Por Eva López Alvarez
La capital peruana acaba de estrenar puerta de acceso: desde el 1 de junio está operando el flamante nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, situado al noroeste de la ciudad, cerca del puerto de Callao y a una hora por carretera de San Isidro.
Un poco de historia
En enero de 1535, Francisco Pizarro refundó la actual Lima sobre un emplazamiento habitado por la civilización Ichma, aún tangible en algunos de los vestigios que alberga la ciudad. Con la llegada de los españoles nacieron conventos como los que actualmente se pueden visitar en el casco histórico –el de Santo Domingo muy utilizado para cenas de gala–. De la mano de la actividad del puerto de Callao, principal puerto comercial del Virreinato del Perú, la burguesía local erigió palacetes que hoy reciben cócteles con tinte histórico. Más recientemente, a raíz de la consolidación de la gastronomía peruana como referente mundial, Lima se está posicionando como parada obligatoria entre quienes viajan a Perú. La gran cantidad de restaurantes de autor, la creciente vida bohemia de Barranco, la ya tradicional influencia europea en Miraflores y la amplitud del Pacífico a los pies de la ciudad, se completan con la apertura de nuevos hoteles, la renovación de algunos clásicos y el desembarco de marcas de lujo.
San Isidro
La trayectoria de la capital peruana como sede de congresos y grandes convenciones regionales es sólida. Por eso infraestructura para grandes reuniones no falta. El distrito financiero de Lima alberga sus mayores hoteles.
Actualmente, la mayor capacidad de la ciudad es la que ofrece The Westin Lima Hotel & Convention Center, que ocupa el edificio más alto de la capital. Cuenta con 301 habitaciones y centro de convenciones integrado. Cabe destacar el tamaño de las habitaciones de la categoría más básica: 43 m2. En la suite presidencial del piso 30, con una superficie de 270 m2, se organizan cócteles con 40 participantes y cenas de gala con doce comensales.
El centro de convenciones se articula en dos pisos e incluye 19 espacios. El foyer cuenta con terraza, pudiendo llegar a 40 el número de invitados al aire libre. El mayor aforo se encuentra en el ballroom, sin columnas y techo a 7,5 metros de altura, con capacidad para 1.600 delegados en teatro.
El amplio gimnasio, abierto 24 horas, se completa con una piscina interior semiolímpica y el spa urbano más grande del país, con 17 cabinas de masaje y circuito de agua.
La oferta gastronómica se divide en tres restaurantes, siendo el Maras, con 49 cubiertos en el interior y terraza para 20 comensales, el más afamado por su cocina peruana de fusión. Para fiestas se ofrece el speakeasy Alphonse. Puede albergar hasta 40 personas.
Grandes capacidades
El Westin es el hotel más cercano al Lima Convention Center, situado sobre la misma avenida, a poco más de dos kilómetros. La gestión de la infraestructura se encuentra pendiente de adjudicación. Con 15.000 m² de superficie repartida en 18 salas, puede recibir simultáneamente hasta 10.000 asistentes. La sala plenaria es diáfana y puede contener hasta 5.000 delegados.
El Swissôtel Lima, del grupo Accor, es otro de los clásicos para grandes convenciones y ferias comerciales. Tiene la particularidad de haber sido construido durante un brote de cólera en la ciudad, hace 29 años, por lo que sigue dotado de un pozo de agua potable propio. A esto se añade el carácter antisísmico del recinto y la brigada de emergencias in house, lo que hace del hotel el más demandado en la ciudad cuando las consignas de seguridad asociadas al evento son especialmente exigentes.
En 2016 el hotel fue ampliado con un nuevo edificio de 101 habitaciones que incluye el actual centro de convenciones y la piscina. En total, tiene 345 habitaciones, en las que sorprende el amplísimo baño, y doce salas en el piso dedicado, además de dos restaurantes y un lobby bar. La Locanda presume de su cocina peruana sin desperdicios. De mayo a noviembre se ofrece una cuarta opción de restauración: La Fondue, pequeña réplica de Suiza y su cocina en Perú.
La mayor de las salas, sin columnas, tiene capacidad para 850 delegados. El patio interior, al que se asoma la piscina interior, se utiliza para cócteles de hasta 270 invitados. El spa cuenta con trece cabinas de masaje. El hotel también tiene cancha de tenis y se encuentra muy cerca del Lima Golf Club.
