrido el mismo problema técnico por un fallo en el sistema de registro. Solo por el hecho de estar allí, ya comparten el mismo destino, sede e interés por el tema que se vaya a tratar. Un comentario gracioso les hará conscientes de esta realidad común, algo que inmediatamente puede invitarles a conectar.
Cuando el humor no funciona
Aún así, siempre se dan casos en los que el público no responde a las bromas o incluso alguien se siente atacado. En este último caso lo mejor es reconocer el error cometido y pedir disculpas. Pero si se trata simplemente de que no se han reído cuando quien conduce lo esperaba, lo más aconsejable es no darle importancia y seguir adelante, tal vez la próxima ocasión generará una respuesta diferente.
No obstante, conviene analizar a posteriori por qué un comentario humorístico no funcionó, sobre todo si es algo que se puede replicar en futuras sesiones. Puede haber muchos motivos: tal vez un ruido externo afectó a que el público lo escuchase, hubo una distracción inesperada o, simplemente, el auditorio no esperaba un recurso cómico y éste no consiguió calar. Aunque las sorpresas pueden resultar divertidas, si se va a incorporar una anécdota o comentario jocoso en medio de una presentación seria conviene prevenir de algún modo, por ejemplo cambiando el tono de voz, para que el público se de cuenta de que se trata de una broma y no pase desapercibida.
Cómo incorporar el humor
El humor se puede incorporar en reuniones, convenciones o eventos corporativos de muchas formas diferentes, dependiendo de la naturaleza o contenido del encuentro, el perfil de los asistentes o el presupuesto disponible. Le corresponde al organizador estimar en qué medida es o no apropiado y cómo aplicarlo para reforzar la imagen de marca y los mensajes corporativos.
Si el presupuesto lo permite, contratar un comediante profesional para la sesión inaugural de una convención o congreso puede ser una buena manera de generar un ambiente distendido y de confianza que hará que el público sea más receptivo a los mensajes posteriores. Igualmente efectivo es fomentar la participación de los delegados, invitándoles a compartir anécdotas divertidas, relacionadas o no con el entorno profesional. Puede ser un camino para romper el hielo y crear empatía. Del mismo modo, la gamificación o introducción de pequeños juegos y dinámicas interactivas que generen risas entre los delegados les ayudará a conectar.
El humor puede ser también visual, a través de videos amenos incluidos en las presentaciones, memes compartidos en redes sociales o caricaturas que resuman los temas tratados en la conferencia, o los principales mensajes, haciéndolos más fácil de recordar.
El principal objetivo de toda operación MICE es hacer que la experiencia de los participantes sea positiva y memorable. Nada puede dejar mejor recuerdo que el haber pasado un buen rato riendo con profesionales afines, que tal vez se convertirán en mejores compañeros, nuevos clientes o colaboradores.
En un mundo en el que tanto se habla de la inteligencia artificial, el humor es algo todavía indisociable de la cercanía humana: una cualidad que, bien aprovechada, ayuda a generar mayores impactos.
En esta edición hemos entrevistado a Beth Sherman – Comediante profesional y escritora