En pleno corazón de San Isidro se encuentra un camp de golf de 18 hoyos que reúne a la élite local. Al otro lado de la calle se satisfizo la necesidad de crear un lugar exclusivo donde los jugadores socializaran y pudiesen alojar a sus invitados. El Country Club Lima Hotel es el establecimiento con más abolengo de Lima: tiene 83 habitaciones ±40 m2 de superficie en la categoría inferior± y cuatro salas para reuniones de hasta 200 participantes, en formato auditorio, en la mayor.
En la terraza con vistas al campo de golf se organizan cócteles para un máximo de 60 invitados. Los Vitrales, coronada por una bonita vidriera, es la sala con más prestigio y se utiliza para cenas de gala de hasta cien comensales.
Para cupos más grandes se utiliza el pabellón erigido en los jardines, con aforo para 500 personas en cóctel. Renovado en 2017, –el Country– aunque manteniendo el clasicismo que define su personalidad.
El Museo Larco figura entre los venues más exclusivos de la ciudad. Las buganvillas florecidas todo el año decoran esta casona de la época del Virreinato del Perú que alberga una vasta colección privada de objetos precolombinos. A través de 5.000 piezas es posible seguir de manera cronológica la evolusión de las distintas culturas que han dado lugar a la historia de Perú. Sorprende el poco espacio temporal que corresponde a la cultura Inca. Y demuestra hasta qué punto Perú es mucho más que los logros de la civilización que erigió Macchupicchu. La planta superior del restaurante del museo se ofrece para eventos privados de hasta 250 invitados en cóctel.
Miraflores
En lo alto del barranco que se asoma al océano Pacífico, Miraflores es el distrito más famoso de Lima. Incluso ahora que Barranco, que le sigue geográficamente en las alturas, parece robarle protagonismo, las principales marcas hoteleras siguen eligiendo Miraflores.
El nuevo hotel nhow Lima es un disruptivo homenaje a la cultura peruana. Se trata del primer establecimiento de Minor Hotels en Perú y primero de la marca en Latinoamérica.
El lobby ya sorprende por su originalidad. A el se abren las tres salas de reuniones con capacidad entre 30 y 40 delegados en cada una de ellas. El carácter modular de esta área, que cuenta con entrada propia, permite crear una único espacio capaz de albergar simultáneamente 500 personas en cóctel. El restaurante, de 159 cubiertos, cuenta con una terraza que le añade 90 asientos. El rooftop está llamado a ser uno de los lugares de moda en Lima. Tiene capacidad para 150 personas y se sitúa en el piso 13.
El tamaño de las habitaciones de menor categoría es inferior a los estándares de la hotelería de mayor gama en Lima, si bien nunca por debajo de los 28 m2. Como particularidad, las 243 habitaciones cuentan con altavoces integrados en el techo para que cada huésped pueda disfrutar de sus propios contenidos con la mejor calidad de sonido.
La otra gran novedad hotelera de Miraflores, con las aguas del océano a los pies de las habitaciones, es el Real Intercontinental Lima Miraflores, inaugurado el pasado mes en mayo. En realidad se trata de un complejo formado por dos hoteles comunicados por un patio central: el Real Intercontinental, de cinco estrellas y 321 habitaciones, y el Indigo Lima Miraflores, de cuatro estrellas y un carácter más urbano en sus 76 estancias.
El Real Intercontinental ocupa veinte pisos y tiene cuatro restaurantes. Los once salones que se ofrecen para operaciones MICE y congresos se articulan entre los pisos -1 y -2, aunque comunicados por un foyer que recibe abundante luz natural. La mayor capacidad es de 350 personas en teatro. El rooftop se ofrece para cócteles con 50 invitados, pudiendo alcanzar los 100 si se utiliza el área de la piscina. Las famosas puestas de sol del verano limeño incrementan el atractivo del lugar.
El vecino JW Marriott Hotel Lima, hasta ahora considerado el mejor hotel de Miraflores, se enfrenta a la reciente competencia con varias renovaciones. La de las 300 habitaciones culminó a finales de 2024. Próximamente serán los espacios para reuniones y eventos los que presentarán un nuevo aspecto.
Con entrada independiente, en total cuenta con once salas con capacidad para 500 delegados en teatro en la mayor. La sala acristalada ±con posibilidad de black out± con vistas al océano, suele albergar banquetes de hasta 190 comensales.
Tanto el nuevo Real Intercontinental como el JW Marriott tienen a sus pies el centro comercial Larcomar, entre los más exclusivos de Perú.
Los atarcederes en Miraflores está casi garantizados durante el verano local, del mismo modo que es muy difícil percibirlos en los meses de garúa. Por eso en los momentos de mejor clima la disponibilidad de las azoteas puede ser complicada.
Otro rooftop de moda es el del nuevo hotel Pullman Lima Miraflores, con 235 habitaciones y suites y seis salas de reuniones. Ubicado en el piso 16, recibe cócteles con 200 invitados.
En la parte baja del barranco, adentrándose en el Pacífico, están dos de los restaurantes más emblemáticos para grupos en Lima. Gestionado por el Grupo Aramburu, CALA ofrece el sonido de las olas rompiendo a los pies del restaurante como música de fondo durante los cócteles de hasta 350 invitados que se pueden organizar en las instalaciones. Utilizando solo la terraza abierta al mar, el aforo es de 45 personas. Un salón privado en el segundo piso contiene hasta 50 comensales. Los pescados y mariscos son la base de la carta.
La Rosa Náutica es el gran clásico de Lima, directamente en las aguas del océano. Tras unos años de letargo, se ha reinventado y vuelve a ser referencia para grupos.
Otro de los atractivos del distrito más famoso de Lima es su patrimonio histórico. De hecho sorprende encontrar vestigios de la envergadura de la Huaca Pucllana. Se trata de una pirámide truncada de origen precolombino –siglo V– que aún se está descubriendo. No obstante, es posible realizar un recorrido que muestra el ingenio aplicado en la construcción y las costumbres de sus pobladores. Ya se han realizado cócteles con 500 asistentes en uno de sus patios y se ha proyectado videomapping sobre la pirámide.
El adyacente restaurante Huaca Pucllana, con vistas a los vestigios, es otro de los clásicos de Lima para grupos. Tiene aforo para 300 comensales.
Centro histórico
El casco histórico de Lima fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1991. Lo que hoy se observa data del siglo XIX, ya que gran parte de la ciudad fue asolada por un gran terremoto en 1746. Desde entonces, más de 1.000 balcones de madera se han convertido en el principal rasgo característico de la zona más antigua de la capital peruana.
Algunos de los referentes turísticos de la ciudad también son espacios para eventos. El city tour tradicional en Lima incluye la Plaza de Armas, el convento de San Francisco y sus catacumbas (no se pueden organizar eventos) y museo y convento de Santo Domingo, que puede recibir hasta 500 personas en cóctel en su claustro. Otro patio se ofrece para 200 personas de pie, con posibilidad de instalar cubierta.
Los espacios interiores, cargados de historia, también sirven para reuniones. La Sala Capitular se utiliza para presentaciones de hasta cien participantes en auditorio. A diferencia de claustro y patio, en este espacio no es posible ofrecer ningún tipo de catering.
El palacio mejor conservado de la ciudad es Casa de Aliaga, todavía hoy habitado por la 16ª generación de la familia. Buena parte del mobiliario ha sido testigo de la evolución genealógica y se utiliza en los eventos que aloja, Principalmente se trata de almuerzos y cenas, con capacidad para 36 invitados en el comedor principal y 80 en la sala del piso inferior.
Hasta 180 personas pueden participar en un cóctel durante el que está permitido deambular por las diferentes estancias de la casona. Una de ellas alberga la espada del primer Aliaga, íntimo amigo de Francisco Pizarro.
Barranco
El distrito más bohemio de Lima, que comparte la altura del barranco geográfico sobre el Pacífico con San Isidro y Miraflores, está atrayendo inversiones en forma de hoteles boutique y espacios que rinden homenaje a la gastronomía peruana. La creciente vida nocturna reúne a locales y visitantes.
B es uno de los hoteles más exclusivos, con doce habitaciones. Es el único Relais & Châteaux de Lima y abrió sus puertas en 2013 como fruto de la restauración de una mansión de estilo belle époque erigida en 1914. Desde el hotel se proponen salidas en bicicleta para descubrir el barrio y sus propuestas de shopping artesanal y comprometido.
El museo Pedro de Osma alberga una amplia colección de arte religioso de la época del Virreinato en la que fue la residencia secundaria de una figura política. En el patio posterior se organizan cócteles con 800 asistentes. Casa 121 es un espacio dentro del museo con entrada independiente que se suele utilizar para fiestas y banquetes. Toda la recaudación de los eventos se destina a acciones sociales.
Junto a la quebrada que separa Barranco y Miraflores, el MAC (Museo de Arte Contemporáneo de Lima) ocupa un edificio de inspiración industrial rodeado por una terraza y un parque donde también se celebran eventos.
Grandes espacios
En 1872 tuvo lugar en la ciudad la Exposición Nacional que dio lugar al actual Parque de la Exposición de Lima. En su interior se encuentra el MALI (Museo de Arte de Lima), considerado el venue más exclusivo de la ciudad. Ocupa el que fue el pabellón principal de la exposición, de clara influencia europea, y es una pinacoteca dedicada a la historia de Perú a través del arte. El bonito patio se utiliza para cócteles de hasta 600 invitados tras la hora de cierre, siendo posible reservar el emblemático Salón Prado para eventos más exclusivos de hasta 40 invitados de pie.
La apuesta de la capital peruana por ofrecerse como sede de grandes eventos incluye espacios públicos como el parque donde cada día tiene lugar el Circuito Mágico del Agua. Si bien su uso está condicionado por el espectáculo de luz y sonido que atrae cada día a cientos de peruanos, es posible utilizar alguno de los espejos de agua para proyecciones privadas.
Hasta 10.000 personas han participado ya en un evento organizado junto a los estanques, cuyas fuentes fueron costumizadas con los colores corporativos. De lunes a jueves hay menos afluencia, siendo más factible la privatización completa del show.
Es necesario tener en cuenta la climatología de Lima a la hora de organizar cualquier acción al aire libre. Durante el invierno local, que se extiende de junio a septiembre, son muy frecuentes los días con garúa, nombre que se le da localmente a la llovizna fina que acompaña muchos días grises. La temperatura media en estos meses se sitúa entre los 15 y los 20 grados. Son las únicas lluvias que se registran en una ciudad que ha sido construida en pleno desierto.
Alrededores de Lima
Es fácil percibirlo en la visita a Pachacamac, suerte de Oráculo de Delfos de varias civilizaciones prehispánicas cuyos restos están siendo recuperados. Esta ciudadela fue creada por la cultura Lima en el año 200 d.C y seguía habitada por los incas a la llegada de los conquistadores españoles.
Actualmente solo está excavado el 35% de las más de 465 hectáreas que ocupaba la ciudad. Como es necesario recurrir a la imaginación para comprender la mayor parte del espacio, en algunos programas de incentivo se incluye la visita guiada por arqueólogos que trabajan en el lugar para una mejor comprensión del valor de los vestigios.
En este desierto del sur de Lima existe un oasis de verdor creado hace 25 años llamado Hacienda Los Ficus, gestionada por la misma entidad que La rosa náutica. Todos los días se presentan las dotes de los caballos criados aquí: de la mezcla del caballo árabe y andaluz nació el célebre caballo de paso peruano, reconocido por la elegancia de su trote. En grupos pequeños, de hasta 25 personas, es posible hacer un paseo sobre su lomo.
La propuesta más estandarizada consiste en comer o cenar en el lugar y asistir a una exhibición en la que hasta 600 personas pueden admirar cómo los caballos caminan en cuatro tiempos, añadiendo gráciles movimientos a las patas delanteras. La superficie de los jardines permite recibir hasta 2.500 invitados. Un espacio cubierto alberga banquetes de hasta 300 comensales.
Lima aspira a ser más que un sitio de paso hacia los grandes atractivos turísticos de Perú. Alargar la estancia merece la pena en una capital que busca posicionarse como un destino en sí mismo que aglutina arqueología, tradiciones, gastronomía y modernidad, con el océano Pacífico siempre de fondo.
Durante el verano local –de diciembre a marzo– la garúa se disipa y los atardeceres decoran cualquier acción. Son además los meses más ventajosos en cuanto a tarifas en una planta hotelera de calidad llamada a seguir creciendo










